Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 31 de Marzo, 2010, 0:24

Encuentro hoy, en la introducción al excelente libro de Mario Bunge, "El problema mente-cerebro", una reseña del autor, firmada por Bernulf Kanitscheider, sin fecha, supongo que en los ochenta. Quiero compartirla con Uds, hoy una parte:

A muy pocas personalidades, por relevantes que sean, les es dado configurar de una manera decisiva la geografía intelectual de una época científica. Mario Augusto Bunge pertenece a ese pequeño círculo de filósofos de la ciencia cuyas obras se han convertido en auténticos hitos dentro del pasaje espiritual de la Filosofía de la Ciencia Actual.

Ya saben que por este blog, Bunge es el beato Bunge. Pero no veo tan claro que, aparte de un grupo fiel de seguidores, la voz de Mario Bunge haya sido escuchada con la suficiente fuerza. En el ámbito anglosajón, las disputas de Popper, Kuhn, Hillary Putnam, Davison, Rorty y otros, no tienen referencias a trabajos de Bunge. Claro, algunos porque son anteriores. Pero aún obras más modernas, no lo encuentro mencionad. Y por estos lares, ha tenido más influencia en la filosofía los posmodernos franceses y aledaños, que un Bunge al que se lo ignora o se lo toma por aburrido, por tratar de ser claro, y no escribir en difícil que es más "cool". Tendré que investigar más sobre el asunto.

Nacido en 1919 en Buenos Aires, comenzó su carrera científica como físico teórico. Tras su doctorado en 1952, fue nombrado catedrático de dicha especialidad en el año 1956; sin embargo, poco después, en 1957, se hizo cargo de la especialidad de Filosofía de la Ciencia en su ciudad de origen, Buenos Aires. Después de ocupar diversas plazas como profesor invitado en los Estados Unidos, se instaló, ya completamente dedicado a la Filosofía, en Canadá, en la McGill University de Montreal, donde regenta la cátedra de dicha disciplina.

En Canadá, Bunge encontró lo que no encontró en nuestro país: toda la infraestructura, los libros, los recursos, para proseguir sus estudios y trabajos de filosofía.

La filosofía de Mario Bunge se alimente de dos fuentes: de un conocimiento detallado de los hechos científicos aislados, así como de sus conexiones, y de la tradición analítica de la filosofía tal y como surgió tras su viraje lingüístico.

Interesante que mencione la tradición analítica. El término filosofía analítica es muy amplio, demasiado en mi opinión. Pero contrasta con otras corrientes filosóficas, en su cuidado del uso del lenguaje, la semántica, y justamente, el análisis de los conceptos.

Con estos presupuestos Mario Bunge ha construido un sistema filosófico que, aunque se sirve, desde un punto de vista formal, de los métodos analíticos, es decir, hace un uso amplio de la Lógica Matemática y de la Semántica, hasta el punto de que introduce medios algebraicos incluso en la Ontología - algo completamente desusado en la tradicción  occidental -...

Me parece que es algo "duro" Bunge llegando a tales extremos. Pero hay que reconocer que tal "higiene" era necesaria. La ontología y aledaños había llegado a ser terreno propicio para cualquier paparruchada inentendible. Un baño de formalismo era necesario.

... sin embargo sigue una línea totalmente independiente en la medida en que combate con toda dureza las tendencias positivistas, behaviorista y subjetivistas del primer empirismo lógico. Las líneas estructurales de la filosofía de Mario Bunge son nítidas.

El positivismo ha sido siempre atacado por Bunge. El quedarse sólo en el fenómeno, sin llegar a atreverse a postular mecanismos subyacentes, ha sido criticado duramente por el beato.

Tampoco teme ejercer una crítica dura, dentro del propio ámbito de la Filosofía de la Ciencia, cada vez que considera que los filósofos analíticos están a punto de caer en una neo-escolástica irrelevante y estéril en comparación con los auténticos, con los urgentes problemas científicos.

Pienso que Bunge se debe sentir incómodo ante tanto texto escrito sobre temas como "the cat sat the mat" y relativos a esos.

La estrecha vinculación de su quehacer filosófico con el complejo de problemas que aparecen efectivamente en las distintas teorías científicas y su tendencia a crear grandes nexos coherentes le han llevado a construir un sistema filosófico sin precedentes en la filosofía analítica.

Acá está el punto. Al leer a Bunge uno encuentra a alguien tan preocupado por tantas ramas del saber, pero a su vez, minucioso, no es ningún aficionado.

Los filósofos analíticos tienden a entresacar cuestiones estrechamente delimitadas y a examinarlas con minuciosidad desde un punto de vista lógico sin trasladar los resultados de sus análisis lingüístico a marcos más amplios. Por el contrario, la actividad filosófica de Mario Bunge muestra ya, desde sus primeras obras, una marcada tendencia sistemática.

Acá está el otro gran punto: Bunge hace hincapié en los sistemas, es uno de sus temas, digamos, preferidos.

Aunque aplica, con auténtico virtuosismo, el instrumental analítico en sus múltiples campos de investigación (desde las ciencias sociales a la neurofisiología) que sobrepasan ampliamente el ámbito de su primera especialidad, sus grandes obras de los años setenta, como la "La investigación científica" y "Fundamentos de la física" muestran ya un alto grado de sistematización.

Igual contrastaría a Mario Bunge con otros filósofos, más restringidos en el ámbito que tratan, como Ernst Mayr en filosofía de la biología.

Tengo que seguir comentando esta reseña. También me interesó todo el libro, pero vayamos de a poco. Un tema a tratar es cómo presenta a Santiago Ramón y Cajal, al principio de su libro (la historia de Ramon y Cajal ha influido mucho en mi relación con la ciencia y la filosofía de la ciencia).

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía