Angel "Java" Lopez en Blog

7 de Noviembre, 2009


Publicado el 7 de Noviembre, 2009, 11:20

Si yo les dijera a Uds.: "Hoy desayuné un café doble con dos medialunas", tomarían esa afirmación como verdad, no tendrían razón para sospechar. Alguno podría pedir evidencia de esa afirmación. Pero, en general, sería aceptada sin chistar. Como tampoco veo que afecte su verdad o falsedad a nadie más, esa sentencia sería tomada como expresión de una proposición verdadera.

Acá tomo como verdad, lo que Aristóteles diría "lo que es el caso", lo que describe un hecho de la realidad, y se corresponde a él; daría para varios posts analizar esa teoría de la verdad por correspondencia, que si bien tiene algunos puntos a discutir, es la que adopto en mi postura. Pueden leer alternativas en el artículo sobre la verdad de la Wikipedia. Espero que no profesen la verdad por coherencia o la verdad por consenso, y otras que aparecen ahí. Alguna, como la verdad construída por el progreso social, tienen algún mérito, siempre que se cambie "verdad" por algún término más relacionado con las representaciones, modelos de la realidad nuestros, propios de nuestra mente. Ya escribí en contra de la verdad por consenso en La verdad y el consenso: de nuevo, no se refiere a la verdad, a lo que es en la realidad, sino a un acuerdo; yo no lo llamaría entonces "verdad". La Tierra no es plana, no importa el progreso social de la época, o lo que la gente de un siglo piense. El valor de pi no depende de un contrato social (si alguien piensa que eso es evidente, y que nadie puede pensar de otra forma, por favor, lean sobre el asunto Sokal: vean lo que hay que trabajar aún hoy para erradicar posturas simplemente erróneas). Veo también que muchas de esas teorías, deberían restringirse a lo que podemos llamar "verdad moral": el fundamento de una afirmación que se refiere a lo bueno o lo malo. No sé por qué razón, tantos autores, en vez de restringirse a "verdad moral", al rato de exponer alguna teoría como la contructuvista o la de consenso, saltan alegremente a "verdad", sin calificativo, sin hacer ninguna distinción (lo cual provoca conclusiones como "la realidad es como yo la veo", que poco tienen que ver con "lo que es el caso"; el bueno de Aristóteles se revolcaría en la tumba).

Ahora bien. Volvamos al tema principal. Llego y les digo: "El otro lado de la Luna está hecho de queso". Espero que no me lo crean al momento: seguramente, me exigirán alguna evidencia, alguna prueba, sino demostración, alguna muestra de la plausibilidad de tamaña afirmación. ¿Y cuál es la diferencia con la anterior afirmación? Es que esta afirmación sobre la luna, es lo que podemos llamar "gran afirmación". Lo que describe y aserta, es tan grande, tan rotundo, que no es un hecho cualquiera, pequeño, pasable, que no tiene consecuencias. Está describiendo algo que de ser verdad, sería un gran descubrimiento. Pero, si bien nadie de nosotros (más que un puñado de astronautas) ha visto ese otro lado de la luna, no dudamos en que esa afirmación debe ser probada, para ser aceptada.

¿Y por qué? Porque nuestros modelos de la realidad, y de la Luna, actuales, nos dicen que la Luna es un cascote cósmico, no imaginamos cómo puede haberse formado de queso, no podemos explicar cómo pudo haber tal cantidad de vacas para formar el otro lado de la Luna, y así.... Por supuesto, nuestros modelos pueden estar equivocados. Pero han mostrado ser tan adecuados a otra gran cantidad de casos, que concluimos que una afirmación como la de "el otro lado de la Luna es de queso" merece la no aceptación inmediata, y reclama un prueba, el mostrado de evidencia más contundente para comenzar a considerarla. No tenemos que recharzar semejante afirmación: solamente, exigir a quien la afirma, que aporte pruebas. A grandes afirmaciones, grandes pruebas.

La primera vez que leí la frase del título de este post fue en un artículo del bueno de Martin Gardner. Mi primer contacto con los escritos de Gardner fue, que recuerde, en la columna de acertijos matemáticos de la Scientific American, en 1980. Luego pasé a leer deliciosos libros suyos, como el clásico Science: Good, Bad and Bogus. Otro libro a recomendar, es su excelente The Whys of a Philosophical Scrivener (tengo la edición en español, de editorial Tusquets, colección Metatemas, y ya lo comenté en algunos posts, por ejemplo, relacionado con el tema de éste post: Milagros, Huxley, Hume y Martin Gardner).

Pero cuántas veces no aplicamos esa recomendación. Por ejemplo, al principio de los ochenta, me encontré con una lista de coincidencias entre los asesinatos de Lincoln y Kennedy. Muchos que leían esa lista (que incluía algunos items que eran verdad, y otros totalmente inventados), la tomaban como completamente cierta. Nadie pedía referencia, prueba, evidencia de que cada item en particular fuera cierto. Eso es un problema que tenemos: aceptar lo escrito, o lo afirmado por alguien con autoridad, como simplemente verdadero. Yo les propongo: ejerzamos siempre una actitud crítica. No puedo pedir a cada afirmación una prueba (no voy a pedir que justifiquen lo que digan que desayunaron), pero tenemos que estar alertas: cuando nos encontremos con una gran afirmación, exijamos una gran prueba. También pasa que aceptamos algo porque nos da una explicación coherente de algo, como que "explica todo", y ante el descubrimiento del alcance de esa explicación, la aceptamos como que "es el caso", como que es así en la realidad. No caigamos en esa falacia: ya escribí algo en Los elefantes, la tortuga y el modelo. Por tomar otro caso: la afirmación de la Programación Neurolingüística sobre la dirección de nuestra mirada, digamos, a la izquierda cuando imaginamos, a la derecha cuando recordamos (no tengo el dato acá, pero vayan y lean, discusiones y refutaciones en http://delicious.com/ajlopez/pnl). Otro caso, aún más grande y asombroso, es la aceptación y proliferación del psicoanális: lean la experiencia del beato Bunge, en su juventud en  Bunge y el psicoanálisis: Macaneo I, Macaneo II.. No confundir tampoco los resultados exitosos de aplicar un modelo con la propia verdad del modelo, leer El limón adelgaza.

Resumiendo: tomemos una actitud crítica ante una gran afirmación. No aceptemos la autoridad, o lo escrito, como verdad automática. En cuanto podamos, tomemos distancia, y ante una gran afirmación, pidamos gran prueba, preguntándonos, con sana actitud: ¿es éste el caso?

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com
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Por ajlopez, en: Filosofía