Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 8 de Julio, 2012, 18:02

La semana pasada encontré este texto, al comienzo del Libro Primero de "Sobre las revoluciones de los orbes celestes" de Copérnico:

Entre los muchos y variados estudios sobre las letras y las artes, con los que se vivifican las inteligencias de los hombres, pienso que principalmente han de abarcarse y seguirse con el mayor afán las que versan sobre las cosas más bellas y más dignas del saber. Tales son las que tratan de las maravillosas revoluciones del mundo y del curso de los astros, de las magnitudes, de las distancias, del orto y del ocaso, y de las causas de todo lo que aparece en el cielo y que finalmente explican la forma total.

La explicación de los movimientos del cielos venía ocupando milenios en el saber humano, sin haberse podido obtener un modelo definitivo.

Pues ¿qué hay más hermoso que el cielo, que contiene toda la belleza? Incluso los propios nombres lo declaran: Cielo y Mundo; éste, con denominación de pureza y ornamento, aquél con apelación a lo adornado. Al mismo, por su extraordinaria excelencia, muchísimos filósofos le llamaron dios visible.

Entra acá una referencia a la religión y también a la astrología, que hoy nos parece extraña. Pero que encontraremos también, entre otros, en Kepler.

De ahí, que si la dignidad de las artes se estima por la materia que tratan, será sin duda importantísima, esta que unos llaman astronomía, otros astrología, y muchos entre los antiguos la consumación de las matemáticas. Aritmética, geometría, óptica, geodesia, mecánica, y si hay alguna otra más, todas se dirigen a ella. Y, siendo propio de todas las buenas artes el apartar de los vivios y dirigir la mente de los hombres hacia lo mejor, ella puede proporcionar esto más abundantemente y con increíble placer del espíritu. Pues ¿quién, adhiriéndose a lo que ve constituido en óptimo orden, dirigido por la providencia divina, mediante la asidua contemplación y cierto hábito hacia estas cosas, no es llamado hacia lo mejor y admira al artífice de todo, en el que está la felicidad y el bien conpleto?

Aparece el cielo, y todo el resto, como creación de un dios. Algo que hoy no aparece en un texto de ciencia, sólo a lo más en las creencias de científico autor del trabajo.

Pues no en vano aquel samista divino se confesaría delectado por el trabajo de dios y arrebatado por las obras de sus manos, si no es porque, por medio de estas cosas como por una especie de vehículo, fuéramos llevados a la contemplación del sumo bien.

Pero no sólo por esto hay que estudiar al cielo.

Platón advirtió con mucho acierto, cuánta utilidad y adorno comporta a la República (pasando por alto las innumerables ventajas para los particulares). Este, en el séptimo libro de las Leyes, considera que debe extenderse (su estudio), para que con su ayuda se mantenga viva y vigilante la ciudad, respecto del orden en los días, los tiempos dividos en meses y años con vista a las solemnidades y también a los sacrificios; y si (dice) alguien niega su necesidad para el hombre que desee aprender cualquiera de las más altas doctrinas, pensará con gran estupidez; y estima que falta mucho, para que cualquier pueda llegar a ser o ser llamado divino, si no tiene el conocimiento necesario del Sol, ni de la Luna, ni de los demás astros.

Platón escribe sobre la necesidad de estudio del cielo (la astronomía) en la República, que yo recuerde, luego de recomendar la aritmética y la geometría. Recuerdo a Tales, interpelado por alguien que no encontraba utilidad en lo que éste estudiaba: Tales lo rebatió estudiando el estado del cielo, previendo un clima futuro desfavorable para el cultivo de las aceitunas. Copérnico pasa a declarar las dificultades que todavía hay en su tiempo:

Pero esta ciencia, más divina que humana, que investiga temas de grandísima altura, no carece de dificultades, sobre todo respecto a sus principio y supuestos, a los qu elos griegos llaman "hipótesis", y vemos que muchos de los que intentaron tratarlos estuvieron en desacuerdo y ni siquiera utilizaron los mismos cálculos. Además, el curso de los astros y la revolución de las estrellas no ha podido definirse con un número exacto, ni reducirse a un conocimiento perfecto, si no es con mucho tiempo y con muchas observaciones realizadas de antemano, con las que, como ya diré, se transmite a la posterioridad de mano en mano.

Vean que para Copérnico hay aún habla de "revolución de las estrellas", como si las estrellas se movieran con el cielo. También hay que notar lo que se pensaba entonces, desde Aristóteles: el cielo era algo distinto de la tierra, algo con otras leyes y hasta distinta materia. Sólo con Newton se llegó a la primera "gran unificación" de la física. Luego de tanto estudio, aún no hay concordancia entre los modelos propuestos y lo que se encuentra en la observación:

Pues, aunque C. Ptolomeo el Alejandrino, que destaca ampliamente sobre los demás por su admirable ingenio y escrupulosidad, llevó toda esta ciencia a su más alto grado mediante observaciones, durante más de cuatrocientos años, de manera que parecía no faltar nada que él no hubiera abordado. Sin embargo, vemos que muchas cosas no coinciden con aquellos movimientos, descubiertos más tarde, aún no conocidos para él. De ahí que, incluso Plutarco, cuando habla del giro anual del Sol, dice: "Hasta ahora, el movimiento de los astros ha vencido la pericia de los matemáticos". En efecto, tomando como ejemplo el año mismo, considero bien claro que han sido tan diversas las opiniones, hasta tal punto que muchos han desesperado de poder encontrar un cálculo seguro sobre él. Así, favoreciéndome Dios, sin el que nada podemos, voy a intentar investigar con más amplitud sobre estas cosas respecto a las otras estrellas, poseyendo más detalles que apoyarían nuestra doctrina, a causa del intervalo más amplio de tiempo entre nosotros y los autores de este arte que nos precedieron, con cuyos hallazgos tendremos que comparar los que han sido también descubiertos de nuevo por nosotros. Confieso que voy a exponer muchas cosas de diferente manera que mis predecesores, aunque conviene apoyarse en ellos, puesto que por primera vez abrieron la puerta en la investigación de estas cosas.

Ese "de manera diferente" cambió para siempre el modelo que teníamos del "cielo cercano": los movimientos de nuestro planeta en el sistema solar.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com
http://twitter.com/ajlopez

Por ajlopez, en: Ciencia