Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 7 de Julio, 2011, 12:40

Saben que me interesa la historia de la ciencia, y también, la filosofía de la ciencia (y la historia de la filosofía de la ciencia ;-). Uno de los temas que tengo pendientes de escribir, es sobre las posturas de Thomas Kuhn, al que mencioné en:

Kuhn y sus paradigmas
Galileo, Brecht, Kuhn y Einstein

En estos días, estuve leyendo su excelente libro "La revolución copernicana", y voy viendo por qué a Kuhn se le ha dado por usar la palabra "revolución". Pero independientemente de Kuhn como tema final, es interesante ver cómo han ido evolucionando los modelos del cielo que hemos tenido en la historia humana. El texto que sigue, de Jean Bodin (filósofo político del siglo XVI), lo encuentro en ese libro de Kuhn, en el capítulo "Asimilación de la Astronomía Copernicana":

Nadie que se fíe de sus sentidos o que posea algún conocimiento, por escaso que sea, de física pensará jamás que la tierra, con el peso y la masa que posee, titubee arriba y abajo de su propio centro y del centro del sol; pues a la más ligera sacudida de la tierra, veríamos desmoronarse ciudades y fortalezas, pueblos y montañas. Cierto cortesano áulico, cuando un astrólogo de la corte sostenía ante el duque Alberto de Prusia las teorías de Copérnico, digo, volviéndose hacia el servidor que escanciaba un vino de Falerno: "Ten cuidado con la garrafa, no vaya a volcarse". Pues, si la tierra estuviera en movimiento, ni una flecha lanzada hacia arriba ni una piedra abandonada desde lo alto de una torre caerían al pie de su vertical, sino delante o detrás de ésta [....]. Tal como dice Aristóteles, todas las cosas, cuando han encontrado los lugares que convienen a sus respectivas naturalezas, en ellos permanencen. En consecuencia, puesto que se le ha asignado a la tierra un lugar que conviene a su naturaleza, no es posible hacerla ir de acá para allá mediante otro movimiento distinto al suyo propio.

La mención de Aristóteles, en este párrafo y en gran parte del libro de Kuhn, fue una de las motivaciones para que el post:

Leyendo a Aristóteles (1) Cuerpos en Sobre el cielo

se dedicara al De Caelo del estagirita. Vean cómo Bodin, y antes que él, muchos otros, llegando a Aristóteles, rechazan el movimiento de nuestro planeta porque no podían concebir que "no lo notáramos". Hoy conocemos la inercia. Tenemos que llegar a Galileo y Descartes para encontrar que "el movimiento natural de los cuerpos" es en línea recta. Y tengo que revisar si fue Oresmes u otro, en la edad media, quien propuso o revivió el concepto de impulso (impetus) de un cuerpo, propiedad que no pierda a no ser por fuerza exterior. Para Aristóteles, el movimiento en línea recta no era natural, sino que lo natural era que las cosas buscaran "su lugar natural" en el centro del Universo, que coincidía con el centro de la Tierra (algo comenté de la física de Aristóteles en El cosmos de Aristóteles; ver también Física como rama de la Filosofía). Siglos de esa idea, y de no ver la no trivial idea de que podemos estar en un planeta en movimiento y no darnos cuenta, dan soporte a Bodin. El caso "tiramos una piedra hacia arriba y si la Tierra se mueve, no caería en el mismo lugar" tuvo explicación por medio de la inercia: la piedra sigue acompañando a la Tierra; alguien podría haber mencionado que eso es lo que pasa en un barco en movimiento: la piedra lanzada hacia arriba, sigue cayendo en el mismo lugar, aunque el barco se mueva. Pero parece que hubo que esperar a Galileo para esto.

Temas pendientes:
Impetus en Edad Media
Galileo, la inercia, el barco
Descartes sobre el movimiento
Aristóteles y los movimientos naturales
Kuhn y las revoluciones científicas

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com
http://twitter.com/ajlopez

Por ajlopez, en: Ciencia