Angel "Java" Lopez en Blog

Ciencia


Publicado el 10 de Agosto, 2008, 22:03

Hoy leo sobre la explicación en ciencia:

Varios son los objetivos que tradicionalmente se le han atribuido a la actividad científica. Uno de los principales es la aspiración de que la ciencia sea capaz de proporcionar explicaciones tanto de las regularidades que se observan en el mundo que nos rodea como de los fenómenos particulares que caen bajo su consideración. Aunque la conformidad con los hechos observables y la compatibilidad con otros conocimientos aceptados tienen gran peso, el poder explicativo de una teoría constituye un factor importante; y los científicos lo tienen en cuenta en el momento de optar entre teorías rivales.

Por eso, se prefirió la teoría de Newton para explicar las leyes de Kepler. Pero hay otros atributos que influyen en la aceptación de una teoría: si ésta aparte de tener una compatibilidad con lo que se da en la realidad, también tiene tiene una descripción de por qué se produce un hecho, es más preferible que una que sólo observa que el hecho pasa asociado a un estado. Ejemplo: no basta "cada vez que llueve, hay una nube", es más aceptado como teoría científica cómo desde la nube y el estado de la atmósfera, aparece la lluvia.

Leo arriba "regularidades que se observan en el mundo" y "fenómenos". Yo veo que la ciencia va en busca más allá de explicar las regularidades o fenómenos. Va en busca de la caza de la realidad. Va en busca de los mecanismos, y de lo que está detrás de los fenómenos. Pero cada vez más leo, en filosofía de la ciencia, la mención de "leyes", "fenómenos", y ahora, "regularidades". Espero que cualquier que estudie la historia de la ciencia, vea que los grandes avances se han dado cuando se fue más allá de explicar las regularidades. La actividad científica no busca leyes que expliquen regularidades, por lo menos, no como actividad exclusiva. Sigo leyendo:

Por estos motivos, el concepto de explicación ha merecido una particular atención por parte de los filósofos de la ciencia. Su análisis se entrelaza con la problemática de otros tópicos centrales de la epistemología, especialmente con el papel que cumplen las leyes y los modos de inferencia que caracterizan la investigación científica.

Recién este siglo me entero que la epistemología se dedica al conocimiento científico. Para mí, era equivalente a gnoseología, el estudio del conocimiento humano. Pero parece que desde hace unos dos siglos, aparece con más frecuencia el término epistemología, en el mundo anglosajón, asociado a conocimiento científico, más que a conocimiento humano (recordemos la doxa vs la episteme de Platón).

En el párrafo de arriba, veo que se insiste en "las leyes", y no se menciona lo que comentaba: la explicación por medio de un mecanismo.

La clasificación de los distinos géneros de explicación se basa a menudo en el hecho de que una explicación se consibe habitualmente como un argumento o razonamiento en el cual las premisas ofrecen un fundamento total o parcial de la conclusión, la cual describe el hecho que se quiere explicar. Así, los criterios de clasificación suelen apoyarse, por una parte, en la inclusión o la ausencia de leyes científicas entre las premisas y, por otra parte, en las diferencias que surgen del carácter deductivo o probabilístico de la conexión inferencial que vincula los componentes de la explicación.

No hay caso: sigo sin ver modelos de la realidad y mecanismos en la lectura de este texto. Lo que hay en epistemología, es cantidad de modelos de explicación, notablemente basados en el análisis conceptual de ley científica.

El texto que comento está al comienzo del capítulo I, del libro "Modelos de explicación científica, Problemas epistemológicos de las Ciencias Naturales y Sociales", de Rodolfo Gaeta, junto con Nélida Gentile, Susana Lucero, y Nilda Robles, Editorial Eudeba.

Conceptos, Modelos, Mecanismos y Ciencia
El modelo de Kepler, el mecanismo de Newton
El mecanismo de Kepler

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 3 de Agosto, 2008, 23:15

Ya había escrito sobre Kepler y Newton, recordando las leyes del primero, y el mecanismo del segundo, en:

El modelo de Kepler, el mecanismo de Newton

Más sobre lo que denomino modelo y mecanismo en:

Conceptos, modelos, mecanismos y ciencia

Pero me había olvidado que Kepler también se preocupó por encontrar un mecanismo, algo que explicara sus leyes. No llegó a donde Newton, pero es interesante recordar lo que encontró. Leo sobre su inquietud de encontrar una explicación a sus leyes. Compra en 1602 un ejemplar de De magnete (1600)), una obra de William Gilbert (1544-1603). Su entusiasmo ante la obra es enorme. Escribe: "Si tuviera alas, querría volar a Inglaterra para hablar con Gilbert. Estoy seguro de poder demostrar todos los movimientos de los planetas con los mismos principios".

Para Gilbert, la Tierra era un imán gigante. Usando modelos de pequeñas esferas de magnetita, mostraba los efectos del magnetismo terrestre, por ejemplo, la alineación de las brújulas. Kepler no fue el primero en pensar en el magnetismo para los planetas. El holandés Simon Stevin en su "De hemellop" (Los movimientos celestes), que escribe a principios del siglo XVII, había usado el magnetismo para explicar los movimientos planetarios. Pensaba que la inmovilidad del plano de las órbitas planetarias se debía a algún efecto magnético. Había defensores de la "filosofía magnética" que describían la fuerza magnética como invisible, capaz de actuar a distancia e inmaterial. No todos podían aceptar semejantes ideas. El magnetismo no se manifestaba a grandes distancias. Y una acción a distancia inmaterial, aún la propuesta por Newton, encontró gran oposición, entre un ambiente que trataba de desembarazarse de "cosas inmateriales", en reacción a la escolástica pasada.

Gilbert no estaba exento de cierta poesía. Hablaba de su Tierra magnética como de un "cuerpo animado, que imita al alma". La filosofía magnética combinaba la cosmología con alguna visión mágica.

El Sol es el "divino primer motor del universo" para Kepler. El astrólogo Kepler no puede menos que volver a ideas de un Dios Sol, como los egipcios. Para él, el Sol estaba dotado de un alma motriz (anima motrix) y de una polaridad magnética que se extiende en el espacio. Al girar alrededor de su eje (no sé si ya se había comprobado la rotación de las manchas solares en su tiempo), esta rotación causa la revolución de los planetas que lo acompañan, arrastrados en una danza cósmica. Los planetas también tienen una polaridad magnética (como ya se insinuaba para la propia Tierra) que tiene el poder de atraerlos hacia el Sol durante la mitad de su órbita, y, notable idea, de repelerlos durante la otra mitad.

No es un mecanismo ingenuo. Kepler propone una fuerza magnética que causa un movimiento circular alredor del Sol y una fuerza que causa un movimiento radial (de acercamiento y alejamiento del Sol). Compone ambos movimientos, formando las órbitas elípticas. Y encuentra así una explicación a una de sus leyes: cuando el planeta está más cerca del Sol, la fuerza que provoca el movimiento circular es más fuerte, y hace que la velocidad del planeta aumente.

A pesar de las resistencias mencionadas, la filosofía magnética es aceptada también con fervor por otros, como Christopher Wren.

Noto entonces en Kepler, el intento de ir más allá de una ley, más que buscar una regularidad o pauta: quiere encontrar la explicación, el mecanismo. Un movimiento de búsqueda, que en la civilización occidental se inició con los griegos, pero que realmente despegó con el afianzamiento de la actividad científica, en tiempos de Kepler.

Hoy sabemos que Kepler estaba equivocado en asignarle al magnetismo lo que había de explicar la gravitación. Curiosamente, hoy se intenta unificar gravitación, con lo que ya se unificó, como el electromagnetismo y otros campos.

Para este texto me basé en la lectura de un artículo, del excelente número de Investigación y Ciencia (http://www.investigacionyciencia.es), dedicado a Newton, que llegó por estos días a Argentina, mi país. Excelentes artículos, bien escritos, con detalles que no conocía, informativos, muy bien ilustrados. Totalmente recomendable.

Más información sobre Kepler y Gilbert en:

http://en.wikipedia.org/wiki/Johannes_Kepler
http://en.wikipedia.org/wiki/William_Gilbert

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Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 26 de Julio, 2008, 11:13

Tengo varias lecturas para comentar, pero hoy sigo leyendo y comentando a Erwin Schrödinger y su libro "Ciencia y Humanismo", editorial Tusquets. El texto lo escribe luego de la segunda guerra mundial, en los cincuenta. Entiendo que son unas conferencias que dictó, que fueron precedidas por otras, que se encuentras publicadas en forma de libro con el nombre "La naturaleza y los griegos", lo pueden encontrar en la misma editorial Tusquets.

En la primera parte, Schrödinger describe cómo ve la tarea de la ciencia:

La mayoría de las personas cultivadas no muestran interés por la ciencia y no se aperciben de que el saber científico forma parte del transfondo idealista de la vida humana. Muchos creen -en su absoluta ignorancia de lo que realmente es la ciencia- que su principal cometido es el de inventar, o ayudar a inventar nueva maquinaria para mejorar las condiciones de vida. Están dispuestos a dejar esta tarea en manos de los especialistas, al igual que dejan la reparación de las cañerías en manos del fontanero....

Ciertamente, muchos ven y juzgan a la ciencia solamente por sus resultados aplicados. Y hasta leo por ahí que la ciencia está dirigida por el poder, o por la ambición de controlar la naturaleza: afirmaciones que no comparto. Sigamos leyendo a Schrödinger, que como científico, tiene algunas ideas de su propia actividad:

Qué duda cabe de que sobran razones históricas para que aún se den estas circunstancias. La influencia de la ciencia en el trasfondo idealista de la vida siempre ha sido importante, salvo, quizá, en la Edad Media cuando la ciencia europea era prácticamente inexistente. Pero confesemos que también en los tiempos modernos se produce un espejismo por el que se puede fácilmente caer en la falacia de subestimar la tarea idealista de la ciencia. En mi opinión el origen de este espejismo se sitúa hacia la segunda mitad del siglo XIX, período de un auge científico sin igual, en el que la industria y la ingeniería ejercieron tan marcada influencia en los aspectos materiales de la vida que la mayoría de las personas olvidó todas las demás relaciones. Pero lo peor es que el tremendo desarrollo material produjo una perspectiva materialista, supuestamente derivada de los nuevos descubrimientos científicos. Creo que estos acontencimientos contribuyeron en muchos aspectos a lo largo del medio siglo siguiente (período que ahora toca a su fin), al deliberado descuido de la ciencia por aprte dela gente. Porque siempre se produce un desfase temporal entre la opinión de los individuos cultos y la opinión que el público se hace de las opiniones que el público se hace de las opiniones de esa élite cultivada. No creo insensato afirmar que un promedio de desfase de cincuenta años sea exagerado.

Sea como sea, en los últimos cincuenta años -primera mitad del siglo XX-, hemos sido testigos de un progreso científico general - y de la física en particular- que ha transformado, como nunca antes lo había hecho, la visión occidental de lo que con frecuencia se ha dado en llamar Condición Humana. No me cabe la menor duda de que tardaremos otros cincuenta años aproximadamente para que el círculo de los cultos se percate de este cambio. Naturalmente, no soy un soñador idealista que pretende acelerar más de la cuenta el proceso por medio de unas cuantas conferencias. Pero, por otra parte, este proceso de asimilación no es automático. Debemos impulsarlo nosotros. Y yo contribuyo a ello en el convencimiento de que otros también aportarán su esfuerzo. Forma parte de nuestra tarea en la vida.

No entendí hacia donde apunta Schrödinger con "Condición Humana". Pero hay un desfase entre el ámbito de la "cultura" en general, y la actividad científica. Es bueno leer a autores como éste, y otros, que, más allá de sus logros en ciencia, se encargan de divulgar, comentar y discutir lo que es la ciencia, dirigiéndose a un público que puede estar confundido sobre lo que es realmente la actividad científica.´

Hay más para discutir sobre lo que escribe S. No coincido en todas sus posturas, pero me parece entendible todo lo que plantea.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 22 de Julio, 2008, 13:51

Estoy leyendo el volumen II de "El conocimiento científico", de Esther Díaz y Mario Heler, editorial Eudeba. Me parece un libro bien preparado, pero en algunas partes (tal vez mínimas, no me detuve en todo), veo algunos puntos que no comparto.

Cuando los autores llegan a tratar el falsacionismo de Popper, describen:

Una teoría no cumple con la condición de ser científifca, si de antemano no se determinan cuáles enunciados observacionales, derivados de la teoría, en el caso de ser falsados, refutan la teoría.

Pero luego, emprenden una crítica que me parece injusta, y hasta tendenciosa:

Popper opina que los freudianos no actúan con honestidad intelectual cuando se niegan a especificar en qué condiciones experimentales, en caso de ser falsadas, estarían dispuestos a abandonar sus presupuestos básicos.

Coincido con Popper, aunque cambiaría "honestidad intelectual" por "rigor intelectual", para no poner una especie de aura inmoral en la actitud de los freudianos. Igualmente acepto que "honestidad intelectual" es lo más usado en las discusiones del tema.

Pero luego leo:

Sin embargo, no se le exige lo mismo a los newtonianos, ya que en su momento no habían sido acordados criterios de ese tipo respecto a la teoría de la gravitación.

Pero, claro que no habían acordado criterios. Estos criterios aparecen con Popper, bien que el bueno de Newton y sus seguidores no tenían el poder de la precognición.

A pesar de ese "dogmatismo" newtoniano....

¿de qué "dogmatismo", aunque sea entre comillas, hablan?

... la teoría de Newton está considerada en alta estima por Popper. Podemos concluir que el "dogmatismo" newtoniano refuta el metacriterio de demarcación popperiano, ya que contradice la construcción racional al no haber estipulado de antemano enunciados básicos que, de ser refutados, invalidarían la teoría (dentro del newtonianismo, como Popper lo exige dentro del freudismo).

Perdón, o no entendí nada, o estos párrafos hacen una crítica basada en errores de concepto y de deducción. Espero que quede claro que Newton y demás, no expusieron esos criterios, que sólo aparecen en el siglo XX. Exigirles a Newton y cía esos criterios, es como pedirle a los conductores de cuadrigas una licencia de conducir.

Pero debe estar claro para cualquiera que haya estudiado física, que esos criterios son enunciables. Basta con encontrarse que los planetas viajan siguiendo una órbita pentagonal, para tener una falsación de las ideas newtonianas. Ese es el primer ejemplo que me viene a la mente, debe haber miles más.

De hecho, fue uno de los ejemplos no explicados por los "newtonianos", la precesión de la órbita de Mercurio, lo que justificó, en parte, la aceptación del modelo de Einstein. También incluiría al experimento de Michelson-Morley como una experiencia que falsa a Newton/Galileo. Pero antes que esa "discrepancia" del modelo newtoniano, hay otros casos más evidentes de experiencias posibles que podrían haber falsado a la física de Newton. En cambio, no veo que los psicoanalistas, en general, hayan llegado a enunciar, describir, alguna experiencia que consideraran que falsaría sus posturas (los autores mencionan "freudianos", yo lo extiendo a todo el psicoanálisis).

Lo que me preocupa, es que este texto (que me parece muy bueno, estoy aprendiendo mucho de leerlo), tenga estos insertos y bajadas de línea, que serán leídos por aspirantes a científicos.

Tengo otros libros de Esther Díaz, más dedicados a la posmodernidad, de la que parece no reniega mucho, hasta donde pude entender.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 19 de Julio, 2008, 22:14

Tengo varias lecturas para comentar, pero hoy sigo leyendo y comentando a Erwin Schrödinger y su libro "Ciencia y Humanismo", editorial Tusquets. El texto lo escribe luego de la segunda guerra mundial, en los cincuenta. Entiendo que son unas conferencias que dictó, que fueron precedidas por otras, que se encuentras publicadas en forma de libro con el nombre "La naturaleza y los griegos", lo pueden encontrar en la misma editorial Tusquets.

En la primera parte, Schrödinger describe cómo ve la tarea de la ciencia:

La mayoría de las personas cultivadas no muestran interés por la ciencia y no se aperciben de que el saber científico forma parte del transfondo idealista de la vida humana. Muchos creen -en su absoluta ignorancia de lo que realmente es la ciencia- que su principal cometido es el de inventar, o ayudar a inventar nueva maquinaria para mejorar las condiciones de vida. Están dispuestos a dejar esta tarea en manos de los especialistas, al igual que dejan la reparación de las cañerías en manos del fontanero....

Ciertamente, muchos ven y juzgan a la ciencia solamente por sus resultados aplicados. Y hasta leo por ahí que la ciencia está dirigida por el poder, o por la ambición de controlar la naturaleza: afirmaciones que no comparto. Sigamos leyendo a Schrödinger, que como científico, tiene algunas ideas de su propia actividad:

Qué duda cabe de que sobran razones históricas para que aún se den estas circunstancias. La influencia de la ciencia en el trasfondo idealista de la vida siempre ha sido importante, salvo, quizá, en la Edad Media cuando la ciencia europea era prácticamente inexistente. Pero confesemos que también en los tiempos modernos se produce un espejismo por el que se puede fácilmente caer en la falacia de subestimar la tarea idealista de la ciencia. En mi opinión el origen de este espejismo se sitúa hacia la sgunda mitad del siglo XIX, período de unauge científico sin igual, en el que la industria y la ingeniería ejercieron tan marcada influencia en los aspectos materiales de la vida que la mayoría de las personas olvidó todas las demás relaciones. Pero lo peor es que el tremendo desarrollo material produjo una perspectiva materialista, supuestamente derivada de los nuevos descubrimientos científicos. Creo que estos acontencimientos contribuyeron en muchos aspectos a lo largo del medio siglo siguiente (período que ahora toca a su fin), al deliberado descuido de la ciencia por aprte dela gente. Porque siempre se produce un desfase temporal entre la opinión de los individuos cultos y la opinión que el público se hace de las opiniones que el público se hace de las opiniones de esa élite cultivada. No creo insensato afirmar que un promedio de desfase de cincuenta años sea exagerado.

Sea como sea, en los últimos cincuenta años -primera mitad del siglo XX-, hemos sido testigos de un progreso científico general - y de la física en particular- que ha transformado, como nunca antes lo había hecho, la visión occidental de lo que con frecuencia se ha dado en llamar Condición Humana. No me cabe la menor duda de que tardaremos otros cincuenta años aproximadamente para que el círculo de los cultos se percate de este cambio. Naturalmente, no soy un soñador idealista que pretende acelerar más de la cuenta el proceso por medio de unas cuantas conferencias. Pero, por otra parte, este proceso de asimilación no es automático. Debemos impulsarlo nosotros. Y yo contribuyo a ello en el convencimiento de que otros también aportarán su esfuerzo. Forma parte de nuestra tarea en la vida.

No entendí hacia donde apunta Schrödinger con "Condición Humana". Pero hay un desfase entre el ámbito de la "cultura" en general, y la actividad científica. Es bueno leer a autores como éste, y otros, que, más allá de sus logros en ciencia, se encargan de divulgar, comentar y discutir lo que es la ciencia, dirigiéndose a un público que puede estar confundido sobre lo que es realmente la actividad científica.´

Hay más para discutir sobre lo que escribe S. No coincido en todas sus posturas, pero me parece entendible todo lo que plantea.

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Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 17 de Julio, 2008, 11:20

Sigo leyendo el libro de Erwin Schrödinger "Ciencia y Humanismo", editorial Tusquets. En una de las primeras páginas, discute cuál es el valor de la ciencia natural, cómo se ha tomado esa pregunta, y finalmente, expone su postura (omití frases en griego):

Tendrán sin duda en la punta de la lengua la pregunta, ¿cuál es, para usted, el valor de la ciencia natural? A lo que respondo: su objetivo, alcance y valor son los mismo que los de cualquier otra rama del saber humano. Pero ninguna de ellas por sí sola tiene ningún alcance o valor si no van unidas. Y este valor tiene una definición muy simple: obedecer el mandato de la deidad délfica: [griego], conócete a ti mismo. O, por decirlo en pocas palabras según la profunda retórica de Plotino (Enn. VI, 4, 14): [griego] "Y nosotros, ¿qué somos en el fondo?". El propio Plotino prosigue: "Quizás fuéramos antes ya de que existiera la creación, seres humanos de otro tipo, o cierta clase de dioses, una combinación pura de alma y espíritu unida a todo el universo, parte del mundo inteligible, no separados y distanciados, sino unos en el todo".

Es interesante que Schrödinger plantee que la pregunta es por nosotros mismos. Pienso como él, aunque opinio que deberíamos concentrarnos en una pregunta más amplia, ¿qué es todo lo que existe?. Siempre me ha parecido que concentrarnos en nosotros mismos, si bien es importante para nosotros, es ponerse en un punto de vista, digamos, algo sesgado. Sigue Schrödinger:

Nazco en un medio y no sé de dónde vengo, adónde voy ni quién soy. Esto le pasa a todo el mundo. El hecho de que todos hayan estado siempre en esta situación y vayan siempre a estarlo, de nada me sirve. La cuestión candente es dónde y adónde; lo único que podemos observar es nuestro entorno presente. Por ello nos esforzamos en averiguar lo más posible. Eso es la ciencia, aprendizaje, saber; ésa es la verdadera fuente de todo el esfuerzo espiritual del hombre. Tratamos de averiguar lo más posible sobre el medio espacial y temporal del lugar en que nos encontramos por el hecho de nacer. Y, conforme aprendemos, nos gusta, lo encontramos sumamente interesante. ¿No será quizás ése el fin para el que estamos aquí?

Dudo que tengamos un fin, o por lo menos, avanzaría en el conocimiento sin presuponer eso. Es bueno que Schrödinger se plantee "Nazco en un medio..." y en pocas palabras pone lo que Heidegger tardaría pesados capítulos en poner en descubierto.

Parece claro y evidente, pero hay que decirlo: el saber aislado, conseguido por un grupo de especialistas en un campo limitado, no tiene ningún valor, únicamente su síntesis con el resto del saber, y esto en tanto que esta síntesis contribuya realmente a responder al interrogante [griego] ("¿qué somos?").

Para mí, es cada vez más claro y evidente que no somos más que organismos, entre tantos que hay en el Universo, y no veo que seamos algo super especial. Hay dos preguntas que tenemos que contestarnos: ¿qué es?, a cuya respuesta nos ayuda inmensamente la ciencia natural, y otra pregunta importante, pero importante solo para nosotros, ¿qué hacer?. No me asusta contestar a "¿qué somos?" con "somos organismos". No veo que tengamos que caer en la desesperación por no ser los "hijos de Dios", o por no tener alma inmortal. Tenemos vida, y el impulso de vivirla. Tenemos nuestras capacidades, y acumulamos cultura. Sigamos adelante.

La ciencia (natural y más) nos ayuda a contestar entonces a ¿qué es?, acepto que lo que ha pasado, en muchos casos, es que la actividad científica está guiada en el fondo por contestar a ¿qué somos?. Nada de lo que es, nos indica inequívocamente qué hacer. Ahí entra nuestra libertad, y el auxilio de la filosofía, para ver más allá de nuestros impulsos individuales e inmediatos.

Algunos posts anteriores levemente relacionados al tema

Grandes preguntas en filosofía
La última pregunta

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Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 16 de Julio, 2008, 11:51

Erwin Schrödinger ha tenido una participación importantísima en la creación de la física cuántica. Estoy leyendo un pequeño libro suyo "Ciencia y Humanismo", editorial Tusquets, donde tratar varios temas interesantes para mí. Encuentro estos párrafos, donde Schrödinger plantea puntos parecidos a los que sostengo con respecto a modelos y mecanismos en

Conceptos, modelos y mecanismos
El modelo de Kepler, el mecanismo de Newton

aunque él se concentra en el modelo. Escribe sobre "partícula" y "átomo":

De hecho, no hay observación alguna relativa a la forma geométrica de una partícula ni de un átomo. Es cierto que, al reflexionar sobre el átomo, al elaborar teorías que se ajusten a los hechos observados, solemos trazar figuras geométricas en la pizarra o sobre el papel, o muchas veces tan sólo mentalmente, para exponer los pormenores de la representación mediante una fórmula matemática mucho más precisa y mucho más manejableque la que se logra con la pluma o el lápiz. Cierto. Pero las formas geométricas propuestas en estos esquemas no son directamente observables en los átomos reales. Estas representaciones son un simple apoyo mental, un instrumento de reflexión, unos medios provisionales a partir de los cuales deducimos, según los resultados de experimentos anteriores, las expectativas lógicas de los resultados de los nuevos experimentos proyectados. Los planeamos con el propósito de ver si confiman estas expectativas, verificando así si éstas eran realmente razonables y si las representaciones o los modelos de que nos valemos son los adecuados. Observarán que optamos por decir adecuados en lugar de verdaderos, porque, para que una descripción sea capaz de ser verdadera, tiene que ser capaz de admitir una comparación directa con los hechos reales. Y no suele suceder así con nuestros modelos.

Pero recurrimos a ellos, como digo, para deducir de ellos características observables. Son éstas las que constituyen la forma permanente de organización del objeto material, y generamente nada tienen que ver con "pequeñas partículas de material que constituyen el objeto".

Ciertamente, la ciencia de la física ha desarrollado modelos sobre X, sobre lo que es la realidad. En mi postura, hay realidad independiente del sujeto (aunque el sujeto es parte de la realidad), y la actitud científica, en el caso de la física, nos ha llevado a plantear y descubrir modelos que se adecuan a lo que pasa a X, lo que sea que sea lo que llamamos "partícula elemental". No hay "verdad" o "certeza" científica ("verdad demostrable" sólo hay en "juegos humanos", como las matemáticas, pongo juegos entre comillas, porque a veces me despierto platónico en este punto), hay plausibilidad, y hay adecuación con la realidad, hay modelos mejorables. Con respecto a que el modelo sea mejorable, hay otras opiniones. Más adelante en la obra, Schrödinger adopta una postura crítica ante esto. En mi postura, el modelo es mejorable. Nuestro conocimiento científico es mejorable. Es cuestión a discutir cuánto más podemos mejorar en una rama de la ciencia, y han surgido críticas interesantes en los últimos años sobre el límite de la física, por ejemplo.

La física cuántica nos da conceptos y modelos. Pienso que lo que molestaba a Einstein, en parte, era la ausencia de mecanismos claros que expliquen el modelo de onda-partícula a la que hemos llegados. Ese es el quid de toda una cuestión: por un lado, Bohr y Heisenberg, que dicen que lo que es, es el modelo obtenido, Einstein (y creo Schrödinger), resistiendo esa postura. Yo me inclino porque hay mecanismos, y hay un X por ahí abajo que corresponde a lo que llamamos "partícula", aunque no lo conozcamos perfectamente.

Y esta rama de la ciencia, es un ejemplo de conocimiento científico, obtenido más allá de nuestros sentidos, y de nuestra forma habitual de obtener conocimiento por experiencia directa (otro gran avance, que no se podría obtener por "conocimiento común" ha sido las dos teorías de la relatividad de Einstein). Gran parte de las confusiones en cuanto al conocimiento humano, se deben a no distinguir entre el conocimiento obtenido por sentido común y experiencia, con el conocimiento de la realidad que se consigue por una actitud científica, donde los conceptos, modelos y mecanismos se ponen a prueba, se busca su plausibilidad, y se trata de confirmar cuan adecuados son a lo que trata de describir. Uno de los que no distinguió claramente, fue David Hume. Pero eso es ya tema que merece otro post.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 13 de Julio, 2008, 19:50

La ciencia es una actividad humana. Tiene múltiples ramas, y en cada rama, hay gran cantidad de temas a tratar. ¿Cómo se decide qué tema es interesante? Leamos a Gabriel Mindlin, en su libro "Causa y azares, historia del caos y de los sistemas complejos":

¿Cuándo pasa un tema a ser parte ineludible de una agenda científica? Algunos responderán: "cuando se vincula a algún problema de interés para los que detentan el poder, quienes comienzan, entonces a financiar masivamente su investigación".

Disiento: el revuelo de la teoría especial de la relatividad no fue generada por el poder que quería aprovecharla para adelantar o atrasar la revolución rusa.

Otros argumentarán que la masa crítica de investigadores aumentará cuando el tema se plantea interesante y accesible, independiente de la financiación.

Concuerdo más con esta postura. Sigamos.

Otros insitirán en que la agenda científica, como la moda, baja desde instituciones glamorosas.

Puede pasar. Pero en qué institución glamorosa estaban Einstein, Faraday o Mendeleiev.

Y no faltarán quienes pongan el acento en que las instituciones glamorosas contratan gente capaz, que suele presentar el tema como interesante y accesible.

Veo que los mejores estudiantes tratan de ir a instituciones glamorosas. Y que las instituciones glamorosas tratan de contratar a luminarias ya consagradas de su campo, independientemente de si saben hablar o comunicar bien. La presencia de la luminaria es lo que atrae a estudiantes preparados (vean la historia del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton).

Los primeros, entonces, enfatizarán que el poder determina, mediante la financiación, qué investiga la gente capaz que trabaja en instituciones glamorosas. Tal vez un intrincado y complejo cóctel de todas estas visiones nos acerque a una respuesta acertada. O quizás no exista más realidad que esa multiplicidad de discursos.

Pienso que hay temas en ciencia que se dan porque la oportunidad está madura para tratarlos. Por un lado, hay un trasfondo de descubrimientos, por otro lado el genio. Newton produjo lo que produjo, luego de Galileo, Copérnico y Kepler. Si no hubiera sido él, otros hubieran tomado el camino, tal vez de forma más lenta.

¿Por qué los griegos no avanzaron en las ciencias naturales? Ahí influyó, al parecer, su rechazo a la actividad experimental. Es aquí donde veo que más claro la influencia de la sociedad en la agenda científica. Pero que esto no nos haga caer en un relativismo social: los avances científicos se han ido comprobando y usando y acumulando, más allá de la sociedad en la que fueron descubiertos.

Hoy, la actividad científica abarca a mucho más gente que en los tiempos de Newton, y la comunicación de los conocimientos y descubrimientos es más rápida. Ha habido un cambio "casi cualitativo" en la forma de hacer ciencia. Veo que los científicos se dedican a temas que les interesan, por el tema, más que por el poder. Por supuesto, hay financiación de gobiernos, pero muchas investigaciones vienen financiadas por las propias instituciones educativas, tal vez con alguna sinergia por parte de la industria (Stanford debe ser el caso más destacado que se me ocurre ahora). Notablemente, Internet está colaborando a darle un nuevo giro a esta situación: se está perdiendo algo de la ventaja geográfica de estar en un determinado lugar para hacer avances en ciencia.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 11 de Julio, 2008, 14:53

Sigo leyendo el libro "Causa y azares, historia del caos y de los sistemas complejos", de Gabriel Mindlin. Hace un tiempo, yo escribía sobre Kepler y Newton, y la diferencia de sus descubrimientos, en:

Conceptos, Modelos, Mecanismos y Ciencia

Mindlin recuerda a Kepler y Newton, y marca una diferencia parecida:

Newton construyó su obra a partir de trabajos previos. Tuvo en cuenta, por ejemplo, las investigaciones de Johannes Kepler (Alemania, 1571-1630), un matemático que estudió detalladamente las interminables listas de números que resultaban de medir las posiciones de los planetas y formuló un conjunto de reglas fenomenológicas que descubrían un patrón común. Kepler encontró que los planetas se movían en trayectorias elípticas y propuso reglas que vinculan los períodos de revolución de distintos planetas a los tamaños de las órbitas que recorren. Por otra parte, y como ya dijimos, Newton conocía el principio radical sobre el movimiento de los cuerpos que había planteado Galileo: si algo se mueve sin perturbación, continuará moviéndose por siempre en línea recta. Sobre la base de estos pilares, Newton construyó una regla única, analítica, sintética, que explicaba las reglas de Kepler y resolvía matemáticamente sus recetas para la evolución temporal de cuerpos que interactúan.

Hay una diferencia cualitativa entre el carácter de las reglas de Kepler y las de Newton. Kepler unificó la diversidad de observaciones experimentales. Sus leyes permiten sospechar la existencia de un mecanismo común detrás de todas las trayectorias de los planetas, responsable de la síntesis con que las describe la geometría. Una geometría bella, sencilla, clásica, que evoca orden y armonía. Las leyes de Newton van un paso más allá. Así como se puede tomar la posición y la velocidad de otro cuerpo, y predecir su movimiento. Pueden obtenerse nuevas soluciones (por ejemplo, trayectorias de cometas que jamás nos volverán a visitar), distintas de aquellas que inspiraron nuestra ley. De esta manera, Newton resolvió el problema de dos cuerpos interactuando gravitacionalemente.

Prosigue Mindlin analizando el determinismo que surgió a partir de entonces, y los problemas del problema de más de dos cuerpos. Ya volveremos sobre el tema.

Quisiera destacar, que desde mi postura, es más importante que Newton diera una explicación de dónde surgían las leyes de Kepler, de cómo todo se reduce a inercia y fuerzas exteriores, y de la ley de gravitación, que a la predicción. Lo excelente de Newton es que expuso de un plumazo el mecanismo de la mecánica (permítaseme usar mecanismo y mecánica juntos en la frase). Se ha dado demasiado énfasis en la filosofía de la ciencia, a la predicción, que por supuesto es importante. Pero no creo que sea la predicción la gran joya de la actividad científica. Prácticamente cualquier problema no trivial que nos se nos plantea, no tiene predicción exacta, apenas a veces aproximada. Lo importante es explicar cómo es que las cosas y procesos suceden.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 17 de Mayo, 2008, 11:34

Este post podría ir también en la sección de filosofía. Pero lo coloco en ciencia, por su relación con la evolución biológica. Julian Huxley era nieto de Thomas Henry Huxley, el llamado "bulldog" de Darwin. Tengo un ensayo suyo, sobre el progreso biológico, en su libro "Ensayos de un biólogo", de Editorial Sudamericana. En un fragmento, justamente critica una idea de Henri Berson:

El hecho de progreso biológico ha preocupado a muchos observadores. Algunos han quedado satisfechos con creer que la singular fórmula mágica de la "selección natural" la explicaría adecuadamente y sin más dificultades, olvidando que ha de haber por lo menos algunos puntos de diferencia entre una selección natural que produce un tipo degenerado y una selección natural que conduce al progreso.

Yo no veo la necesidad de tal distinción.

Algunos biólogos la han puesto, junto con todos los otros procesos evolutivos que parecen mostrarnos un desarrollo en líneas predeterminadas, bajo el encabezamiento de Ortogénesis, estos, la (¡hipotética!) tendencia de los organismos a desarrollar justamente un tipo de potencialidad latente. Berson se ha preocupado particularmente de eso; se rehusa a aceptar que haya algo que hacer con la Selección Natural o cualquier proceso determinista, y lo atribuye a su elan vital.

Aquí, como a menudo en otras partes, Bergson se revela como buen poeta pero pésimo hombre de ciencia. Su visión intelectual de la evolución como un hecho, como algo que ocurre, como conjunto que ha de ser aprehendido en un modo unitario, no ha sido superada. Parece verlo tan nítidamente como ustedes o yo podemos ver una carrera de cien yardas, manteniendo simultáneamente en su espíritu los diferentes incidentes y movimientos para formar un cuadro. Pero entonces va a darnos una descripción simbólica de lo que ve, y piensa que sus símbolos habrán de servir de sustitutivo de las explicaciones analíticas.

Aparecen los símbolos humanos, tan humanos, para tratar de explicar la realidad.

Hay un "impulso de vida"; y de hecho éste impulsa la vida por los peldaños del progreso. Pero decir que el progreso biológico está "explicado" por el élan vital, equivale a decir que el movimiento de un tren está "explicado" mendiante un élan locomotor de la máquina; es caer en el error tan a menudo condenado por los filósofos en los sabios, y ridiculizado en ambos por los satíricos, que consiste en dejar en suspenso o por lo menos descartar una dificultad dándole un nombre largo.

El élan vital es una idea de Bergson. Pero es una idea, un modelo sin contrastación. Ese es el problema del racionalismo puro. Sin apelar a la compulsa con la experiencia, cualquier cosa se puede explicar apelando a algo a lo que le ponemos nombre. Ideas como "élan vital", "alma", y hasta "mente", necesitan un estudio detallado para considerar que representan algo de la realidad. En el caso de la ciencia, las ciencias cognitivas están poniéndose a la altura del estudio de lo que llamamos mente. La ciencia biológica ha sabido dominar las variantes y sutilezas de la evolución biológica, sobre la que tanto hay que estudiar y discutir todavía. Ciencia, filosofía de la ciencia, y filosofía, pueden colaborar ayudándose mutuamente en esos caminos.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 11 de Mayo, 2008, 16:38

Encuentro en el libro de artículos sobre:

La evolución y las ciencias

en el articulo de Rosa Liascovich y Alicia Massarini  sobre Genética y Evolución, algo que había ya resumido en ese post mío de hace años, sobre la disputa entre mecanicismo y vitalismo, en la historia de la biología. Quisiera comentarlo más en detalle:

En el siglo XVII el desarrollo de la física sustentó la convicción de que el Universo se somete a una cierta regularidad, a ciertas leyes que ni aun Dios puede cambiar ya que reflejan un cierto orden de la naturaleza. Para descrifrar este orden, el científico debe analizar los fenómenos y encontrar sus leyes. Se produjo así un importante avance en la comprensión del mundo físico, que se expresa en la formulación de las leyes de la mecánica.

Bien, yo hoy ampliaría el mecanicismo a las leyes de la física, no sólo hay movimiento y choques, hay interacciones, como cuando un electrón emite un fotón y éste llega a afectar a otro electrón. Ese es el cambio que yo haría hoy al término mecanicismo. Hecho ese cambio, todo lo que ocurre en biología se puede explicar con mecanicismo, y, no olvidarse, con historia: la biología como ciencia, tiene una vertiente que depende de la historia de la vida.

Fue en ese momento cuando el naturalista sueco Carl von Linneo aportó valiosos elementos que sentaron las bases para la clasificicación de los seres vivos. A través del estudio de las características significativas que permiten delimitar a las especies, se hizo posible clasificarlas en un sistema jerárquico, que las va agrupando en un sistema jerárquico, que las va agrupando en categorías cada vez más inclusivas. Este sistema reposa en la propiedad que tienen los organismos de generar descendientes similares, lo cual garantiza la perpetuación de las especies y expresa la regularidad de la naturaleza.

Notemos que Linneo, aunque vió la similitud entre las especies, nunca llegó a imaginar que hubiera una relación entre ellas mediante algo parecido a la evolución biológica.

Sin embargo, en el contexto de la época, generación no significaba todavía reproducción. El impacto de los conocimientos de la física en la interpretación del mundo viviente resultó muy limitado, ya que los recursos de que dispone el mecanismo resulta insuficientes para desentrañar los complejos fenómenos de la vida. A diferencia de otros proceso biológicos como la circulación de la sangre, que sí pueden analizarse y describirse en términos de volúmenes, flujos y bombas, la reproducción no soportó este tipo de tratamiento. Los organismos entendidos como máquinas pierdn sus características más definitorias: su plasticidad, su complejidad y, sobre todo, su historia.

Hoy yo no veo que entender los organismos como máquinas tenga esas consecuencias. Desde Von Neumann y otros, se sabe que las máquinas que manejan información y aprovechan su ambiente, son posibles.

Frente a preguntas tales como cuál es la finalidad de estas máquinas o cómo fueron creadas, el mecanicismos fue incapaz de dar una respuesta adecuada.

Hoy, el mecanicismo extendido a la física, bien puede dar una respuesta adecuada.

Se reanimaron así las posturas llamadas vitalistas, que invocaban la existencia de una fuerza vital, intangible e inmaterial, impulsada por una voluntad divina, que operaba tanto en el funcionamiento como en la generación de los organismos.

Más que una escuela que pretendía explicar los procesos específicos de la vida, el vitalismo era, sobre todo, una tendencia contra el materialismo. Como consecuencia de los obstáculos que pone de manifiesto la dicotomía inconducente del vitalismo frente al mecanicismos, se produjo un estancamiento en el conocimiento de los procesos biológicos.

Todavía quedan resabios en la epistemología y aledaños sobre las supuestas limitaciones del mecanicismo. Mi postura es:

- El mecanicismo extendido (que incluya interacciones físicas como las conocemos hoy) explica la biología (es así en la realidad, es una postura ontológica).

- Una parte de la biología debe tener en cuenta la historia de la vida.

- Para emprender el conocimiento (postura gnoseológica) de la biología no podemos quedarnos o tratar de conocer todo desde la física. Debemos pararnos en un nivel más alto, para avanzar más rápido.

Más información sobre ese artículo en

Genética y Evolución (II)

Me falta comentar una tercera parte, sobre genética en el siglo XX.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 2 de Mayo, 2008, 1:11

Ernst Mayr fue uno de los evolucionistas principales del siglo XX. Contribuyó a lo que se ha llamado la síntesis moderna de la evolución biológica, y al desarrollo del concepto de especie. Se ha trabado en discusiones con otros colegas, notablemente contra la posición de Stephen Jay Gould y cía. Interesado en la filosofía de la biología, no llegó a escribir un tratado completo, pero paso en limpio muchas de sus ideas en conferencias, ensayos y en un libro "Por qué es única la biología", Editorial Tusquets.

En el capítulo sobre análisis y reducción, escribe:

Es de sentido común creer que un fenómeno complejo no puede ser comprendido plenamente si no se lo divide en componentes más pequeños, cada uno de los cuales debe ser estudiado por separado. Este enfoque fue el adoptado por los filósofos jónicos cuando reducían los fenómenos naturales a cuatro elementos básicos -tierra, agua, aire y fuego-; el análisis ha constituido una tradición filosófica desde entonces. El anatomista no estudiaba el cuerpo como un todo sino que trataba de entender sus operaciones disecándolo en sus partes: órganos, nervios, músculos y huesos. El objetivo de la microscopia era el estudio de componentes cada vez más pequeños de tejidos y células. El intento de llevar el análisis a niveles cada vez más bajos, a componentes cada vez más pequeños, estaba motivado primariamente en que se trata de una metodología muy heurística.

Gran parte de la historia de la biología es un relato de los triunfos de este enfoque analítico. La diversidad orgánica como un todo no resultó manejable hasta que los organismos fueron segregados en especies. La teoría celular de Schwann y Schleiden fue tan exitosa porque mostró que tanto las plantas como los animales estaban hechos de los mismos elementos estructurales básicos: las células. La fisiología logró sus descubrimientos más importantes por medio del análisis más cuidadoso de los principales órganos, hasta llegar a las células y macromoléculas. Y puede exhibirse un éxito similar del análisis para cualquier disciplina biológica. Debido a esta ininterrumpida historia de éxitos nadie hubiera cuestionado la importancia heurística del análisis.

Los mecanicistas, en su oposición al vitalismo, exigían que todos los fenómenos de la vida se analizaran hasta sus componentes más bajos para mostrar que no quedaba residuo alguno tras explicar todo en términos de la física y de la química. Esto culminó en la famosa declaración de Berlín, hecha por los fisiólogos Brücke, DuBois y Helmholtz "para promover la verdad de que en el mundo orgánico no hay otras fuerzas en actividad que las fisicoquímicas conocidas". Limitaban su afirmación a las fuerzas, y no la aplicaban a sistemas, ni a conceptos, ni siquiera a procesos. No obstante, el poder explicativo de este enfoque parecía tal que hasta el naturalista Weismann expresó con soltura que ciertos procesos biológicos se debían al "movimiento de las moléculas".

Con posterioridad, al tratar de explicar los fenómenos biológicos en términos químicos y físicos, este proceso ya no se describía como análisis sino como reducción. Como los acontecimientos ulteriores mostraron, este término resultó más bien delusorio. Los reduccionistas llamaron antirreduccionistas a sus oponentes, otro término desafortunado, porque la mayoría de ellos eran simplemente no reduccionistas que llevaban sus análisis sólo hasta ese nivel inferior donde áun reditúa información útil. No eran reduccionistas porque no adoptaron la creencia de los reduccionistas científicos de que "en principio" todo en la naturaleza viviente puede ser reducido a la química y a la física ..., ni adoptaron la creencia de que todo en la ciencia puede ser plenamente entendido en el nivel más bajo de organización.

Bueno, para mí el análisis es un método para conocer, algo gnoseológico. Yo veo que hay una reducción ontológica: lo que hay en la realidad, a nivel de la biología, se explica con lo que sucede en otros niveles, más una dimensión a veces olvidada: el tiempo. Hay historia en biología. El funcionamiento de una ameba se explica en términos de niveles físicos y químicos: no hay que apelar a alguna otra cosa para que la vida exista, por lo que sabemos hasta ahora.

Ahora bien: luego hay una postura gnoseológica, sobre si podemos alcanzar algún conocimiento con la reducción. Acá viene el problema: un dios que visitara nuestro universo, comprendería toda la biología con sólo haber comprendido la física. Pero nosotros no. De ahí que la reducción gnoseológica completa, es difícil camino para un ser humano.

Pero no hay que apelar a ningun "vitalismo", fuerza vital o algo adicional, para explicar la vida. Ese es mi postura. Pongamos un ejemplo más simple.

La humedad del agua no está en ninguna de sus moléculas: no hay moléculas húmedas. Pero la humedad es una propiedad emergente, que aparece en un nivel superior a la de las moléculas aisladas. Pero esa propiedad se explica con sólo apelar a la física de niveles "inferiores".

Hay otras cosas, como la presencia del hombre o del tal especie, que necesitan para su explicación, más allá de lo que sucede en niveles "más bajos", una historia. Toda la física y química no alcanza para explicar la presencia humana: somos productos también de la historia. Si hace sesenta y cinco millones de años no hubiera caído un meteorito en nuestro planeta, tal vez otra hubiera sido la historia. No sabemos. Es en ese aspecto histórico donde la biología es distinta de la física.

Igualmente, hay propuestas modernas que tengo que comentar, sobre la influencia de la historia, del transcurso del tiempo, también en la física: nuestro universos, sus características (como las constantes de la naturaleza), para algunos han sido fruto de la casualidad, o de la historia.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 14 de Abril, 2008, 0:15

Encuentro hoy este texto:

El estudio de la economía parece no requerir ningunas dotes especializadas de un orden desacostubradamente superior. ¿No es, intelectualmente considerada, una materia verdaderamente fácil, comparada con las ramas superiores de la filosofía y de la ciencia pura? Sin embargo, los economistas, no ya buenos, sino sólo competentes, son auténticos mirlos blancos. ¿Una materia fácil, en la que pocos destacan? Esta paradoja quizás puede explicarse por el hecho de que el gran economista debe poseer una rara combinación de dotes. Tiene que llegar a mucho en diversas direcciones, y debe combinara facultades naturales que no siempre se encuentran reunidas en un mismo individuo. Debe ser matemático, historiador, estadista y filósofo (en cierto grado). Debe comprender los símbolos y hablar con palabras corrientes. Debe contemplar lo particular en términos de lo general y tocar lo abstracto y lo concreto con el mismo vuelo del pensamiento. Debe estudiar el presente a la luz del pasado y con vista al futuro. Ninguna parte de la naturaleza del hombre o de sus instituciones debe quedar por completo fuera de su consideración. Debe ser simultáneamente desinteresado y utilitario; tan fuera de la realidad y tan incorruptible como un artista, y sin embargo, en algunas ocasiones, tan cerca de la tierra como el político.

Es lo que dijo John Maynard Keynes, al fallecer Alfred Marshall en 1924.

Han pasado décadas, y la situación de la ciencia económica es complicada. Como ciencia social, ha ido avanzando de algunas ideas a teorías más concretas. Pero su historia ha estado ligada, más que ninguna otra  ciencia social, a los avatares históricos y políticos. Hasta el siglo XIX, lo que hoy llamamos economía, se llamaba economía política.

Como menciona Keynes, un economista hecho y derecho necesita un conjunto impresionante de cualidades. A pesar de los esfuerzos de generaciones de economistas, la economía sigue sin llegar a tocar pie, para sentarse en bases sólidas. No es mi especialidad, pero me interesa. No veo que aún alla llegado un Newton de la economía a esta ciencia social. Pero puede que estemos a la vuelta de la esquina de su llegada. Estamos viviendo momentos interesantísimos. Por un lado, el conocimiento humano, y el económico en particular, ha ido creciendo, y con la llegada de Internet y otras tecnologías, se ha ido diseminando de formas que no vimos antes en la historia humana. Ya no es Marx aislado en la Biblioteca Británica, o Adam Smith trabajando para la Compañía de Indias. Ahora, hay economistas dedicados a su disciplina, conectados a través del planeta.

Noto que hoy se usa más matemáticas en economía que en los tiempos de Keynes. Pero habrá que ver si de eso salge algo bueno, o algo firme para la ciencia económica. Podemos tener muchos datos, pero habrá que ver qué podemos obtener de toda esa pila de números y hechos.

Uno de los problemas a los que se enfrenta su estudio, es que prácticamente su objeto es un "moving target", algo que se mueve en el tiempo. No es el mismo mundo económico el de Keynes que el actual. No son las mismas relaciones económicas, ni quizás los mismos actores. Tecnología, política e historia, hacen que lo que descubrimos sobre las relaciones del pasado, deban ser tomadas y adaptadas a la situación actual, sin saber exactamente cómo hacer eso.

Creo que faltan todavía algunos fundamentos en esta ciencia social. Este siglo XXI podría ser el "siglo de la economía", donde realmente se asiente como ciencia social, con modelos, conceptos, sistemas y mecanismos, corroborados. Siento como que la economía puede llegar a ser lo que me imaginaba en mi adolescencia de la psicohistoria de Isaac Asimov. Claro, exagero, pero sería interesante ver cómo la economía se asienta en un modelo que explique gran parte de los movimientos humanos. Tal vez, como ninguna otra ciencia, necesite la ayuda de tantas otras ramas del conocimiento.

Lo dice un optimista, alguien que vive en Argentina, y ha sobrevivido a todos los descalabros económicos de casi medio siglo en este pais. No hay nada que hacer: no aprendo.... ;-)

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 5 de Abril, 2008, 19:02

Hace años conocí de las posturas creacionistas, que se niegan a aceptar la teoría de la evolución tal como la concibe la actual biología, y hasta niegan algunos hechos de la evolución biológica propiamente dicha (más allá de negar teoría). La propia iglesia católica ha tomado siempre distancia de lo que llamó alguna vez "hipótesis". Ya escribiré sobre la historia de la posición de la iglesia católica ante la evolución.

Hoy quisiera tratar algo más difundido en los libros, de autores más cercanos al mundo americano. En EE.UU., el fundamentalismo religioso, el movimiento protestante, y aledaños, ha dado, durante años, lucha a la teoría de la evolución. Hay tanto para contar, de lo que pasó en el siglo pasado en EE.UU. y otros países sobre el tema. Ya iré mencionando algunos sucesos.

En los noventa, se comenzó a luchar en esas regiones contra la teoría de la evolución biológica, no desde el punto de vista religioso, sino oponiendo una "teoría", la del diseño inteligente (aunque claro, no hay prácticamente ateo o agnóstico que la sostenga). En este siglo, el consejo de educación de Kansas, en 2005, decidió cambiar la forma de enseñar la evolución en las escuelas del estado. Se consideró que, además de la teoría clásica, se debía enseñar, en igualdad de condiciones, la "teoría" del diseño inteligente, que explica la aparición de los organismos no por selección natural, sino por la intervención de una "causa inteligente", un "diseñador" de la vida.

Ante esa situación de cosas, un ciudadano, Bobby Henderson, protestó a su manera, enviando esta desopilante carta a las autoridades de ese consejo:

Les escribo con gran preocupación tras haber leído sobre su decisión de que la teoría alternativa del Diseño Inteligente deba ser enseñada junto con la teoría de la Evolución. Creo que todos podemos concordar en que es importante para los estudiantes escuchar múltiples puntos de vista de modo que puedan escoger por sí mismos la teoría que consideren más juiciosa. Me temo, no obstante, que los estudiantes sólo escucharán una teoría del Diseño Inteligente.

Recordemos que hay múltiples teorías del Diseño Inteligente. Yo, y muchos otros en todo el mundo, compartimos la vigorosa convicción de que el universo fue creado por un Monstruo Volador de Espaguetis. Fue Él quien creó todo cuanto vemos y sentimos. Nosotros creemos rotundamente que la abrumadora evidencia científica en apoyo de los procesos evolutivos, no es más que una coincidencia orquestada por Él.

Es por esta razón que les escribo en el día de hoy para requerirles formalmente que esta teoría alternativa sea enseñada en sus escuelas, junto con las otras dos teorías. De hecho, me atreveré a decir que, si no acuerdan hacerlo así, nos veremos obligados a proceder mediante acciones legales. Estoy seguro de que ustedes comprenden nuestro punto de partida. Si la teoría del Diseño Inteligente no está basada en la fe, sino que por el contrario es otra teoría científica, como se afirma, entonces deben ustedes permitir también la enseñanza de nuestra teoría, pues se basa asimismo en la ciencia, no en la fe.

Algunos encuentran esto difícil creer, así que será de ayuda relatarle algo más sobre nuestras creencias. Nosotros poseemos evidencias de que el Monstruo Volador de Espaguetis creó el universo. Ninguno de nosotros, por supuesto, estaba allí para verlo, pero contamos con registros escritos acerca de ello. Disponemos de varios gruesos volúmenes que explican todos los detalles de Su poder. Asimismo, acaso se sorprendan ustedes de escuchar que hay más de 10 millones de los nuestros, y vamos en aumento. Somos muy propensos a la discreción, ya que mucha gente afirma que nuestras creencias no se sustancian sobre la evidencia observable. Lo que esa gente no comprende es que Él construyó el mundo de manera que nos hiciese creer que la Tierra es más antigua de lo que en realidad es. Por ejemplo, tal vez un científico aplique la prueba del Carbono-14 a un objeto. Encuentra que aproximadamente el 75% del carbono-14 ha decaído por emisión electrónica a Nitrógeno-14, e infiere que ese objeto tiene una antigüedad aproximada de 10.000 años, pues la vida media del Carbono-14 resulta ser de 5.730 años. Pero lo que nuestro científico no advierte es que cada vez que efectúa una medida el Monstruo Volador de Espaguetis está allí cambiando el resultado con Sus Apéndices Fideoformes. Contamos con numerosos textos donde se describe cómo puede ser esto posible y las razones por las cuales Él lo hace. Él es, desde luego, invisible y puede pasar a través de la materia normal con facilidad.

Estoy seguro de que ahora se dan cuenta de cuán importante es que a sus estudiantes se les enseñe esta teoría alternativa. Es absolutamente imperativo que ellos se percaten de que la evidencia observable se subordina al capricho del Monstruo Volador de Espaguetis. Más aún, resulta desconsiderado enseñar nuestras creencias sin usar la vestimente elegida por Él, que es naturalmente un ropaje con insignias de pirata. No puedo insistir bastante en la importancia de este punto, y desafortunadamente no puedo describir en detalle por qué ello debe hacerse así, pues temo que esta carta está prolongándose demasiado. La explicación resumida es que Él se enfurece si no lo hacemos.

Tal vez se interesen ustedes en saber que el calentamiento global, los terremotos, huracanes, y otros desastres naturales son un efecto directo del número decreciente de piratas desde el año 1800. Para su información he incluido una gráfica del número aproximado de piratas frente a la temperatura global promedio a lo largo de los últimos 200 años. Como pueden ver, hay una relación inversa estadísticamente significativa entre los piratas y la temperatura global.

En conclusión, gracias por tomarse el tiempo de escuchar nuestras convicciones y creencias. Espero haber sido capaz de convencerles de la importancia de enseñar esta teoría a sus estudiantes. Nosotros, por supuesto, estamos capacitados para preparar a los profesores en esta teoría alternativa. Aguardo ansioso su respuesta, y abrigo encarecidamente la esperanza de que no será necesario emprender acción legal alguna. Pienso que todos podemos atisbar un futuro en el que a estas tres teorías se les conceda un tiempo equivalente en nuestras aulas de ciencias en todo el país, y eventualmente en el mundo. Un tercio del tiempo para el Diseño Inteligente, un tercio para el Monstruismo Volador de Espaguetis, y un tercio para las conjeturas lógicas basadas en una arrolladora evidencia observable.

Sinceramente suyo

Bobby Henderson, ciudadano preocupado

(Imágenes tomadas del artículo The Flying Spaguetti Monster)

A lo que apunta Henderson, es a mostrar que la teoría del diseño inteligente, como la suya, no es una teoría científica, porque explica todo, de una forma arbitraria.

Pueden visitar

The Gospel of the Flying Spaghetti Monster
Russell Teapot
Church of the Flying Spaghetti Monstar at Randi.org

Para encontrar posiciones a favor y en contra del Diseño Inteligente visitar

Intelligent Design at Wikipedia

Algo relacionado:

http://en.wikipedia.org/wiki/Omphalos_%28theology%29 (tengo que escribir sobre Gosse y su teoría, sobre la escribieron Stephen Jay Gould, Martin Gardner, y Jorge Luis Borges)
http://en.wikipedia.org/wiki/Tl%C3%B6n%2C_Uqbar%2C_Orbis_Tertius (clásico "mundo inventado" de J.L.Borges)

Encontré el texto de la carta en el libro "Evolución o diseño" de Rafael Alemañ Berenguer, Ed. Equipo Sirius.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 4 de Abril, 2008, 10:59

Hace un tiempo escribí sobre psicoanálisis en

Sobre el psicoanálisis

El bueno de Sebastián, que mantiene el sitio

http://www.clubdelarazon.org

escribió un comentario

"Yo no condenaría algo por no ser científico", es cierto, no tiene nada de malo "no ser cientifico". El problema en realidad es cuando estas disciplinas tienen pretenciones de ser llamadas cientificas cuando no lo son.
Tampoco es protociencia, protociencia podria haber sido hasta principios de siglo (pasado), cuando recien daba sus primeros pasos y construia sus bases teorias y empiricas, pero no se puede permanecer en ese estadio para siempre. A esta altura habria que animarse, como hacemos algunos, a califacarla directamente de pseudociencia

Ciertamente, maese Sebastián. Creo que Freud tuvo la intención de una actitud científica, pero luego, tal vez entusiasmado por su idea, o por éxitos tempranos, o alguna otra causa, dejó de lado la contrastación, la corroboración, el análisis crítico (curiosamente, encuentro el mismo patrón en Bach, el creador de las famosas flores).

Hace un tiempo, encontré el texto de una entrevista al "beato" (más que bueno) Mario Bunge en la web, y ahora la encuentro en el sitio de Sebastián:

Entrevista a Bunge sobre psicoanálisis

Vayan y lean. Un punto a destacar es cómo una disciplina se enseña, y la gente toma sus aparentes conclusiones como verdad revelada, o las critica pero sin salir de los fundamentos y fronteras marcados inicialmente. Así, toda una comunidad se ve aislada de la actitud científica, y hasta rechaza la crítica. El título de este post, está inspirado en el fragmento de ese artículo:

-En la Universidad de Buenos Aires más del 90% de la gente enseña psicoanálisis. Más que enseñar, se adoctrina. En primer año se ve psicoanálisis, en segundo o tercero se ve “psicopatología” que es puro Lacan. No se ve una actitud de apertura...

-Claro. “Macaneo I”, “Macaneo II”, “Macaneo III”..., y ya pueden empezar. Se lanzan sobre la población incauta y pueden ejercer una profesión.

En estos días, me reencontré con un libro de Bunge, "Vistas y entrevistas, opiniones impopulares sobre problemas de actualidad", Ediciones siglo veinte. Ahí presenta entrevistas que le hicieron otros. En la parte III, capítulo 13, tenemos "Diálogos platónicos con Mario Bunge (una reconstrucción racional)", de Alberto Hidalgo Tuñon, de la Universidad de Oviedo. Bunge describe ahí su encuentro, encanto y desencanto con el psicoanálisis (como dato personal, es parecido a lo que me pasó a mí, con diferencias):

Bueno, mi pasión por las ideas y la lectura es casi tan vieja como yo. Data de los 14 años y estuvo relacionada con la política, seguramente por influencia de mi padre, que fue diputado socialista durante veinte años. Tenía a mi disposición una gran biblioteca, en la que había libros no sólo de mi padre, sino también de mi tío Carlos Octavio, que había sido polígrafo y abogado, y de mi abuelo. Así que me topé con libros de filosofía bien pronto. Creo que a los quince años. Desde entonces leí omnívoramente, pero de un modo nada selectivo. Un chico de 15 años se deja impresionar fácilmente y yo, cuando leí cosas sobre el psicoanálisis a esa edad, me convertí pronto en un partidario entusiasta y poco reflexivo. Creo que seguí admirando el psicoanálisis hasta los 17 años por lo menos. La razón me parece sencilla: Cualquiera puede entender el psicoanálisis, incluso un chico de 15 años. Como, por añadidura, es una ideología que todo lo explica y que deja que se le escape nada, posee un gran atractivo para quien busca credos sencillos. Además, el psicoanálisis de Freud es un eficaz sucedáneo de las religiones tradicionales y ese es otro de los motivos de su éxito. Supongo que todo eso influyó en la aceptación del psicoanálisis en un muchacho nada religioso como yo. Ahora, usted me pregunta que por qué he superado esa influencia. Me parece que eso ocurrió genéricamente cuando me tropecé con la física y me di cuenta de que era una ciencia de verdad. A los 17 años leí unas obras de divulgación física de Jeans y Eddington que me fascinaron. Por un lado me abrieron los ojos a las nuevas ideas de la física teórica y la astrofísica y por otro me pusieron en guardia ante las interpretaciones ideológicas y religiosas que tanto James Jeans como Arthur Eddington hacían de esas ideas. Por aquellas fechas decidí estudiar física para poder refutar estas representaciones. Así que a los 18 años ingresé en la Universidad de la Plata, que era la única que disponía de laboratorios y de cursos específicas de física. Desde entonces me he ido persuadiendo de que el psicoanálisis no es una ciencia, pues no ha podido demostrar ni experimental, ni estadísticamente que sus hipótesis son ciertas. Más aún, ha sido y sigue siendo el movimiento psicológico que con más eficacia ha bloqueado el progreso de una auténtica piscología científica. En 80 años de existencia el psicoanálisis sigue estando tan alejado de la biología, en particular de la neurofisiología, como estaba al comienzo. Pero los progresos de la psicología en este siglo han venido precisamente del lado de la psicobiología, de la neurofisiología y de la psicología social, ramas del saber que el psicoanálisis siempre ha ignorado o tergiversado. Hoy sabemos además que como terapia no es eficaz; para casos de fobias, por ejemplo, es mucho más eficaz la terapia de la conducta; para las psicosis es mucho más eficaz también la quimioterapia...

Eso de "cualquiera puede entenderlo", "ideología que lo explica todo", "sucedáneo de las religiones" es una excelente descripción que explica la aceptación del psicoanálisis.

Esta actitud de aceptar una explicación, sin análisis crítico, es típica del ser humano. Muchas veces aceptamos posiciones porque nos parecen coherentes, o porque explican algo, o porque casa con nuestras preconcepciones sobre el tema. Pero no nos detenemos a ver si realmente tienen una base sólida, si lo que afirman está respaldado por lo que pasa en la realidad (como planteo en Los elefantes, la tortuga y el modelo). Los resultados (cuya existencia está muy discutida en psicoanálisis) no aseguran que estemos en el camino correcto (leer El limón adelgaza).

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 26 de Marzo, 2008, 13:27

Ayer comentaba sobre la renuencia de los griegos a efectuar experimentos, aunque Aristóteles y sus seguidores no rechazan la experiencia. Ver:

Experiencia y experimento

Bueno, al menos sus seguidores inmediatos tienen en cuenta la experiencia: ya llegados a la época de Galileo, muchos la rechazan, por ejemplo, se niegan a ver a través de un telescopio, por abrazar y seguir los preceptos del estagirita, que había "decretado" la inmutabilidad de los cielos. Por supuesto, Aristóteles no había "decretado" eso: sólo había usado su mejor juicio, basado en la experiencia, para afirmar eso. Si hubiera habida una explosión de supernova en su tiempo, probablemente hubiera cambiado de parecer.

Pero dejando la especulación, sigamos explorando el tema de experimento, experiencia y experimento mental. Encuentro en el libro que Roberto Torretti, "The Philosophy of Physics", una refutación de Galileo a una afirmación de Aristóteles. Galileo fue partidario de la experimentación y aún del experimento mental.

Aristóteles había afirmado que un barco flota más en mar abierto (tiene más volumen sobre su línea de flotación) que en una bahía. Lo explicaba diciendo que en mar abierto había más agua que ayudaba a flotar al barco. Galileo, en cambio, explicó que no depende de la cantidad de agua que rodea al barco.

Con los elementos de los tiempos de Aristóteles (y aún de Galileo), era difícil llevar a cabo una medición en medio de un mar abierto, en constante movimiento. Tal vez alguna experiencia mal evaluada, había hecho que Aristóteles llegara a su conclusión. Galileo no estaba en mejor forma para comprobar la veracidad o falsedad de lo afirmado por el griego. Pero propuso un experimento (no está claro si lo llevó a cabo, todo indica que sí):

Colocamos un pequeño contenedor flotante en un tanque de agua. Lo vamos llenando con pequeños bolas de plomo, hasta que se hunde. Contamos la cantidad de bolas de plomo necesarias para lograr el hundimiento. Luego, repetimos el experimento con un tanque "cien veces más grande" (según sus palabras), y encontraremos que hacen falta la misma cantidad de bolas de plomo para hundirlo.

Esta experiencia de Galileo no se les había ocurrido a los griegos, para los cuales el concepto de experimento artificial iba, al parecer, en contra del estudio de lo natural. Fue gracias a Galileo y otros, que el experimento artificial comenzó a ser aceptado. El caso de usar un plano inclinado para estudiar la caída de los cuerpos, en lugar de ir directamente a observar las caídas naturales, es otro caso a favor de la postura de Galileo.

Hoy, por lo menos en las ciencias físicas, estamos plagados de experimentos artificiales. En la naturaleza encontramos (salvo raras excepciones, como en los rayos cósmicos) nada más que neutrones, protones y electrones, los primeros sólo constituidos de quarks d y u, según el modelo estándar. Pero gracias al experimento artificial, hemos avanzado y visto más allá, planteando modelos más ricos, que parecen corresponder más con la realidad "real", con lo que es el caso, para utilizar una expresión de la filosofía.

Uno no puede dejar de preguntarse, qué hubiera pasado si el experimento artificial hubiera sido abrazado por la mentalidad griega. En los griegos, vemos dos tendencias: una, el racionalismo total (de la mano de Parménides, y luego Platón de alguna manera), y luego el empirismo (experiencia como inicio del conocimiento) con razón (para formación de hipótesis y modelos) de Aristóteles, pero al que le faltó lo que lo llamo la actitud científica de diálogo con la realidad, por ejemplo, por medio del experimento artificial (por supuesto que la realidad no dialoga con nosotros: nosotros planteamos preguntas, desde nuestros conceptos y modelos, y la realidad "responde" con hechos a los que tenemos que dar una forma, de nuevo, con nuestras capacidades de entendimiento).

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 25 de Marzo, 2008, 14:32

Tengo un nuevo libro, "The philosophy of Physics", de Roberto Torretti. Leo en la sección 1.1 "Mathematics and Experiments", del primer capítulo "Natural Philosophy in the Seventeenth Century" (traduzco libremente):

... Un experimento físico artificialmente produce un proceso natural bajo condiciones cuidadosamente controladas y lo exhibe de forma tal que su desarrollo puede ser monitoreado y sus salidas pueden ser registradas. Típicamente, el experimento puede ser repetido bajo esencialmente las mismas condiciones, o puede que sean deliberada y selectivamente modificadas, para confirmar regularidades y correlaciones. La experimentación ha aparecido naturalmente en algunas artes prácticas, como cocinar, en la práctica de cultivos (gardening), en metalurgia, ninguna de las cuales podria haberse desarrollado sin el experimento. Tenemos también alguna evidencia de experimentación en los griegos con intenciones puramente cognitivas. Sin embargo, uno de nuestros más tempranos testimonios, que refiere a experimentos en acústica, contiene una crítica (jibe) a aquellos que "torturan" las cosas para extraer información de ellas.

Se refiere a un pasaje de "La república", de Platón, el 537d. Platón describe experimentos en acústica que consisten en probar cuerdas bajo diferentes tensiones. El verbo en griego que usa se a traducido "poner a prueba, poner en cuestión", pero también en otros textos griegos se lo ha tomado como interrogatorio judicial bajo tortura. No tengo el fragmento acá, pero es interesante ver que un experimento no es tomado al mismo nivel que experiencia, para los griegos. Un experimento es algo artificial para ellos. No tengo la fuente acá, pero recuerdo que Francis Bacon también escribió algo como "para obtener una verdad de la naturalez, hay que torturarla". Sigo leyendo:

Y la idea de preparar artificialmente un proceso natural, es una contradicción de términos para un aristotélico. Esto puede ayudar a explicar el por qué del énfasis de Aristóteles en la experiencia como única fuente de conocimiento no se dirigió hacia el experimento, aunque algunas experimentaciones sistemáticas fueron llevadas a cabo en la antigüedad, antigüedad tardía, y en la Edad Media (aunque usualmente no en círculos aristotélicos).

Tengo que seguir leyendo el libro de Torretti, que pone en perspectiva varios puntos que me han interesando en los últimos años.

Roberto Torretti