Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 27 de Agosto, 2017, 10:17

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No se sabe quien, Buttner o Bartels, llamó a conversar al padre de Gauss y lo convenció de la importancia de seguir la educación de su hijo. Se le dijo que se conseguiría el apoyo de gentes en mejor posición para aportar recursos. El padre quedó convencido. Hasta entonces, el pequeño Gauss tenía a cargo hilar una cantidad de lino cada día. Se cuenta que al volver a la casa, el padre lo liberó de esa obligación, tomando la rueda giratorio que usaba para la tarea, y la convirtió en leña para la cocina.

Gauss ahora tenía tiempo en las tardes para leer libros de matemáticas. Fue el inicio de su estudio conjunto con Bartels. Este además lo puso en contacto con gente de mejor posición, en particular con E.A.W. Zimmermann (1743-1815). Había sido profesor de dedicación completa de matemáticas, física e historia natural del Collegium Carolinum desde 1766. Luego de dos años de viajes por Inglaterra, Francia e Italia, volvió a sus clases en 1789, poco después de que Bartels entrara en ese colegio. En 1786 recibió el título de concejal, y en 1796 el emperador lo ascendió a la nobleza. En 1802 fue nombrado consejero privado del duque Carl Wilhelm Ferdinand. Fue ampliamente respetado como estudioso y como escritor.

Un día Zimmerman le pide a Bartels que le traiga al niño Gauss a su presencia. Ya le habían llegado las noticias de su inusual talento. Un nuevo profesor de matemáticas, Hellwig, había devuelto el primer trabajo escrito de Gauss, agregando el comentario de que el joven ya no tenía necesidad de aparecer en sus clases.

Según el propio Gauss, abandonó el colegio en contra de la voluntad de su padre. Con la ayuda de amigos como Bartels y el filólogo Johann Heinrich Jakob Meyerhoff (1770-1812), había comenzado a dominar idiomas antiguos. Estaba adelantado a otros jóvenes de su edad.

La duquesa de Brunswick una vez encontró al joven Gauss en el patio del palacio, absorto en la lectura de un libro. Al conversar con él, se convenció que realmente entendía lo que estaba leyendo. Convenció al duque de convocar al joven prodigio. Cuando el lacayo llegó a la casa de Gauss, al principio pensó que requerían a George, el hermano mayor de Gauss. Pero luego el propio George se dio cuenta que era al "bueno para nada" de su hermano al que iba dirigida la convocatoria. Cuando Gauss ya era famoso, George diría: "si hubiera sabido, habría aceptado la convocatoria, y ahora sería profesor".

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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