Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 13 de Febrero, 2011, 15:17

En el anterior post de esta serie sobre ¿Qué es la Realidad? presenté los fenómenos. Comenté que son parte de la realidad, pero siempre involucran a un ser sensible, como nosotros. Kant fue quien introdujo la contraparte de fenómeno como "noúmeno", la "cosa en sí", a diferencia de la "cosa para nosotros". En esta serie, es lo que denominé simplemente "cosa" (ver ¿Qué es la realidad? (Parte 2) Cosas y Objetos, ¿Qué es la realidad? (Parte 3) Cosas y Propiedades).

Los fenómenos son hechos observables que corresponden, son producidos por las cosas de la realidad (claro que hay fenómenos de ilusiones, como un espejismo o sueños inducidos por drogas, pero aún así son producidos por cosas, ya sea ahí afuera, o en nuestro cerebro). Curiosamente, hay corrientes de pensamiento que ponen a los fenómenos como lo existente, lo único existente. Esto se denomina fenomenismo ontológico: lo que existe es lo que percibimos, todo lo demás es puesto, organizado por nuestra mente. La mesa que tengo enfrente, no existe: es un constructo de mi mente, que la he armado desde el haz de fenómenos que he percibido. Claro, el león no existe, le podemos decir al león: quédate tranquila, es sólo construido en tu mente. La postura extrema de este fenomenismo ontológico, lo encontramos en Berkeley. Ya queda claro que no es parte de mi postura.

Cuando presenté el concepto de fenómeno, puse de nuevo en el tapete a las propiedades primarias y secundarias. Una propiedad primaria como la velocidad, se traduce en una percepción de rapidez. Una propiedad primaria como la longitud de onda, termina incidiendo en nuestro organismo en una percepción de color. Para un fenomenista ontológico, las propiedades secundarias son lo único existente. Es como estar embebidos en la película Matrix: todo lo demás no existe, sólo es una organización en nuestra mente de la catarata de fenómenos que nos llega. Así como construimos el lago que vemos en el espejismo del final de la ruta, también construimos la ruta, el cielo, las cosas.

Otra posición fenomenista, es el fenomenismo gnoseológico: admite que hay algo más que los fenómenos en la realidad, posiblemente las cosas en sí, pero niega que podamos tener conocimiento de ellas. Todo conocimiento queda relegado a los fenómenos. Una postura así es la de Platón: todo lo que conocemos es apariencia, y la realidad es trascendente a este mundo (un mundo de apariencias). Decir "es trascendente" significa, en lenguaje filosófico: no está acá, está más allá, en otro lado, fuera de este mundo (para Platón, este mundo es un mundo de apariencias). Otra postura de fenomenismo gnoseológico es la del bueno de David Hume: en uno de los pasajes de su Tratado sobre el conocimiento humano (que debería buscar, releer y comentar) habla que no podremos llegar a conocer "the ultimate springs", los resortes últimos, el funcionamiento de las cosas. Es bueno leer a Hume, para poner crítica a nuestras aspiraciones de conocimiento. Pero todo el fenomenismo gnoseológico se olvida, o minimiza, o tergirversa, el camino del conocimiento que nos brinda la actividad científica.

(Hume dice admirar a Newton, pero parece no haberlo entendido; Kant se dedicó a la "filosofía natural" al comienzo de su carrera, pero no pudo leer el trabajo fundamental de Newton, al parecer, por falta de formación adecuada en matemáticas; comienza por esos años la separación de ciencia y filosofía, lamentable; Leibnitz parece ser el último de los iniciados; Russell es un aire fresco, pero fue golondrina que no hizo verano).

En mi postura, un realismo científico (ver Las muchas caras del realismo), llegamos a la realidad no por meras percepciones y fenómenos, sino poniendo algo más: modelos, representaciones que luego corroboramos de distintas formas.

Kant no parece haberse decidido sobre el fenomenismo y las cosas. Leo en el artículo de la Wikipedia sobre Noumenon:

The noumenon (from Gr. νοούμενoν, present participle of νοέω "I think, I mean"; plural: νοούμενα - noumena) is a posited object or event that is known (if at all) without the use of the senses.[1] Classically, the noumenal realm is the higher reality known to the philosophical mind.[2] However, the term is better known from the philosophy of Immanuel Kant, where noumena are regarded as unknowable to humans. The term is generally used in contrast with, or in relation to "phenomenon", which in philosophy refers to anything that appears, or objects of the senses. (The idea of a phenomenon as an exceptional, unusual, or abnormal thing or event is a later development). In Kantian philosophy the unknowable noumenon is often linked to the unknowable thing-in-itself ("Ding an sich"), although the nature of the relationship is open to some controversy.

Luego, leo en la Britannica Online:

The relationship of noumenon to phenomenon in Kant"s philosophy has engaged philosophers for nearly two centuries, and some have judged his passages on these topics to be irreconcilable. Kant"s immediate successors in German Idealism in fact rejected the noumenal as having no existence for man"s intelligence. Kant, however, felt that he had precluded this rejection by his refutation of Idealism, and he persisted in defending the absolute reality of the noumenal, arguing that the phenomenal world is an expression of power and that the source from which this power comes can only be the noumenal world beyond.

En una misma página, Kant llega a afirmar que el mundo es un mundo de apariencias, y luego párrafos más abajo, pone que los fenómenos tienen un origen en las cosas en sí. Yo no soy especialista en Kant ;-), pero pienso que él quería decir: "tenemos un mundo de apariencias en nuestra mente, en un realismo ingenuo, pero no niego que hay cosas". Sin embargo, vean cómo los comentadores de Kant, por dos siglos, siguen discutiendo el tema. Esa es una consecuencia de no haber sido claro.

Puedo graficar entonces, la postura fenomenista ontológica así:

El sujeto, al percibir las propiedades secundarias (para esa postura, las únicas), construye el objeto, que es totalmente sensorial.

La postura fenomenista gnoseológica sería:

Del objeto conocemos las propiedades secundarias, él las produce, pero no podemos conocer nada más.

La postura realista ontológica y gnoseológica es:

Las propiedades primarias son del objeto. El sujeto también tiene propiedades primarias. Pero como ser sensible y cognoscente, percibe las secundarias del objeto, construye modelos de la realidad, y hasta propone modelos en cosas (en sí), propiedades primarias, mecanismos, composición, etc, para explicar los fenómenos, hechos observables. Y con la actividad científica, llegamos a modelos que van mucho más allá de lo que nos da el realismo ingenuo. Piense el lector en todo lo que hemos ido descubriendo de la realidad, y que no percibimos: desde el fondo de microondas del Universo, hasta la composición del átomo. Esta página, en una pantalla, en una red mundial, no hubiera sido posible si no fuera por una postura de realismo científico: todo esta tecnología está basada en modelos de cosas reales, que harían palidecer de angustia a Berkeley ;-)

Hay que mencionar las fuentes cuando un post tiene información tomada de otro lado. Esta vez ha sido, como ya es frecuente por acá, la obra el beato Bunge:

A la caza de la realidad, La controversia sobre el realismo. Mario Bunge. Editorial Gedisa

Los diagramas han sido tomados del capítulo 2, donde discute en detalle sobre fenomenismo y sus cultores.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía