Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 2 de Julio, 2011, 20:03

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Mi primer lectura de Aristóteles fue un capítulo de su Metafísica. Tengo que escribir sobre dónde encontré ese texto (capítulo 2, del libro I). Mientras, continúo la lectura desde el Libro I, capítulo I, que comencé en:

Aristóteles y el deseo de saber

Leo hoy, en ese capítulo:

Por naturaleza, los animales nacen dotados de sensación; pero ésta no engendra en algunos la memoria, mientras que en otros sí. Y por uso de éstos son más prudentes y más aptos para aprender que los que no pueden recordar; son prudentes sin aprender los incapaces de oír los sonidos (como la abeja y otros animales semejantes, si los hay); aprenden, en cambio, los que, además de memoria, tienen este sentido. Los demás animales viven con imágenes y recuerdos, y participan poco de la experiencia. Pero el género humano dispone del arte y del razonamiento. Y del recuerdo nace para los hombres la experiencia, pues muchos recuerdos de la misma cosa llegan a constituir una experiencia. Y la experiencia parece, en cierto modo, semejante a la ciencia y al arte, pero la ciencia y el arte llegan a los hombres a través de la experiencia que los que no pueden recordar; son prudentes sin aprender los incapaces de oír los sonidos (como la abeja y otros animales semejantes, si los hay); aprenden, en cambio, los que, además de memoria, tienen este sentido. Los demás animales viven con imágenes y recuerdos, y participan poco de la experiencia. Pero el género humano dispone del arte y del razonamiento. Y del recuerdo nace para los hombres la experiencia, pues muchos recuerdos de la misma cosa llegan a constituir una experiencia. Y la experiencia parece, en cierto modo, semejante a la ciencia y al arte, pero la ciencia y el arte llegan a los hombres a través de la experiencia. Interesante la mención de experiencia.

Interesante que mencione memoria y experiencia. Sigo:

Pues la experiencia hizo el arte como dice Polo, y la inexperiencia  el azar. Nace el arte cuando de muchas observaciones experimentales surge una noción universal sobre los casos semejantes. Pues tener la noción de que a Calias, afectado por tal enfermedad, le fue bien tal remedio, y lo mismo a Sócrates y a otros muchos considerados individualmente, es propio de la  experiencia; pero saber que fue provechoso a todos los individuos de tal constitución, agrupados en una misma clase y afectados por tal enfermedad, por ejemplo a los flemáticos, a los biliosos o a los calenturientos, corresponde al arte.

Bueno, una cosa es tener la experiencia, y saber qué funciona ante una enfermedad, y otra, es tener conocimiento de las causas de la enfermedad y el mecanismo que hace que un remedio funcione.

Pues bien, para la vida práctica, la experiencia no parece ser en nada inferior al arte, sino que incluso tienen más éxito los expertos que los que, sin experiencia, poseen el conocimiento de las cosas singulares, y el arte, de la universales; y todas las acciones y generaciones se refieren a lo singular. No es al hombre, efectivamente, a quien sana el médico, a no ser accidentalmente, sino a Calias o a Sócrates, o a otro de los así llamados, que, además, es hombre. Por consiguiente, si alguien tiene, sin la experiencia, el conocimiento teórico, y sabe lo universal pero ignora su contenido singular, errará muchas veces en la curación, pues es lo singular lo que puede ser curado.

Curioso giro, diciendo que el conoce lo universal, puede errar en la aplicación a lo singular. Pero sigamos leyendo:

Creemos, sin embargo, que el saber y el entender pertenecen más al arte que a la experiencia, y consideramos más sabios a los conocedores del arte que a los expertos, pensando que la sabiduría corresponde en todos al saber. Y esto, porque unos saben la causa, y los otros no. Pues los expertos saben el qué, pero no el porqué. Aquellos, en cambio, conocen el porqué y la causa. Por eso a los jefes de obras los consideramos en cada caso más valiosos, y pensamos que entienden más y son más sabios que los simples operarios, porque saben las causas de lo que se está haciendo; éstos, en cambio, como algunos seres inanimados, hacen sí, pero hacen sin saber lo que hacen, del mismo modo que quema el fuego. Los seres inanimados hacen estas operaciones por cierto impulso natural, y los operarios, por costumbre. Así, pues, no consideramos a los jefes de obras más sabios por su habilidad práctica, sino por su dominio de la teoría y su conocimiento de las causas. En definitiva, lo que distingue al sabio del ignorante es el poder enseñar, y por esto consideramos que el arte es más ciencia que la experiencia, pues aquellos pueden y éstos no pueden enseñar.cambio, conocen el porqué y la  causa. Por eso a los jefes de obras los consideramos en cada caso más valiosos, y pensamos que entienden más y son más sabios que los simples operarios, porque saben las causas de lo que se está haciendo; éstos, en cambio, como algunos seres inanimados, hacen sí, pero hacen sin saber lo que hacen, del mismo modo que quema el fuego. Los seres inanimados hacen estas operaciones por cierto impulso natural, y los operarios, por costumbre. Así, pues, no consideramos a los jefes de obras más sabios por su habilidad práctica, sino por su dominio de la teoría y su conocimiento de las causas. En definitiva, lo que distingue al sabio del ignorante es el poder enseñar, y por esto consideramos que el arte es más ciencia que la experiencia, pues aquellos pueden y éstos no pueden enseñar.

 "Expertos" se refiere a "los que tienen experiencia". Me quedo hoy con eso de "aquellos... conocen el porqué y la causa". Y que los expertos "saben el qué, pero no el porqué". Ese es el punto a destacar: el saber las causas. Aristóteles estudiará las causas y las clasificará. Yo hoy menciono: gran parte de nuestros esfuerzos por conocer tratan de conseguir modelos explicativos por causa, no sólo decir "tal hierba baja la fiebre". Queremos saber por qué hay fiebre, y por qué el remedio la baja. Por supuesto, una práctica (no ciencia) como la medicina, tratará de encontrar remedios útiles. Pero la ciencia que hay detrás, la que estudia nuestra fisiología, la química, la física, la biología molecular, celular, etc... trata de encontrar la explicación por mecanismo. Interesante también que ligue este tipo de conocimiento, a "poder enseñar". Pienso que los "expertos" pueden enseñar. Pero los que conocen las causas, pueden explicar por qué enseñan lo que enseñan. Recuerdo como siempre a Richard Feynman: "si no podemos explicarlo (a otros) es porque no lo entendemos".

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía