Angel "Java" Lopez en Blog

4 de Abril, 2010


Publicado el 4 de Abril, 2010, 23:32

Hoy escribí sobre Anselmo y su supuesta demostración de la existencia de un dios. No tanto sobre el problema original de Anselmo, sino sobre un problema planteado por su forma lógica. Lean:

Sobre un problema de lógica sobre el argumento ontológico de Anselmo

Ya vendrán posts sobre qué es la lógica, y qué es eso de la forma lógica. Algo ya fue planteado en:

Lógica y realidad

Hoy, encontré una frase que la había buscado hace como dos años, pero sin éxito. Está al comienzo del capítulo III del libro "Formas lógicas, realidad y significado", Editorial Eudeba, de Thomas Moro Simpson (yo había buscado la frase en el capítulo I, no pensé que estaba en otro lado).

Resulta que el párrafo tiene relación con el problema de la existencia. Leo:

Lo que se denomina "problema ontológico" ha sido formulado por W.V.O.Quine con una pregunta breve: "¿Qué es lo que hay?"

Vean por qué el argumento de Anselmo se llama ontológico. Aclaro que gran parte de la pregunta de Quine es tipo "¿Qué es lo que hay que existe?" sino parece que es "¿Qué es lo que hay y manejamos como seres humanos?" ya sea que exista o no. Igual Quine se preocupa de los dos "lados", como toda ontología amplia, pero el énfasis está puesto en lo que existe en la realidad, o qué realidades hay se pueden manejar (como la realidad mental, donde tenemos personajes de la literatura). Queda un poco más claro si seguimos leyendo:

Esta pregunta cubre cualquier número de especificaciones: ¿Existen números? ¿Existen en algún sentido Hamlet y Don Quijote, de quienes tanto se habla todavía? ¿Existen los cuadrados redondos? Dicho en forma más general: ¿Qué tipo de entidades pueblan el universo? ¿Basta que una expresión sea el sujeto gramatical de una frase significativa para que nos veamos obligados a admitir la existencia de un objeto designado por ella?

Y ahora viene la frase que buscaba, que da origen al título de este post:

Supongamos que alguien nos da la siguiente información: "El actual rey de la Argentina es narigudo"; ¿basta que esta oración tenga sentido (ya que entendemos lo que expresa) y que la frase "El actual rey de la Argentina" figure en ella como sujeto gramatical, para que tengamos que admitir la existencia del rey de la Argentina?

Si ésta es el primer contacto de Uds. con este tema, les comento: hay ríos de tinta gastados en escribir sobre el tema.

Este problema es viejo como Platón; y Quine lo ha llamado, precisamente, "la barba de Platón", sugiriendo la conveniencia de afeitarla con la "navaja de Ockam". Presentado de este modo, el problema puede parecer algo ridículo desde el punto de vista del sentido común, pero su apariencia inocente constituye una trampa para filósofos: como veremos en seguida, la barba de Platón no es tan fácil de afeitar.

Simpson aclara sobre la navaja de Ockam:

Se denomina así la máxima enunciada por Ockam: "No deben multiplicarse innecesariamente las entidades"

Repito la frase: "El actual rey de la Argentina es narigudo". Simpson escribe esto cerca de 1964. Cualquier parecido con la realidad política argentina cercana, es pura coincidencia ;-) ;-)

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 4 de Abril, 2010, 22:50

Pensaba que esto que voy a comentar ahora, ya lo había escrito en algún post anterior mío. Pero realmente no lo encuentro. Vaya pues, esta mención y comentario, sobre el párrafo 1 del capítulo 1 del excelente libro de Thomas Moro Simpson "Formas lógicas, realidad y significado", Editorial Eudeba. Leo ahí:

La distinción clara entre las palabras y las cosas es un producto tardío del espíritu humano. En la cosmovisión de la humanidad primitiva, el nombre forma parte del ser de los objetos, quizá del alma, y sólo una cuidadosa protección puede alejarlo del peligro acechante.

No puedo dejar de recordar, el pasaje del Génesis, donde Adan le da nombre a todos los animales (y supongo que a los vegetales también).

El fetichismo de la palabra logró sobrevivir en la época histórica: "La deidad guardiana de Roma tenía un nombre incomunicable; y en algunas zonas de Grecia antigua, los nombres sagrados de los dioses eran grabados en láminas de plomo que se arrojan al mar, con el fin de protegerlos contra la profanación".

Agregaría que los etruscos tenían un panteón de 12 dioses (subordinados a otro mayor), cuyos nombres eran secretos (y hasta donde sé, han quedado secretos, los historiadores no han encontrado referencia). También recordaría el nombre secreto del dios del antiguo testamento, que no podía ser pronunciado.

Observa un autor que los indios norteamircanos "consideran su nombre como una parte definida de su personalidad, a igual título que sus ojos y dientes,  y creen que el manejo malintencionado de su nombre puede causarles tanto daño como una herida en cualquier sitio del cuerpo".

Recuerdo a Helvio Botana, mencionando en su libro autobiográfico "Los dientes del perro" que su familia ocultaba a los demás su segundo nombre, para que no le hicieran algun trabajo brujo.

Se debe a esta creencia que muchos salvajes se esfuercen por ocultar sus nombres, para evitar las operaciones mágicas de sus enemigos.

Tengo entendido que Toro Sentado ganó ese nombre: antes tuvo otros. Pero había un nombre que solo sabía él y el brujo que se lo había dado. Simpson ahora menciona algo extraído de un libro clásico:

Los cafres nos han legado una ilustración pintoresca de esta concepción de esta concepción semántica primitiva. Creían que el carácter de un individuo es modificable mediante el uso mágico de su nombre. Para modificar el carácter de un ladrón y convertirlo en un hombre honesto, la receta es la siguiente: se grita el nombre sobre un puchero con agua hirviendo y con "medicina", se tapa el puchero y se deja el nombre macerándose durante siete días (J.G.Frazer, La rama dorada).

Sirva este post de introducción al problema de la relación entre las palabras, el lenguaje, las cosas y el mundo. Y como introducción a otras menciones del libro de Thomas Moro Simpson.

Curiosamente, encontré hace unos meses, citado a Simpson (como Tomas) en

Oscar Varsavsky y el cientificismo: Las voces múltiples de una tensión

Algunos posts anteriores, algo levemente relacionados a el tema palabras y cosas:

Sócrates y los nombres
El lenguaje y el mundo
El lenguaje y el mundo, de nuevo
Las cosas y la esencia
Comentarios sobre los conceptos

Agregado: encuentro un texto de Simpson:

A Note on Sense and Denotation

lo anoto aquí para no olvidarme.. ;-)

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 4 de Abril, 2010, 15:57

Hoy me llamó la atención un problema planteado por el bueno de @profesor4, en un mensaje de Twitter. Su perfil dice: "Licenciado en Matematicas por la Universidad Autonoma de Madrid. Trabajo como Informático". Pueden visitar su sitio:

http://euroestan.com/clases.htm

El problema, es el Nro. 27, de esta interesante serie:

http://euroestan.com/monedas.htm

Leo ahí:

 Problema nº 27

San Anselmo de Canterbury (1033-1109) propuso la siguiente demostración de Dios:

Dios es el ser más perfecto que el cual ninguno puede ser pensado. Cualquier ser que exista es más perfecto que un ser que no exista, luego Dios ha de existir.

¿Es correcta la anterior demostración? Razona la respuesta

NOTA:  El problema no consiste en decidir si Dios existe o no existe, ni tampoco si las dos frases anteriores son verdaderas. El problema consiste en decir si la tercera frase: Dios ha de existir, es consecuencia lógica de las dos primeras

Interesante tema. Vean que no es el tema discutir la verdad de las premisas. Es el clásico argumento ontológico de San Anselmo. Más detalles a investigar en:

http://en.wikipedia.org/wiki/Ontological_argument
http://www.philosophyofreligion.info/theistic-proofs/the-ontological-argument/st-anselms-ontological-argument/

Ahí leo una exposición distinta a la que plantea Francisco:

If God is that than which no greater can be conceived, Anselm argues, then nothing can be imagined that is greater than God. If God does not exist, though, then something can be imagined that is greater than God, namely a God that does exist.

O sea, ahi contrasta a un dios que no existe con otro dios que existe.

Pero me atendré al problema 27, tal cual ha sido planteado. Podría pasarlo a algo más formal:

puedopensar(dios)
para todo x tal que puedopensar(x) se cumple perfeccion(dios) >= perfeccion(x)
para todo x tal que existe(x), para todo y tal que no existe(y) se cumple perfeccion(x) > perfeccion(y)

Aca x, y son variables referenciando objetos. dios es el nombre de un objeto que estamos analizando. La conclusion a alcanzar es

existe(dios)

Bueno, por mas que le doy vueltas, veo que si le entregamos ese problema a un programa que entienda manipular >= (mayor o igual)  > (mayor) como orden, y sin darle significado a predicados como existe, perfeccion, puedopensar, falta una premisa para llegar a la conclusión:

hay un x tal que cumple puedopensar(x) y existe(x)

En palabras nuestras, no podemos evitar la salida solipsista. Escribí sobre solipsismo en:

El solipsismo según Martin Gardner

Una forma de zafar, es agregando también:

puedopensar(yo) entonces existe(yo)

algo a lo Descartes. Podría discutir, pero igual respuesta al problema: falta alguna premisa más. No veo que el razonamiento sea válido, a no ser que se esté usando alguna premisa implícita que yo (y un programa automático) no veo.

De alguna forma también están presupuestas la transitividad del orden y alguna otra propiedad. Pero no veo que afecte al problema. Es parte de lo que está dado. No pediría esas premisas para resolverlo.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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