Angel "Java" Lopez en Blog

24 de Julio, 2010


Publicado el 24 de Julio, 2010, 0:04

Gracias a mi consolidación de libros, me reencuentro con una entrevista a Jorge Luis Borges. Le preguntaron "Borges ¿qué es la patria?". Contesta:

Tantas cosas queridas. El joven amor de mis padres, la memoria de los mayores, los rostros y sus almas, una vieja espada, las agonías, los destierros, una mano que templa una guitarra, el olor de la madreselva, una enciclopedia, las galerías de una biblioteca por las que anduvo Paul Groussac, el sabor de una fruta, la voz de mi padre, la voz de Macedonio Fernández, una casa en la que he sido feliz o en la que he sido desdichado (lo mismo da), un ocaso que ya no tiene fecha, un daguerrotipo, el arco de un zaguán, el aljibe....

Eso escribí. La patria es ahora todas las patrias, todos los áboles que me dieron su sombra, todos los libros que he leído para mi bien, todos los hombres de buena voluntad, que será y fueron y son.

Creo ser un buen argentino, un buen europeo, un buen cosmopolita, un buen ciudadano de esa Utopía, clara y remota, que nos librará de fronteras y de batallas.

La entrevista es de 1983, a un año de la guerra de las Malvinas, todavía con gobierno militar en Argentina. Comenta Borges:

Ingenua o maliciosamente (opto por el primer adverbio; la mente militar es sencilla) se han confundido cosas distintas. Una, el derecho jurídico sobre un territorio; otra, la invasión de ese territorio. Si los militares hubieran consultado a un buen abogado -digamos, al doctor Costa Méndez- éste los habría disuadido en pocos minutos.

Se obró de un modo histriónico. Se habló de la ocupación de unas islas casi indefensas como si se tratara de la batalla de Trafalgar o de las campañas de César. Se festejó la victoria cuando la batalla no había comenzado. Muchachos de dieciocho a veinte años, con escasa o nula experiencia, fueron  sacados del cuartel, para batirse con soldados. Adolecemos de la peligrosa costumbre de obrar sin pensar en las consecuencias. Cualquier cosa puede temerse de un gobierno tan irresponsable como el nuestro. Un gobierno de aniversarios, de arrestos, de órdenes, de rivalidades, de almuerzos de camaradería, de codicias, de juras de la bandera, de desfiles y de hambre y sed de figuración.

Un gobierno de militares no es menos arbitrario y singular que un gobierno de astrólogos, de escritores, de carpinteros, de diabéticos o de buzos.

Los militares predicaron el odio que ahora se vuelve contra ellos. No lo comparto; soy capaz de amor pero no de odio.

Encuentro esta entrevista en el libro "Diálogos", de Jorge Luis Borges con Nestor J. Montenegro.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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