Angel "Java" Lopez en Blog

4 de Noviembre, 2017


Publicado el 4 de Noviembre, 2017, 10:23

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En sus primeros años, Hilbert era el único hijo de sus padres. Su primer entrenamiento, a cargo de su padre, puso énfasis en virtudes prusianas, como la puntualidad y el respeto de la ley. Su padre era un hombre conservador, juez que ascendió por promoción en el servicio civil. Caminaba siempre el mismo trayecto a su trabajo, y no se apartaba de la ciudad de Koenisberg mas que para sus vacaciones en el báltico.

A los seis años, nació su hermana, bautizada Elisa. Hilbert no comenzó la escuela hasta los ocho años, cuando lo normal es entrar a los seis años. Eso que podría indicar que sus primeras letras las recibió de su madre. En la Vorschule del real Friedrichskolleg recibió la instrucción preliminar para el próximo paso en la educación de entonces, el gimnasium. Era el camino a recorrer si quería convertirse en un hombre profesional, un clérigo o un profesor universitario. El gimnasium que tenía orientación humanística, asi que la primera educación de Hilbert se orientó a ese objetivo. Incluía leer y escribir en alemán y latín, gramática, análisis de sentencias simples, historias bíblicas, y problemas aritméticos simples, como sumas, restas, multipicación y división por números pequeños.

En el otoño de 1872, cuando ya estaba preparado para entrar al gimnasium propiamente dicho, el ejército prusiano visitó a la ciudad de Koenisberg. Pero más importante para la vida de Hilbert fue la llegada de una familia judía, los Minkowski, que se mudaban desde otra ciudad en Rusia. La habían abandonado debido a las persecusiones que sufrían los judíos bajo el gobierno del zar. El jefe de familia, siendo comerciante, fue obligado a liquidar todos sus activos, con apenas ganancia. Ahora en Koenisberg iniciaría un nuevo comercio, la exportación de trapos de lino blanco. Cuando sus hijos se vieron afectados por el cambio de fortuna, la madre les dijo que esa nueva ocupación era una de las más nobles, porque las hojas de los libros que tanto amaban eran hechos con ese material. La familia finalmente prosperó pero al principio las cosas no fueron fáciles. La familia se mudó a un viejo caserón cerca de la estación de tren, al otro lado del río Pregel de donde vivía la familia Hilbert.

El hijo mayor, Max, no había podido seguir una educación formal en Rusia debido a su origen judío. Fue socio de su padre en sus negocios, y a su muerte, se convirtió en el "jefe" de la familia. Oscar, el segundo hijo, fue uno de los pocos judíos en asistir al Altstadt Gimnasyum en Koenisberg. Fue doctor e investigador, descubrió la relación entre el páncreas y la diabetes, y se lo conoció como "el padrino de la insulina". El tercer hijo, Hermann, entró a los ocho años y medio en la Vorschule (escuela inicial) del mismo gimnasio. Según una biografía escrita por una de sus hermanas, los chicos Minkowski fueron una sensación en Koenisberg, "no solo por sus grandes talentos sino por su encantadora personalidad". Las habilidades matemáticas del pequeño Hermann eran notables. En una clase, cuando un profesor falló en entender un problema en el pizarrón, sus compañeros de clase le pidiero ayuda a Minkowski.

Veremos que la aparición de Hermann Minkowski influyó mucho en los primeros años del desarrollo matemático de Hilbert.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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