Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 22 de Diciembre, 2010, 10:13

Siempre es interesante estudiar cómo avanza el conocimiento científico. Desde la filosofía de la ciencia, ha habido algunas interpretaciones erróneas, como la que afirma que el conocimiento científico se obtiene recolectando datos y aplicando inducción y otras operaciones simples, para obtener leyes o principios generales. Mi postura ha sido adelantada en varios posts: el conocimiento científico son modelos, representaciones, conceptos, que tratan de explicar la realidad. También aparecen leyes y principios, pero veo que éstos sólo aparecen en una parte del conocimiento científico: apunto a la física de base. En todo lo demás, la realidad está basada en sistemas, y lo que se va proponiendo son modelos de esos sistemas, procesos y mecanismos, que hemos ido descrubriendo en la historia de la ciencia.

La propuesta de esos elementos (modelos, conceptos, etc..) es la parte donde acude en nuestro auxilio una gran capacidad humana: la imaginación. Es la parte creativa de la actividad científica, a veces mal entendida (o negada por los partidarios de la inducción). Veamos hoy un ejemplo que hacía un tiempo que quería proponer,  pero del que no encontraba una fuente. En estos días, gracias a la reconsolidación de mis libros, me reencuentro con el "Filosofía de la ciencia natural", Alianza Editorial, de Carl Hempel. En el capítulo 2, "La investigación científica", sección 3, Hempel trata los problemas de la inducción, y que hay más que esa operación: los científicos proponen conjeturas. Leo ahí:

.. los procesos mediante los que se llega a esas conjeturas científicas fructíferas no se parecen a los procesos de inferencia sistemática. El químico Kekulé, por ejemplo, nos cuenta que durante mucho tiempo intentó sin éxito hallar una fórmula de la estructura de la molécula de benceno hasta que, una tarde de 1865, encontró una solución a su problema mientras dormitaba frente a la chimenea. Contemplando las llamas, le pareció ver átomos que danzaban serpenteando. De repente, una de las serpientes se asió la cola y formó un anillo, y luego giró burlonamente ante él. Kekulé se despertó de golpe: se le había ocurrido la idea -ahora famosa y familiar- de representar la estructura molecular del benceno mediante un anillo hexagonal. El resto de la noche lo pasó extrayendo las consecuencias de esta hipótesis.

Pero la propuesta de modelo es sólo un primer paso. Pero nadie, en ciencia, aceptaría un sueño, porque sí. Hay otras operaciones en la actividad científica. Sigo leyendo a Hempel, que escribe en el próximo párrafo:

Esta última observación contiene una advertencia importante respecto de la objetividad de la ciencia. En su intento de encontrar una solución a su problema, el científico debe dar rienda suelta a su imaginación, y el curso de su pensamiento creativo puede estar influido incluso por nociones científicamente discutibles. Por ejemplo, las investigaciones de Kepler acerca del movimiento de los planetas estaban inspiradas por el interés de aquél en una doctrina mística acerca de los números y su pasión por demostrar la música de las esferas. Sin embargo, la objetividad científica queda salvaguardada por el principio de que, en la ciencia, si bien las hipótesis y teorías pueden ser libremente inventadas y propuestas, sólo pueden ser aceptadas e incorporadas al corpus del conocimiento científico si resisten la revisión crítica, que comprende, en particular, la comprobación, mediante cuidadosa observación y experimentación, de las apropiadas implicaciones contrastadoras.

Podemos discutir de dónde surgió el sueño de Kekulé: un tema para la psicología. De una u otra forma, el investigador plasmó una propuesta de modelo, que le era elusiva. En muchos otros casos, la imaginación consciente es la responsable de esa propuesta. Pero ninguna operación mental humana, nos lleva a la realidad: sólo al modelo. Si no ponemos más, si no "dialogamos" con la realidad, no tenemos conocimiento de la realidad. Y ese "diálogo" nos lo da la actitud científica. Explicar más en detalle ese tema es gran parte de la justificación de la serie de posts que inicié Los caminos a la realidad.

Un comentario: la experiencia de Kekulé no implica que SE DEBA dormitar frente a una chimenea para obtener una conjetura, modelo. Lo importante a ver, es:

- Se usa la imaginación
- Se obtiene un modelo (no una confusa idea, no una serpiente y nada más)
- Lo que se imagina como modelo, se puede explicar y transmitir

Otro tema a tratar, es lo que insinué al comienzo: la aparición de leyes y principios, como base para explicar la realidad, pero solamente en la física de base. El gran artista de ese camino: Albert Einstein.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia