Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 13 de Enero, 2014, 14:10

Cada tanto vuelvo a leer el excelente libro "La vida maravillosa" de Stephen Jay Goudl. Hace poco lo mencioné en Leyendo a Darwin (5). Más posts relacionados al final de este post. En estos días, me encuentro con estos párrafos, en el capítulo 4:

Muchos estudiosos, yo entre ellos, detestan a la administración (al tiempo que no le tienen animosidad alguna a los administradores). Desde luego, se trata de una actitud egoísta, pero la vida es corta y no debe pasarse revolcándose en la infelicidad y la incompetencia (las consecuencias gemelas que experimentan la mayoría de los científicos que prueba la administración). Puesto que los estudiosos escriben la historia, la habilidad en la gestión merece poca clemencia. Pero ¿dónde estaría la ciencia sin sus instituciones? El genio aislado, a pesar de los mitos románticos, por lo general hace poca cosa por sí sola.

Gould se refiere a "administración" como todo aquel trabajo de los encargados de manejar una institución educativa o de investigación, como puede ser una universidad america, o una cátedra/departamente en una universdad. Cierto, los "papers" exitosos hacen famosos a sus autores, pero rara vez se repara en todo el ambiente que fue necesario para que esos autores pudieran llevar a cabo su trabajo. Sigue:

Para empeorar las cosas, los grandes administradores son doblemente borrados de la historia: en primer lugar, porque los estudiosos raramente escogen escribir sobre el poder científico; en segundo lugar, porque la habilidad administrativa genera invisibilidad. Los administradores malos o deshonestos pasan con ignominia prolijamente notoria. El marchamo de una institución bien dirigida es un flujo tranquilo que parece sin esfuerzo, no frenado, casi automático. (¿Cuántos de nosotros conocemos el nombre del director de nuestro banco local, a menos que haya sido procesado por desfalco?) Naturalmente, los administradores son bien conocidos por sus subordinados y beneficiarios, porque tenemos que acudir al jefe para conseguir aquellos favores de espacio y dinero que definen los negocios diarios en la universidad. Pero el nombre de un buen administrador muere cuando deja de ejercer el poder.

Cada vez más, la actividad científica es una actividad de grupo, donde los administradores son pieza clave. Hay que aprender de los lugares donde la ciencia floreció en los últimos siglos para ver que podemos hacer para impulsarla. País o región donde veamos hoy la efervescencia del avance científico, seguramente estará apuntalada por instituciones y ecosistemas (universidades, empresa, gobierno) que la promuevan.

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Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia