Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 11 de Diciembre, 2010, 11:49

Hace poco escribí en Bases para una discusión que uno de las cualidades a alcanzar en una exposición, escrito, o parte de una discusión, es la claridad. Hay varias formas de alcanzarla, pero hoy quiero detenerme en un aspecto: saber el significado de los términos, palabras, que estamos usando. Muchas veces he mencionado la necesidad de definiciones, ejemplos, y si no es posible, por lo menos que quede expuesta la dificultad de conseguir una definición o de encontrar ejemplo de lo que estamos referenciando en una afirmación. Vean que no sólo pido definición (que muchas veces es difícil de enunciar) sino ejemplos, para ver si realmente todas las partes involucradas estamos hablando de lo mismo cuando decimos, por ejemplo, "libertad", "bien", "moral", o "perro".

Encuentro en estos días un ataque de Karl Popper a las definiciones. Es interesante lo que escribe, pero me parece incompleto, y parece más un llamado de atención contra las "malas definiciones". Pero antes de escribir sobre la postura de Popper (cosa que haré en algún post futuro), quiero hoy transcribir un texto que él menciona, un pasaje extraído de "Plato To Day" de Crossman:

... si no conocemos con precisión los significados de las palabras que empleamos, no podremos analizar cosa alguna con provecho. La mayor parte de los fútiles razonamientos en que gastamos nuestro tiempo obedecen, en gran medida, al hecho de que todos nosotros poseemos nuestros propios significados vagos para las palabras que utilizamos y suponemos que nuestros interlocutores las utilizan con el mismo sentido. Si empezásemos por definir nuestros términos, nuestras discusiones podrían ser mucho más provechosas. De igual modo, no tenemos más que el diario para observar que el éxito de la propaganda (la moderna contraparte de la retórica), depende considerablemente de la confusión del significado de los términos. Si se obligara por ley a los políticos a definir con precisión todos los términos que usan perderían la mayor parte del influjo popular; sus discursos se harían más breves y muchos de sus desacuerdos resultarían puramente verbales

Coincido principalmente con lo que expresa en la primera parte, para hacer más provechosas nuestras discusiones. Yo no pediría suma precisión en toda discusión, pero tendería a esperar que las partes expongan claramente a qué se estan refiriendo cuando discuten algo. La definición no tiene que ser definitiva: puede ser una aproximación, pero que sirva para que todos los interesados en la discusión (no solamente las partes que discuten) sepan seguir cualquier argumento que se exponga.

En cuanto al discurso político, me temo que necesitaremos más que definiciones: argumentos claros y válidos, sin apelar a los ataques "ad hominem" o a las ideologías, cosmovisiones, tomadas sin mayor crítica.

Encuentro el texto mencionado en el libro de Popper "La sociedad abierta y sus enemigos", capítulo 11, "Las raíces aristotélicas del hegelianismo", que mencioné en Conocimiento científico, según Popper.

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Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía