Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 13 de Marzo, 2016, 14:44

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El libro "Sobre la libertad" de John Stuart Mill es uno de esas obras a las que cada tantos años vuelvo. Quisiera comenzar hoy algunos comentarios sobre las ideas de Mill. Recordemos: éste fue un filósofo inglés que vivió en el siglo XIX (nació en 1806, murió en 1873). Además de filósofo, fue economista, feminista, y empleado civil. Su influencia es variada: algunas de sus ideas quedaron en el camino, mejoradas por otras, pero las relacionadas con la obra que hoy nos ocupa parecen haber merecido una mayor atención, aún en nuestros días.

Antes de la introducción, Mill coloca esta frase de Guillermo de Humbold:

El gran principio, el principio dominante, al que conducen los argumentos expuestos en estas páginas, es la importancia esencial y absoluta del desenvolvimiento humano, en su más rica diversidad.

(De la esfera y los deberes del Gobierno)

Eso son los dos puntos que tenemos que tener en la mira, cuando vayamos avanzando en las ideas de Mill: el "desenvolvimiento humano", y "su más rica diversidad". Para Mill, el desarrollo de la humanidad, como sociedad o sociedades, se ve impulsado por la conservación y defensa de la diversidad individual. Es una gran postura que toma, y debe ser uno de los primeros que la presenta tan expresamente. Mucho de la defensa de la individualidad que hoy vemos en muchas denuestras sociedades (aún no hay una "sociedad humana" general), tiene su origen en Mill y sus defensores.

En la introducción que sigue a esta cita, Mill se explaya sobre la historia de las sociedades humanas, desde la opresión de unos pocos sobre varios, hasta la llegada de la democracia. Entonces, él ve un tema que no se había tratado hasta entonces: se pensaba que como la democracia es el gobierno del pueblo, éste no ejerce una influencia negativa sobre sus propios intereses. Pero Mill pone en juego al individuo: llama la atención sobre que un individuo puede ser castigado por su conducta, ya sea por medios legales o por medio de la condena social. Y que no siempre ese castigo es justificado. Leamos un párrafo de la introducción donde se plantea todo el esquema de la obra:

El objeto de este ensayo es afirmar un sencillo principio destinado a regir absolutamente las relaciones de la sociedad con el individuo en lo que tengan de compulsión o control, ya sean los medios empleados la fuerza física en forma de penalidades legales o la coacción moral de la opinión pública. Este principio consiste en afirmar que el único fin por el cual es justificable que la humanidad, individual o colectivamente, se entremeta en la libertad de acción de uno cualquiera de sus miembros, en la propia protección. Que la única finalidad por la cual el poder puede, con pleno derecho, ser ejercido sobre un miembro de una comunidad civilizada contra su voluntad, es evitar que perjudique a los demás. Su propio bien, físico o moral, no es justificación suficiente. Nadie puede ser obligado justificadamente a realizar o no realizar determinados actos, porque eso fuera mejor para él, porque le haría feliz, porque, en opinión de los demás, hacerlo sería más acertado o más justo. Estas son buenas razones para discutir, razonar y persuadirle, pero no para obligarle o causarle algún perjuicio si obra de manera diferente. Para justificar esto sería preciso pensar que la conducta de la que se trata de disuadirle producía un perjuicio a algún otro. La única parte de la conducta de cada uno por la que él es responsable ante la sociedad es la que se refiere a los demás. En la parte que le concierne meramente a él, su independencia es, de derecho, absoluta. Sobre sí mismo, sobre su propio cuerpo y espíritu, el individuo es soberano.

Esta serie de posts no se limitará sólo a esta obra, pero ella será el punto central. También veremos la educación de Mill recibida directamente de su padre, la influencia de su esposa, el tiempo que le tocó vivir, sus ideas socialistas, su feminismo, el utilitarismo.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía