Angel "Java" Lopez en Blog

5 de Diciembre, 2009


Publicado el 5 de Diciembre, 2009, 15:10

Hace poco escribí que quería empezar a producir posts sobre desarrollo personal. Quiero escribir sobre lo que leo, lo que otros escriben, qué le sirvió a otra gente, qué no le sirvió, qué fue útil o no para mí. Habría tanto para comentar, que es difícil comenzar por un tema.

Pero hay una categoría fácil: describir cómo comienzo el día. Para mí, comenzar el día es comenzar temprano: en Buenos Aires, Argentina, a las 6am (o más temprano o más tarde), prácticamente todos los días. Pienso que hay que descansar, pero también aprovechar el día. Hace décadas que no me quedo en la cama remoloneando. No sé si es bueno para todos, pero a mi me resultó muy útil: el aprovechar cada día es importante. El dormir está para descansar. El resto del día, hay que aprovecharlo a pleno.

Como somos humanos, y no somos vulcanos, nos apoyamos en hábitos. Tengo que escribir, e insistir: lo mejor sería depender de nuestra voluntad, más que de nuestros hábitos. Pero mientras educamos la voluntad, y la toma de decisiones para hacer lo que hay que hacer, buenos y bienvenidos son los hábitos. Si bien desde hace décadas me despierto temprano (por distintas razones, no siempre fue por voluntad propia), este siglo me puse más en firme, y decidí educarme para despertarme a una hora en particular. Una de las estrategias que tomé, hasta adquirir el hábito, fue involucrar a otra gente en la adquisición de esta costumbre: si me despertaba tarde, les complicaba la vida, porque habíamos quedado en hacer alguna actividad, en grupo. Después de unos meses, ya no necesité de ese subterfugio: las ventajas de despertarse temprano, ya sea para aprovechar el día, adelantar en pequeños quehaceres, viajar más cómodo, o tener más tiempo para todo, pudieron para afianzar el hábito de despertar temprano.

Desde hace casi un año, para reforzar esa costumbre, tomé otra: dar evidencia de ella. Twitter es una gran herramienta, y ahí dejo evidencia de este hábito mío, acompañado de otro: el escribir la lista de cosas para hacer en ese día:

http://search.twitter.com/search?q=ajlopez+starting+my+day

Starting my day...

He usado deliberadamente la misma frase "Starting my day... ", para poder ubicarla en cualquier momento. Sólo cuando caigo enfermo, o estoy de viaje, o no tengo conexión a Internet en mi cubil principal, dejo de enviar ese mensaje. Pero eso es algo que incorporé este siglo: de cada actividad importante o interesante, brindar evidencia.

La lista de compromisos que tomo, es también, un recordatorio de lo que tengo decidido hacer. Si hiciera la lista antes, un día antes o al comienzo de la semana, no la tendría tan presente. Tengo listas más generales, y también más organizadas (en proyectos, importancia y urgencia, etc...). Pero en estos años, nada ha suplantado la simple lista de "to do" de cada día.

Post relacionados:

Email personal, Start of Day, End of Day (cuando enviaba email, en vez de anotar en web privada mía)
Organizando actividades

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com
http://twitter.com/ajlopez

Publicado el 5 de Diciembre, 2009, 12:25

Es mi costumbre actual no leer diarios (durante años lo he hecho). En estos últimos años he estado más leyendo de temas que me interesan, mientras dejo que las noticias de todos los días me lleguen, a veces, con un pantallazo rápido de televisión, conversaciones con la gente en el día a día, y con la información de alguna radio al azar, en el camino a alguna actividad. Con la disponibilidad de Internet y la Web en particular, con blogs, listas de correo y con Twitter (notable herramienta), veo que me entero de lo que me tengo que enterar, más por esas vías, que por la lectura activa de los diarios.

Así que no he visto el desarrollo del tema que voy a tratar hoy. Al parecer, el gobierno de España trata de promulgar una ley que habilita, en resguardo de la propiedad intelectual, poder cerrar una web o un blog, sin orden judicial. Como adelanté, no tengo los detalles de la historia, así que les pide confirmen por Uds. mismos, la génesis, desarrollo y exactitud de todo esto.

Esto ha provocado una reacción en el mundo de Internet, en blogs, en mensajes de Twitter, de distintas formas, pero todas, apuntando en contra de esa iniciativa del gobierno español. Es saludable ver cómo la gente discute las decisiones de gobierno, de una nueva forma. Veo que Internet es una puerta para la participación de la gente, en lo que le importa. También veo que Internet es sólo para una minoría aún: es para la gente que tiene acceso, que tiene tiempo, que tiene formas de expresarse. Por lo menos, acá en Argentina, no veo que se la gran mayoría de nuestros habitantes. Lo que veo, es que sólo una fracción de los argentinos tiene acceso, y de ellos, sólo una fracción se dedica a discutir, plantear temas y alternativas (la web puede ser usada para cualquier cosa).

I digress... back to topic... Vayamos al grano. Me encuentro en estos días, con un producto de esta reacción de la gente: el Manifiesto de Internet (vayan y léan el texto en la Wikipedia en español). Primera pequeña crítica: sólo avanzando en el texto, uno puedo descubrir que se refiere a una modificación en una ley de España. A ver gente: ¿cuándo aprenderemos a poner contexto en lo que escribimos? He visto tantas entradas de blog, donde se dedican a criticar al "Ministerio de X", y sólo luego de una pesquisa digna de S. Holmes, uno puede deducir de qué país hablan. Gente: vivimos en un mundo, Internet llega a todos lados, no se olviden de poner contexto a lo que escriben (tengo un post pendiente sobre la importancia del contexto). (Esta es la razón de que, prácticamente en cada post donde tiene sentido aclararlo, como éste, escribo que estoy en Argentina, y cuando pongo Buenos Aires, prácticamente aclaro Argentina: nadie está obligado a saber dónde queda mi ciudad. Cuántas veces tengo que buscar dónde queda Barranquilla, si en Colombia o Venezuela).

Me inclino por el manifiesto. Pero, fiel a mi costumbre, también me inclino a ocupar espacio en este post, a levantar la mano, a señalar algo que, quizás, en el medio del entusiasmo, se pasa por alto, o se acepta sin mayor crítica. Siempre es importante acercarse a una postura con una actitud crítica, y no abrazarla sólo porque coincide con nuestras propias posturas, ya sea liberales, conservadoras, coloradas, azules, o amarillo patito. (uno de mis primeros clientes, me dijo, hace décadas: "vos, en las películas de Tarzán, defendés al cocodrilo" :-) sí, es bueno señalar hacia un punto que parece haber sido pasado por alto). Como siempre, lo que escribo es mi postura, no espero convencer a nadie, nada más, levantar la mano, ante el emperador que (posiblemente) pasea sin ropa....

Quisiera detenerme en el articulo que dice:

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

Yo veo que una cosa es la industria, y otra los autores. Ni Borges ni Jorge Sábato, inventaron los "modelos de negocio". Lo mismo podría decir de otros autores, en música, teatro, arte gráfico... Durante siglos, los autores/creadores quedaron a merced de algún mecenas, para sobrevivir. Hoy, gracias al alcance de la difusión de una obra, pueden llegar a gran parte de la población humana. No es menor el caso.

¿Debería recibir ingresos un autor por su obra? Me refiero, supongamos que Pedro escribe un libro, sobre el tema que sea, pero que da valor a millones de personas. ¿Debería recibir ingresos por su esfuerzo, nada más? ¿y de ahí en más, vivir de cobrar entrevistas y conferencias? ¿y si le molesta hablar, viajar, y es un negado para hacer de él un gurú en su tema? Pedro brilla escribiendo, poniendo ideas, esclareciendo a miles o millones de personas, logrando que ellas se desarrollen, o conozcan algo nuevo, o ... podría seguir con una lista de aportes de todos los autores de libros. Lo mismo podría plantear Juan, que escribe música que lleva alegría a miles o millones de personas. ¿Por qué la sociedad no los retruibuiría, por el valor que aportaron (sopesado por la cantidad de personas a las que llegaron), más que por su trabajo en conferencias, y conciertos en vivo?

Por poner un caso concreto, lejos de la literatura, más cerca de la difusión del conocimiento: Stephen Hawkings prácticamente pudo comprar su casa, gracias a los primeros libros que publicó. Si hubiera dependido de las conferencias, no hubiera podido llegar a ese objetivo tan fácil. Y pienso que se lo merece: lo que llevó a millones, es la difusión de un conocimiento, una actividad que tocó a personas, que influyó en su forma de ver el universo, la vida, y hasta habrá convencido a tantos de seguir una carrera científica.

Si bien el artículo del manifiesto no lo menciona expresamente, pero da por descontando, que los autores tienen que renunciar a ese tipo de retribución por la obra. A ver: una cosa es el modelo actual de negocio, basado en editoriales (de libros, de música, etc). Otro: nuestra decisión como sociedad, ¿qué hacemos con los autores? ¿los dejamos librados a ser gente que viva de herencia, o de su trabajo en una empresa, y de vez en cuando, que produzcan una obra? ¿el producir la obra, apenas les pagará los gastos, sino se vuelcan a otra actividad? Me parece que, actualmente, en este momento de la historia humana, necesitamos más autores, más gente que cree, y que consiga una vida digna por sólo el hecho de crear y entregar valor. Insisto: el crear Y entregar valor, a muchas personas, no es algo que debemos dejar librados a "arreglate como puedas, porque ahora está Internet".

No tengo una solución al problema. Pero hay que buscar una forma más directa de retribución al autor: desde la publicación directa en editoriales virtuales, hasta el pago de un "fee" de super portales como Google, derivando parte de los ingresos. Todas estas propuestas son sólo ideas en una mesa de café. Lo importante es: el autor ¿merece vivir de su obra, de lo que produjo una vez? Alguien podría decir: ¿Por qué una persona, trabaja un año, y luego vive diez o más de la renta de ese trabajo? Yo respondería: prefiero eso, y que se apoye la creación de valor, que dejar librado la producción de valor a sólo la gente que, o tenga una herencia o modos de vida asegurado, o que tenga que fatigar gran parte de su vida, viendo cómo da conferencias, cómo vive de viajes, o de tocar la guitarra en el subte (metro en Argentina).

Me apresuro a aclarar que estoy en contra del cierre de un blog o una web, sin mediar orden judicial y motivos justificados. Y que la ley hay que respetarla, o cambiarla (en este caso, me refiero a la ley de propiedad intelectual en general)

Agregado: los autores pueden, hoy mismo, decidir qué tipo de "modelo" quieren para sus obras. Pueden elegir la publicación de obras/copias físicas, o de digitales, y estas últimas, en forma paga o gratuita. Pueden convivir los dos modelos, como he visto, por ejemplo, en los libros sobre divulgación matemática de Adrián Paenza.

Agregado: una cosa es obra, y otra es conocimiento. No soy un especialista en leyes, pero lo que está prohibido es la copia sin autorización de la obra en sí. Pero el conocimiento no. Yo puedo escribir otro libro como los de Hawkings, mencionándolo si quiero como fuente, pero sin "copiar y pegar".

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com
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Por ajlopez, en: Internet

Publicado el 5 de Diciembre, 2009, 11:13

En general, comento lo que me pareció interesante de un libro, de un artículo, de un post, escribiendo algo sobre el tema. Pienso que de cada lectura interesante hay que tener un "entregable": no quedarnos sólo en la lectura, sino producir algo: un resumen, un comentario, una crítica, un apunte, algo que vaya más allá de la lectura. Y, si es posible, compartir ese resultado.

Por razones de tiempo, no siempre puedo escribir algo sobre todo lo que me interesó al leerlo. Pero por lo menos quisiera enumerar lecturas, por si a alguien más le interesa un tema. También, para que sirva de prueba de lo necesario de mi camino a Mayfield... ;-). Ya publiqué mis hábitos de lectura: actualmente, voy leyendo de a poco, para ir empapándome de un tema. Así, que prácticamente a ninguno de los libros mencionados en este post lo he leído completo en estos dos meses que pasaron (puede que alguno ya lo haya leído antes, completo).

La condición del hombre, de Lewis Mumford, mencionado en La conciencia de la muerte y en La condición del ser humano, leyendo a Lewis Mumford. Mumford es un autor muy interesante, al que le debía una leída. Va desarrollando el tema, es claro, y es interesante discutirle puntos. Deberé seguir publicando posts de esa lectura.

Retratos de memoria y otros ensayos, de Bertrand Russell, mencionado en Cómo envejecer, por Bertrand Russell. Leer y volver a Russell, es un clásico en mi vida. Estos textos no los conocía, así que son novedad para la mente.

Ciencia y Religión, de Stephen Jay Gould, (en inglés Rock of Ages), mencionado en Huxley y la vida, Huxley contestando a Kingsley: la verdad más que el alivio. Ya había leído este texto de Jay Gould, pero llegó la hora de ir leyendo más despacio, revisando punto por punto. Plantea que ciencia y religión son dos "magisterios", áreas que no se superponen. Yo pondría ciencia y filosofía moral. La religión ha tratado siempre de justificarse con modelos de la realidad, se choca de una u otra forma con la ciencia.

La física, de Aristóteles, mencionado en Physis para los griegos, física en Aristóteles. Es mi primer encuentro con ese libro. Acá por Argentina, no es frecuente encontrar ese libro en las librerías. Y la editorial que los vende, los cobra más o menos su peso en oro.

La perspectiva científica, otro de Bertrand Russell, mencionado en La sentencia de Galileo (y en varios posts de hace meses, ver Ciencia es más que leyes, La actitud científica en la vida cotidiana). Ya lo leí más de una vez, pero como otros, ha llegado el momento de ir pasando esa lectura en limpio.

Mitos de la Historia Argentina, de Felipe Pigna, mencionado en Cartas de Américo Vespucio, Hoy es América, y ahora en diciembre en Mariano Moreno, parece que fue hoy. No leo mucho sobre historia, aunque siempre me interesó. Hay dos formas de encarar la historia: estudiando las grandes corrientes (sociedades, economía, formas de trabajo...) o los eventos y personalidades. Me gusta más la primera forma, pero el libro de Pigna es entretenido, y aporta historias que no son muy conocidas por estos lares. Mi país, Argentina, se ha caracterizado por endulzar la historia, donde todos los "buenos" son próceres intachables, y "los malos" son malos, remalos. El libro de Pigna es un refresco a esas visiones.

Management: las 100 ideas que hicieron historia de Tim Hindle, comentado en el post del mismo nombre. En inglés es Guide to managment ideas. Este libro es un descubrimiento: encontrado en los kioskos de Buenos Aires, es un interesante resumen de más de 100 ideas de "management". Cada tema está tratado muy bien, con definición, historia, "fundadores" del tema, éxitos, fracasos, crítica y bibliografía.

Darwin 2.0, de Valeria Román y Luis Capozzo, del que comenté el prólogo de Marcelino Cereijido en Analfabetismo científico, y La conciencia en el ser humano y la ciencia. Ver el comentario del libro en Evolución: una teoría ineludible. Tengo algunas decenas (no creo exagerar) de libros de evolución biológica. Es un tema en el que se mezclan muchos puntos: ciencia, método científico, epistemología, filosofía, el descubrimiento del tiempo, la ascendencia del hombre, el abandono del diseño dirigido, la religión, y la posición del ser humano en la naturaleza. Este año es el bicentenario del nacimiento de Darwin, así que la evolución biológica está algo de moda. Pero es un tema que recomiendo estudiar a cualquiera interesado en el conocimiento humano.

Azar y necesidad, de Jacques Monod,  tratado en La biología y la ciencia. Debe ser la tercera vez que leo a Monod. Tengo que entender mejor su idea de "teleología", que si la entendí, es el punto débil de su presentación.

Hombres que crean futuro, un libro de Bruce Bliven, tratado en Exportando cerebros, Ciencia en guerra, Uranio 1941, y 48 cromosomas. Un libro descubierto en las librerías de libros viejos de Buenos Aires, de un autor que no conocía. Escrito en el medio de la segunda guerra mundial, brinda una curiosa e interesante descripción de la ciencia de su tiempo y las esperanzas que estaban depositadas en ella.

No está en los genes, de Richard Lewontin, biólogo evolutivo, Steve Rose, neurobiólogo, y Leon J. Kamin, psicólogo, mencionado en Determinismo según Lewontin, Rose, Kumin, y en Reduccionismo según Lewontin, Rose, Kumin. La biología es una ciencia interesantísima, porque pone en el tapete temas como la evolución biológica, los sistemas naturales encarnados en organismos, el tiempo profundo, la genética, y la conducta. Lewontin y cía arremeten contra las ideas de dar demasiado peso a la genética en la explicación de muchos puntos de biología. Sin embargo, debería escribir sobre su "bajada de línea" ideológica: los autores critican a otros, pero llevan agua para su molino, sin que los argumentos sean fuertes.

Curso de filosofía de García Venturini, que comenté en El curso de Filosofía de García Venturini. Un libro similar al que estudié hace décadas, del mismo García Venturini, su curso de psicología. Es bueno reencontrarse con un autor claro. El libro estaba destinado a los años de escuela secundaria (previo a los estudios universitarios), así que no ahonda mucho en algunos temas. Pero es una refrescante lectura, que pone en claro puntos que en otros autores están más difuminados. Una agradable sorpresa.

Fragmentos de los libros de la Historia, de Herodoto. Comenté una historia en La venganza de Hermotimo. Cada tanto vuelvo a los libros de la historia de este autor: tantas historias y descripciones que harían palidecer de aburrimiento los novelos mejicanos que aparecen en televisión. Herodoto es una lectura siempre recomendable.

En noviembre, volví a leer Introducción a la filosofía, notablemente claro libro de James Rachel. Lo recomiendo a cualquiera que quiera introducirse en un tema tan importante, pero también tan estimulante para la neurona. Lo comencé a mencionar en diciembre, en Truman y las bombas atómicas (Parte 1).

Otro descubrimiento grato, es Una brevísima introducción a la lógica, de Graham Priest. Muy clara y amena, deberé leerlo antes de pasar a libro de Lógica de Copi.

He comenzado a leer los artículos de la serie Master en Negocios, publicados por Clarín, iEco, MateriaBiz. Por ahora, leí algunos del volumen 3, sobre creatividad. Como se imaginarán, vendrá post! :-)

John Rawls es un filósofo social que me debía. Su Teoría de la Justicia es un "must be read", pero todavía no la leí, solo comentarios y resúmenes. Conocí su obra hace unos años. En estos meses he comenzado a leer John Rawls, y la justicia distributiva, de Pablo da Silveira. Muy buena y clara introducción al pensamiento de Rawls.

Viejos son los trapos, es el libro de Daniel Schálvelzon y Ana Igareta, de editorial Siglo Veintiuno Editores. El tema es arqueología, ciudades y cosas que hay debajo de los pisos.

Recuperé una edición de Francmasones y rosacruces, de Pablo Demian. Es corto, tiene algunos puntos interesantes, distrae un poco.

Y por primera vez estoy leyendo, un libro a destacar: La mesa vacía, del padre Luis Farinello. Seguramente aparecerá post antes de fin de año. O más de uno.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 5 de Diciembre, 2009, 10:07

Gracias al bueno de José María Onega Murray, jugador de go rosarino (de Rosario, Argentina), me entero de estos videos, que él publicó en su cuenta de Facebook. Es una entrevista a Bertrand Russell, hecha por la BBC en 1959, en un programa Face to Face de John Freeman.

Es la primera vez que "veo" a Russell: siempre lo vi retratado en fotos. Lo leo desde hace años, y siempre vuelvo a sus escritos. Este año he conseguido algunos nuevos que no había leido, y espero comentar por acá.

Es interesante encontrarse con la voz de Russell, y escuchar directamente de él su infancia, el no recordar a su madre, haber tenido poco contacto con su padre. O su interés temprano por la matemática, su desilusión de la religión; sus diferencias con la familia, sus problemas en América, la defensa de sus posturas, la lucha por la claridad de pensamiento.

En la época de la entrevista, Russell ya se preocupaba por el peligro de una tercera y última guerra. Hoy, esos días parecen lejanos. Pero rescato una de sus últimas frases en la entrevista: "Hay que vivir juntos, no morir juntos".

Otros posts relacionados, donde menciono a Bertrand Russell:

Cómo envejecer, por Bertrand Russell
La sentencia de Galileo, en La Perspectiva Científica de Bertrand Russell
Ciencia es más que leyes
La actitud científica en la vida cotidiana
La belleza de las matemáticas según Bertrand Russell
Bertrand Russell y la religión  una serie de posts de Cortito y al Pie
Conocimiento humano, filosofía y ciencia, en Bertrand Russell
La naturaleza de la verdad en Bertrand Russell

La mejor fuente inicial, para comenzar con Russell, es, para mí, su página en la Stanford Encyclopedia of Philosophy: Bertrand Russell.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez

Por ajlopez, en: Filosofía