Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 13 de Noviembre, 2010, 10:20

Sigo leyendo a Jacques Monod, en su excelente libro "Azar y necesidad". Al fnal del capítulo 1, presenta uno de los pilares de la investigación científica:

La piedra angular del método científico es el postulado de objetividad de la Naturaleza. Es decir, la negativa sistemática de considerar capaz de conducir a un conocimiento "verdadero" toda interpretación de los fenómenos dada en términos causas finales, es decir de "proyecto".

Aristóteles fue el principal exponente de la existencia de causas finales, no sólo en las actividades humanas, sino en toda la naturaleza. Por ejemplo, la causa final del ojo es la visión. O la causa final de una semilla, su "razón de ser", es convertirse en planta. Podemos usar "propósito" en lugar de "causa final". Leer Four Causes. Pero Monod apunta bien: en ciencia, se ha abandonado la necesidad de apoyarse en causas finales. Monod ubica su abandono en la historia:

Se puede datar exactamente el descubrimiento de este principio. La formulación, por Galileo y Descartes, del principio de inercia, no fundaba sólo la mecánica, sino la epistemología de la ciencia moderna, aboliendo la física y la cosmología de Aristóteles. Cierto; ni la razón ni la lógica, ni la experiencia, ni inlcuso la idea de su confrontación sistemática habían faltado a los predecesores de Descartes. Pero la ciencia, tal como la entendemos hoy, no podía constituirse sobre estas únicas bases. Le faltaba todavía la austera censura planteada por el postulado de objetividad. Postulado puro, por siempre indemostrable, porque evidentemente es imposible imaginar una experiencia que pudiera probar la no existencia de un proyecto, de un fin perseguido, en cualquier parte de la naturaleza.

Es bueno que lo describa como postulado indemostrable.

Mas el postulado de objetividad es consustancial a la ciencia, ha guiado todo su prodigioso desarrollo desde hace tres siglos. Es imposible desembarazarse de él, aunque sólo sea provisionalmente, o en un ámbito limitado, sin salir del de la misma ciencia.

Y acá viene el punto que justifica el libro de Monod:

La objetividad, sin embargo, nos obliga a reconocer el caracter teleonómico de los seres vivos, a admitir que en sus estructuras y performances realizan y prosiguen un proyecto. Hay pues allí, al menos en apariencia, una contradicción epistemológica profunda. El problema central de la biología es esta contradicción, que se trata de resolver si es que no es más que aparente, o de declararla radicalmente insoluble si así verdaderamente resulta ser.

Yo reconozco que nunca ví un gran problema acá. Pero será que nací en una época donde la evolución, sus mecanismos moleculares, y la biología, habían llegado a una detallada descripción de los organismos, su funcionamiento y su aparición. Pero es bueno detenerse a examinar el punto de Monod. Yo veo que los organismos prosiguen un proyecto, pero ese no es un proyecto consciente, como un proyecto humano de construir una casa, para poder habitarla (su causa final). Los "proyectos" (así entendida la palabra, sin adosarle "consciente") de los organismos son emergentes de la evolución. Aún el ojo no apareció por perseguir de ante mano, su "causa final" de visión. De hecho, fue uno de los puntos que más discutió Darwin en su "Origen de las especies", por ver que era un tema que sus opositores tomarían para socavar la evolución como él la presentaba: tan desprovista de causas finales, o de propósitos.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía