Angel "Java" Lopez en Blog

21 de Agosto, 2011


Publicado el 21 de Agosto, 2011, 16:37

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Para comenzar a comprender cómo avanzamos en la compresión de la realidad mediante la actividad científica debemos estudiar nuestras capacidades humanas para tratar con el mundo. Acá hablo de mundo, de mundo humano, ambiente cotidiano, no de realidad. Parece un tema aljado del conocimiento científico, pero hay que tratarlo para poner en perspectiva lo que veremos más adelante.

¿Qué es mundo humano? Como organismos hemos evolucionado hasta lo que somos hoy, moviéndonos en un ambiente que ha ido cambiando. Tenemos sentidos, el más usado es el de la vista. Nuestros procesos mentales son capaces de tomar lo que nos entra por los sentidos y organizarlos para poder manejarnos en el mundo que nos rodea. Si mi sentido de la vista me muestra una pared adelante, sé que no debo seguir avanzando si no quiero recibir un golpe. ¿Qué estoy haciendo en este caso? Lo que hacemos como humanos: formamos modelos de lo que nos rodea, e imaginamos consecuencias de nuestras acciones en ese modelo. La formación de modelos y la imaginación han sido dos grandes triunfos de nuestra evolución biológica. Pienso que precedieron a la aparición del lenguaje y son pilares de lo que llamamos inteligencia. Habría que investigar cuanta formación de modelos hay en primates, por ejemplo, un gorila ¿formará modelos de su entorno y de sus semejantes? Vean que uno de los modelos que tenemos más cercanos es modelo de nuestro comportamiento: si tenemos miedo o furia podemos modelar esa conducta en nuestros compañeros. Habrá sido una capacidad muy importante para la formación de tribus. No somos organismos en solitario.

Pero ¿cómo sabemos que el modelo que nos formamos es válido? Cuando el modelo es modelo del mundo que habitamos, el modelo sobrevive si es útil para nuestras acciones. Si viviera en un mundo donde las paredes pueden trasparsarse el anterior modelo de pared impenetrable debería ser revisado.  Pero hay modelos que hemos formados que han sido útiles para la formación de tribus, sociedades y explicación de nuestras vidas, que han sido útiles en ese sentido, pero que han sido equivocados o no comprobables. Hablo de los mitos, dioses para explicar los fenómenos que vemos (desde truenos hasta eclipses), un alma inmortal y el concepto de dios creador del Universo. Vean la tendencia que tenemos a formar modelos para explicar los fenómenos y más (no hay fenómeno tras el modelo de alma inmortal, por ejemplo). No somos amebas que simplemente están y reaccionan a su ambiente sino que nos interesa llegar a comprender lo que nos rodea.

En la actividad científica también hay formación de modelos. Pero hay algo más en esos modelos: hay una actitud científica de poner a prueba, corroborar, refutar (aunque se parcialmente) los modelos propuestos. Muchos modelos anteriores eran aceptados por su coherencia, por su alcance explicativo. Caso clásico que comenté en los modelos de los elefantes y la tortuga, o el psicoanálisis. Esa es la milla extra que recorre la ciencia: ponerse en la fragua, ser crítica de sus propios modelos. Y los contrasta con los fenómenos de la realidad.

Entonces pasa algo que comentaré varias veces en esta serie: esos modelos son fruto de la actividad humana, pero con algo que refiere a la realidad. Tenemos que estudiar cuán fuerte es esa referencia.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia