Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 15 de Agosto, 2016, 17:11

Es sabido que Galileo se opuso a las afirmaciones aristotélicas sobre la caída de los cuerpos. No aceptaba que cuerpos más pesados cayeran más rápido que cuerpos más livianos, y expuso tanto deducciones en contrario como experimentos para socavar esas concepciones. En estos días leo un fragmento de unas de sus cartas, donde descubro las primeras motivaciones para rechazar a Aristóteles en esos temas:

Resta por último [decía] que presente las razones que además de la experiencia, confirman mi proposición; aunque, para asegurar al intelecto, donde está presente la experiencia no es necesaria la razón: la presentaré, sin embargo, en vuestro beneficio, y además, porque antes me convenció la razón de que me aseguraraon los sentidos. Tropezando con el texto de Aristóteles, en el cual da por manifiesta su proposición, sentí de súbito una gran repugnancia intelectual; cómo podría ser que un cuerpo 10 o 20 veces más pesado que otro debiese caer con una velocidad 10 o 20 veces mayor; y me acordé de haber visto en las tempestades caer revueltos pequeños granos de granizo con otros medianos y otros 10 o más veces mayores, y que estos últimos no anticipaban su llegada a la Tierra, ni menos parecía creíble que los pequeños se hubieran movido un poco antes de los más grandes. De ahí, discurriendo un poco más, me formé un axioma que no sería puesto en duda por nadie, y supuse que cualquier cuerpo pesado al caer tendría una velocidad propia, limitada y prefijada por la naturaleza.

Es parte de sus Apostillas a Rocco, escritas en 1634. Lo encuentro en el libro "Galileo ingeniero, y la libre investigación", de Narciso Bassols Batalla.

Es interesante su afirmación que primero lo convenció la razón, aunque basada en sus recuerdos de la experiencia del granizo. Este origen no lo había leido en ningun lado.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia