Angel "Java" Lopez en Blog

2 de Diciembre, 2009


Publicado el 2 de Diciembre, 2009, 0:05

Hace unos años escribía en el post Yo y mis costumbres :

La costumbre de tratar de saber de más de un tema, viene de la admiración que me despertó la personalidad de Amadeo Jacques, tan bien presentado por Miguel Cané en su Juvenilia.

Pero ¿quien era Amadeo Jacques? Pueden consultar el artículo en español de la Wikipedia, donde leo:

Amadeo Florentino Jacques (París, Francia, 4 de julio de 1813; Buenos Aires, Argentina, 13 de octubre de 1865 ) fue uno de los educadores de más prestigio de su época en la Argentina. Tuvo a su cargo la cátedra de física de la Universidad de Buenos Aires, actuó como director del Colegio San Miguel de Tucumán y como director de estudios del Colegio Nacional de Buenos Aires. Fue un verdadero maestro que sus discípulos veneraban, tanto por sus conocimientos como por su presencia. Fue recordado en la novela Juvenilia, de Miguel Cané.

Este año me reecuentro con el texto de Juvenilia, libro que leía varias veces, ya hace décadas. Esta es la descripción que me marcó en aquellos años, aún sin conocer toda la biografía de Jacques:

Jacques llegaba indefectiblemente al Colegio a las nueve de la mañana; averiguaba si había faltado algún profesor, y en caso afirmativo, iba a la clase, preguntaba en qué punto del programa nos encontrábamos, pasaba la mano por su vasta frente como para refrescar la memoria, y enseguida, sin vacilación, con un método admirable, nos daba una explicación de química, de física, de matemáticas en todas sus divisiones, aritmética, álgebra, geometría descriptiva o analítica, retórica, historia, literatura, ¡hasta latín! El único curso, de todo aquel extenso programa, que no lo he visto dictar por accidente, era de inglés, dado por mi buen amigo David Lewis, que nos hacía leer a Milton y a Pope, a Addison, y a todos los buenos prosistas del Spectator.

Siempre me acompaño este recuerdo de Cané: era posible conocer de más de un tema, era fascinante poder ir entendiendo lo que el conocimiento humano ha ido acumulando. Ahí tenía yo como ejemplo a Jacques. Notable una clase que dictó:

Debe estar fija en la memoria de mis compañeros aquella admirable conferencia de M. Jacques sobre la composición del aire atmosférico. Hablaba hacía una hora, y ¡fenómeno inaudito en los fastos del Colegio!, al sonar la campana de salida, uno de los alumnos se dirigió, arrastrándose hasta la puerta, la cerró para que no entrara el sonido, y por medio de esta estratagema, ayudada por la preocupación de Jacques, tuvimos media hora más de clase. Había venido de buen humor ese día, y su palabra salía fácil, elegante y luminosa.

En aquellos tiempos, segunda mitad del siglo XIX, en Buenos Aires, Argentina, el francés era el idioma que se estudiaba y hablaba, como hoy es el inglés:

En ciertos momentos se olvidaba, y nos hablaba en francés, que todos entendíamos entonces. ¡Qué pintura inimitable de ese maravilloso fenómeno de la vegetación, de aquellas plantas con corazón de madre, absorbiendo el leal carbono de la atmósfera, y esparciendo a raudales el oxígeno, la esencia de la vida! ¡ Cómo nos hablaba de la bajeza miserable del hombre que pisotea una planta, o abate un árbol para coger su fruto! ¡ Aún suena en mis oídos su palabra, y, al recordarla, aún se apodera de mi alma aquella emoción nueva e inexplicable entonces para mi!

También me llamó la atención la actitud de Jacques ante un manual de filosofía. El texto que sigue fue mi primer encuentro con el nombre de Augusto Comte, y al positivismo:

Cuando empezó a dictar el curso de filosofía, que debía concluir tan brillantemente Pedro Goyena, dio como texto el manual en colaboración con Simón y Saisset. En la primera conferencia dijo bien claro que aquella era la filosofía ecléctica; más tarde añadió a algunos compañeros: "el día que yo escriba mi filosofía, comenzaré por quemar ese manual".

No ha dejado nada al respecto; pero si es posible rehacer sus ideas personales con el estudio de su naturaleza intelectual y sus opiniones científicas, no es arriesgado afirmar que, discípulo directo de Bacon, pertenecía a la escuela positivista, que hasta entonces no había tenido divulgadores como Littre, pero que antes de haberla formulado Augusto Comte, ha sido la filosofía de los hombres de ciencia, realmente superiores, en todos los tiempos.

Jacques tenía un carácter fuerte, pueden encontrar en otros capítulos de Juvenilia descripciones de sus reacciones, ante la distracción, o la rebeldía, de sus estudiantes. Pero era admirado por sus estudiantes:

Adorábamos a Jacques, a pesar de su carácter; jamás faltábamos a sus clases, y nuestro orgullo mayor, que ha persistido hasta hoy, es llamarnos sus discípulos. A más, su historia, conocida por todos nosotros y pintorescamente exagerada, nos hacía ver en él, no solo un mártir de la libertad, como lo fue en efecto, sino un hombre que había luchado cuerpo a cuerpo con Napoleón, nombre simbólico de la tiranía.

Recordemos que aquellos tiempos, Buenos Aires había dejado atrás al rosismo, y entraba en una nueva época. Todo lo citado arriba es el capítulo 13 completo. Pueden leer (un texto muy divertido, muy al estilo Cané) la descripción de una pelea de Jacques con un alumno, en el capítulo 12. Otro más: el capítulo 10, el relato de una revuelta en el Colegio Nacional, que pudo acabar mal para Cané.

(Saliendo ya del tema Jacques, quisiera agregar otro recuerdo: en los primeros años setenta, del siglo pasado, me llamó la atención un tema tratado en la introducción de Juvenilia. El tema del binomio de Newton. Me intrigó tanto, que al tiempo estaba investigando el tema. Debió de ser uno de mis primeros encuentros con las matemáticas que iban más allá de lo que me enseñaban)

Bueno, vayan y lean todo el libro aquí en línea.

Pueden también leer esta review en inglés de Juvenilia

MIGUEL CANÉ'S JUVENILIA: AUTOBIOGRAPHY AND THE IDEOLOGIZING OF ADOLESCENCE

Ahí leo:

Cané was a student in one of the early classes of Buenos Aires's prestigious Colegio Nacional, an institution which, during its hundred-year history, has trained some of the most distinguished leaders, intellectuals, and writers of Ar­gentina. The Colegio's roots go back to the colonial and early republican domination of education by the clergy. During the post-Rosas period, when Cané was a child, the Colegio enjoyed the services of Amédée Jacques, a Frenchman who exercised a decisive influence both on the Co­legio's course of study and on higher learning in Argentina, particularly in science education. Like many of the leading figures of the Generation of 1880, Cané was born during the Rosas period (in reality, within
months of Rosas's fall after the battle of Caseros), and his coming of age coincides with Argentina's and, more specifically, Buenos Aires's transi­tion from the reactionary dictatorship of Rosas to the liberal (but not particularly democratic) republicanism of those who were in power by the time he wrote Juvenilia, his memoir of the five years spent in residence at the Colegio.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com
http://twitter.com/ajlopez