Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 13 de Noviembre, 2009, 13:05

Siempre es un gusto leer a Marcelino Cereijido, científico argentino que por una de esas "características" de mi país, Argentina, está trabajando en el exterior, actualmente en México. Me encuentro con este texto suyo, donde plantea un tema que ha ocupado algunos de mis posts recientes y más lejanos, la conciencia en el ser humano:

La conciencia es un detalle novedoso y extremadamente reciente, y probablemente solo la posee una de los millones y millones de especies que pueblan el planeta (nosotros, los Homo Sapiens), pues apareció hace menos de 0,1 millón de años, o sea "nada" en escala evolutiva. Y aún hoy esa conciencia cuenta relativamente poco en la vida: si una persona sufre un accidente cerebral y queda inconsiente, podría pasar años vegentando en una cama; en cambio  si se le apagara su centro cardiomoderador, el respiratorio, sus mecanismos que regulan la temperatura, la acidez de la sangre, la capacidad de sus epitelios de reconocer y absorber sodio, potasio, cloro, glucosa, aminoácidos, es decir, todos esos mecanismos que trabajan sin que nadie sea consciente, esa persona moriría sin remedio. Por supuesto: en cuanto apareció la conciencia, el Homo sapiens la integró a su arsenal de órganos de los sentidos y mecanismos para interpretar la realidad.....

No ví cuáles son las evidencias de aparición de conciencia en la época que refiere Cereijido. Un tema a discutir: ¿no habrá conciencia, protoconciencia, en algunos primates superiores? Tienen conductas que bien podrían sugerir la formación de "modelos del mundo". Tal vez, alguna forma de conciencia. Sigo leyendo más adelante:

... retrocedamos ... 50 mil años, cuando en plena Edad de Piedra los humanos empiezan a tener conciencia. Ni por un momento lo comparemos con un peluquero que se despierta, sabe cómo se llama, dónde está y qué hora es, sino a un autista cuyo lenguaje solo comprende burdas interjecciones para señalar (que no: decir) "duele", "¡cuidado!", "hambre". ¿Qué le habrá parecido la realidad? Hoy se conjetura que sus primeros modelos mentales han de haber sido animistas: podía tomar un cascote, porque no tiene motu proprio, en cambio una rana o un pájaro se le escapaban cual si tuvieran ánima, y cuando su aparato de fonación tuvo la conformación adecuada los llamó "animales".

Tengo que escribir del tema del animismo, esta vez, acompañado por la lectura de Monod. Cereijido pasa a mostrar que esa actitud, la del animismo, nos llevó a la adopción de dioses:

Luego sus tatara-tataratataranietos, decenas de miles de años más tarde, aprendieron a ordenar mejor sus conocimientos y surgieron modelos politeístas: imaginaron que todo lo marítimo estaba regido por Poseidón, lo celestial por Urano, lo agrícola por Ceres, aunque los diversos dioses pudieran discrepar entre sí. Más adelante los Homo sapiens, que por algo se llaman así, aprendieron a usar sus modelos mentales suficientemente dotados como para sistematizar sus conocimientos, y pudieron generar modelos monoteístas. Entre los diversos dioses del politeísmo podía haber discordias, pero no era posible que el dios único del monoteísmo tuviera una mente llena de contrasentidos, de manera que el paso a los monoteísmos requirió ni más ni menos que inventar la coherencia de Dios.

Pero no quedamos en esa etapa. Nuestra interacción con la realidad, nos dió modelos que funcionaban, aunque no eran verdaderos. Lo importante por muchos milenios, fue que el modelo que nos formáramos de la realidad fuera efectivo para nuestra supervivencia. Ya he comentado varias veces, que un modelo puede ser efectivo, y no ser verdadero (lamentablemente, aún leo por ahí que hay que "ser abiertos" a "otras formas de acercarse a la realidad", como el mito y otras yerbas: parte de esa tendencia veo que se basa en la efectividad parcial de antiguos modelos, y un rechazo a lo que sea un pensamiento claro y ordenado, como si apelar a la lógica nos rebajara como humanos, entregándonos a "intuiciones" sin mayor sostén). Pero llegó un momento en el que fuimos descubriendo que hay otra forma de explicar la realidad:

Vemos que también la manera consciente de interpretar la realidad fue evolucionando, y llegó un momento en que los dioses se tornaron innecesarios para entender la realidad y la navaja que hace más de seis siglos nos había legado Ockham los recortó de los modelos explicativos y eso, junto con la precaria pero aceptable coherencia del monoteísmo judeocristiano, facilitó la emergencia de la ciencia moderna, que no es más que el último modelo mental para interpretar la realidad: consiste en hacerlo sin invocar milagros, revelaciones, dogmas, ni el Principio de Autoridad, por el cual algo es cierto o no dependiendo de quién lo diga (la Biblia, el Papa, el rey, el padre).

Por primera vez aparece, que recuerde, en este blog Ockham y su navaja: "las entidades no deben multiplicarse más allá de la necesidad": un tema a tratar más en detalle en algún momento. Sigamos con la exposición de Cereijido. Es ahora, en los últimos siglos, con la aparición de la ciencia (que no es "la ciencia", una señora que se pasea por ahí inmaculada, sino una actividad humana), que tenemos una forma de formar modelos de la realidad. Y más importante: estos modelos son más efectivos, son más cercanos a lo "que es el caso", porque de alguna manera, la actitud científica "interroga" a la realidad: ya no vamos formando modelos "por coherencia" con los hechos, sino que los interrogamos, ponemos a prueba nuestros modelos y representaciones, estableciendo una especie de diálogo con la propia realidad. Algo que ningún racionalismo puro o misticismo ha podido darnos.

La capacidad interpretativa de la ciencia moderna es tan poderosa, que no solo permite explicar muchas de las estructuras y mecanismos presentes sino, además, discutir lo sucedido en el primer minuto de este Universo - que se´gun esa misma ciencia comenzó hace 13700 millones de millones de años con un tremendo reventón - y predecir que el Sistema Planetario Solar desaperecerá dentro de un futuro muchísimo más remoto, cuando el Sol se transforme en una estrella gigante roja y nos incinera. Puede también conjeturar sobre cuándo y por qué comenzó a aparecer la vida, y cómo se las arregló esta vida para generar un cerebro humano que, entre sus habilidades, es capaz de explicar su propia genealogía a través de un proceso que se llama "Evolución Biológica".

Ya había mencionado otro escrito de Cereijido en el post: La patria bolichera. Tengo pendiente el conseguir y leer su libro "La nuca de Hussey, la ciencia argentina entre Billiken y el exilio". Pueden leer una reseña en pdf aquí.

Tengo ya como costumbre, adquirir cualquier libro que prologue Cereijido. El texto de arriba lo encuentro en el prólogo del interesante nuevo libro: "Darwin 2.0", por Valeria Román y Luis Capozzo. Un comentario sobre el libro en Evolución: una teoría ineludible.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia