Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 3 de Febrero, 2010, 10:26

Ayer escribí sobre Max Planck, en Max Planck y la ciencia. En sus primeros años, Planck no pensaba en la física. Nacido en una familia de teólogos y abogados, no se destacó en el colegio. Sus maestros valoraban en él su excelente comportamiento en clase y su dedicación al estudio. También notaron su inteligencia lógica, lúcida, y una capacidad para comprender. Usaba esas cualidades para obtener las mejores calificaciones en religión.

En 1867, su padre consegui una cátedra de Derecho Civil en la Universidad de Munich. Ahí Planck pasó a estudiar en el Instituto Maximiliano. Uno de sus profesores, Hermann Muller, era un hombre inteligente, y presentaba atractivamente sus clases de física, usando ejemplos prácticos. Es así como Planck lo describe en su Autobiografía científica:

Así fue como mi espíritu fue absorbido ávidamente, como si se tratara de una revelación. La primera ley que, según intuí, poseía una validez absoluta y universal, independiente de toda influencia humana, era el principio de la conservación de la energía. Jamás he podido olvidar la descripción que, a modo de ejemplo, nos hizo Muller de la energía potencial y de la cinética: el de un albañil que, con muchos esfuerzos, sube un bloque pesado de piedra hasta colocarlo en el tejado de una casa. El trabajo realizado no se pierde, sino que queda almacenado, intacto, tal vez durante muchos años, hasta que un buen día la piedra se desprende y le cae en la cabeza a alguien que oportunamente ha pasado por allí.

La ley de la conservación de la energía debe ser una de las leyes fundamentales de la física. Es interesante que Planck se detuviera en ella, tan tempranamente. Todavía no había llegado el siglo XX, donde Emmy Noether y otros consiguieron asociar la conservación de una cantidad con simetrías. Tengo que leer sobre el tema (pueden visitar Noether s theorem), pero la conservación de la energía, más que ley fundamental, se puede derivar de plantear el tema de simetrías en el espacio y el tiempo. Acá hay un punto interesante: la ley de la conservación, entonces, sería una ley derivada. Derivada de tomar como base algunas consideraciones sobre cómo se presenta el universo. ¿Podría construirse un Universo sin que surja como derivada esa ley? Esa es otra forma de plantear la búsqueda de la ciencia: más que buscar leyes, busca mecanismos, y en algún momento, al buscar en las bases de todo (acá limito ciencia a ciencia física), busca mecanismos necesarios: hay una presunción, una apuesta diría yo, a ver que la realidad no podría ser o funcionar de otra forma. Eso ha sido guía también para la búsqueda de explicaciones últimas elegantes, aunque se podría discutir los criterios de elegancia: la realidad no tiene por qué corresponder con nuestros criterios. Veremos que nos depara el desarrollo de la física.

[Hay una corriente (leer Susskind y su paisaje cósmico) que sostiene que vivimos en un universo entre otros multiversos que podría "funcionar" de distinta forma. Por lo que entendí, Susskind y cía. se refieren más a variaciones en las llamas constantes de la naturaleza, que a funcionamientos básicos. Idea anterior de la que se alimentó Susskind, es la de Leo Smolin sobre un universo evolutivo donde, como en biología, la historia importa]

El texto de arriba lo encontré en el libro "Planck, vida, pensamiento y obra", colección Grandes Pensadores, publicado por Planeta/Dagostini.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com
http://twitter.com/ajlopez

Por ajlopez, en: Ciencia