Publicado el 21 de Mayo, 2010, 3:54
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Hace tiempo que quería escribir este cuento, desde su texto original, pero no lo encontraba en mis libros. Ahora ya sé por qué: lo leí en un libro que presté en los 90 y no me lo devolvieron. Me pareció muy adecuado cuando lo leí, e ilustra un poco la actitud de investigación de distintos profesionales:
Podría haber incluido este post en la categoría de Matemática, pero prefería hacerlo en Ciencia. El tema es que la actitud del astrónomo, exagerada en este cuento, es muy común. El astrónomo, en general, no puede hacer experimentos, y tiene que sacar conclusiones de lo que observa, en los últimos siglos, aumentado por la cantidad de instrumentos que hemos inventado y construido. He comentado algo de la historia del descubrimiento del espacio profundo en recientes posts, como: Ciencia y corrimiento al rojo Uno de los problemas que se enfrentaron los astrónomos fue la determinación de las distancias a estrellas y galaxias, sin auxilio del paralaje. Espero comentar en breve parte de esa historia, y de algunos errores que se cometieron, tipo "todas las ovejas son negras": comentaré sobre las cefeidas en Andrómeda. Fueron errores que se cometieron a conciencia, sabiendo que no tenían todos los datos, e ilustra mucho de la actividad científica. El texto estaba en "Conceptos de las matemáticas modernas" de Ian Stewart (yo tenía una edición de Alianza Editorial). En estos días lo reencuentro, citado en el muy buen libro "El último teorema de Fermat" de Simon Singh. Nos leemos! Angel "Java" Lopez |
