Angel "Java" Lopez en Blog

Noviembre del 2010


Publicado el 30 de Noviembre, 2010, 10:15

En el anterior post dejé planteado el panorama a explicar, ante la pregunta ¿Qué hace el Universo?. El post se basa en un video que muestra una historia, desde los inicios de la materia, hasta la vida y el ser humano. Levanté la mano también para advertir un cierto bias en esa exposición, donde el ser humano aparece como una especie de "punto final" en todo este proceso. Pero también es lo que sabemos: sobre la vida, sólo tenemos información de la vida en nuestro planeta. Quiero presentar un video, de un programa de hace décadas, en conocido Cosmos, un viaje personal,  de Carl Sagan:

Esta presentación debe haber sido la primera que me hizo llamar la atención sobre la evolución biológica. Desde entonces (fines de los setenta, principio de los ochenta) fui estudiando más sobre la vida y su evolución. Es un estudio fascinante, lleno de temas de biología, ciencia, historia y filosofía de la ciencia. Y esto que vemos como evolución biológica es tan notable, en su proceso (que puede sugerir un "proyecto" final, como algunos ven al ser humano), que no debe quedar afuera de este intento de respuesta a ¿Qué hace el Universo?

(Tenía otra versión preparada de este video, con hermosa música de Vangelis de fondo, sin voz, pero la retiraron de Youtube).

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 28 de Noviembre, 2010, 14:47

Nacimiento de una MariposaContinuo con mi serie de posts sobre la realidad. Ya vimos cosa, propiedad, hecho (parte ontología) y comenzó a aparecer algo de la parte del conocimiento humano (predicados en correspondencia o no con propiedades, proposiciones en correspondencia o no con hechos).

Veamos hoy dos temas de parte ontología (evento, proceso) y un tema de conocimiento, modelado (espacio de estado).

Un evento es un hecho: es un cambio de estado E1 a E2 en una cosa o cosas(s).

Un proceso es un cambio de estado, pero que se da en el tiempo, y no es solamente un par de estados, sino una serie de estados.

Para que quede más claro, doy algunos ejemplos. Evento es, por ejemplo, la emisión de un fotón desde un electrón, el choque de dos autos. Proceso es la digestión de un alimento, o cómo ante un golpe en la rodilla, reaccionamos con un reflejo (proceso que involucra varios cambios en los estados de nuestro sistema nervioso y muscular). Evento es el nacimiento de un nuevo organismo, proceso es la evolución de un mercado financiero.

Claro que es una distinción conveniente para nosotros. En la realidad, el choque de dos autos puede ser un proceso rapidísimo. Aún algo como la desintegración beta (emisión de un electrón desde un neutrón de núcleo atómico) se describe hoy como un proceso que involucra la aparición de nuevas partículas, como la W y la Z, etc. La distinción entre evento y proceso es conceptual: al final, son hechos de cambio. Y tenemos que estar "aware", advertidos, de si lo que describimos como evento, no es al final, en la realidad, en "lo que es el caso" de Aristóteles, un proceso, que a nosotros nos parece como evento.

Hechas esas aclaraciones, veamos una forma de representar (acá aparece el organismo humano, como organismo de conocimiento: tenemos imágenes, modelos, conceptos, representaciones, etc..., en fin, conocimiento de la realidad, diferente de lo que desde la postura ontológica llamamos realidad) eventos y procesos. No siempre se puede hacer esto, por complejidad y falta de conocimiento nuestro, pero servirá para aclarar los elementos de evento y proceso.

Podemos representar una propiedad P1 de una cosa, y su cambios, por una función F1(t). Un evento, será un par ordenado <F1(t0), F1(t1)> sin preocuparnos por ahora si t0=t1 o muy cercano. Será un par de puntos en el espacio de valores de F1. Si tenemos dos propiedades P1, P2 de una cosa, podremos, en algunos casos simples, representar F1(t), F2(t) como la evolución de sus valores (recuerden que hay propiedades con valores, y otras simplemente presentes o no, como la propiedad de "estar vivo"). Podemos formar otra funcion F que combine la evolución en el tiempo de F1 y F2, dando F(t) = <F1(t), F2(t)>.

Veamos un ejemplo. Tomemos uno de la física simple, como ejemplo. Sea un oscilador armónico, o más concreto, un péndulo. Dependiendo de algún marco de referencia, podemos representar sus propiedades con nuestros conceptos de momento p y posición q (esto se puede generalizar a cualquier oscilador, con coordenadas generalizadas q y definiendo momento de forma adecuada). Asumiendo que energía es constante,  siendo F1(t) la evolución de q, y F2(t) la evolución de p, y F(t) = <F1(t), F2(t)> , podemos representar el "trazo" de esta última en un plano:

Espacio de estado de oscilador

Ese plano y representación, se llama espacio de estado. Arriba está la evolución, los cambios de propiedades mapeados a funciones y conceptos humanos, de dos péndulos. Lo que hay que destacar, para el tema que nos incumbe, es que los cambios no son arbitrarios: la física nos enseña que nuestra representación es adecuada a lo que pasa, hasta donde sabemos, en la realidad, cuando la energía es constante, o tiende a ser constante. Como ya adelanté en anteriores posts de esta serie, los cambios en las propiedades de las cosas, siguen leyes y mecanismos. Podemos generalizar el concepto de espacio de estado a n propiedades, representando su evolución con función de estado (así se llama a F), y teniendo como imagen de representación a una curva en un espacio n-dimensional (veremos en algún momento que, para el mismo conjunto de cosas, propiedades y cambios, podemos tener distintas representaciones; para los que conocen de física, recuerden lagrangianos vs hamiltonianos).

Pongamos otro caso: población de presas (cantidad P1) y población de predadores (cantidad P2). Apenas centrándonos en dos propiedades de ese sistema (tenemos que tratar en detalle lo de sistema), podemos representar un espacio de estados en un plano:

Espacio de estado de presa predador

(disculpen, es lo mejor que me salió a "mano alzada" ;-)

Para ir concluyendo:

- Tenemos cosas, propiedades y hechos. Estos pueden ser estáticos (tratan del estado de cosa(s)) o cinemáticos (tratan del cambio de estado de cosa(s))

- Podemos tomar propiedades, representarlas por funciones, y a ese conjunto de funciones, unirlas como función de estado

- El camino de la función de estado no es arbitrario. Es cuestión a investigar cuál es la ley o mecanismo que hay detras de eso, y que se nos hace patente cuando comenzamos a modelar, representar ese camino.

- No siempre podemos modelar de esa forma. Pero me ha servido para presentar más claramente a lo que me refiero con evento (representado entonces como par de puntos en el espacio de estado) o proceso (representado por un camino). Hay procesos tan complejos, que involucran tantas cosas y hechos, que este modo de representar es impracticable, improductivo, poco fructífero.

Pero va asomando que, hasta donde sabemos, nuestra propuesta ontológica: los cambios siguen leyes o mecanismos, tiene corroboración en lo que hemos descubierto hasta ahora.

Principal fuente consultada, del beato Bunge:

A la caza de la realidad, La controversia sobre el realismo. Mario Bunge. Editorial Gedisa

Nos leemos!

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Publicado el 25 de Noviembre, 2010, 0:08

Hace ya un tiempo, escribí el post:

El Universo ¿piensa?

comentando mi postura, ante lo que entendí del post de maese @carlospirovano:

El universo piensa

Me había propuesto comenzar a escribir sobre ¿qué hace el Universo? Comienza hoy esta serie, que bien podría continuar en la categoría Filosofía de este blog, pero decidí conveniente exponerla por esta sección de Ciencia

Hace unos meses, gracias a un tweet de @rickasaurus encontré este video, que me sirve como  presentación de parte del panorama que tendremos que explorar en esta serie de post:

El video hace referencia a las máquinas de Rube Goldberg, máquinas de un dibujante, que estaban complicadas al máximo, para obtener apenas un resultado simple.

Notas rápidas:

- No nos quedemos solamente con el final yendo hacia el hombre. Esa es una "bajada de línea" que tenemos que revisar, cuidarnos de aceptar tal cual, y estar "aware" de ser simplemente organismos, en una maraña de vida planetaria, de un planete perdido en la inmensidad del cosmos.

- Hay que destacar, ver que está el fenómeno de la vida. Tenemos que confirmar todavía su alcance en el resto del Universo, pero parece bastante plausible que la vida es parte de los fenómenos que se están desarrollando en el Universo. Puede que la vida como la conocemos sea sólo una faceta mínima de otras manifestaciones que se han dado en la historia del todo.

- Varios posts míos han preludiado a esta serie: intentando mostrar qué conocemos, por qué  decimos que conocemos lo que conocemos; los problemas y alcances de la epistemología (el  conocimiento científico, su método); separar modelo (conocimiento) de realidad (lo que es el caso); el realismo, sus variantes y pilares; los caminos de acceso a la realidad; nuestra tendencia a buscar explicaciones, ya sea en mitos, religiones o ciencia; la historia de la ciencia, las matemáticas y la filosofía. Hay varios autores a los que les debo mucho de lo que conozco, y de haberme llevado a pensar tanto sobre estos temas.

Sobre el tema evolución biológica, mi principal fuente es y será Stephen Jay Gould.
Sobre la vida, estoy consultando a Jacques Monod.
Sobre cosmología en general, mi fuente principal es Steven Weinberg.
Sobre física, Richard Feynman, y Roger Penrose.
Sobre matemáticas, Roger Penrose de nuevo.
Sobre filosofía de la ciencia, filosofía y sistemismo, el beato Bunge.

En el próximo post, de nuevo un texto introductorio: presentación de un video, que debe ser uno de los primeros elementos que me llevó a plantearme la pregunta de esta serie. Un video de hace unas décadas,  más limitado en alcance que el de arriba, pero de alguna manera, más hermoso, sencillo, y que me sigue llenando de asombro.

Nos leemos!

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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 24 de Noviembre, 2010, 14:39

Hoy me encuentro con este fragmento de "El enfermo imaginario" de Moliere, que sirve para ilustrar cómo el uso de palabras sin agregar nada. La escena es el examen final de un estudiante de medicina. Uno de los profesores le pregunta:

Si me autoriza el señor Presidente
y tantos doctos dotctores,
y asistentes ilustre,
a este muy sabio bachiller,
a quien estimo y honro,
le preguntaré le causa y razón por la cual
el opio hacer dormir.

A lo que el estudiante responde:

Este docto doctor
me pregunta la causa y razón por la cual
el opio hace dormir.
A lo cual respondo:
porque en él está
la virtud dormitiva.
cuya naturaleza consiste
en adormecer los sentidos.

Los asistentes aprueban lo dicho, y el tribunal lo declarar digno de entrar a "el docto cuerpo", la corporación de los médicos.

Esto es un caso donde lo que se dice no aporta conocimiento sobre el tema. El afirmar que el opio hacer dormir porque tiene virtud dormitiva, no es sino otra forma de afirmara que el opio hacer dormir, porque hace dormir. Uno podría pensar que ésta es una exageración de Moliere, pero se conservan documentos universitarios de esa época, con sentencias como "el estómago digiere porque tiene la virtud concoctriz (digestiva)". Un análisis de los términos que se emplean, y su forma de uso y relación, hubieran evitado este tipo de frases en cualquier intento de conocimiento.

El conocimiento humano aspira a algo más. Y el conocimiento científico también: a explicar. Pero a explicar en términos de modelos, leyes y mecanismos. Hay explicaciones nacidos de los mitos (o como veremos en mi serie sobre ciencia y religión, de las propias religiones), y hay explicaciones nacidas del sentido común, y otras que tienen origen en la actividad científica. Algo más sobre mito, ciencia y explicaciones en:

¿Por qué?

Encuentro el texto en Capítulo VIII "El Racionalismo. Descartes", Sección 2 b), de "Principios de Filosofía" de Adolfo P. Carpio. El autor lo muestra como ejemplo de verbalismo, mientras enumera las críticas que en el Renacimiento y la Edad Moderna surgieron contra el pensamiento escolástico anterior, de la Edad Media.

Nos leemos!

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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 23 de Noviembre, 2010, 0:20

En esta serie sobre ciencia y religión había presentado ya el tema MANS, magisterios que no se superponen, según la propone Stephen Jay Gould en su libro Rock of Ages: Science and Religion in the Fullness of Life. Completo hoy su presentación inicial en el libro:

Resumiendo, con sólo un poco de repetición, la red, o magisterio, de la ciencia cubre el reino empírico: de qué está hecho el universo (realidad) y por qué funciona de la manera que lo hace (teoría). El magisterio de la religión se extiende sobre cuestiones de significado último y de valor moral. Estos dos magisterios no se solapan, ni abarcan todo el campo de indagación (considérese, por ejemplo, el magisterio del arte y el significado de la belleza). Para citar los tópicos usuales, la ciencia obtiene la edad de las rocas, y la religión el estrecimiento de las edades; la ciencia estudia cómo van los cielos, y la religión cómo ir al cielo.

Usa un juego de palabras en inglés: "age of rocks", edad de las rocas, "rock of ages", estremecer las edades. Pero vean que para Gould la religión se ocupa de "cuestiones de significado último y de valor moral". Muchas religiones van, desde siempre, más allá de eso, y no parece ser fácil cambiar esto.

Examinaré este principio de MANS como una solución al falso conflicto entre ciencia y religión en cuatro capítulos: el primero, una introducción basada en dos relatos y contrastes; el segundo, una caracterización e ilustración de MANS tal como la desarrollan y la sostienen ambas instituciones, la ciencia y la religión; el tercero, un bosquejo de las razones históricas para la existencia del conflicto, mientras que no debiera existir ninguna; y el cuarto, un resumen de las razones psicológicas para el mismo falso conflicto, con una sugerencia final para el camino de la mejor interacción.

En esta serie de post, no voy a llegar a comentar todo el libro ;-)... pero sí algunos puntos. Y el libro de Gould no es lo único a comentar sobre el tema. La gran diferencia entre Gould y otras ideas sobre el tema, entonces, es esa forma reducida de religión que imagina, propone como posible. ¿Por qué está la religión? ¿Es una necesidad humana? ¿Conflictos en la historia, hasta la actualidad, entre ciencia y religión?

Temas para discutir.

Nos leemos!

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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 22 de Noviembre, 2010, 12:32

He estado escribiendo una serie sobre qué es la realidad, pasando en limpio mi postura sobre el realismo. Como saben, mi fuente principal es el beato Bunge, pero quise escribir con mis palabras, y algún sesgo personal. Cuando uno escribe, es como que tiene que poner en claro lo que piensa, y es un buen ejercicio entonces pasar nuestros pensamientos a algo escrito, en especial para temas que nos parecen importantes.

Pero toda esa exposición, es el resultado de un proceso de años. Pregunto ahora, en general, como seres humanos, ¿cómo llegamos a la realidad? Digo, ¿cómo llegamos a tener conocimiento de la realidad? ¿cuáles son los caminos, métodos, actividades, que nos llevan a la realidad, a su conocimiento? Sea o no ese conocimiento aproximado o perfectible. Pregunto entonces ¿cuál es el camino de conocimiento hacia la realidad?

Espero de un camino de conocimiento a la realidad, o a otros temas, lo siguiente:

- Que me dé algo: modelo, representación, descripción, conceptos, etc.. (podemos discutir la lista, algún camino podrá dar algo más, esta lista está abierta a los proponedores de camino) sobre el tema.

- Que me dé una justificación, alguna base, algún argumento sólido para aceptar que eso que me da (modelo, representación, concepto, etc..) se refiera, muestre, describa algo adecuado, aproximado pero no fatalmente equivocado, sobre el tema, en este caso, sobre la realidad.

Voy a explorar, entonces, en una serie de posts que comienza hoy, cuáles han sido los caminos tomados hasta ahora en la historia de la filosofía. Espero que esta exploración sirva, también, para que quede claro por qué tomé el camino del realismo científico, y por qué otros caminos me parece que no cumplen con alguna o ninguna de las dos condiciones de arriba.

Entonces, anoto para mí mismo: al presentar un camino, tengo que describirlo, espero encontrar algún ejemplo, y luego, ver qué me da como resultado, y ver qué justificación aduce para aceptar ese resultado.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 21 de Noviembre, 2010, 14:45

Sigo con mis serie sobre la realidad, luego de un "impasse" por viaje. Ya escribí sobre cosa, materia, propiedad, hechos, siempre desde una ontología, definiendo y describiendo una ontología, que describa, por lo menos inicialmente, que entiendo por realidad. Si no se definen los términos del discurso, no se puede llegar a entendimiento o discusión alguna. Luego podrán revisarse los términos, pero es bueno partir de algo. De ahí que en esta serie, definiera términos y hasta pusiera postulados, como punto de partida para entender mi postura. Por supuesto, no es sólo mi postura, al final de cada post he mencionado las fuentes principales.

Tema de hoy: comienzo a pasar de ontología a conocimiento humano. Lo que describí, definí, postulé, está en la realidad. Ahora, ¿cómo manejamos eso como humanos? Tenemos conceptos, representaciones, imágenes, etc. Veamos ahora cómo mapeados de la realidad dos elementos: propiedades y hechos.

Ya presenté que las propiedades no existen en la realidad por sí mismas: siempre son propiedades de una cosa. No existen propiedades en sí: mal que le pese a Platón, no existe el movimiento en sí, sino, como ya le hiciera ver su alumno Aristóteles, el movimiento es siempre movimiento de alguna cosa. No existe la blancura, sino cosas blancas. Blancura, en todo caso, es un concepto que manejamos nosotros, una abstracción. Pero no hay blancura existiendo en la realidad. Pero, si hay propiedades de cosas, ¿cómo las enunciamos como humanos? Pues bien, empleamos predicados.

Puede haber una cosa, un organismo X, que posea la propiedad "estar vivo". Nosotros predicamos P(x), donde P es el predicado "Está vivo", y x es nuestra referencia a la cosa, organismo X. Seguramente para x usaremos alguna palabra, gesto, expresión de nuestro lenguaje, tipo "tal ser humano", "Juan", etc. Esos son temas de lenguaje. Lo que quiero destacar es que nosotros enunciamos predicados, para referirnos a propiedades de cosas en la realidad. También ponemos predicados para objetos no cosa, objetos abstractos, como una teoría matemática, o E(x) = "x es triángulo escaleno". Pero en esos casos, no hacemos mucha distinción entre predicado y a lo que nos referimos. Pero si un predicado se refiere a cosas de la realidad, y sus propiedades, tenemos que tener más en claro la separación: una propiedad no es un predicado.

Ejemplo: un predicado es verdadero o falso, una propiedad no. Una propiedad existe: no tiene atributo de verdad. Un predicado se puede negar, tipo "x no está vivo". No hay propiedades negadas: en todo caso, la propiedad no existe. No hay propiedades negativas, de la misma manera que un agujero en el queso NO es "queso negativo". Los predicados se pueden combinar con "y" y "o", se pueden entonces negar, como vimos. Todas esas operaciones son ajenas a las propiedades.

Hasta puede que un predicado no refiera a una propiedad, sino a lo que creemos que es real, según nuestro conocimiento. Independientemente de la verdad o falsedad "el átomo x es indivisible", "La Tierra es plana", tanto el átomo como la Tierra tendrán sus propiedades, sin importar nuestro conocimiento, cierto, errado o aproximado que tengamos de ellas.

Lo mismo pasa con los hechos. Los hechos existen en la realidad, y de nuevo, no existen por sí mismos, sino que son estados o cambios de estado de cosas. Sin cosas involucradas, no hay hechos. Y los hechos existen, sean o no observados. Cuando hablamos, damos proposiciones fácticas: "la temperatura de tal cuerpo es n", "un terremoto destruyó la ciudad z", etc. que podrá o no correspondar a hechos. Las proposiciones pueden ser negativas: decir que el famoso mastín de los Baskerville no ladró esa noche, es una proposición negativa, no un hecho negativo. La emisión de un fotón desde un electrón en un átomo de hidrógeno, es un hecho, sea que lo observemos o no (por supuesto, en esa frase estoy manejando conceptos que habrá que ver, ayudado por la ciencia y la crítica de la filosofía de la ciencia, si corresponden o no a cosas de la realidad; hubo un tiempo que hablábamos de "flogisto" como si fuera una cosa, lo que no fue así). Pero al final, el realismo que planteo, reconoce hechos, y los separa de las proposiciones, datos que enunciamos sobre los posibles, supuestos hechos. También hay hechos observables, como la posición de un dial, la impresión de una estrella en una fotografía astronómica, el marcador de un termómetro.

Casi en toda descripción de un hecho no trivial, empleamos conceptos de teoría. Conceptos que hemos creado, que nos parecen útiles para describir los hechos del discurso elegido. Ejemplos:  datos de pesos específicos, densidad de población, secuencias de ADN, desigualdad en los ingresos, etc. Son indicadores que dependen de la teoría. Pero aún en una teoría, se manejan hechos, como los resultados de tal experimento para secuenciar ADN. Ya alguna vez mencioné a Galileo observando por el telescopio: el hecho observado eran luces alrededor de Júpiter, la teoría que le puso fue "son satélites de ese planeta". Bien podría haber puesto como teoría "son ángeles con sables luminosos que acompaña al planeta". Hoy vemos hecho observable: corrimiento al rojo de galaxias. Teoría que le ponemos: se alejan de nosotros, pero no es la única teoría posible.

Sirva esto para refutar la tesis, difundida por ahí, de que no hay diferencias entre observaciones y teorías, porque toda observación está teñida de alguna teoría. Prácticamente, sólo algunas proposiciones está cargadas de teorías, y lo que Galileo vió por el telescopio, fue un hecho observable (contrariamente a la emisión de un fotón). La única "gran teoría" que hay, en ese hecho, es el realismo: que lo que vió Galileo no fue un engaño de la "matrix", sino un fenómeno de la realidad. Einstein alguna vez comentó la necesidad de relacionar los conceptos teóricos con los "conceptos primarios", aquellos que "están directa e intuitivamente relacionados con los complejos típicos de la experiencia sensible".

Espero que esto sirva de introducción de nosotros, como organismos humanos, en este tema de la realidad: hasta ahora, había avanzado por la ontología, como cosa, propiedad y hecho. Ahora, aparecieron elementos del lado humano, del conocimiento, la lógica y la semántica, como predicado, proposición y referencia. Cuando emitimos "el electrón dobló en la cámara de niebla", queremos decir, "hay un X en la realidad, que llamamos 'electrón', que corresponde a nuestro concepto 'electrón' que tenemos hoy, que ha producido cambios en su entorno, que vemos como hecho observable 'burbujas en la cámara de niebla', que explicamos por una teoría, que incluye descripciones de campos magnéticos y eléctricos, que hasta donde sabemos, es adecuada para explicar éste y otros fenómenos (hechos observables) de la realidad".

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 20 de Noviembre, 2010, 18:01

Siguiendo con mi serie sobre ciencia y religión, quiero comentar sobre los orígenes de cualquier conflicto entre esos dos "magisterios" como diría Stephen Jay Gould. Yo lo ubico en la Edad Moderna. Curiosamente, en la filosofía griega antigua, si hay un condenado es Sócrates, no por su filosofía de la naturaleza, sino por su filosofía moral, que al parecer "corrompía a los jóvenes" y estaba en contra de los dioses de entonces (tengo que revisar la acusación original). En cambio, si hay un condenado por el conflicto entre ciencia y religión, es Galileo. Pueden leer:

La sentencia de Galileo
Un rechazo a Galileo

Me encuentro hoy con una carta de Galileo, dirigida a Elia Diodati, donde describe su posición, claramente:

Florencia, 15 de enero de 1633.

Si yo pregunto de quién son obra el Sol, la Luna, la Tierra, los astros, sus movimientos y posiciones, es de suponer que se me contestará: son obra de Dios. Si yo pregunto luego quién es el autor de la Sagrada Escritura, sin duda se me contestará que es obra del Espíritu Santo, es decir, obra también de Dios. Si finalmente pregunto si el Espíritu Santo, para acomodarse al entendimiento de la masa generalmente ineducada, necesitaba emplear frases que evidentemente son contrarias a la verdad, estoy seguro de que, con el apoyo de la autoridad de todos los escritores sagrados, se me contestará que en efecto a ello estaba obligada la Sagrada Escritura, ya que en cienc pasajes contiene frases que, tomadas literalmente, están llenas de herejías y pecados, presentando a Dios como un ser henchido de odio, arbitrariedad y frivolidad. Pero si se me ocurre preguntar si Dios ha alterado alguna vez sus obras para acomodarse al entendimiento de la masa, o si no es más bien cierto que la Naturaleza, invariable e inasequible a los  deseos humanos, ha preservado siempre la misma clase de movimientos, formas y posiciones en el Universo, estoy seguro también de que se me contestará que la LUna ha sido siempre redonda, por más que durante mucho tiempo se la tuviera por plana. Para decirlo en una frase: nadie sostendrá que la Naturaleza se haya modificado para acomodar sus operaciones a la opinión de los hombres. Si ello es así, pregunto yo, ¿por qué, cuando deseamos conocer las diferentes partes del Universo, habríamos de investigar las palabras de Dios en vez de sus obras? ¿Son acaso los hechos menos nobles que los dichos? Si alguien promulga que es herejía decir que la Tierra se mueve, y si luego la demostración y la experiencia nos prueba que en efecto se mueve, !en qué dificultad se encontrará la Iglesia! En cambio, si en los casos en que las obras no se muestran de acuerdo con las palabras, se considera como secundaria a la Sagrada Escritra, poco daño habrá de causarse; bastantes veces se ha acomodado su texto a la opinión de la masa, atribuyendo a Dios propiedades enteramente falsas. Por ello, digo yo, ¿por qué nos empeñamos en que cuando habla del Sol y de la Tiera se exprese con tanto acierto?

Lamentablemente, Galileo vivió en un pais católico, en la época de la contrarreforma: ya no estaba para nada bien visto la interpretación de las Escrituras fuera de lo que decía la Iglesia (Lutero había criticado ese punto en particular). Tal vez haya tenido influencia en el desarrollo de la ciencia posterior, que los paises donde el protestantismo era mayoría fueran los que mejor aprovecharan el avance de la ciencia y de la técnica (pero no hay que olvidar que también se vieron beneficiados por su posición en la exploración de tierras remotas, no hay una única causa para explicar cómo paises como lo que hoy es España, Portugal e Italia, se fueron retrasando en el desarrollo científico; curiosamente, Italia reingresa en la historia de las matemáticas y de las ciencias, a fines del siglo XIX). No conocía esta carta, ni a Elia Diodati, un corresponsal nacido en Génova de una familia protestante, y entonces residiendo en Paris, donde el ambiente era más abierto que la Florencia de Galileo. Se sabe que Diodati ofreció a Galileo ayuda para publicar sus obras en aquel pais, en caso de verse retrasada su publicación en la tierra de Galileo.

La postura de Galileo prefigura la de la era moderna: la búsqueda de explicación del Universo, primero de la naturaleza física, sin apelar a un dios que esté entre bambalinas. Recuerdo el encuentro de Laplace a Napoleón, al presentarle su Mecánica Celeste. El emperador pregunta: "¿Dónde está Dios en esta obra?". Laplace contestó: "Sire, no tuve necesidad de esa hipótesis".

Encuentro esta carta citada en el libro de Werner Heisenberg: "La imagen de la Naturaleza en la física actual", Planeta-Agostini.

Nos leemos!

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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 18 de Noviembre, 2010, 0:04

En este segundo post de mi serie sobre Ciencia y religión quiero comenzar a presentar la postura de Stephen Jay Gould, paleontólogo y autor de libros sobre biología, evolución y ciencia, que recomiendo sin hesitar. Mi fuente sobre su postura  es Rocks of Ages: Science and Religion in the Fullness of Life. Ahí leo en las primeras páginas:

No veo de qué manera la ciencia y la religión podrían unificarse, o siquiera sintetizarse, bajo un plan común de explicación o análisis; pero tampoco entiendo por qué las dos empresas tendrían que experimentar ningún conflicto. La ciencia intenta documentar el carácter objetivo del mundo natural y desarrollar teorías que coordinen y expliquen tales hechos. La religión, en cambio, opera en el reino igualmente importante, pero absolutamente distinto, de los fines, los significados y los valores humanos, temas que el dominio objetivo de la ciencia podría iluminar, pero nunca resolver. De manera parecida, mientras los científicos han de actuar mediante principios éticos, algunos de ellos específicos de su práctica, la validez de tales principios no puede inferirse nunca a partir de los descubrimientos objetivos de la ciencia.

Es bueno que Gould mencione que la ciencia no tiene respuestas para todo, en particular: nuestros valores, nuestras acciones no se pueden determinar por la ciencia. Lo más que puede hacer la ciencia es mostrarnos las posibles consecuencias de nuestras acciones, pero decidir qué hacer o qué es lo bueno o malo, son temas están afuera de la ciencia. Escribí sobre el tema en varios lugares, recuerdo ahora:

Saber y saber qué hacer
Más sobre saber y saber qué hacer

Viene la propuesta principal del libro de Gould:

Propongo que encapsulemos este principio básico de la no interferencia respetuosa (acompañado de un diálogo intenso entre los dos temas distintos, cada uno de los cuales cubre una faceta fundamental de la existencia humana) enunciando el principio de los magisterios que no se superponen, al que para abreviar denominaré MANS. Confío en que mis colegas católicos no se tomarán a mal esta apropiación de un término común en su discurso, pues un magisterio (del latín magister, o maestro) representa un dominio de autoridad en enseñanza.

Mi postura difiera de la de Gould: el tiene puestas muchas esperanzas en "la religión" pero veremos que lo que él describe como tal casi no corresponde con ninguna de las religiones principales. Pienso que puedo poner la filosofía moral, o el espiritualismo, en lugar del tipo de religión a la que se refiere Gould. Pero todo esto dará excusa para algunos posts de esta serie.

Nos leemos!

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Publicado el 14 de Noviembre, 2010, 10:10

Completo mi anterior La proyección animista, por Monod (Parte 1). Monod define el animismo:

El paso esencial del animismo (tal como creo definirlo aquí) consiste en una proyección a la naturaleza inanimada, de la conciencia que posee el hombre del funcionamiento intensamente teleonómico de su propio sistema nervioso central.

Monod fue el primero en sembrarme esta idea: muchas explicaciones que ponemos en la Naturaleza son proyección de la conciencia humana. Ponemos explicaciones con propósito a las cosas, al igual tenemos propósito en nuestras acciones.

Es, en otros términos, la hipótesis de que los fenómenos naturales pueden y deben explicarse en definitiva de la misma manera, por las mismas "leyes", que la actividad humana subjetiva, consciente y proyectiva. El animismo primitivo formulaba esta hipótesis con toda ingenuidad, franqueza y precisión, poblando así la naturaleza de gracioso o temibles mitos que, durante siglos, han alimentado el arte y la poesía.

Y acá viene la puntada del hilo:

Sería equivocado sonreir, incluso con la ternura y el respeto que inspira la niñez. ¿Creemos acaso que la cultura moderna ha renunciado verdaderamente a la interpretación subjetiva de la naturaleza? El animismo establecía entre la Naturaleza y el Hombre una profunda alianza fuera de la cual no se extiende más que una horrible soledad.

"Terrible soledad", terrible expresión. Ya lo mencioné en otros post: en mi postura, no llego a esa horrible soledad. El problema es partir del confort que nos da el animismo, o las creencias que hacen del "Hombre", ser humano en general, una parte "importante", "predestinada", "parte fundamental de una historia o propósito". Después de siglos de vivir en ese confort, es tiempo de ver si "es el caso", partiendo de la hipótesis de mínima: acá estamos, apenas una especie, en un planeta, en uno de tantos soles. Monod pone a la ciencia y al postulado de objetividad como causa de esa "ruptura de la alianza":

¿Hace falta romper esta ligadura porque el postulado de objetividad se impone? La historia de las ideas desde el siglo XVII atestigua los esfuerzos prodigados por los más grandes espíritus para evitar la ruptura, para forjar de nuevo el anillo de "la antigua alianza". Piénsese en las grandes tentativas como la de Leibnitz, o en el enorme y grave monumento levantado por Hegel. Pero el idealismo está lejos de haber sido el único refugio de un animismo cósmico. En el mismo núcleo de ciertas ideologías, que dicen y quieren estar fundadas sobre la ciencia, se encuentra, bajo una forma más o menos velada la proyección animista.

Interesante que Monod menciona y descubra las tentativas de "forjar la alianza", como el de Hegel. También en el libro menciona a Engels, Marx, Teilhard de Chardin, etc. Algunos textos ya los comenté. Ahora que presenté el tema del animismo, y de la antigua alianza, podré avanzar en nuevos comentarios.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 13 de Noviembre, 2010, 10:20

Sigo leyendo a Jacques Monod, en su excelente libro "Azar y necesidad". Al fnal del capítulo 1, presenta uno de los pilares de la investigación científica:

La piedra angular del método científico es el postulado de objetividad de la Naturaleza. Es decir, la negativa sistemática de considerar capaz de conducir a un conocimiento "verdadero" toda interpretación de los fenómenos dada en términos causas finales, es decir de "proyecto".

Aristóteles fue el principal exponente de la existencia de causas finales, no sólo en las actividades humanas, sino en toda la naturaleza. Por ejemplo, la causa final del ojo es la visión. O la causa final de una semilla, su "razón de ser", es convertirse en planta. Podemos usar "propósito" en lugar de "causa final". Leer Four Causes. Pero Monod apunta bien: en ciencia, se ha abandonado la necesidad de apoyarse en causas finales. Monod ubica su abandono en la historia:

Se puede datar exactamente el descubrimiento de este principio. La formulación, por Galileo y Descartes, del principio de inercia, no fundaba sólo la mecánica, sino la epistemología de la ciencia moderna, aboliendo la física y la cosmología de Aristóteles. Cierto; ni la razón ni la lógica, ni la experiencia, ni inlcuso la idea de su confrontación sistemática habían faltado a los predecesores de Descartes. Pero la ciencia, tal como la entendemos hoy, no podía constituirse sobre estas únicas bases. Le faltaba todavía la austera censura planteada por el postulado de objetividad. Postulado puro, por siempre indemostrable, porque evidentemente es imposible imaginar una experiencia que pudiera probar la no existencia de un proyecto, de un fin perseguido, en cualquier parte de la naturaleza.

Es bueno que lo describa como postulado indemostrable.

Mas el postulado de objetividad es consustancial a la ciencia, ha guiado todo su prodigioso desarrollo desde hace tres siglos. Es imposible desembarazarse de él, aunque sólo sea provisionalmente, o en un ámbito limitado, sin salir del de la misma ciencia.

Y acá viene el punto que justifica el libro de Monod:

La objetividad, sin embargo, nos obliga a reconocer el caracter teleonómico de los seres vivos, a admitir que en sus estructuras y performances realizan y prosiguen un proyecto. Hay pues allí, al menos en apariencia, una contradicción epistemológica profunda. El problema central de la biología es esta contradicción, que se trata de resolver si es que no es más que aparente, o de declararla radicalmente insoluble si así verdaderamente resulta ser.

Yo reconozco que nunca ví un gran problema acá. Pero será que nací en una época donde la evolución, sus mecanismos moleculares, y la biología, habían llegado a una detallada descripción de los organismos, su funcionamiento y su aparición. Pero es bueno detenerse a examinar el punto de Monod. Yo veo que los organismos prosiguen un proyecto, pero ese no es un proyecto consciente, como un proyecto humano de construir una casa, para poder habitarla (su causa final). Los "proyectos" (así entendida la palabra, sin adosarle "consciente") de los organismos son emergentes de la evolución. Aún el ojo no apareció por perseguir de ante mano, su "causa final" de visión. De hecho, fue uno de los puntos que más discutió Darwin en su "Origen de las especies", por ver que era un tema que sus opositores tomarían para socavar la evolución como él la presentaba: tan desprovista de causas finales, o de propósitos.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 12 de Noviembre, 2010, 15:52

Hace ya unos meses escribí sobre el premio Nobel Jacques Monod, en:

Monod, Engels, dialéctica materialista y ciencia
Más Monod, Engels, dialéctica materialista y ciencia
Puntos de Materialismo Dialéctico, según Monod
Teleonomía en Monod

Son textos de su libro clásico "Azar y necesidad" que comenté en esos posts. Hoy quiero comenzar a traer otro texto de ese mismo libro, que hace tiempo quería comentar. En un segundo post completaré el comentario. Escribe Monod:

Referidas a la infancia de la humanidad, anteriores quizás a la aparición del Homo sapiens, las concepciones animistas tienen aún profundas y vivaces raíces en el alma de hombre moderno.

Veremos en el segundo post, mejor definido lo de "animismo". Para Monod, es la proyección que hacemos en la naturaleza inanimada, como seres humanos, agregándole lo que vemos en nosotros mismos: intensión, proyectos.

Nuestros antepasados no podían, sin duda, más que percibir confusamente la extrañeza de su condición. No tenían las razones que hoy tenemos para sentirse extraños al universo en el que abrían los ojos. ¿Qué veían primeramente? Animales, plantas; seres en los que de golpe podían adivinar una naturaleza parecida a la suya. Las plantas crecen, buscan el sol, mueren; los animales cazan su presa, atacan a sus enemigos, alimentan y defienden a su prole; los machos se baten por la posesión de una hembra. Plantas, animales, como el mismo hombre, se explicaban fácilmente: estos seres tienen un proyecto que es el de vivir y sobrevivir en su descendencia, aunque el precio sea la muerte. El proyecto explica el ser y el ser no tiene sentido más que por su proyecto.

Los seres humanos podíamos entender, entonces, a los animales: tienen algo parecido a las intenciones, como vemos que tenemos nosotros.

Pero alrededor de ellos nuestros antepasados veían también otros objetos sumamente misteriosos: rocas, ríos, montañas, tormentas, lluvias, cuerpos celestes. Estos objetos, si existían, era preciso que fuese también por un proyecto, y que tuviesen un alma para alimentarlo. Así se resolvía para estos hombres la extrañeza del universo: no existen, en realidad, objetos inanimados; esto sería incomprensible. En el seno del río, en la cima de la montaña, almas más secretas alimentaban proyectos más vastos y más impenetrables que aquellos, transparentes, de los hombres o de los animales. Así nuestros antepasados sabían ver en las formas y los acontecimientos de la naturaleza la acción de fuerzas benévolas u hostiles, pero nunca indiferentes, nunca totalmente extrañas.

Discutiría a Monod el uso de la palabra proyecto, que así como está, puede inducir a pensar en proyectos con intenciones, más que en proyectos ciegos, que es lo que parece en la naturaleza. Pero justamente, Monod nos va a decir que ponemos, en nuestras representaciones de la naturaleza, eso que vemos que nos pasa a nosotros: el tener proyectos con intenciones, poner "ánimas" en las cosas naturales, de ahí la proyección animista de la que habla.

Veremos en el post que siga a éste, cómo Monod explica esta tendencia humana a la proyección en la naturaleza de aspectos humanos, para explicar lo que pasa en la realidad. Algo adelanté en

Ciencia y Religión (Parte 1) Introducción

y también en

¿Por qué?

Nos leemos!

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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 10 de Noviembre, 2010, 23:41

Ya en varios post he tratado este tema, de una forma u otra, pero al pasar. Veamos hoy más en foco esto del pensamiento crítico.

¿A qué me refiero con "pensamiento crítico" en este post? A la actitud que podemos tomar ante una afirmación cualquiera. Cuando alguien dice "X es Y", no tenemos por qué aceptarlo directamente. A veces, sí, pues no importa. Si alguien viene, el lunes a la mañana, y nos dice:

- "Ayer, el equipo de futból R jugó muy bien"

podemos gruñir un poco, tomarlo tal cual, y seguimos el día. Pero cuando alguien afirma:

- "La política S le va a hacer bien al pais"

bien podemos detenernos un momento, y ver si esa afirmación se acerca a tener la característica de verdadera. ¿Qué recaudos tenemos que tener, primero, para tomar una afirmación y luego ejercer sobre  ella el pensamiento crítico?

Lo primero y principal que se ocurre, es haberla entendido. Esto, que parece tan fácil, no siempre lo es. La primera dificultad es el lenguaje y los conceptos que emplea el emisor de la afirmación. Una afirmación sobre la "igualdad" bien puede que sea ambigua: ¿qué es, para el emisor de la afirmación, "la igualdad"? ¿se refiere a la "igualdad de oportunidades"? ¿a "la igualdad ante la ley"? ¿a las dos? ¿a otro tipo de igualdad? Si tenemos dudas, tenemos que preguntar a qué se refiere el emisor de la afirmación. Cada término debe quedar "clarito como huevo de tero" :-)

Una vez entendida la afirmación, podemos ver si es una afirmación sobre la realidad, o es otro tipo de afirmación. Puede que sea una afirmación matemática: entonces tendremos que examinarla dentro de la lógica matemática y las matemáticas de las que se hable. Más probablemente, sea una afirmación de valor "Me gusta X", o similares. Ahí no podremos avanzar mucho, mas que preguntar al emisor por una explicación más en detalle de los por qué de la adopción de tal valor: todo esto, si nos interesa el tema.

Pero sea una afirmación sobre la realidad. Entonces pasamos a preguntarnos, como Aristóteles, ¿es éste el caso? ¿es esto lo que pasa en la realidad? Muchas veces, nos tentamos a aceptar una afirmación porque:

- Tenemos confianza en quien la emite
- Coincide con nuestra visión de las cosas
- Suena "cool"
- Es "políticamente correcta" y rechazarla, nos hace parecer reaccionarios, retrógrados
- Está bellamente expresada
- ...

Nada de esto nos asegura que la afirmación se corresponda con "lo que es el caso", con lo que es en la realidad. Si alguien afirma:

"El presupuesto de educación el año pasado fue el 24% del presupuesto anual, y este año es un 20%, entonces bajó"

tenemos que tener cuidado. Lo que bajó fue el porcentaje. Nos falta:

- Datos duros que nos digan que realmente fue el caso (¿dónde está esa información publicada?)
- Puede haber un error en la conclusión: el presupuesto total del año pasado fue 1000 millones, y el del año actual fue de 1200 millones, entonces la inversión en educación fue la misma, 240 millones. Bajó su participación en el presupuesto, pero eso puede ser porque ahora se destinaron 200 millones a nuevos temas, no porque se descuida la importancia de la educación.

Insisto con el tema de datos duros: está bien, puedo confiar en el emisor. Pero llegados al pensamiento crítico, tenemos que actuar como el historiador, que al comentar algo, menciona la fuente, para que sus críticos y lectores puedan tomar alguna decisión sobre lo firme del origen usado.

Tampoco podemos aceptar tan simplemente una afirmación por la autoridad del emisor. O porque haya sido publicada, por ejemplo, en una revista científica. En el primer caso, la autoridad del emisor, me da alguna confianza, pero hasta no revisar en qué se basa para afirmar algo, no podemos avanzar sin mayores recaudos. La autoridad no asegura nada sobre "lo que es el caso". Nos puede preparar para esperar del emisor algún algumento bien armado, datos fundados, etc. Pero hasta que no los veamos y revisemos, tendremos que aceptar la afirmación, pero en suspenso. Todo esto si seguimos por el camino del pensamiento crítico.

En el segundo caso, el aceptar lo publicado en una revista científica, por ejemplo, tampoco es seguridad de que la afirmación coincida aproximadamente con lo que se da en la realidad. Recordemos que la publicación de un artículo en una revista científica presupone que fue revisado. Pero muchas veces se publican artículos porque, si bien no convence a todos los revisores, por lo menos está bien presentado y hay que dar la oportunidad a que otros revisen los puntos de partida, y conclusiones. Por ejemplo, si se citan los resultados de un experimento, nunca realizado antes, habrá que esperar a que otros lo repitan, lo critiquen, revisen los procedimientos, y se examine si no ha quedado algún resquicio abierto de metodología errónea. Puede que el experimento esté bien hecho, pero la interpretación de los resultados sea equivocada. Pueden consultar más en detalle mi postura en Afirmaciones en ciencia.

Si ante una afirmación, no podemos obtener claridad sobre su referencia (de qué trata) y sentido (qué quiere decir), y por más que investiguemos y preguntemos no conseguimos avanzar, ya sea porque el emisor no es accesible (puede que haya muerto), o cualquier explicación posterior sigue sin aportar claridad, podemos apelar a las interpretaciones de otros. Pero cuando veo que pasa esto, casi siempre me resultó:

- Los intérpretes de la afirmación difieren en lo que entienden y explican
- Mas o menos coinciden, porque cayeron en alguna de las trampas de la autoridad u otras

Más de una vez me encontré con un grupo que afirme haber entendido una frase, digamos, de Nietzche, y al preguntar uno por uno por su interpretación, cada cual dió una distinta. Entonces, más que una afirmación, es una idea disparadora de ideas, pero hay que tomarlo como eso, y estar "aware", estar advertidos de esa situación.

De vez en cuando (más veces de las que quisiera) me encuentro con una afirmación que el emisor no sabe clarificar. En estos casos, y si el emisor está disponible y dispuesto al diálogo, trato de conversar, para lograr la clarificación. Notablemente, no siempre es posible. Es todo un tema a tratar aparte y estudiar, por qué se da esto. Si alguien no puede explicar a qué refiere el concepto X, ¿cómo puede predicar algo sobre X, muchas veces con afirmaciones tajantes?

Algo relacionado con todo esto: si somos nosotros quienes afirmamos algo, tratemos de dar todo el detalle necesario (ejemplos, definiciones, aunque sea tentativas, contraejemplos, discusión, presentación del argumento y la conclusión, antedentes, datos duros, fuentes consultadas, afirmaciones en contra, críticas ya disponibles de nuestra postura, posibles debilidades de nuestra posición) para facilitar el proceso de pensamiento crítico de quienes reciban nuestra afirmación.

Si una afirmación, de alguna forma, implica una predicción o consecuencia que se cumple, tampoco puede tomarse esto como validez de la afirmación inicial. Si alguien afirma:

"Mañana saldrá el sol, porque el Gran Montoto es grande"

el que mañana amanezca tampoco es concluyente para comenzar a levantar templos y altares al supuesto Gran Montoto. Pueden leer El limón adelgaza.

Una variante de aceptar algo por autoridad, es aceptar una afirmación porque aparece en los medios, o en algunos medios. La lectura de diarios, y otros medios, tiene que ser un excelente ejercicio de lectura con pensamiento crítico. Mucho más con temas que influyen en nuestra sociedad. Igualmente, acepto que un autor tenga un sesgo: sólo que tiene que quedar claro, y que uno, como receptor, tenga la mayor parte de la información y herramientas para separar dato, información, argumento y conclusión.

También hay que estar alertados sobre la tendencia a rechazar una afirmación, porque no coincidimos con la persona que la afirma: ya sea por su ideología, su pasado, o lo que sea que nos llame a la animadversión contra esa persona. El pensamiento crítico exige que examinemos la afirmación, y así como la aceptamos por autoridad o simpatía, tampoco rechazarla con un argumento "ad hominen", en contra de la persona emisora.

Espero que todos estos puntos se hayan entendido. Seguramente, habré dejado algunos sin tratar. Pero, como otros posts, éste me va a servir como base, como pase en limpio, de cuál es mi postura sobre temas que necesitan el ejercicio del pensamiento crítico.

Nos leemos!

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Publicado el 7 de Noviembre, 2010, 15:30

Sigo con la serie iniciada con el post ¿Qué es la Realidad? (Parte 1) Introducción. Ya hemos visto cosa, propiedades, en la realidad. Examinemos el concepto de hecho.

Vamos a un ejemplo clásico. Sea que el gato estás sobre la estera. El enunciar "el gato está sobre la estera", es una descripción de un hecho: el estado del gato, un estado relacional con la estera (lo que en la parte 6 de esta serie llamé propiedad relacional). Cuando el gato se levanta, decimos "el gato se levantó de la estera". Ambos enunciados son descripciones de hechos. Y finalmente, ¿qué es un hecho? Lo que vemos con el ejemplo, es que un hecho es:

- hecho estático: el estado de una cosa o varias (una o varias propiedades de la(s) cosa(s))
- hecho dinámico: el cambio de estado de cosa(s)

No confundir hecho (lo que se da en la realidad) con nuestra descripción del hecho (que puede estar equivocada). Un punto a destacar: los hechos existen en la realidad, pero no existen por sí solos. Al igual que las propiedades, necesitan, para existir, de las cosas de las que participan. No hay propiedad sin cosa. No hay hecho, estático o dinámico, sin cosa(s).

Pero ¿qué es el estado de una cosa? Sus propiedades y valores, sean cualitativas o cuantitativas. En el caso de propiedades cualitativas, como "estar vivo", o están presentes o no para una cosa X. El cambio en el estado de una cosa, será, entonces, un cambio en sus propiedades. El cambio será la aparición o desaparición de una propiedad cualitativa, como el cambio en el valor de una propiedad cuantitativa.

Pero incluso esta división entre hecho estático (estado de cosa(s)) y hecho dinámico (cambio de estado de cosa(s)) es una división nuestra, humana. En la realidad, no se dan cosas que no cambian. Aun estando el gato en la estera por quince minutos, el propio gato va cambiando, con todos sus procesos de organismo.

La ciencia (o las ciencias, tanto naturales como sociales, para poner una división que tendremos que explorar) tratan de descubrir:

- Cuáles son las cosas de la realidad
- Cuáles son sus propiedades, en especial, las propiedades esenciales de las cosas descubiertas
- Cuáles son los estados y cambios de estado (los hechos)

Y algo más:

- Explicar los hechos (estados y cambios de estado de la(s) cosa(s))

Y en éste último punto, tengo que agregar algo importante: todo el realismo que describí hasta acá, toda esta postura ontológica (de lo que es en la realidad, más que de nuestro conocimiento), es compatible con dos caminos:

- Los cambios de estado son arbitrarios
- Los cambios de estado responden a mecanismos y leyes

Por supuesto, podemos poner grados entre los dos extremos. El camino del realismo que describo acá, va a seguir el segundo camino. La realidad no "funciona" como Alicia en el Pais de las Maravillas. Puedo postular

Postulado 5: los cambios en los estados de las cosas se deben a mecanismos o leyes

Puede que este postulado lo revise, al igual que los anteriores, si encuentro alguna forma mejor de expresarlo (por ejemplo, podría limitarme a los cambios de estado en las propiedades esenciales de una cosa). Tendremos que estudiar, con ejemplos y quizás, definiciones, qué es eso de mecanismo o ley. Pero al fin, un realismo que se acerca a la postura de la ciencia, abraza la idea fundamental de poder explicar los hechos (ya sea con causalidad, leyes causales o estadísticas, mecanismos, etc).

Para este post, mi fuente principal ha sido:

A la caza de la realidad, La controversia sobre el realismo. Mario Bunge. Editorial Gedisa

del beato Bunge.

Nos leemos!

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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 1 de Noviembre, 2010, 1:34

Hace tiempo que quiero escribir sobre el tema. Para mí, el libro que más movilizó sobre el tema, es el Rock of Ages de Stephen Jay Gould. Comenté algunos textos del libro en varios posts, el más interesante es posiblemente:

Huxley contestando a Kingsley: la verdad más que el alivio

(Leánlo, que tiene mucho que ver con lo que vamos a comenzar a tratar en esta serie)

Tengo que comentar la postura de Gould: el afirma que ciencia y religión son dos "magisteria" (un tema a tratar es su definición de magisterio) que se ocupan de temas distintos, aunque con una frontera, digamos, tipo fractal: cada uno penetra en el ámbito del otro en múltiples puntos.

En mi postura, la religión debe ser reemplazada por la filosofía, y en gran parte, por la filosofía moral. Quizás por alguna forma de espiritualismo. Por ahora, en este post introductorio, recuerdo algo que el bueno de @IvanDawidowski  (visiten su sitio y blog: http://www.ivan-dawidowski.com.ar). En el post La ciencia, según Mario Bunge, Iván comentó:

Mientras leía el primer párrafo que citaste, iba haciendo una 'checklist mental' y comparando cada punto de la ciencia con la religión (no sé por qué, será por esa idea que se nos inculca del clásico enfrentamiento). De esto modo, la religión, al igual que la ciencia

* también sería un proceso para llegar al entendimiento del mundo (en tanto su acepción de entorno o realidad)
* el resultado final siempre es perfectible o mejorable
* hace también a la construcción de un mundo articial, usando como herramientras un cuerpo de ideas.
* esta construcción también puede ser más o menos amplia, profunda y exacta.

¿Será que el elemento diferenciador se encuentre en la investigación, originada en la duda y el cuestionamiento? De esta manera, mientras que la duda deviene en la investigación y a su vez en el 'fortalecimiento de la ciencia', por otro lado debilita el sistema de creencias no verificables que sustenta la religión.

Veamos esos puntos. Que ambos, religión y ciencia, sean una forma de llegar al entender el mundo, me parece correcto. Cambié "proceso" por "forma". Yo veo más claro como proceso a la ciencia, que a la religión. Por lo menos, cuando hablo de una religión, no la veo como proceso, o en todo caso, es un proceso muy largo. En cuanto nos acercamos a una religión, nos encontramos con una cosmovisión ya puesta, ya cimentada en dogmas o en grandes principios (p.ej: reencarnación, o vida eterna, o alma inmortal, etc..), que no veo que cambien con el tiempo (a no ser que directamente nazca una nueva religión).

Entonces, el punto "el resultado final siempre es perfectible o mejorable", sólo lo veo en la ciencia. Una religión es suplantada por otra, en algún punto del planeta y la historia, pero no hay un claro indicio o proceso que asegure que el resultado va para mejor, ni siquiera que tenga esa tendencia. Tal vez, lo que podemos decir de las religiones masivas, es que cada una se ha alimentado de una religión anterior, "aggiornándola" a los tiempos. El ejemplo clásico es el cristianismo, nacido del judaísmo, pero al contrario de éste, abranzando a más gente, a la gente del Imperio Romano, más que a un "pueblo elegido" (recordaría la lucha de Pablo para imponer que el cristianismo pudiera llegar a los "gentiles").

Con respecto a la "construcción de un mundo artificial", hay diferencia entre ciencia y religión, y sigo viéndola grande como diferencia. Como en los dos puntos anteriores, la religión tiene un grupo de ideas, pero anquilosadas, ya fijas en general. Y sin corroboración con lo "que es el caso" (siempre recuerdo a esa frase de Aristóteles). La formación de modelos que expliquen el mundo, aparece ya en los mitos, antes de una religión organizada, supongo. Esa inclinación por formar modelos del mundo es una inclinación humana, una de nuestras características, que aprovecha la imaginación, la inteligencia y la experiencia de cada ser humano. Y es una proyección de nuestros "modelos de la mente" (modelos de cómo otros seres humanos actúan, se mueven, sus intenciones e intereses) al resto de la naturaleza (tendría que comentar a Monod, en algún momento, que fue el primero, que recuerde, que me sembró esa idea).

Con respecto al cuarto punto, por lo mismo de antes (el dogma, el lento proceso de cambio, la no contrastación, etc....), no veo que los modelos de la religión sean profundos o exactos. Son los suficientes para una época: han servido para que, como organismos, nos organicemos y podamos superar lo que el peso de la imaginación nos da: la conciencia de nuestra propia vida y muerte inevitable.

Como apunta Iván, el gran cambio en la ciencia, es esa búsqueda constante, el plantearse la duda, el buscar el avance, el mejorar los modelos, sean modificándolos, sea reemplazándolos por otros (un ejemplo: Copérnico y su modelo heliocéntrico, que no veo como cambio de paradigma, sino, un cambio a un modelo, que ya había sido planteado por Aristarco). (Yo veo más cambio de paradigma en el paso del mitos al logos en los antiguos griegos, explicar con argumentos, más que con modelos míticos). Y sí, la ciencia va erosionando los pilares de las religiones más conocidas. Me concentraré en esta serie, en el cristianismo, antecedentes y ramas, que es la religión que más conozco. Aunque no queda descartado el comentario sobre otras.

Hay tanto tema para comentar sobre ciencia y religión. Gracias a Iván, por dejarme ese comentario, disparador final de este inicio de lo que espero sea una serie de posts.

Otro post donde Iván donde dejó comentario, que sería bueno repasar para el tema que nos toca, es:

Ciencia y respuestas, por Richard Feynman

Como aperitivo, mis enlaces sobre ciencia y religión:

http://delicious.com/ajlopez/science+religion

Esta serie de post, hasta ahora, continua:

Ciencia y Religión (Parte 2) Stephen Jay Gould
Ciencia y Religión (Parte 3) Galileo, las Escrituras y la Naturaleza
Ciencia y Religión (Parte 4) La separación de magisterios de Stephen Jay Gould

Nos leemos!

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