Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 23 de Junio, 2010, 0:09

Luego de mi consolidación de libros, me he reencontrado con muchos volúmenes que hace un tiempo que no consultaba. "Planetas Habitables" de Stephen Dole, es uno de esos libros. Editado en español en 1972, su primera edición fue en 1968, antes de pisar la Luna. Yo lo compré en 1978, y fue mi primer libro que no era de texto o de divulgación: era un libro de ciencia, que planteaba y desarrollaba un tema, no para un estudiante, sino para cualquiera interesado, aficionado o profesional, en el tema. A mí, me fascinó. Pero me costó entenderlo por completo, unos años (por suerte, fueron pocos; necesitaba una formación universitaria en algunos temas de física y matemáticas, que conseguí a principios de los ochenta).

Dole planteaba qué características debían tener planetas habitables por el ser humano. No se ocupaba de vida extraterrestre. No, su punto era evaluar: ¿cuál era la probabilidad de encontrar planetas que pudiéramos habitar, como humanidad? Para contestar esa pregunta, se iba planteando:

- La probabilidad de que una estrella tuviera planetas
- La probabilidad de que un planeta tuviera una órbita adecuada para la vida humana
- La probabilidad de que un planeta tuviera una masa adecuada
- La probabilidad de que un planeta tuviera una atmósfera adecuada
- y así...

Fue mi primer encuentro con las estrellas binarias (que son más frecuentes de que lo que imaginaba), y de las extrañas órbitas que podían adoptar los planetas en esos sistemas. El libro también me presentó los problemas de la aparición de la vida, la estabilidad de las atmósferas, nuevas formas matemáticas de presentar resultados (como las escalas logarítmicas), la formación de hipótesis, etc.

Leo a Dole:

En el momento de escribir este libro [antes de 1968] ningún ser humano ha viajado nunca más allá de varios centenares de kilómetros a partir de la delgada película esférica que podemos llamar nuestro mundo. Antes de nosotros, toda la especie humana ha vivido y muerto en la superficie de una esfera con poco más de seis mil kilómetros de radio, una esfera que gira alrededor de una simple estrella ordinaria que existe en uno de los brazos espirables de una galaxia aislada conocida como la Vía Láctea, la cual contiene más de cien mil millones de estrellas, en tanto que hay miles de millones de galaxias más en el universo. Y ante todo esto ¿quién puede dudar aún de que durante el curso de nuestras vidas los hombres podrán viajar a la Luna y probablemente a otros planetas del sistema solar?

Pisamos la Luna en 1969. Todavía nos falta llegar (en vuelo tripulado humano) a otro planeta. No parece fácil. Pasaron más de cuarenta años, y no llegamos a Marte. Igualmente, parece más provechoso, en el estado del arte actual, no lanzar vehículos con pasajeros humanas: hemos adelantado mucho con visitas no tripuladas, por todo el sistema solar.

La especie humana está pronta y a punto para llevar a cabo sus primeras expediciones importantes al espacio. ¿Por qué hay algunos hombres ansiosos de abandonar las comodidades de sus hogares para arriesgar la vida en las inhospitalarias regiones de este vasto espacio desconocido? Es tan fácil de entender y tan difícil de explicar como las emigraciones de nuestros antepasados de la Tierra del Fuego y de los isleños hawaianos, los viajes de Colón, la perseverancia del almirante Byrd, la determinación de Hillary. Las razones están precisamente en las cualidades que hacen de nosotros, los seres humanos, unos seres con capacidad para desHoafiar lo desconocido, para ahondar en las fronteras del conocimiento y para convertirse en exploradores y en adelantados.

No parece que estemos en una época de exploración espacial humana. Deberán pasar quizás algunas décadas para que los adelantos técnicos necesarios estén al alcance de entidades privadas, o públicas pequeñas. Hoy, la exploración tripulada del espacio no parece cercana.

En estos últimos años hemos adelantado mucho en el conocimiento de planetas extrasolares. Por lo menos, sabemos que existen (al menos, tenemos evidencia). Sería interesante revisar los resultados de Dole, con todos los conocimientos que tenemos hoy sobre el espacio.

Hoy veo que el libro de Dole se reeditó, ver:

Habitable Planets for Man

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia