Angel "Java" Lopez en Blog

3 de Octubre, 2009


Publicado el 3 de Octubre, 2009, 18:53

Uno de los libros al que siempre vuelvo, pero que no he leído completo, es los libros de la "Historia" de Herodoto, el llamado "Padre de la Historia". Desde año y medio, tengo mi biblioteca principal repartida en dos lugares, así que no lo tengo acá. En esos libros de "la historia" de Herodoto, encontraremos lo que este griego viajante conoció y recopiló de su tiempo, el siglo V antes de Cristo. Mucho de lo que cuenta es invención, y otras partes son dudosas. Describe desde animales y plantas de las regiones que visitó, como costumbres, guerras, historias. Vaya como muestra, esta terrible:

Pocas venganzas habrá tan duras como la que Hermótimo se tomó por el daño que le habrían hecho. Era, entre todos los eunucos, el preferido y más respetado por el rey Jerjes, y procedía de Pédaso...

Hermótimo, muy joven aún, había sido hecho prisionero en una guerra y vendido como esclavo. Panionio, un individuo de Quíos, dedicado a tan vergonzoso negocio, lo compró. Y de la misma forma que hacía con todos los muchachos de hermoso aspecto que encontraba, una vez castrados, los vendía luego en los mercados de Sardes y Efeso por una buena cantidad de dinero. Porque, entre los bárbaros, los castrados son los más apreciados que los demás esclavos, dada su fidelidad en todos los servicios.

Panionio había castrado ya a numerosos jóvenes, puesto que vivía de ello, y lo mismo hizo con Hermótimo.

Mas éste tuvo suerte dentro de su desgracia. Quiso la casualidad que, desde Sardes, le enviaran al rey de Persia junto con otros regalos. Poco después, Jerjes le distinguía por encima de todos los demás eunucos.

Llegado el momento en que el rey emprendió campaña militar contra Atenas y se detuvo con sus ejércitos en Sardes, Hermótimo fue por cierto asunto a la región de la Misia llamada Atarneo, que habitan los de Quíos. Allí tropezó con Panionio, a quien reconoció enseguida. Habló largo y amablemente con él, y de momento, enumeró todo cuanto de bueno le debía. Antes de despedirse de él, prometió recompensarle generosamente si se trasladaba con su familia a Atarneo.

Panionio recibió la invitación con alegría y llamó sin pérdida de tiempo a su mujer y a sus hijos. Mas así que Hermótimo tuvo en sus manos el mercader de esclavos y a toda su familia, habló así:

"Tú, maestro en lo más vil de las profesiones, di qué te hemos hecho, a ti o a los tuyos, yo o alguno de mis mayores, para que me privaras de ser un hombre entero. ¿Crees que los dioses no vieron lo que entonces hiciste conmigo? Tal como corresponde a la justicia, ahora te han puesto en mi poder, y que conste que no vas a poder reprocharme que sea débil e indeciso en el escarmiento que te preparo."

Dichas estas palabras, obligó a Panionio a castrar con sus propias manos a sus cuatro hijos. Y, una vez terminada esta labor, los muchachos tuvieron que hacer lo mismo con el padre.

De esta forma alcanzó a Panionio la venganza de Hermótimo.

Terrible historia. Libro VIII, 104-105. Citado en "El asombro de Herodoto" de Werner Keller.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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