Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 30 de Enero, 2010, 12:31

La historia del pensamiento humano, es una historia de la búsqueda de explicación de lo que hay, especialmente, de nosotros mismos. Hay una tensión entre las dos búsquedas: mientras los primeros "físicos" (lo que se preguntaban por la physis, la naturaleza) griegos, anteriores a Sócrates, no parecen haber puesto particular énfasis en el ser humano, en el mártir de Atenas vemos asomar explícitamente el problema humano.

Habría tantas posturas que comentar, sobre el desarrollo y la historia del pensamiento humano, que podría escribir algunas decenas de posts. Y otros, por supuesto, han escrito sobre el tema. Ya mencioné en:

Gnoseología y Epistemología

dos grandes, podría decir, corrientes: el empirismo y el racionalismo. El segundo fue el que primó durante mucho tiempo, desde los primeros griegos, tal vez obnubilados por el poder de las matemáticas: el descubrir la respuesta a las preguntas que plantea la filosofía, acudiendo a la razón. El empirismo fue una reacción a la escolástica, y la metafìsica anteriores a, por ejemplo, Hume. Ya saben mi postura: ni por uno ni por el otro, en solitario, se pueden obtener respuestas sobre la realidad (donde incluyo al propio ser humano como parte de la realidad). Aristóteles ya pensaba de esa forma, aunque tendría que comentar y dar más evidencia yo en este blog, y Kant algo ilumina de la relación entre experiencia y razón.

Sin embargo, hay una tendencia, muy humana por cierto, a vernos como especiales, a ver a nuestra razón como algo tan especial como nosotros mismos, y a ver la historia humana como parte importante, ineludible, central, consecuencia necesaria (y podría seguir...) de la realidad. Basten dos botones de muestra:

- Parménides, el oscuro, cuando afirmar "el pensar es como el ser" (disculpen, estoy citando de memoria)

- Hegel, cuando llega a eso de "todo lo real es racional, todo lo racional es real" (donde tantos autores confunden la Razón de Hegel, el nous griego, con la razón humana misma)

Dos ejemplares del racionalismo. Parménides prácticamente afirma que nuestra mente está totalmente adecuada para comprender la realidad (bueno, hay tantos comentaristas de Parménides, que asombra ver que unos pocos párrafos escritos, que es todo lo que nos ha llegado de él, hayan podido provocar tanto comentario; pueden consultar el libro del argentino Cordero By Being, It is, hay traducción en español). Yo veo a la mente como una capacidad más, del organismo humano.

Hegel, desconocedor de la ciencia de su tiempo, o por lo menos atrasado, de nuevo la emprende con tratar de explicar todo, por medio de algo como la Razón, y digo Todo, culminando con la sociedad humana, como si todo estuviera dado para que nosotros tengamos una historia como Hegel la imagina. De nuevo, la soberbia humana de verse como el centro de todo, de vernos especiales. Pero también, veo en Hegel ese racionalismo exagerado. Alguien escribió que Hegel podía deducir la cantidad de botones del uniforme alemán, con sólo sentarse a pensar en su escritorio. No es una burla muy alejada de la realidad.

A ese tipo de afirmaciones, de caminos con afirmaciones básicas tan grandes, yo las veo como interesantes, pero no importantes: son juegos intelectuales, son parte de lo que tenemos que aprender y comentar, para luego, alejarnos y sumergirnos en el estudio de lo que es. Tal vez podamos rescatar de Hegel algo (dudo más de Parménides), algo que aparte de interesante, sea importante.

Por ahora, yo veo a ese tipo de posturas como comerse la fruta del fondo del clericó. ¿Vieron el clericó, esa combinación de vinos y frutas? Uno, confiado, se come la fruta que queda en el fondo, parece que puede comer y comer, sin sentir efecto alguno. Pero ahí está todo el vino concentrado: al poco tiempo, la borrachera es enorme, y la cabeza deambula, la mente delira.

Parménides y Hegel, se comieron la fruta del fondo del clericó.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía