Angel "Java" Lopez en Blog

28 de Junio, 2010


Publicado el 28 de Junio, 2010, 15:08

Recuerdo que fue hacia 1998, cuando vi una señora en un cibercafé, acá en Buenos Aires, Argentina, que pedía escribir un email para comunicarse con su nieta en España. La señora tenía dirección de email, creo que en Hotmail, y se comunicaba no sólo con su nieta, sino con sus amigas de su misma ciudad. Eso me indicó que Internet, más que la web, comenzaba a llegar a la gente.

Mi primer cuenta de email la obtuve en 1995. Desde entonces, he visto que ha crecido mi capacidad de expresarme por escrito, y me parece que es bueno. Lo bueno del email, es que permite expresar una idea, una información, un conocimiento, algo, sin que la otra persona tenga que simplemente oirlo, tratando de captar todo en una conversación. Al estar escrito, un email es una comunicación que se puede repasar, consultar, releer, analizar, guardar para usar después. Ejemplo más sencillo: ¿qué es más fácil? ¿que me pasen la dirección de un encuentro en una conversación en un café? ¿o que me lo pasen por escrito en un email?

Ya conocen mi predilección por el texto, como escribí en:

La difusión del conocimiento en Internet
Lo que no está escrito no existe

Como comento en ese primer post sobre el texto, el email permite que la comunicación no necesite que las dos personas estén presentes y disponibles en el mismo lugar y tiempo. Y quien recibe el email, lo puede atender en el momento que considere más conveniente.

También, al estar en texto, se puede copiar, pegar, reenviar a otros. Y notablemente, podemos usar email en una lista de correo, sobre un tema: un email, no sólo puede ser interesante e importante, sino que puede ser compartido por cientos o miles de personas. Una opinión, una información, un poco de conocimiento, puede ser difundido de una gentil y gran manera.

Pero quisiera destacar otra cosa: el email, al no saber si será leído en 10 minutos desde su envio, permite decantar la información importante de la urgente. Eso es muy bueno. Atareados como estamos en el día a día, veo que mucha gente se ocupa de lo urgente, y no de lo importante. Claro que tenemos urgencias: pero también veo gente que no lucha ni hace nada para disminuir esas urgencias. Es parte de lo que me enseñó Stephen Covey en sus libros, e inspirado en la matrix de Eisenhower: ocuparse de lo importante, más que de lo urgente, y hacer todo para que lo urgente sea cada vez menor.

Entonces, esa característica del email (no estar seguros de si va a ser leído o no en 10 minutos), permite que nos concentremos en lo importante.

Hoy me entero (por segunda mano), que un profesional, ya con décadas en su profesión, comentaba:

- "Yo comencé a usar email, porque otros lo usan. Lo uso para las conferencias, comunicarme con colaboradores más jóvenes. Pero tengo colegas que abren el email una vez por semana.". Como diciendo que poco le servía el email con esas personas.

Aconsejaría a esos colegas, prestar más atención. Pero igual, veo que email puede servir: enviar alguna información interesante, que no tenga que "caducar" en una semana: la información de un congreso que se abre en tres meses, la llamada a "papers", un poco de humor, un agradecimiento. Me doy cuenta hoy, qué bueno que ha sido el email en mi vida, en estos últimos quince años.

(Como consecuencia de mi tratar de luchar para que lo urgente sea cada vez menos en mi vida, está mi "hábito" de no usar celular o teléfono de tierra. Pienso igual, que ese tipo de comunicaciones es para lo personal. Todo lo demás, puede decantarse por email: si es urgente y no personal, deberíamos haberlo previsto; si es importante, no neceista de la inmediatez).

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Internet

Publicado el 28 de Junio, 2010, 1:09

Como comentaba ayer, gracias a la consolidación de mis libros, me reencontré con el monumental "Análisis Matemático" de Rey Pastor, Pi Calleja, y Trejo. Hace unas dos semanas, leyendo el primer capítulo, me topé sobre estas aclaraciones en teoría de conjuntos:

Un solo elemento a puede también concebirse como un conjunto {a} que consta de la sola unidad a, pero en este caso son conceptos distintos los de unidad a y conjunto {a} que ella sola forma.

Hoy hablaríamos de elemento, en vez de unidad. Advierten en nota:

Prescindir de esta distinción u otras, así como introducir conceptos y razonamientos en círculo vicios (tal la expresión "el conjunto de todos los conjuntos"), da lugar a antinomias o paradojas famosas, como las de Cervantes (Don Quijote de la Mancha, 2da. Parte, cap. LI), Burali Forti, Russell, etc. Estas corresponden al siguiente tipo de proposición: "Es una regla que todas las reglas tienen excepciones". Si la regla anterior tiene excepción, entonces debe haber alguna regla sin excepción, contra lo afirmado por la proposición, que queda así sin sentido.

Hay tanta tela para cortar sobre todo lo mencionado en este párrafo. Pero lo que me llamó la atención, es que mencionaba al Quijote. Uno de los libros con los que me he reencontrado es justamente, el Quijote de Cervantes. La última vez que lo habré leído (parcialmente), habrá sido cerca de 1995, en un viaje al interior de mi pais, Argentina. Durante unos días estuve a punto de ver buscar esa paradoja. Pero ayer, en mis lecturas matemáticas de la tarde, me encontré con un resumen, en el otro gran libro, "Historia de la matemática", de Rey Pastor y Babini, que mencioné en el post Matemáticas y Ciencia en el siglo XVII.

Leo ahí, en el capítulo XI, Hacia la matemática del siglo XX, sección 5, La teoría de conjuntos, nota 1:

La paradoja del Quijote. Aparece entre las cuestiones sometidas al juicio de Sancho Panza como gobernador de la ínsula de Barataria (Parte II, Cap. II).

La actuación de Sancho como gobernador es una de las más interesantes del libro. Destaca su buen tino en resolver los problemas de justicia que se le presentan.

En resumen es la siguiente: El dueño de un río había impuesto como condición a quien quisiera pasar un puente que lo cruzaba, que debía "jurar primero a dónde y a qué va; y si jurase verdad, déjenle pasar, y si dijere mentira, muera por ello ahorcado en la hora que allí se muestra". Ocurrió entonces que un hombre, que sin duda había leído a Russell, dijo que no iba a otra cosa que "a morir en aquella horca", con lo cual los encargdos del cruce del puente quedaron desconcertados, pues si lo dejaban pasar libremente el hombre había mentido y debía morir en la horca, pero si era ahorcado había dicho verdad y se debía dejar pasar libremente. Lo que sigue ya no es cuestión de lógica, pero vale la pena terminar el cuento. Consultado el buen Sancho, que no entiende de sutilezas lógicas, propone al principio una imposible solución salomónica: "que deste hombre aquella parte que juró verdad la dejen pasar y la que dijo mentira la ahorquen", mas luego, cediendo a razones no lógicas pero sí humanitarias, resuelve que lo dejen pasar libremente "pues siempre es alabado más el hacer bien, que mal".

Notable, no conocía esa paradoja. ¿En qué se habrá inspirado Cervantes? No creo que la haya encontrado en el libro sobre Paradojas, de Martin Gardner. Posiblemente, por ser un texto de origen español, ha sido pasado por alto en los comentarios de paradojas en el ámbito anglosajón.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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