Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 18 de Octubre, 2015, 10:50

Hace tiempo que no escribo sobre David Hume. Esta semana, me he reencontrado con este filósofo escocés, que me parece sumamente interesante para leer y estudiar. Eso es debido a que el libro de esta semana de la serie filósifis que publicó el diario argentino La Nación (y la semana anterior, publicó sobre Spinoza, otro de los filósofos que me parece hay que estudiar, para entrar en algunos temas).

En este libro sobre Hume, escrito por Gerardo López Sastre, me encuentro con el texto de una carta de Hume a su amigo William Mure of Caldwell, donde se muestra su humor y su manejo de la escritura. Leo:

Corté la pluma, la mojé en tinta y adopté la postura de escribir, sin haber pensado antes en un tema ni haber preparado un solo pensamiento con el que poder entretenerle a usted. Puse mi confianza en mi hado bueno, pidiéndole que me ayudase en un caso de tan urgente necesidad. Pero habiéndome rascado tres veces la cabeza y mordido las uñas otras tres, nada se me presentó y arrojé la pluma con gran indignación. "Oh, tú, instrumento de aburrimiento! - dije - ¿Me abandonas cuando más te necesito y demuestras ser tan falsa amiga? ¿Tienes una repugnancia cuando más te necesito y demuestras ser tan falsa amiga? ¿Tienes una repugnancia secreta a expresar mi amistad para con el leal Mure, que te conoce demasiado bien como para fiarse de tus caprichos, y que jamás te toma en sus manos sin disgusto? Sin embargo, yo, pobre de mí, he puesto en ti mi mayor confianza, y renunciando a la espada, a la toga, a la casaca y a la toilette, me he entregado solo a ti con la esperanza de lograr fortuna y fama. ¡Fuera de aquí! ¡Fuera! Vuelve al ganso de donde viniste. Con él servías para algo cuando lo propulsabas por las regiones etéreas. ¿Por qué, entonces, arrancada de su ala y puesta en mi mano, no reconoces que entre esta y tu lugar de origen hay una cierta semejanza, y no me haces a mí el mismo servicio, prestando ayuda a los vuelos de mi pesada imaginación?

Así acusada, la pluma se puso a sí misma en pie, se colocó entre mis dedos índice y pulgar, y se movió sobre el papel a fin de informarle. [...] Pero para no seguir diciendo más tonterías (gracias a las cuales, sin embargo, me alegra haber podido llenar una hoja de papel): llegué aquí hace unas tres semanas; tengo buena salud y estoy profundamente sumergido en los libros y en el estudio. Dígale a su hermana, Miss Betty (después de saludarla de mi parte), que soy tan serie como ella imagina que un filósofo debería ser: solo me río una vez cada quince días; suspiro tiernamente una vez por semana, pero tengo aspecto malhumorado en todo momento. En breve, ninguna de las metamorfosis de Ovidio mostró jamás un cambio tan absoluto de una criatura humana en una bestia; quiero decir, pasar de ser un hombre galante a ser un filósofo.

Es muy gracioso (casi me recuerda a algunas cartas más contemporáneas como alguna de Groucho Marx), Es refrescante leer a Hume, no solo en una carta de este talante, sino en sus escritos filosóficos, donde se esfuerza por perseguir la claridad y exponer los pasos de su pensamiento.

Ver también:

Estudiando a Hume
Leyendo a Hume
George Horne atacando a Hume
La claridad en Hume y Russel, según Einstein
Hume: La uniformidad humana
Milagros, Huxley, Hume y Martín Gardner
Un fragmento de Hume

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía