Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 13 de Julio, 2009, 1:53

Ayer escribía sobre la resistencia de Voltaire a admitir el cambio geológico que explicara la presencia de restos marinos en las montañas de Europa:

Voltaire y el tiempo geológico

Lo escribía en el siglo XVIII. En la mitad del siglo XIX, leemos a Darwin, escribiéndole a la hermana, mientras se encuentra de viaje en el Beagle. Darwin había bajado a tierra, en lo que hoy es Argentina, y también en Chile, desde donde atravesó los Andes para llegar hasta Mendoza y volvió a Chile. Le escribe a la hermana una descripción de sus descubrimientos y teorías en formación:

Supongo que ninguno de vosotros puede estar muy interesado en los detalles geológicos, sólo voy a mencionar mis principales resultados: además de entender hasta cierto punto la descripción y tipo de fuerza que ha elevado esta gran línea de montañas y cómo lo ha hecho, puedo demostrar claramente que una parte de la doble línea es de una edad muy posterior a la otra. En la línea más antigua, que es la verdadera cadena de los Andes, puedo describir el tipo y orden de las rocas que la componene. Son sobre todo singulares por contener un lecho de yeso de casi 2.000 pies de grosor: una cantidad de esta sustancia que yo creo sin paralelo en el mundo. Lo que es mucho más importante, he conseguido conchas fósiles (a una altitud de 12.000 pies). Creo que un examen de esas conchas darà una edad aproximada para estas montañas, en comparación con los estratos de Europa; en la otra línea de las cordilleras hay una sólida sospecha (desde mi punto de vista, convicción) de que la edad de la enorme masa de montañas, cuyos picos se elevan hasta 13.000 y 14.000 pies, es tan reciente que les permite ser contemporáneas de las planicies de la Patagonia (o aproximadamente de la misma edad que los estratos superiores de la isla de Wright); si este resultado llegara a demostrarse sería un hecho muy importante para la teoría de la formación del mundo. Porque si cambios tan maravillosos han tenido lugar tan recientemente en la corteza terrestre, no hay razón para suponer períodos anteriores de violencia excesiva. Estos estratos modernos son muy notables por estar ensartados con venas metálicas de plata, oro, cobre, etc.; hasta ahora, se ha considerado que pertenecen a formaciones más antiguas. En esos mismos lechos (y cerca de una mina de oro) encontré un grupo de árboles petrificados que permanecían erguidos, con las capas de arenisca fina depositadas a su alrededor, que mantenían la impresión de su corteza. Esos árboles están cubiertos por otras areniscas y corrientes de lava hasta un grosor de varios millares de pies. Estas rocas se han depositado debajo del agua, sin embargo está claro que el lugar donde crecieron los árboles debe haber estado en alguna ocasión por encima del nivel del mar, así pues es cierto que la tierra debe haberse hundido al menos tantos millares de pies como grosor tienen los depósitos subacuosos superpuestos. Pero temo que me dirás que te aburro con mis descripciones y teorías geológicas.

Ciertamente, la historia no registra ningún interés de la hermana de Darwin en sus actividades. Pero es interesante ver, cómo ya para tiempos de
Darwin, la aceptación de los cambios geológicos grandes y prolongados, era de uso habitual, aunque había todavía disputas sobre el alcance, lo brusco
o suave de los cambios.

Encuentro este texto en un libro de la serie del diario argentino Clarín, dedicado a Darwin, de la colección Grandes Pensadores.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia