Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 4 de Julio, 2010, 20:03

Gracias a la consolidación de mis libros, me reencuentro con el muy bueno "El nacimiento de una nueva física", de I.Bernard Cohen, Editorial Alianza, que comenta la historia de la física desde Copérnico a Newton, pasando por Kepler, Galileo y otros. Es un libro que, cuando lo compré, era bastante caro, pero creo que ha pagado con creces su costo. I.B.Cohen es un muy conocido y respetado historiador de la ciencia. Nacido en EE.UU., fue profesor en la universidad de Harvard, Cambridge, Massachusets, desde 1942 hasta su muerte en 2003.

Encuentro en su capítulo 4, "La exploración de las profundidades del Universo", este texto de Galileo, que explica cómo, a principios de 1609, comenzó a explorar el cielo con su propio telescopio:

... llegó a mis oídos la noticia de que cierto flamenco había fabricado un anteojo mediante el que los objetos visibles muy alejados del ojo del observador se discernían claramente como si se hallasen próximos. Sobre dicho efecto, en verdad admirable, contábanse algunas experiencias a las que algunos daban fe, mientras que otros las negaba. Este extremo me fue confirmado pocos días después en una carta de un noble galo, Jacques Badovere, de París [un antiguo discípulo de Galileo], lo que constituyó el mitvo que me indujo a aplicarme por entero a la búsqueda de las razones, no menos que a la elaboración de los medios por los que pudiera alcanzar la invención de un instrumento semejante, lo que conseguí poco después basándome en la doctrina de las refracciones. Y, ante todo, me procuré un tubo de plomo a cuyos extremos adapté dos lentes de vidrio, ambas planas por una cara, mientras que por la otra eran convexa una y cóncava la otra. Acercando luego el ojo a la cóncaba, vi los objetos bastantes grands y próximos, ya que aparecía tres veces más cercanos y nueve veces mayores que cuando se contemplaban con la sola visión natural. Más tarde me hice otro más exacto que representaba los objetos más de sesenta veces mayores. Por último, no ahorrando en gastos ni fatigas, conseguí fabricar un instrumento tan excelente que las cosas con él vistas parecen casi mil veces mayores y más de treinta veces más próximas que si se observasen con una sola facultad natural.

El texto está tomado del Siderus nuncius (El mensajero sideral), obra de Galileo publicada en 1610. En el apéndice I de su libro, I.B.Cohen escribe:

En el Mensaje Sideral, Galileo afirma que sólo había oído hablar del nuevo dispositivo, pero que en realidad no había visto ninguno, cuando aplicó sus conocimientos de la teoría de la refracción para construir un catalejo. Pero, por esta época, los nuevos instrumentos no eran infrecuentes en Italia, y uno ya había llegado a Padua y se estaba hablando de él. Quizá se encontraba en Venecia cuando el catalejo se estaba exhibiendo en Padua. En El ensayador (Il saggiatore), de 1623, volvió a relatar el papel que desempeñó en la creación del telescopio astronómico y discutió extensamente las etapas que le condujeron a reinventar este instrumento.

Interesante. No se está seguro cuál fue el primer telescopio. En el mismo cap. 4, leo:

La historia del telescopio es por sí misma un tema interesante. Algunos especialistas han intentado establecer que tal instrumento había sido concebido ya en la Edad Media. En un libro publicado por Thomas Digges en 1571 se describía un instrumento quizá parecido a un telescopio, y alrededor de 1604 un científico holandés poseía un telescopio con una inscripción que afirmaba que había sido construido en Italia en 1590. El efecto, si es que hubo alguno, que tuvieron estos tempranos instrumentos sobre el desarrollo definitivo de los telescopios nos es desconocido; quizás sea éste un ejemplo de un invento que se efectuó y más tarde se perdió. Pero en 1608 este instrumento fue reinventado en Holando, y hay por lo menos tres personas que reclaman para sí el honor de haber construido el "primero".

He escrito sobre Thomas Harriot, predecesor de Galileo en Inglaterra, en:

Thomas Harriot, el Galileo inglés

Tengo algunos artículos sobre la historia de Galileo, sobre el descubrimiento de las manchas solares por varias personas más o menos por la misma época, y la disputa del descubrimiento de los satélites de Júpiter, del que reclamó prioridad Simon Marius de Alemania.

Lo que sí es más firme, es que fue Galileo el que llevó más a fondo la investigación del cielo con su nuevo instrumento. Y fue el que más empeño puso, en esos primeros años de la astronomía, en mejorar la potencia de su telescopio. Finalmente, al publicar en 1610 su Mensajer Sideral, con sus propios dibujos y descripciones de sus descubrimientos, comenzó a ser más conocido en el ambiente de su época, incluso más allá del ambiente científico (dedicó las lunas de Júpiter a los Médici, como un artista dedica su obra a un posible mecenas).

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Nos leemos!

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Por ajlopez, en: Ciencia