Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 12 de Noviembre, 2010, 15:52

Hace ya unos meses escribí sobre el premio Nobel Jacques Monod, en:

Monod, Engels, dialéctica materialista y ciencia
Más Monod, Engels, dialéctica materialista y ciencia
Puntos de Materialismo Dialéctico, según Monod
Teleonomía en Monod

Son textos de su libro clásico "Azar y necesidad" que comenté en esos posts. Hoy quiero comenzar a traer otro texto de ese mismo libro, que hace tiempo quería comentar. En un segundo post completaré el comentario. Escribe Monod:

Referidas a la infancia de la humanidad, anteriores quizás a la aparición del Homo sapiens, las concepciones animistas tienen aún profundas y vivaces raíces en el alma de hombre moderno.

Veremos en el segundo post, mejor definido lo de "animismo". Para Monod, es la proyección que hacemos en la naturaleza inanimada, como seres humanos, agregándole lo que vemos en nosotros mismos: intensión, proyectos.

Nuestros antepasados no podían, sin duda, más que percibir confusamente la extrañeza de su condición. No tenían las razones que hoy tenemos para sentirse extraños al universo en el que abrían los ojos. ¿Qué veían primeramente? Animales, plantas; seres en los que de golpe podían adivinar una naturaleza parecida a la suya. Las plantas crecen, buscan el sol, mueren; los animales cazan su presa, atacan a sus enemigos, alimentan y defienden a su prole; los machos se baten por la posesión de una hembra. Plantas, animales, como el mismo hombre, se explicaban fácilmente: estos seres tienen un proyecto que es el de vivir y sobrevivir en su descendencia, aunque el precio sea la muerte. El proyecto explica el ser y el ser no tiene sentido más que por su proyecto.

Los seres humanos podíamos entender, entonces, a los animales: tienen algo parecido a las intenciones, como vemos que tenemos nosotros.

Pero alrededor de ellos nuestros antepasados veían también otros objetos sumamente misteriosos: rocas, ríos, montañas, tormentas, lluvias, cuerpos celestes. Estos objetos, si existían, era preciso que fuese también por un proyecto, y que tuviesen un alma para alimentarlo. Así se resolvía para estos hombres la extrañeza del universo: no existen, en realidad, objetos inanimados; esto sería incomprensible. En el seno del río, en la cima de la montaña, almas más secretas alimentaban proyectos más vastos y más impenetrables que aquellos, transparentes, de los hombres o de los animales. Así nuestros antepasados sabían ver en las formas y los acontecimientos de la naturaleza la acción de fuerzas benévolas u hostiles, pero nunca indiferentes, nunca totalmente extrañas.

Discutiría a Monod el uso de la palabra proyecto, que así como está, puede inducir a pensar en proyectos con intenciones, más que en proyectos ciegos, que es lo que parece en la naturaleza. Pero justamente, Monod nos va a decir que ponemos, en nuestras representaciones de la naturaleza, eso que vemos que nos pasa a nosotros: el tener proyectos con intenciones, poner "ánimas" en las cosas naturales, de ahí la proyección animista de la que habla.

Veremos en el post que siga a éste, cómo Monod explica esta tendencia humana a la proyección en la naturaleza de aspectos humanos, para explicar lo que pasa en la realidad. Algo adelanté en

Ciencia y Religión (Parte 1) Introducción

y también en

¿Por qué?

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com
http://twitter.com/ajlopez

Por ajlopez, en: Filosofía