Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 4 de Diciembre, 2009, 12:45

Hace ya algo más de tres décadas, leí un artículo corto, de un científico, un biólogo, interesado en entender al ser humano, y a la vida en general. No recuerdo quién era el autor, era un científico contemporáneo (bueno, por lo menos en los setenta del siglo pasado). De alguna forma ese artículo me marcó, fue la primera vez que me encontré con algunas ideas, que aún hoy me ocupan. Paso a comentar alguna.

El autor escribía, que para entender al ser humano, y a la vida en general, había comenzado por detenerse en lo más simple: una ameba. Cuando uno de estos protozoarios se acerca a una zona hostil, pongamos, demasiado ácida para su ambiente natural, comienza a emitir prolongaciones, que le permiten moverse en sentido contrario. Todo estudio indica que esta conducta es automática. La biología celular estudia los intrincados mecanismos de respuesta a eventos, en este caso, cambios en el ambiente, que provocan reacciones en la forma, movimiento, del organismo bajo estudio.

El autor proseguía examinando otros ejemplos. Pero al ir planteando el estudio de organismos más complejos, se veía que las reacciones no eran tan automáticas. Y al llegar al ser humano, detectaba que ya no se podía sostener esa postura.

En varios posts, he escrito sobre dos puntos:

- El ser humano es un organismo
- El ser humano tiene conciencia, imaginación y voluntad

Para mí es claro y evidente que somos organismos. No somos un ente especial, separado, de los demás organismos. Pero tenemos algunas capacidades, características que "vienen de fábrica" que nos alejan de una ameba. Las llamo conciencia (al actuar sabemos que actuamos, percibimos el ambiente y nuestro estado interno, y "conocemos" qué nos está pasando), imaginación (formación de modelos, operación con ellos, para poder plantear situaciones que aún no han pasado, para planear las consecuencias de nuestros actos) y voluntad (bien podríamos tener todo lo anterior, y aún reaccionar como una ameba; pues no, tenemos poder de decisión).

Comparto hoy con Uds. un fragmento de un texto de Alejandro Rozitchner (tengo entendido que el texto que presento fue parte de una de sus primeras columnas de radio). Si no conocen a Rozitchner, filósofo y escritor argentino, pueden leerlo y conocer sus posturas e intereses en:

http://en.wikipedia.org/wiki/Alejandro_Rozitchner
http://www.bienvenidosami.com.ar/v2/
http://100volando.blogspot.com/
http://www.facebook.com/alejandro.rozitchner

Lo pueden seguir en Twitter en @AlejRozitchner

(es interesante encontrar a alguien que expone tanto de su identidad pública en Internet).

(Pregunta para mis biógrafos: ¿por qué ROzitchner tiene página en la Wikipedia y yo no???? Snif... ;-)

El texto que quiero comentar es:

El ser humano es un animal como cualquier otro, especial, con capacidades únicas, pero no escapa del ámbito de la animalidad ni puede hacerlo. Esto no es una posición teórica, es una realidad. El cuerpo del hombre, animal, mortal, fue producido por la naturaleza en un proceso que duró millones de años y la voluntad de cambiarlo no tiene poder. Creer que se puede hacer un “hombre nuevo” es una ingenuidad absoluta. Conviene, en el caso de que uno quiera conseguir ciertos logros sociales en el camino de la civilización, entender qué se puede y qué no. Saber que el hombre es un animal no implica dejar de trabajar para dar forma a una sociedad, pero sí nos lleva a ser más realistas, a no querer lo imposible y a ser mucho más eficaces en el camino de lo posible.

Disculpen que sólo cite esta parte. Rozitchner escribe en un contexto más amplio, comentando sobre la sociedad, si está enferma o no, y cómo mejorarla. Pero hoy quiero detenerme en lo de arriba.

En mi postura, hay naturaleza humana. No somos una "mantequita" que podemos formar de cualquier forma. Tenemos, como organismos ("animales" en el texto de arriba), toda una serie de características, inclinaciones, capacidades, que no podemos tirar por la borda. Pero tenemos que estudiar más en detalle los límites de la naturaleza humana. No somos como la ameba, que ante lo ácido solo "atina a alejarse" (en realidad, reacciona automáticamente, las amebas no atinan ni dejan de atinar).

En este sentido, tengo que levantar la mano y oponerme algo al párrafo citado. Alguien podría sacar, de ese texto, la conclusión de que el ser humano es su naturaleza. Yo, veo que no es así. El ser humano, su conducta, se forma en sociedad, en familia, en educación. No somos sólo el resultado de nuestra naturaleza como organismos. Para poner algo más concreto: alguien podría descubrir, mañana, que somos organismos egoístas, digamos, "que está en nuestros genes". Primero: es una gran afirmación a la que le pediría grandes pruebas, y no conozco que haya habido alguien que haya llegado a afirmar y a la vez probar algo así. Pero llegado el caso que alguien lo demostrara: ¿eso imposibilitaría que pudiéramos formar una sociedad donde nos ocupemos de todos, donde ese "egoísmo innato" pueda ser controlado? Yo pienso que sí.

Justamente, porque no reaccionamos como ameba. Tenemos conciencia, imaginación y voluntad.

Quisiera escribir más y más sobre el tema. Pero adivinen qué: tengo que abandonar la escritura, y partir de aquí para aliviar El Efecto Coto. :-)... Cuando sea grande, quiero ser como Rozitchner, así puedo vivir de esto... :-)

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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http://twitter.com/ajlopez

http://ajlopez.zoomblog.com/archivo/2008/10/17/el-Efecto-Coto.html

http://ajlopez.zoomblog.com/archivo/2009/01/17/claro-y-evidente.html

http://ajlopez.zoomblog.com/archivo/2009/11/07/a-grandes-afirmaciones-grandes-pruebas.html

Por ajlopez, en: Filosofía