Angel "Java" Lopez en Blog

16 de Junio, 2010


Publicado el 16 de Junio, 2010, 12:09

Me encuentro con un curioso fragmento, que no conocía. Ayer en mi post:

Física como rama de la Filosofía

comentaba algo sobre la física de Aristóteles, que en su tiempo era una rama de la filosofía. Un punto destacado de su postura, es su separación del Universo en un mundo sublunar, y otro que comprende los cielos. El primero es compuesto de agua, aire, tierra, y fuego, con movimientos simples hacia el centro del universo (que para Aristóteles es el centro de la Tierra), o alejándose de ese centro. En cambio, en el mundo celestial, estaba el éter, cuyo movimiento simple era el circular.

Hay que destacar que su física no fue universalmente aceptada por sus contemporáneos, ni en los siglos de la antiguedad que le sucedieron. Eso de tener DOS mundos no era algo que todos los griegos aceptaran. Hubo un renacer de Aristóteles en Europa, en la tardía Edad Media (digamos siglo XIII, luego de unos siglos donde fue Platón el preferido por esos lares). Pero también hubo rechazo de sus ideas, antes del Renacimiento. Pero a Descartes y Galileo le enseñaron Aristóteles, que era el "preferido" por la Iglesia de entonces.

El texto que encuentro, es una crítica temprana de Ockham (1288-1348) a la física de Aristóteles:

Me parece que la materia de los cielos es del mismo tipo que aquella de todas las demás cosas que hay debajo, porque ha sido frecuentemente dicho: uno no debe asumir más de lo necesario. Ahora, no hay razón en este caso que asegure la postulación de un tipo diferente de materia aquí y allí, porque de cada cosa explicada asumiendo diferentes materias también se puede dar cuenta, o explicar mejor, postulando una sola clase de materia.

Lo encuentro citado en el primer capítulo del excelente "The Philosophy of Physics" de Roberto Torretti. Es interesante que Ockham recurra a un argumento parecido a su propia "navaja de Ockham", que mencioné en:

Un ejemplo de lógica y realidad

Habría que esperar a Galileo, con su telescopio, mostrando los accidentes de la Luna y los satélites de Júpiter, y a Newton, mostrando que la manzana y la Luna sufren la misma gravedad, para volver a unificar el Universo físico. Un punto más: leyendo esas páginas, Torretti llama la atención hacia un punto: Galileo no quería tanto "conquistar" los cielos, sino mostrar que los éxitos de la matemática aplicada en astronomía, podían aplicarse a los movimientos de nuestro entorno. Traer el orden de los cielos a una nueva física.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia