Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 12 de Julio, 2010, 0:13

Sidereus NunciusYa saben que me interesa la historia del conocimiento humano. Cada vez que vuelvo a repasar la historia de las ciencias físicas y relacionadas, se me ocurre la misma conclusión: la publicación que en la historia ha dado de una vez más nuevos fenómenos y explicaciones acertadas, ha sido el Sidereus Nuncius de Galileo Galilei, que puede traducirse como El Mensajero Sideral (leí por ahí que se puede traducir como El Mensaje Sideral) (el que le sigue de cerca es el Principia de Newton, pero ese libro gana más en explicaciones, que en nuevo fenómenos). Publicado por Galileo en 1610, a pocos meses de haber comenzado a estudiar el cielo usando su nuevo instrumento, el telescopio (a principios de 1609). Vean la celeridad de Galileo para publicar esa obra, que no es muy larga. Gracias a sus investigaciones, Galileo trajo a la luz decenas de nuevos fenómenos (la superficie de la Luna, altura de sus montes, luz cenicienta de la Luna, fases de Venus, satélites en Júpiter, multitud de estrellas hasta entonces invisibles, resolución de algunas nebulosas, etc..) que cambiaron para siempre nuestra forma de ver los cielos. Si bien había ya nacido corrientes explicativas que se apartaban del conocimiento antiguo, como las ideas de Copérnico y Kepler, todavía pesaba con fuerza la visión aristotélica de los cielos, como un ámbito totalmente distinto del terreno, donde la materia no se corrompía y donde el movimiento "natural" era el círculo.

Encontré el texto original de la obra en:

Galileo Galilei, Nuncius Sidereus

de donde tomé la imagen de este post. Tengo que revisar todavía mis libros (luego de su consolidación, ahora estoy todavía clasificando) para ver si tengo o no el texto de esa obra (debo tener el Diálogo sobre dos nuevas ciencias, creo).

Baste hoy, como comentario, que antes de Galileo, se tomaba a la Luna como parte de ese cielo aristotélico, incorrumptible. Incluso sus manchas, y la llamada figura "hombre de la Luna", no se tenían como pruebas de ser algo material con imperfecciones. A ese hombre de la Luna, a veces se lo asimilaba a Caín. Como prueba, leamos fragmentos de la Divina Comedia, de Dante. El protagonista, Dante, ha llegado a la Luna y discute sus características con Beatriz. Describe:

Parecíame que nos envolvía una nube lúcida, densa, sólida y bruñida, como un diamante herido por los rayos del Sol.
La perla eterna nos recibió dentro de sí como el agua que, permaneciendo unida, recibe un rayo de luz...

Le preguntaba a Beatriz sobre las "marcas" que se veían en la Luna desde la Tierra:

"Pero decidme: ¿qué son esas oscuras señales sobre este cuerpo, que allá abajo en la Tierra dan ocasión a la gente de contar la patraña de Caín?"
Se sonrió un poco y me dijo: "Y si la opinión de los mortales se extravía, allá donbde la llave de los sentidos no puede abrir,
en verdad no deberían herirte ya las flechas de la admiración; pues ves que si la razón cede a los sentidos, debe tener muy cortas las alas...

Notable lo de "si la razón cede a los sentidos". Justamente, la historia de la ciencia, desde Galileo, ha sido usar la razón Y los sentidos, éstos amplificados por el telescopio y otros instrumentos (como ejemplo actual, del que estamos pendientes, el Large Hadron Collider, el gran colisionador de hadrones). 

Encuentro el texto de Dante, citado en el excelente libro "El nacimiento de una nueva física", de I.Bernard Cohen, Editorial Alianza, en el capítulo 4 "La exploración de las profundidades del Universo".

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Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia