Angel "Java" Lopez en Blog

3 de Abril, 2011


Publicado el 3 de Abril, 2011, 11:48

Sigo comentando sobre el azar, en esta serie sobre la realidad. En el anterior post presenté dos clases de azar: coincidencia (de dos líneas de vida de cosas, por ejemplo) y el desorden. Veamos la tercer clase de azar: el azar espontáneo.

Esta clase de azar no puede mostrarse, modelarse como emergente de otro proceso. El caso más conspicuo es el azar que encontramos en la física cuántica. La ciencia siempre ha tratado de dar modelos de la realidad, y en este punto, la física que surgió desde principios del siglo XX, no ha dado con modelos de mecanismos, sino que el modelo exitoso sigue basándose en probabilidades. El estado de un sistema (leer mi post Física cuántica, Primer Ejemplo) se describe por amplitudes, que derivan en probabilidades de encontrar a un sistema en un estado dado, ante una medida. En el caso de ese post, la moneda cuántica se describe, no como "estando en cara" o "estando en ceca", sino como una combinación lineal de ambos estados. Ante una medida (no necesariamente un aparato clásico, y menos un observador), la moneda cuántica de nuestro experimento mental pasa a "cara" o a "ceca". Pero no hay nada en la física cuántica que nos de un mecanismo para explicar porqué encontramos "cara" en un resultado. Sólo sabemos que si se miden 100 monedas en el mismo estado, aproximadamente x de ellas estarán en "cara" y a 100-x las encontraremos en "ceca". Tenemos probabilidades. Tenemos modelo determinístico: el formulismo cuántico sirve para dar el desarrollo del estado de un sistema en el tiempo y en el espacio. Y determina: cuando se haga una medida en la moneda, hay tanta probabilidad de "cara" y tanta probabilidad de "ceca". Pero el resultado es producto del azar (sujeto a las probabilidades del modelo determinista), espontáneo hasta donde sabemos, no reducible a un mecanismo.

Einstein llegó a pensar que este estado de cosas mostraba que el formalismo de la física cuántica era incompleto: como los resultados de la mecánica estadística, lo que describía el formalismo era un resultado probabilístico, pero Einstein tenía la convicción que era un formalismo digamos transitorio, que podría reemplazarse por una explicación por mecanismo (por ejemplo, como se explica la ley de los gases por la acción y mecánica de las moléculas implicadas). Podría decir: se esperaba que la física cuántica, su formalismo, quedara explicado por "engranajes ocultos", modelos de otros niveles de la realidad que explicaran los resultados del modelo.

Esta esperanza, luego de décadas de estudio y experimentos, no ha llegado a buen puerto. Hasta hay experimentos, derivados de ideas de Bell, que descartan, hasta donde sabemos, la existencia de "variables ocultas" para explicar lo que nos da la realidad cuántica.

Quiero mencionar algunos puntos, antes de terminar. La evolución biológica se ha ido desarrallando desde las dos primeras clases de azar: coincidencia y desorden (siendo el tercero el espontáneo). Una mutación parece ser el resultado de un azar del tipo 1: la coincidencia del genoma con una acción del ambiente que provoca su alteración (como dos bolas de billar que tienen su línea de vida, cada una independiente, y por coincidencia se encuentran). La evolución humana tiene un ingrendiente de tipo 3: tenemos creatividad (conceptual, tecnológica, artística, ideológica, social). Una idea original no es un acto reflejo: es producto de un mecanismo mental, pero no parece ser un resultado totalmente determinado por los estímulos externos. Es un tema a estudiar (parte del fascinante tema de la mente) pero por ahora, afirmo la existencia de ese tipo de espontaneidad: aparecen ideas, que si pudiéramos repetir las condiciones iniciales de la mente, no surgirían siempre. Como la moneda cuántica, su aparición o no aparición termina teniendo un componente de azar espontáneo, tipo 3. Notemos que las ideas son ideas de individuos, dentro de una sociedad. Esto da pie para el siguiente párrafo.

Podemos decir algo común de las tres clases de azar: "irregularidad individual debajo del orden de un agregado". De alguna forma, leyes probabilísticas en lo pequeño llevan a regularidades estadísticas en lo grande.

No muchos filósofos se dieron cuenta de tener que incorporar en la descripción de la realidad al azar. Siempre parecía que podía "barrerse debajo de la alfombra". Pero tampoco podemos llegar al extremo de Pierce que llegó a afirmar que el azar es lo fundamental. Popper llegó a exigir el reemplazo del determinismo por el indeterminismo. Pero hay tema aquí: "indeterminismo" sugiere el tipo de mundo de "Alicia en el país de las maravillas". No es así. Los cambios siguen pautas legales (no cualquier cosa, no hay cambios "ilegales"). Pero hay pautas que no son causales. Hay cambios en una cosa que no provienen de intercambio de energía con otra cosa (formando el "ladrillo" elemental de la relación causal). Hay cambios espontáneos en la cosa (la moneda cuántica pasa a "cara").

Lo que sí tenemos que hacer es ampliar el determinismo para admitir el azar, en especial el azar objetivo espontáneo. Determinismo no tendrá que ser sólo leyes causales, sino que también tendrá que incluir leyes probabilísticas, o por lo menos, la acción del azar espontáneo. Es un tema de la ciencia encontrar a éste: inexplicable por modelo subyacente o mecanismo.

Como otras veces, mi fuente ha sido el beato Bunge:

A la caza de la realidad, La controversia sobre el realismo. Mario Bunge. Capítulo 4 "La causalidad y el azar: ¿aparentes o reales?" En especial, la sección 2: "Azar, tipos"

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía