Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 9 de Enero, 2011, 15:33

Ya ha ido apareciendo el sujeto en esta serie sobre la realidad (por ejemplo, en Ingresa el sujeto). Mientras los primeros posts fueron dedicados a describir el modelo ontológico que sustento (la columna izquierda del diagrama que describí en Elementos ontológicos y conceptuales), ya he ido describiendo y usando algunos elementos de la columna derecha de ese diagrama.

La relación sujeto y objeto ha dado para centenares de páginas en la tradición filosófica, y más allá. Mucho de eso ha sido no claro, excesivamente ampuloso, sin agregar algo importante al tema: debería dar en algún momento un ejemplo de eso. Así que no quisiera colaborar demasiado a aumentar esa pila de páginas, sólo lo necesario para que quede todo lo más cercano a "clarito como huevo de tero". Comencemos por la adquisición de conocimiento por simple experiencia, la cognición empírica.

El sujeto es un organismo sensible, que tiene sentidos, impresiones de esos sentidos, y capacidades de organizar esas impresiones en percepciones. Una cosa es la impresión en cada elemento de mi retina, y otra la percepción "mesa" que tengo de lo que veo delante de mí. Para que haya esa cognición empírica tiene que haber:

- Objeto dado (escritorio)
- Sujeto que percibe
- Señal que va del objeto al sujeto

Vean que la mesa no "viene a mí". No entra la mesa, como objeto, en mi cuerpo o sentidos. Lo que me llegan son señales, a las que mis sentidos son sensibles (no tan fácilmente la temperatura de la mesa, como su color). Pero la señal que llega, en este caso la luz, es sólo parte de lo que pasa: como sujeto, rearmo y construyo la imagen "mesa", y hasta manejo el concepto de mesa: sé que no la puedo atravesar, que si quiero ir al otro lado de la habitación, tengo que rodearla, que es muy pesada para que la pueda mover en solo en caso de mudanza, etc. Todo eso basado en la experiencia previa. Si avanzara y atravesara la mesa, o la pared, o algo que considere sólido, me llevaría una sorpresa mayúscula.

Pero toda este conocimiento empírico que obtengo, está condicionado por mis sentidos: fruto de millones de años de evolución. No hay sentido que tenga para tener impresiones de rayos X, de partículas alfa, ni de campo magnético, ni de temperatura a distancia. Lo que me da ese conocimiento, fruto de ser un organismo evolutivo que necesitó cambiar para ir adaptándose al medio, no es la realidad: me da lo que he llamado el ambiente (leer Ciencia, conciencia y realidad). A lo sumo, nos queda un realismo ingenuo.

El ambiente se nos dá, porque es lo que nos ha dado la evolución. Para captar la realidad, no nos basta ese tipo de cognición. Va quedando claro, a lo largo de varios posts, que mi postura afirma que el conocimiento de la realidad, el camino para llegar a ese conocimiento, es la actividad científica, lo que llamamos ciencia. Discutiré más en detalle ese tema en la serie Los caminos a la realidad.

Mientras, volvamos al tema sujeto-objeto. La señal que le llega al sujeto del objeto, es algo que puede haber modificado al objeto. El ver la mesa implica que yo recibo luz que rebotó en la mesa. Y ese rebote, sabemos por la ciencia, implica una interacción: la mesa no queda igual que antes. Eso no implica que el acto de observar del sujeto modifica al objeto (y mucho menos, que lo determine). La mesa sería afectada por la luz, haya o no sujeto que luego reciba esa señal. Al fin, como mencioné en esta serie, toda cosa (objeto concreto) va cambiando, y al cambiar interactúa con otros objetos. En último análisis, el fotón que me llega, interactuó con algún átomo de carbono, y esa interacción afectó a los dos.

Lo que sucede en la relación sujeto-objeto, es que esa señal no altera de forma sustancial a los objetos nuestros de todos los días.

Pero ¿qué pasa con las otras cosas que tenemos en la realidad? Me refiero, no a las cosas cotidianas, sino a cosas a las que refieren términos como "fotón", "electrón", "sociedad", "ecosistema", etc... Esas cosas las investigamos y llegamos a tener conocimiento de ellas (modelos, conceptos, representaciones... ) mediante la actividad científica. Y es claro que tenemos que poner recaudos para que las interacciones que intervienen en esa investigación de las cosas sean tomadas en cuenta en cualquier modelo que propongamos. Y esas interacciones no se dan entre objeto y sujeto, sino entre objetos concretos que no percibimos (ej. neutrón en núcleo) y otros objetos que podemos no percibir (electrón emitido por ese neutrón en desintegración beta) pero que termina interactuando con otras cosas, provocando finalmente algún hecho observable por sujeto (un click en un detector de partículas o similar).

Me llevaría más lejos de la intención de esta serie, discutir lo que algunos han tomado como inescapable influencia del sujeto sobre la realidad, alimentada por alguna interpretación (noten que uso la palabra interpretación) de algunos resultados y modelos de la física cuántica. Es notable cómo eso dejó la puerta abierta a tanta paparruchada (argumentos no sólidos, extrapolaciones sin apoyo, analogías que no aportan algo sólido o interesante para el tema), pueden leer mis posts Einstein vs Bohr, Heisenberg y otros, por Mario Bunge, Interacción más que Observación en Física Cuántica.

¿Se puede separar sujeto y objeto? Es un tema interesante. Vean que la señal que llega al sujeto, por llegar a él, no altera al objeto. El objeto ha sido alterado ya por la emisión, interacción con la señal (la luz en el caso de nuestra ejemplar mesa). Pero, si nos paramos desde una perspectiva más amplia, tanto luz, mesa, yo, somos cosas que interactuamos. No hay cosas aisladas en la realidad. Es más: somos partes de sistemas, e interactuamos con otras partes de esos sistemas. Por ejemplo, una persona es parte de sus sistema familiar, su sistema de trabajo (ambiente laboral, sus relaciones), su sistema social (la ciudad, la nación en la que vive). Ese es gran tema que me falta visitar: las cosas son sistemas, o parte de sistemas.

Desde Newton, sabemos que las cosas (objetos materiales) con masa gravitatoria interactúan entre sí. Pero la interacción disminuye con la distancia. Con la relatividad general se refinaron esos modelos, por ejemplo, la luz "gravita". En el siglo XIX, los descubrimientos de Faraday y Maxwell, pusieron en el tapete el concepto de campo, de nuevo, interacción entre objetos materiales, con disminución por distancia. Además, las modificaciones del campo se van propagando, no son instantáneas (una correción que Einstein aprovechó en su refinamiento de las ideas de Newton, que implicaban acción instantánea y a distancia). ¿Qué nos da esto para nuestro tema? Que el Universo es un sistema, el sistema de todos los sistemas. Pero tenemos que visitar el tema con más detalle.

Hay un caso notable, donde una señal A (digamos un fotón) llega a S (no pongo sujeto, sino cosa, aparato, lo que sea) y al interactuar con S cambia algo tanto en S, en A, como en B (otro fotón) que puede estar a años luz de distancia. Es el notable entrelazamiento cuántico, que tiene su base en experimentos que desde 1980 han demostrado la violación de lo que se llama las desigualdades de Bell. Un tema fascinante, que dará origen a otros post, pero no en esta serie. ¿Qué no muestra esto, para el tema de la realidad? No necesariamente es un tema de sujeto-objeto, sino que puede explicarse como interacción objeto-objeto. Nos muestra que la realidad nos sorprente. Todo concepto montado sobre el ambiente, sobre lo que nos dió la evolución, no nos preparó para esto: cambios no-locales. Todo indica que la realidad es no-local: A y B dependen uno de otro, estando alejados. Alguna vez estuvieron juntos (ej. los dos fotones fueron expulsados desde el mismo origen), formaron un sistema, y siguen formando un sistema.

Como otras veces, menciono mis fuentes principales. Sigue siendo el beato Bunge:

A la caza de la realidad, La controversia sobre el realismo. Mario Bunge. Editorial Gedisa

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía