Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 24 de Octubre, 2010, 15:31

Sigo con esta serie (pueden ver la lista de post ya publicados en el primero de la serie). Quedamos que en la realidad existen cosas, no constructos. Y que hay propiedades de cosas (y de constructos). Veamos algunas clasificaciones de propiedades de cosas (de vez en cuando, las llamare propiedades materiales,  substanciales, o concretas).

Podemos distinguir entre propiedades esenciales y accidentales. Las propiedades esenciales son poseídas por una cosa siempre, y si falta alguna de esas propiedades, ya es otra cosa (desaparece o se transforma en otra cosa, de otro tipo). Ejemplo: tener un cerebro (funcional) es esencial para un ser humano. Usar zapados, tener pelo, trabajar de médico, es accidental.

Y acá, introduzco algo que habrá que estudiar más en detalle: las propiedades esenciales de una cosa no vienen en solitario. Como ya mencioné, las cosas cambian, y cambian su estado. Las propiedades esenciales de una cosa se relacionan con alguna otra propiedad esencial de una cosa, y van cambiando de manera legal (ya sea causalmente o por algun ley estadística, a discutir más adelante, cuando veamos causa y azar): no hemos encontrado (y llegará el momento de postularlo) una propiedad esencial cuyo cambio o permanencia no esté relacionado con otra propiedad esencial de la misma cosa. Decimos entonces que las propiedades esenciales se presentan en haces, y están relacionadas, con lo que forman un sistema. Las ciencias de la realidad tratan de descubrir y describir las formas de cambio legal de las propiedades de las cosas que pertenecen a su ámbito particular.

Desde Galileo y Locke, distinguimos entre propiedades primarias y secundarias. Las propiedades primarias son objetivas, inherentes a la cosa a la que pertenecen. Ejemplo: la composición, la frecuencia, la masa. En cambio, las propiedades secundarias, como el color, o el "está caliente", no son sólo dependientes de un objeto, sino de un sistema objeto-sujeto. Más en detalle, el color es la frecuencia según se la percibe: si cambia la frecuencia (propiedad primaria) o cambia la percepción (defecto en nuestros ojos, cambios en el metabolismo), cambia el color (propiedad secundaria). Para unos, esta taza de té estará "caliente", mientras para otros estará "tibia". El volumen de un sonido dependerá también de nuestra capacidad auditiva (no la intensidad objetiva, del nivel de sonido en la realidad). Notemos que, mientras las propiedades primarias son objetivas, las secundarias no son totalmente objetivas ni subjetivas: no dependen sólo del objeto o sólo del sujeto. Dependen de ambos y quizás de más cosas en el ambiente: el color de una manzana dependerá de si está madura o no, de la luz que usemos, y la capacidad de distinguir colores que tenga el sujeto. Un ejemplo de algo total subjetivo: una alucinación, que depende sólo del sujeto (no hay objeto del que depende, fuera del sujeto).

Las ciencias de la física, química y biología se ocupan de propiedades primarias. La psicología se ocupa de propiedades secundarias. Sin organismo que percibe, no hay propiedades secundarias. A las propiedades secundarias también se las llama propiedades fenoménicas.

Hay propiedades cualitativas y otras cuantitativas. Las primeras no admiten grados, las segundas sí. Entre las primeras, podemos mencionar el estar vivo, la preñez, ser padre. Otras, tienen valores asociados, como la temperatura, la masa, el peso, la edad, la densidad de población. También diré "estado de la propiedad", como alias de "valor de la propiedad". Pero recordemos: el estado de una propiedad cuantitativa no se dá en el vacío: el estado de una propiedad cuantitativa (p.ej. la edad) siempre vale, está definido para una cosa (un ser humano, un perro, etc.).

Hay propiedades intrínsecas y relacionales. Las primeras dependen sólo de la cosa, como la composición, la masa, el estar vivo (aunque pueden haber sido adquiridos ante la acción de otras cosas). Las propiedades relacionales dependen de la cosa y de su relación con otras. Ejemplos de propiedades relacionales: el peso, la parentalidad, ser el macho o hembra "alfa".

Hay propiedades invariantes (o absolutas) y no invariantes (o relativas). Su grado (si es propiedad cuantitativa) o presencia (si es propiedad cualitativa) de las primeras son los mismos en todos los marcos de referencia. Por ejemplo: la existencia real, la composición de un sistema, la carga eléctrica. Las propiedades relativas dependen del marco según se tomen: el valor de la velocidad de una cosa en movimiento, depende del marco referencial donde se tome. Lo mismo, por tomar de nuevo un ejemplo de la física, pasa con la masa: al cambiar la velocidad (propiedad relativa del marco) también cambia la masa de una cosa masiva (que posea masa). Lo invariante o no invariante, es objetivo: no importa si hay o no hay sujeto en el marco de referencia.

Temas pendientes: cambios legales y relaciones entre propiedades materiales, estado, cambio de estado, hecho, evento, proceso, sistema, emergencia y extinción de cosas y propiedades. Y, en un ámbito más por fuera de la ontología, más ligado a nuestra representaciones, conocimiento, epistemología y semántica: predicados, atributos, modelos, explicaciones.

Como en anteriores posts, mis fuente principal ha sido el beato Bunge:

A la caza de la realidad, La controversia sobre el realismo. Mario Bunge. Editorial Gedisa
Fundamentos de biofilosofía. Martín Mahner, Mario Bunge. Editorial Siglo Veintinuno
Diccionario de filosofía. Mario Bunge

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía