Angel "Java" Lopez en Blog

9 de Junio, 2011


Publicado el 9 de Junio, 2011, 11:35

¿Qué haría, cómo actuaría si yo fuera presidente de mi país, Argentina? Primero, no sería "yo presidente" sino "nosotros, en parte del gobierno". Pero es más fácil expresar en primera persona, lo que yo haría: seguramente quienes me hayan seguido a ser el poder ejecutivo y parte del poder legislativo nacional, y en las provincias e intendencias, compartirían en gran medida lo que escribo hoy acá. Pongo "Presidente" como podría poner "Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires", o "Intendente de Quilmes" (intendente debe ser como alcalde de una ciudad en otros paises). Acá va una lista de lo que haría, con puntos importantes, grandes, pequeños, anecdóticos.

- Gobernaría no para quienes me votaron, sino para todos los argentinos y para toda la gente de buena voluntad que quiera estar en nuestro país.

- Antes de llegar a la presidencia, y luego en el cargo, explicaría claramente: ¿Qué voy a hacer? ¿Por qué voy a hacerlo? ¿Cómo voy a hacerlo? No basta declamar "voy a abrir N escuelas" y luego no saber de dónde voy a sacar la plata o darme cuenta que necesito 10 años para hacerlo

- Por cada una de esas explicaciones, pondría argumentos y puntos de partida, claramente expuestos. Si quiero hacer algo, no será porque soy un iluminado, o es "lo que quiere el pueblo" o porque "éste es el modelo". Sino porque exponga que es lo que considero que hay que hacer.

- Estaría dispuesto a cambiar de opinión, si me exponen argumentos y puntos de partida mejores.

- Publicaría objetivos, métricas y avances de lo que voy haciendo (mi gente y yo)

- No firmaría un Decreto de Necesidad y Urgencia, sólo en casos excepcionales (como cuando se acerque un meteorito de tamaño importante a chocar con el planeta)

- Haría cosas pensando en el hoy y en el futuro. No porque sean "políticamente correctas" o "ganadoras de votos", sino porque son las cosas que hay que hacer para que la sociedad argentina mejore (seguramente habré ya explicado en los ¿por qué? de mi campaña cuál es la medida de "mejor"). Posiblemente habrá decisiones impopulares, pero espero que la gente las entienda

- No consideraría a la "oposición" como oposición, sino como gente que piensa diferente. La única crítica que lanzaría sería sobre sus argumentos y puntos de partida: por ejemplo, criticaría un argumento por ser una falacia, o un punto de partida por no compartirlo, y lo diría claramente. Jamás lanzaría un ataque "ad hominen" o contra las intenciones: es muy fácil caer en "vos sos un gorilón (de derechas en Argentina)" o "con vos vendría el zurdaje", o "qué venís hablar vos si fuiste ... ". Vean que las intenciones no las ignoro, sino que no las pongo como centro de una crítica.

- Si la "oposición" (por llamarla de una manera, vean que lo pongo entre comillas) hace algo bueno, la felicitaría. Si tiene una buena idea, la adoptaría e invitaría a llevarla adelante. Si hace algo bueno, lo reconocería y trataría de ayudar para que puedan hacerlo mejor. Por ejemplo, si algún gobernador o intendente de la "oposición" inaugura una buena obra, iría a visitarlo en el acto de inauguración, si él/ella lo permite.

- De la misma forma, trataría a "los nuestros".

- No distinguiría entre provincias con gobernadores "nuestros" y de los de la "oposición". No les daría a unos más fácilmente el presupuesto nacional que les corresponde que a los otros. Les daría lo que hay darles según el sistema.

- Espero que con los puntos de arriba quede claro algo: no hay "de los nuestros", "de los otros". Hay gente que hace cosas buenas, que hay que apoyar y promover.

- Si alguien (periodista, medio, persona, grupo) critica, critica y critica, solamente pediría que, al igual que me pueden pedir a mí, ofrezca argumentos y puntos de partida. Si cumple con eso, y critica, critica, critica, no lo atacaría nunca: iría y le daría un besito en cada mejilla ;-) Tomaría la crítica, y explicaría a los demás lo que considero pertinente, lo que considero argumento mal formado, lo que considero que "es el caso" y corresponde con la realidad, y cuales afirmaciones considero corregibles, erróneas o claramente falsas. Nada más. De nuevo: no juzgaría intenciones. No me importaría si critican porque tienen intereses, o porque yo les caigo mal, o porque les haya escupido el asado, o porque quieren demostrar que "la tienen más grande". Todos tenemos intereses e intenciones. Lo importante es qué hacemos y sus consecuencias. Y lo importante es responder y explicar: para que todos sepan por qué tomo la crítica y la acepto, y por qué la rechazo.

- Cada acción de gobierno debería ser un ejemplo de ejecución ágil.

- Cada explicación de gobierno (argumentos, puntos de partida, etc..) debería ser un ejemplo de pensamiento crítico.

- Jamás haría un acto político en la Plaza de Mayo o en algún otro lugar. ¿Dar un discurso arengando a la gente? No me veo. Yo pediría que me lean, publicando lo que pienso y que hago (de nuevo, mi gente y yo). Hay que poner entusiasmo en la acción. Pero eso de dar discurso ante multitud de gente, me parece tan (disculpen) idiota: yo quiero que la gente actúe porque está convencida, el entusiasmo viene después.

- En vez de dar discursos, iría a visitar gentes y lugares, siempre tratando de no descuidar otras actividades. Pero eso de "visitar" lo pondría en las actividades normales, incluídas en lo que publicaría como "lista de acciones" a realizar cada semana.

- Promovería diez cosas: educación, educación, educación, educación, educación, salud, salud, salud, salud, salud.

- Luego quince más: ciencia, ciencia, ciencia, ciencia, ciencia, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, hacer, hacer, hacer, hacer, hacer.

- Promovería la actividad pública (bien expuesta) y la activida privada (expuesta a sus accionistas, interesados, y a los resultados de esa actividad para la sociedad). No consideraría a empresarios, grupo empresario, o empresa, como "enemigos", sino como parte de la sociedad. Lo mismo que la gente que trabaja, que piensa, que crea. Todos estamos en un solo barco. Sólo hay que criticar acciones y consecuencias: no criticar a alguien por ser "empresario" o ser "intelectual de derecha/izquierda".

- Seguramente, antes de llegar a la presidencia, durante y después, promovería la discusión abierta: ¿Qué sociedad queremos? ¿Es viable? Trataría que, si hay partes en esa discusión, por cada cosa "a favor" de su parte, presente una "a favor" de cada otra parte. ¿Cuándo enteremos que el "nosotros" no es "el partido", "el sindicato", "esta empresa", "esta actividad", sino todos nosotros?

- Hambre cero. No es posible que exista en un país como el nuestro. No estamos en el medio del desierto del Sahara. Desterrado totalmente, no puede aparecer de nuevo.

- Le pegaría una patada en el culo (literalmente) a cualquier de mi administración que pida sobornos. Después, a la justicia.

- Promovería que la gente que me acompañe en el poder legislativo (diputados y senadores) SIEMPRE voten con libertad y conciencia. No existiría "bloque partidario" en mi glosario. Sólo en casos excepcionales (como cuando la Tierra invierta el eje) pediría votar en bloque apoyando una iniciativa del ejecutivo.

- Mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar. Cada semana tendría que estar publicado y difundido: qué voy a hacer, y qué hice. Por algo el Poder Ejecutivo se llama: "ejecutivo".

- Simplificaría el sistema de impuestos nacional (dejaría la reforma provincial para otros). No puede ser que esté en una forma tan complicada. Me asesoría, pero dejaría: ganancias (sobre ganancias, no sobre cualquier importe), IVA (con tasa más baja, habría que revisar el presupuesto nacional, el plan de lo qué hacer y cómo), y monotributo (que ha sido el "invento" mejor de la historia impositiva argentina).

- Trabajaría para que lo que haga, sea adoptado por los que vengan después. Si necesito "perpetuarme en el poder" para acabar algo, es que no hice bien algo: no convencí a los demás de lo conveniente de la acción emprendida.

- No usaría al canal de televisión oficial para tener programas "adictos al Ejecutivo". Lo usaría para educación, entretenimiento, humor, cultura, ciencia. Curiosamente, no lo usaría para difundir mis actividades y posturas, y responder a críticas. Para eso apelaría a Internet, libros publicados, y luego la posta la tomarían los otros medios. Ofrecería algún espacio en ese canal a otras posiciones. De la mía: nada.

- Si viera que hay que cambiar las reglas de juego de una actividad, pública o privada, buscaría algo más que haber llegado al Ejecutivo: el consenso de gran parte de la sociedad. Si tuviera que poner retenciones, disolver actividades (como las AFJP), o cambios radicales similares, haría una de dos cosas: pediría un voto de confianza de la sociedad, mediante una elección abierta o algún sistema parecido; o emprendería el cambio gradualmente, permitiendo a los actores a adaptarse a los cambios en las reglas (que pueden ser buenas o malas, pero que estaban y eran las aceptadas hasta ese momento).

- Dejaría al poder judicial actuar libremente. Solamente trataría de ayudar a que la justicia sea una justicia rápida, adecuada, entendible, manejable. Una justicia lenta no es justicia.

- Acabaría el mandato con los mismos bienes que antes (bueno, espero poder comprarme algunos pantalones, camisas y medias, y dos o tres pares de zapados ;-). Sólo pediría para después: a) no hacer más nunca un trámite ante el Estado, que el gobierno de turno me ofrezca hacerlo con alguien; b) no tener que presentar cuarenta papeles y garantías para un contrato comercial, privado o público; c) visa para otros países (lo de pasaporte estaría en el punto a, al igual que renovación de documento). Tal vez suenen raras estas pretensiones, pero son las actividades que más tiempo y esfuerzo me han tomado en la relación con los demás en este país durante décadas.

Bueno, es bastante por hoy. Si se me ocurre algo más, lo agregaré como actualización, o irá a otro post. Si hace falta aclarar alguna postura, escribiré sobre el tema. Si viven en Argentina, comprenderan fácilmente por qué nunca llegaré a presidente ;-)

Pero si este país quiere tener un futuro, ya es tiempo de tener un presidente como el que esbozo: donde la política sea una discusión sobre la sociedad que queremos, y no un ataque, una guerra de bandos; donde el poder se ejerza para hacer lo que se quiere y se declaró hacer, y no una forma de imponer una postura y desacreditar a otras.

Si, ya sé, eso es "Argentina año verde". Pero podemos ir haciendo que así sea.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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