Angel "Java" Lopez en Blog

22 de Marzo, 2014


Publicado el 22 de Marzo, 2014, 13:45

Vaya hoy un cuento mío:

Es a veces muy duro mantenerse despierto. Pero necesito estarlo. Se hace largo el tiempo, y para que pase más rápido, me voy a entretener en este escrito. No sabría por donde empezar, igual, poco importa. Lo importante es la espera. Y estar despierto.

Al gordo lo conocí en la facultad. Formábamos siempre equipo en las materias de física y en las de matemáticas. Yo soy mejor matemático que él, y él es mejor físico que yo. De alguna manera, nos complementamos, y cada año que pasaba teníamos más ideas juntos. Escribimos algunos "papers", y luego, en una charla de tarde de sábado, empezaron a encajar todas las piezas de la teoría. Esa teoría que no deberíamos haber tenido, o que sólo deberíamos haber dejado ahí, en teoría y algunas fórmulas.

No sé por qué, tardé en conocer su casa, la de su familia. Vivía con su madre y con una hermana. Un domingo me invitó, y fui con algo comprado, no recuerdo qué. No sé que llevar cuando visito una casa: lo mío no son las relaciones sociales. Pero la pasamos bien. A la tarde trabajamos más en la idea que comenzaba a nacer. Pero lo que más recuerdo, es que ese día, ella entró en mi vida.

La hermana no era una belleza clásica. Pero tenía la frescura de una adolescencia que comenzaba a terminar. Y una alegría que me contagiaba. No sé qué habrá visto ella en mí. Al tiempo, visitaba la casa, pero no para trabajar. Salía con ella, caminábamos por las calles del barrio, llegábamos al bosque y al río, y nos quedábamos conversando por horas. El primer beso llegó naturalmente.

Mientras, la idea se transformó en teoría. El gordo y yo queríamos hacer el experimento. Ya todos ustedes saben de lo que trata. Hace dos años compartimos el premio Nobel. Yo no pude ir a recibirlo. Tengo que estar despierto. Tengo todo listo acá para el segundo suceso.

Hace apenas unos años sólo era una idea. Pero conseguimos financiación de la fundación, y pudimos montar todo, en un pabellón de la facultad. Los fundamentos eran simples: nos asombraba que estuviéramos explorando un camino que otros no hubieran reconocido antes. Yo pude plasmar gran parte de las ideas apelando a algunas ideas matemáticas simples, apenas más allá de teoría de grupos y transformaciones. La intuición del gordo para darle sentido físico era (y sigue siendo) excelente.

Y ella me acompañaba. En todo el proceso. Me llenaba de vida. Siempre me decía que no entendía nada de lo que estábamos haciendo, pero que éramos unos genios. Y se reía a carcajadas. A veces siento que está ahí, riendo para mí.

Llegó el día del Experimento. Ya habíamos hecho otros antes, con éxito parcial. El aparato de flujo estaba preparado, y había sido probado. Pero esta vez, teníamos que ir más allá: probar la paridad de sucesos. Esto es, que los sucesos que estábamos buscando, vienen de a pares. Estuve toda la semana calculando las consecuencias, y todo parecía normal. Pensábamos aplicarlo a un simple cubo de metal. No sé por qué no me di cuenta de usar otro espécimen.

Ella llegó a acompañarnos. No la esperaba, pero ella sabía lo que el par  hermano/novio iba a hacer ese día. Nos sacamos fotos, pensando ya en la posteridad. Y hasta un video, que cada tanto vuelvo a mirar. Estaba radiante, en ese vestido rosa.

Y llegó el momento. Todo preparado, fuimos incrementando el flujo sobre el cubo. Y el primer suceso apareció: nuestra gran confirmación. Ibamos a transportar el cubo un minuto al futuro. El segundo suceso sería su aparición. Nunca pensé en la fluctuación. Es algo difícil de explicar, pero luego descubrí que una serie importante en el modelo matemático no convergía en algunas ocasiones. Mejor dicho, en casi ninguna. El flujo llegó a la frontera del experimento, y se desvió.

Estoy esperando el segundo suceso. Revisé todo los cálculos, y los hice revisar por otros. No estamos seguros del intervalo de tiempo. La distorsión fue grande. Ya espero desde hace cuatro años. Pueden ser que espere un minuto más o veinte años. Estoy seguro de la cota superior. Pero la sigo esperando, a ella. Hace cuatro años, en esa tarde, desapareció en el flujo. No sufrió. Toda la teoría indica que en el otro lado no hay tiempo, ni conciencia. Al menos eso espero.

Quedaron acá sus piernas y brazos, y un poco del vestido rosa. Tenemos todo listo para recibirla. Disculpen que siga despierto.

Angel