Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 18 de Enero, 2010, 0:14

En mi anterior post Gnoseología y Epistemología escribí sobre empirismo y racionalismo, dos corrientes de pensamiento. Para la primera, el conocimiento humano se consigue de la experiencia. Para la segunda, el conocimiento se obtiene de la razón. Como muchas posturas, es difícil explicarlas en una frase, y la anterior es una simplificación. Leo hoy a alguien que se dedicó al problema del conocimiento, Emanuel Kant. De alguna manera, los primeros estudios de Kant lo acercaron al racionalismo, pero luego de la lectura de Hume, comenzó a abrevar del empirismo. Pero hizo una jugada más. Gran parte de su postura (no toda) la expresó en su Crítica de la Razón Pura, un libro no fácil, algo largo, un poco desordenado, al que debo una lectura completa, pero al que cada tanto vuelvo. Leo en la Introducción, capítulo I, De la distinción del conocimiento puro y el empírico:

No hay duda alguna de que todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia. Pues ¿por dónde iba a despertarse la facultad de conocer, para su ejercicio, como no fuera por medio de objetos que hieren nuestros sentidos y ora provocan por sí mismos representaciones, ora ponen en movimiento nuestra capacidad intelectual para compararlos, enlazarlos, o separarlos y elaborar así, con la materia bruta de las impresiones sensibles, un conocimiento de los objetos llamado experiencia? Según el tiempo, pues, ningún conocimiento precede en nosotros a la experiencia y todo conocimiento comienza con ella.

Siempre que leo a Hume, y luego a Kant, me vuelve la misma idea: el problema del conocimiento, cuando se trata en filosofía, ronda, muchas veces, lo que podría llamar "filosofía psicológica": una tendencia a tomar como filosofía lo que pasa en nuestra mente. Veo en Kant (y en Hume) esa tendencia. Analizo el párrafo de arriba.

Primero, es interesante encontrar la frase"objetos que hieren nuestros sentidos... provocan .. .representaciones". El tema de la representación es un gran tema. No me parece que podamos encararlo solamente con filosofía. Es parte del estudio de la mente, que tenemos como organismos.

Luego, lo de "capacidad intelectual para compararlos, enlazarlos... separarlos...". De nuevo, veo acá un tema de estudio que va más allá de la filosofía. Kant se arriesga: sin tener todos los datos para hablar de la mente, se aventura en en su estudio, aunque quiera mantener una, digamos, distancia filosófica, de un tema que hoy es un tema de la ciencia.

Tanto al poner representación, como la capacidad de compararlos, enlazarlos, etc., Kant está admitiendo que lo que llamamos conocimiento no es pura impresión sensible: es claro que esas impresiones las elaboramos, las acomodamos. Si tuviera que apelar a lo que hoy se hace en robótica y en agentes autónomos, las impresiones se organizan: lo que vemos como una mancha marrón, contra un fondo blanco, es finalmente ordenado en la mesa de nuestro cuarto.

Acá, tengo que recordar lo que escribía en mi post citado al principio: mucho texto sobre el conocimiento humano, trata de conocimiento de todos los días. Tendría que estudiar cuánto de esa aproximación sirve para el estudio del conocimiento científico.

Sigo leyendo:

Mas si bien todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia, no por eso origínase todo él en la experiencia. Pues bien podría ser que nuestro conocimiento de experiencia fuera compuesto de lo que recibimos por medio de impresiones y de lo que nuestra propia facultad de conocer (con ocasión tan sólo de las impresiones sensibles) proporciona por sí misma, sin que distingamos este añadido de aquella materia fundamental hasta que un largo ejercicio nos ha hecho atentos a ello y hábiles en separar ambas cosas.

Es lo que se veía venir, del anterior párrafo: hay algo que ponemos nosotros. Esto parece habérsele escapado al bueno de Hume, que siguió insistiendo hasta en su último escrito, en lo que afirmó en su primera obra, sobre la naturaleza humana.

Y ahora, aparece por primera vez, el "gran paso" de Kant:

Es pues por lo menos una cuestión que necesita de una detenida investigación y que no ha de resolverse enseguida a primera vista, la de si hay un conocimiento semejante, independiente de la experiencia y aún de toda impresión de los sentidos. Esos conocimientos llámanse a priori y distínguense de los empíricos, que tienen sus fuentes a posteriori, a saber, en la experiencia.

Kant todavía tienen que convencerme de la existencia de conocimientos a priori. Lo que veo, es que tenemos, digamos, "cableadas" ciertos funcionamientos nuestros, y que otros los adquirimos al crecer. Por ejemplo, parece que la transitividad de tamaño (A es más grande que B, B es más grande que C, entonces A es más grande que C), no la poseen los niños muy pequeños, y aparece en en algún momento de la infancia, ante la interacción con el mundo.

Pero Kant replicaría: no estoy hablando de la formación psicológica del conocimiento, sino del conocimiento en sí. Y yo seguiría pensando que algo de psicología está mezclando. Me parece más claro abrazarme a algo conocido, como la construcción de agentes autónomos, y cómo hacen para tomar las impresiones y transformarlos en algo que podemos llamar conocimiento de la realidad que los rodea. Pero, como siempre que pone la inteligencia artificial en este tema, no tengo que afirmarme en eso: estudiar el conocimiento humano desde la perspectiva de la inteligencia artificial, podría ser como estudiar el vuelo de los gorriones desde los planos de un Boeing 747.

Tengo que buscar qué ejemplos de conocimiento a priori pone Kant en su obra.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía