Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 22 de Marzo, 2010, 0:52

Hace poco escribía un post sobre magia. Hoy quiero recordar este fragmento del excelente libro Crímenes imperceptibles, de Guillermo Martínez, del que tanto tendría para comentar. Algunos de Uds. habrán visto la película, Crímenes de Oxford.

En este fragmento, habla un mago real, no ficticio, argentino, René Lavand, al que Martínez inserta en la novela, luego de una función de su magia. Lavand es famoso por sus trucos sobre mesa, para ver de cerca. Desde la infancia, Lavand perdió un brazo, así que tuvo desarrollar técnicas nuevas de magia para una sola mano.

Luego de hacer aparecer a un pez en una copa, pecera, sobre su mesa, conversa con el público:

Los magos, ustedes saben, fuimos perseguidos ferozmente en varias épocas, desde aquel primer incendio que acabó con nuestros antepasados más angiguos, los magos pitagóricos. Sí, la matemática y la magia tienen una raíz común, y custiodiaron durante mucho tiempo el mismo secreto. Entre todas las persecuciones, quizás la más despiadada fue la que se inició después del duelo entre Pedro y Simón Magus, cuando la magia fue prohibida oficialmente por los cristianos. Temían que alguien más pudiera multiplicar los panes y los peces. Fue entonces que los magos concibieron la que es hasta hoy su estrategia de supervivencia: escribieron manuales con los trucos más obvios para que se divulgaran entre la gente, incorporaron en sus representaciones cajas absurdas y espejos. Convencieron de a poco a todos de que detrás de cada acto hay un truco, se transformaron en magos de salón, se mimetizaron con los prestidigitadores y de este modo pudieron seguir en secreto, en las narices de sus perseguidores, su propia multiplicación de panes y de peces. Sí, el truco más persistente y sutil fue convencer a todos de que la magia no existe. Yo mismo usé recién este pañuelo aunque para los magos verdaderos, el pañuelo no encubre el truco, el pañuelo encubre un secreto mucho más abtiguo. Por eso recuerden -dijo, con una sonrisa mefistofélica-, sigan recordando siempre: la magia no existe. -Hizo castañear los dedos y otro pez rojo saltó en el agua. - La magia no existe - volvió a castañear y un tercer pez saltó en la copa. Cubrió la pecera con el pañuelo y cuando lo retiró de la punta ya no había ni copa ni piedras ni peces.- La magia... no existe.

Excelente la producción de Guillermo Martínez, en ficción y no ficción (tengo que leer el último libro, sobre Godel y su teorema, del que es coautor). Pueden visitar su sitio:

http://guillermo-martinez.net/

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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