Angel "Java" Lopez en Blog

Filosofía


Publicado el 19 de Mayo, 2009, 11:04

Hace un tiempo escribía un post sobre H.L. Mencken en

El lugar del hombre en la naturaleza, según Mencken

El bueno de Marcelo de http://cortitoyalpie.blogspot.com/ dejó un comentario, donde mencionaba uno de sus posts:

Citas de H.L. Mencken

Quería recomendarles hoy la lectura de su blog, y de ese artículo en particular. Muchas veces, los seres humanos nos tomamos por especiales, por el centro de la creación, por ser algo fuera de la regla, algo tocados por los dioses, hasta con alma inmortal y todo.

Quien haya seguido este blog, sabe que no es mi postura.

Lean esas citas del post de Marcelo. Me atrevo a reproducir algunas:

  • El impulso para salvar a la humanidad es casi siempre sólo una máscara para el impulso de dominarla.
  • Dicen que necesitamos religión, cuando lo que realmente quieren decir es que necesitamos policía.
  • La más curiosa convención social de los grandes tiempos en los que vivimos, es la que nos da la impresión de que las opiniones religiosas deben ser respetadas.
  • La maldición del hombre, y causa de casi todas sus tragedias, es su estupenda capacidad para creer en lo increíble.
  • Visiten sus posts sobre religión.

    Agradezco también a Marcelo, por el detalle que dejó en los comentarios a mi post

    Inteligencia Artificial en la caida del conductismo

    Algunos post relacionados a mi postura sobre el ser humano:

    No sé si se dan cuenta
    Un plin plin en el viento

    Nos leemos!

    Angel "Java" Lopez
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    Por ajlopez, en: Filosofía

    Publicado el 5 de Abril, 2009, 22:09

    Desde hace dos años, tengo un libro de Miguel García-Baró, Introducción a la teoría de la verdad (Editorial Síntesis). Es un libro que leo salteado, tengo que estudiar algunos temas antes de sumergirme de lleno en él. García-Baró visita y comenta a varios filósofos, desde Sócrates/Platón, hasta Hume, Berkeley, Locke, Nietzche, Moore, y otros, analizando, desde el diálogo del Teeteto y aledaños, el problema de qué es la verdad y cómo alcanzarla en filosofía.

    Hacia el comienzo, plantea tres problemas de la metafísica. Leo:

    En primer lugar, la metafísica trata de explorar qué quiere decir verdaderamente ser; esta palabra -y quizás esta experiencia- tan básica, que impregna todo el lenguaje de múltiples maneras y parece recoger, con increíble sencillez, el misterio decisivo: la diferencia respecto de la nada.

    Cada año que pasa, pienso más y más que el preocuparse por la palabra ser y su problema, es un seudo-problema, o un problema que ha sido tratado de forma tan laxa, que ha dado lugar a cualquier paparruchada.

    En segundo lugar, la metafísica intenta decidir qué cosas existe verdaderamente y cuáles otras, o bien existen de manera más débil o impropia, o bien son ficciones de la imaginación del hombre.

    Este es un problema más interesante. Siempre veo que ese problema deriva en el planteamiento de una ontología, de ver qué tipo de objetos hay en la realidad y en nuestra mente.

    Más adelante:

    El tercer problema principal de la metafísica es el de la posibilidad y los tipos de conocimiento o, con otras palabras, el problema de la verdad. Y, aunque pudiera parecer a primera vista que esta tercera cuestión es menos importante, menos general que las anteriors, y que está situada en un nivel muy distinto, mal relacionada con las otras dos, tampoco es difícil notar en seguida que ésa es una impresión no justificada. Quizá la realidad sea qe el problema de la verdad alcance dimensiones más profundas de la temática metafísica que los temas del significado del ser y la delimitación de lo que existe y las esferas en que se contiene.

    Este es otro problema importante. Me temo que los griegos plantearon siempre conocimiento como algo indubitable, y se embarcaron en una búsqueda ardua del camino de ese conocimiento. Descartes tiene algo de esa aspiración: lo que quiere construir debe estar más allá de la duda. Hoy, veo que que no hay conocimiento indubitable, sino aproximado. El camino para llegar a ese conocimiento no es la razón pura, sino la razón y la experiencia. Gran parte del libro trata de esa tensión, entre por un lado, los partidarios del racionalismo, y por otro, los empiristas. Pienso que ninguno de los extremos es "el camino".

    Nos leemos!

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    Publicado el 13 de Marzo, 2009, 8:44

    Ya varias veces comenté textos y posturas de Mario Bunge, al que por aquí, en este blog, lo llamo el beato Bunge, porque, si bien están el bueno de Hume, el bueno de Bertrand Russell, el bueno de Stephen Jay Gould, el bueno de Richard Feynman, gente que se destaca por su claridad (aunque luego podamos discutirle algún punto), aparte de ellos, se sitúa el más que bueno, el beato, en olor de santidad, Mario Bunge.

    Este post está dedicado a mantener una lista de los anteriores posts basados en escritos de Bunge:

    Claridad según Bunge
    Donde Bunge explica la necesidad de la claridad al abordar un problema.

    Metafísica, ciencia y biología
    Aclarando la relación entre ciencia y ontología/metafísica, dando algún ejemplo de biología.

    Entrevista a Mario Bunge
    Podemos escuchar directamente la voz del beato, nutrirnos de La Palabra

    Otra entrevista, en su última visita a Buenos Aires
    Mario Bunge en Buenos Aires

    El lenguaje y el mundo
    Donde ataca el énfasis puesto en el lenguaje, tildándolo de realismo ingenuo

    He estado describiendo algunas de las cosmologías que enumera Bunge en su obra "Crisis y reconstrucción de la filosofía":

    Cosmologías en Bunge
    Holismo según Bunge
    El jerarquismo y la gran cadena del ser

    Sobre la filosofía
    Filósofos y basureros

    Bunge atacando a Feyerabend, Kuhn:

    Feyerabend según Bunge
    Kuhn y sus paradigmas

    Uno de los blancos preferidos de Bunge, el psicoanálisis:
    Bunge y el psicoanálisis: Macaneo I, Macaneo II y Macaneo III

    Otro blanco, paparruchadas en Heidegger
    Dasein según Bunge

    Los posmo también reciben su cucharada de crítica:
    Bunge y el escepticismo postmoderno

    Contra la intuición en solitario
    Intuición según Bunge
    Las limitaciones del conductismo, su auge y caída
    El conductismo según Bunge

    El realismo es uno de sus temas preferidos

    Realidad y apariencia
    Más apariencia y realidad
    Realidad y apariencia en Bunge
    La epifanía de Mario Bunge
    Bunge enumerando posturas no realistas
    Bunge y la esencia

    Sobre filosofía de las matemáticas

    Intuición sensible en matemáticas
    El intuicionismo matemático primer tesis
    El origen del intuicionismo matemático
    Kant y el intuicionismo matemático

    Espero seguir escribiendo sobre varios temas, como la actividad científica, el realismo científico, emergencia y convergencia, filosofía de la ciencia, filosofía de la biología, sistemismo y los demás temas que Bunge trata, con notable maestría.

    Nos leemos!

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    Publicado el 8 de Marzo, 2009, 11:11

    Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer. Pueden leer sobre su historia en

    Día Internacional de la Mujer (Wikipedia)

    (curiosamente, hay controversia sobre el origen de la elección del día, 8 de Marzo)

    Ha habido una larga historia para que la mujer goce hoy de una posición igualitaria (por lo menos, en tendencia) a la del hombre. Todavía hay camino por recorrer, pero se va avanzando.

    Quisiera recordar hoy que no siempre fue así. Una perla de muestra: encuentro en estos días, un curioso soneto (y, en mi opinión, divertido a la luz de los tiempos actuales), que muestra cómo se consideraba el autor (y supongo que tendría seguidores) a la mujer en otros tiempos. El autor, Quevedo:

    Muy buena es la mujer si no tuviese
    ojos con que llevar tras sí la gente,
    si no tuviese lengua maldiciente,
    si a las galas y afeites no se diese.

    Si las manos ocultas las tuviese,
    y los pies en cadenas juntamente,
    y el corazón colgado de la frente
    que en sospechando el mal se le encendiese.

    Muy buena, si despierta de sentido,
    muy buena, si está sana de locura;
    buena es con el gesto, no raído;

    Poco ofenda encerrada en cueva oscura;
    mas para mayor gloria del marido
    es buena cuando está en la sepultura.

    (Citado inesperadadamente en el libro "Veinte matemáticos célebres" de Francisco Vera)

    El mismo Borat se resistiría a firmar este poema. Algo más, sobre Borat, el personaje de Sacha Baron Cohen, que sirve de sátira a cualquier sexismo que quede aún remanente:

    Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan

    En la página en español sobre Borat

    http://es.wikipedia.org/wiki/Borat

    leemos:

    Para él, el rango de importancia es éste: "Dios, Hombre, caballo, perro, mujer, rata, y esos bichitos pequeñitos que se arrastran por el suelo"

    Agradezcamos que hoy esto se toma esto como ironía. Pero no siempre fue así.

    Nos leemos!

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    Publicado el 7 de Marzo, 2009, 18:10

    Ayer escribía sobre la claridad en Mario Bunge:

    Claridad según Bunge

    Quiero hoy compartir unos párrafos de la autobiografía intelectual de Karl Popper, su libro "Búsqueda sin término". En parte de la sección 16 "Teoría del conocimiento; Logik der Forschung", describe la génesis de su primer libro escrito (pero no el primero publicado) titulado "The Two Fundamental Problems of the Theory of Knowledge":

    Tan pronto como tuve mecanografiados un cierto número de capítulos, los puse en manos de mi amigo y antiguo colega en el Instituto Pedagógica, Robert Lammer. Resultó ser el lector más concienzudo y crítico que jamas haya encontrado: recusaba cualquier punto que a su juicio no era claro como el cristal, cualquier laguna en mi argumentación, cualquier conclusión vaga que yo hubiera dejado. Yo había redactado mi primera versión de manera bastante rápida, pero gracias a lo que aprendí de las insistentes críticas de Lammer, nunca he vuelto a escribir nada a la ligera. Aprendí también a no defender nunca nada que yo hubiese escrito de la acusación de no ser bastante claro. Si un lector concienzudo encuentra oscuro un pasaje, tiene que ser reescrito. De este modo, adquirí el hábito de escribir y reescribir una y otra vez, continuamente clarificando y simplificando. Creo que casi por entero debo este hábito a Robert Lammer. Escribo como si alguien estuviera constantemente mirando sobre mi hombro y señalándome de continuo pasajes que no son claros. Por supuesto, sé muy bien que uno nunca pued anticipar todos los posibles malentendidos, pero creo que pueden evitarse algunos de ellos asumiendo que hay lectores que desean entender.

    Popper tiene la delicadeza de preocuparse por transmitir claramente lo que piensa. Agradezcamos a Lammer, que lo ayudó en ese escrito. Pero pienso que Popper sin ayuda ya tenía inclinación por escribir claramente. Los problemas que acarrea transmitir una idea que no se entienda, son demasiados para no preocuparse por la claridad.

    Temo que pensadores como Hegel y Sartre, no tuvieron esa delicadeza.

    Nos leemos!

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    Publicado el 6 de Marzo, 2009, 8:14

    Varias veces escribí en este blog, sobre la necesidad de la claridad, en cualquier diálogo. Muchos escritos de filosofía no se caracterizan por la claridad, lo que lleva a la mal interpretación permanente. Encuentro claridad en pensadores como los buenos de Hume y Russel, y por supuesto, en el más que bueno, el beato Mario Bunge. Hace unos días mencioné su libro "El problema mente-cerebro", un problema que ha dado trabajo, y sigue dándolo, a pensadores y científicos. Leo ahí, al final la introducción, cómo Bunge defiende la necesidad de claridad:

    Nuestro marco de referencia será tan exacto como sea posible, porque creemos en la claridad, sobre todo cuando estamos tratando con cuestiones enrevesadas y controvertidas. Esto hace que no intentemos responder a la pregunta de si la existe sin haber definido previamente el concepto de mente: ya ha havido durante miles de años suficiente oscuridad sobre este punto, oscuridad debida a la repugnancia mostrada por filósofos y teólogos a establecer sus tesis con un mínimo de claridad.

    Es notable que se reconozca esa actitud de muchos filósofos.

    Por supuesto, no intentaremos definir todos y cada uno de nuestros términos, pues esto nos haría caer en la circularidad. Tomaremos prestados algunos de ellos de la biología y otros de la filosofía exacta, y caracterizaremos nuestros conceptos básicos (indefinidos) por medio de postulados (o supuestos iniciales), del mismo modo que hace en las ciencias exactas. Y al postular (o suponer), tanto como al definir, intentaremos mostrar con la mayor claridad posible la estructura de nuestros conceptos.

    Esto no impide la discusión. Bunge no pone los postulados como dogmas, sino que los sustenta. Y permite avanzar en la discusión de un problema. Luego, uno puede discutir uno o varios de los puntos de partida, pero por lo menos queda claro para todos, cuales son esos puntos, y cuando se usa una frase, como "sistema neural" en el libro, uno ya sabe a qué se refiere, porque cada término en Bunge queda claramente definido. Las definiciones no son definiciones cerradas: cualquiera puede discutirlas.

    Por esto representaremos las  propiedades cerebrales como funciones matemáticas, interpretaremos los estados cerebrales como valores de listas de ciertas funciones, y los procesos cerebrales como secuencias de esos estados. Al proceder de este modo, en lugar de hacerlo del modo informal característico de casi toda la literatura sobre el problema mente-cerebro, evitamos la oscuridad y establecemos una conexión de gran fuerza con la neurobiología matemática y la filosofía exacta.

    Posts relacionados:

    Sócrates y los nombres
    A favor de la claridad
    Liga de los levitadores contra los ventiladores de techo
    La claridad en Hume y Russel según Einstein

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    Por ajlopez, en: Filosofía

    Publicado el 2 de Marzo, 2009, 7:40

    Metafísica y ontología son palabras que no siempre se encuentran bien definidas en cada autor. En uno de los mejores libros de Mario Bunge, escrito en coautoría con Martin Mahner, "Fundamentos de Biofilosofía", se describe claramente la relación de la metafísica (y ontología) con la ciencia, para estos autores. Ese libro es estupendo, porque los autores van describiendo claramente los fundamentos de un realismo científico, y luego, se ocupan de la filosofía de la biología, que es una de las ciencias que más problemas interesantes tiene con relación a sus conceptos, definiciones y filosofía. Leo en las primeras páginas del libro:

    La metafísica (ontología o cosmología filosófica) es una rama tradicional de la filosofía, y como tal no necesita justificación a los ojos del filósofo a menos que se trate de un positivista.

    Recordemos que el positivismo surge en el siglo XIX como una reacción a la "blabeta metafísica" de tantos autores.

    Sin embargo, algunos científicos aún pueden sospechar acerca de la relevancia de la metafísica con respecto a su disciplina. Después de todo, sigue siendo popular equiparar la metafísica con la religión, la especulación desenfrenada o algún discurso ininteligible acerca del Ser, la Nada, Dasein, la deconstrucción, etc.

    Especulación tantas veces usada sin control en el siglo pasado.

    Así, resulta comprensible que sigan existiendo antimetafísicos entre los científicos, y hasta el filósofo ocasional expresa sus dudas sobre si la metafísica puede ser de utilidad alguna para la biología (p. ej. van der Steen, 1996: 121). Sin embargo, el hecho de que algunas metafísicas sean erróneas o inútiles no vuelve objetable a toda la metafísica: después de todo, cualquier creencia o acción humanas incluyen algunas presuposiciones metafísicas. Por ejemplo, la mayoría de nuestros actos presupone que existe en efecto un mundo externo al sujeto cognoscente o actuante. De esta manera, tal como se observó acertadamente en muchas ocasiones, un antimetafísico sólo es alguien que sostiene creencias metafísicas primitivas y no examinadas.

    Sin embargo, algunos biólogos interesados en la armazón metafísica de su disciplina saben desde hace mucho tiempo que hay, obviamente, problemas ontológicos en la ciencia (p. ej., Woodger, 1929; Beckner, 1964.) Después de todo, la literatura biofilosófica abunda en publicaciones sobre, por ejemplo, la "ontología de las especies", la "metafísica de la evolución", etc. Aun así, ¿qué es exactamente la metafísica u ontología?

    Como es de esperarse que cada filósofo conteste a esta pregunta en forma diferente, explicaremos brevemente qué entendemos por "metafísica". Con Pierce (1892-1893), Montagu (1925), Woodger (1929) y algunos más, consideramos la metafísica como ciencia general. En otras palabras, la ontología es la ciencia aplicada a la totalidad de la realidad: la que estudia los rasgos más generales de cada modo del ser y el devenir. Intenta responder preguntas generales como: ¿Qué es la materia? ¿Qué es un proceso? ¿Qué es el espacio-tiempo? ¿Hay propiedades emergentes? ¿Se ajustan todos los eventos a alguna(s) ley(es)? ¿Hay especies naturales? ¿Qué hace real a un objeto? ¿Hay causas finales? ¿Es real el azar?

    Ese es el principal contacto entre la filosofía que plantean y la ciencia: un análisis crítico de los conceptos que se manejan. El científico, en general, no se detiene a analizar críticamente los elementos que maneja. Y un filósofo, de estos tiempos, no debe dejar de lado todo lo que la ciencia tiene para darle.

    Si la ontología es ciencia general, entonces las ciencias fácticas específicas, o ciencias de la realidad son metafísicas especiales u ontologías regionales. En nuestra opinión tanto la ciencia como la ontología hacen preguntas sobre la naturaleza de las cosas pero, mientras la ciencia lo hace en detalle y produce así teorías abiertas al escrutinio empírico, la ontología es extremadamente general y sólo es comprobable por su coherencia con la ciencia. En consecuencia, no hay una brecha y mucho menos un abismo, entre la ciencia y la ontología. Es más, algunos de los problemas científicos más interesantes son al mismo tiempo problemas metafísicos. Ejemplos ¿Qué es la vida? ¿Qué es una especie? ¿Qué es la mente?

    Estupendas preguntas, algunas se tratan en este libro. Con respecto a la mente, hay otro excelente libro, esta vez con solo autor Mario Bunge, "El problema mente-cerebro", que daría  razones para una centena de posts para este blog.

    Dependiendo de los principios metafísicos que el científico dé por sentados, la investigación científica será guiada o desviada por ellos. Por ejemplo, mientras que una ontología materialista descartará las fuerzas inmateriales, tales como la entelequia y el élan vital, una metafísica idealista las aceptará. Compete al historiador de la ciencia desenterrar los postulados ontológicos de la ciencia, y al filósofo de la ciencia reformularlos claramente, justificarlos o criticarlos, y eventualmente sistematizarlos. Esta es, pues, la tarea de la ontología científica en general: desenterrar, limpiar, generalizar y unir en una totalidad (sistema) coherente las ideas metafísicas usadas realmente en la investigación científica.

    Los autores no nos dejan sin un ejemplo:

    Algunos de los problemas ontológicos en la filosofía de la biología pueden ejemplificarse en la siguiente cita:

    Los genes, organismos, demes, especies y taxones monofiléticos forman un sistema jerárquico anidado de individuos que tiene que ver con el desarrollo, retención y modificación de la información guardada, básicamente, en el genoma. Pero al mismo tiempo hay una jerarquía paralela de individuos ecológicos anidados -proteínas, organismos, poblaciones, comunidades y sistemas biológicos regionales- que refleja la organización económica y la integración de los sistemas vivientes. Los procesos dentro de cada una de estas dos jerarquías de procesos, más las interacciones entre las dos jerarquías, producen a mi juicio los eventos y patrones que llamamos evolución (Elredge 1985a, 7)

    Esta cita es una rica mina de problemas ontológicos, una muestra incompleta de algo que se lee de esta manera: ¿Qué es un individuo? ¿Son realmente individuos las entidades de referencia? ¿Qué es un sistema? ¿Qué es una jerarquía? ¿Qué es la información? ¿Todos los sistemas de la jerarquía económica son sistemas vivientes? ¿Qué constituye la integración y la cohesión de un sistema?

    Acá se nota la mano de Bunge: el análisis cuidadoso de los conceptos que se manejan. Semejante inclinación es bienvenida. Inmediatamente, encuentra algún problema en el texto citado:

    Como a las dos jerarquías se las denomina en primer lugar 'jerarquías de individuos', y más tarde 'jerarquías de procesos', ¿cuál es la diferencia, si es que hay alguna, entre un individuo y un proceso? ¿Los procesos son individuos, sistemas o ni lo uno ni lo otros? ¿Pueden interactuar las jerarquías, y en caso afirmativo, cómo?

    Basten por ahora, estos párrafos como muestra del detalle que luego se despliega en el resto del libro. Totalmente recomendable.

    Algunas de las obras mencionadas:

    van der Steen, W.J. (1996) Discussion: Screening-off and natural selection, Philosophy of Science 63:115-121
    Woodger, J.H. (1929), Biological Principles
    Beckner, M (1964), Metaphysical presuppositions and the description of biological systems
    Pierce, C.S. (1892-93), Scientific metaphysics, vol. VI.
    Montagu, W.P. (1925), The Ways of Knowing (un  texto interesante de Montagu http://www.ditext.com/montague/montague.html)
    Eldredge, N. (1985a), Unfinished Synthesis. Biological Hierarchies and Modern Evolutionary Thought

    Nos leemos!

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    Por ajlopez, en: Filosofía

    Publicado el 1 de Marzo, 2009, 9:28

    Comentaba antes sobre Spinoza en Amsterdam, según Antonio Damasio en su libro "En busca de Spinoza" La época de Spinoza.

    Quisiera comentar hoy un hecho que describe Damasio, y que yo desconocía. Durante la mayor parte de la vida de Spinoza, Holanda fue una república. Esa circunstancia y otras, como el auge comercial, dieron origen a un ámbito de libertad de pensamiento, que en otros lugares estaba más ausentes. Descartes se había mudado a Holanda, porque pensaba que era más seguro para su desarrollo filosofíco, que estar en Francia. Algo de influencia había ejercido sobre su decisión el caso Galileo.

    En tiempos de Spinoza, el gran pensionario Jan de Witt dominaba la vida política. Era ambicioso, autocrático, aunque ilustrado. Parece que conocía a Spinoza, a quien de alguna forma defendió al aparecer en forma anónima su obra Tractatus.   De Witt poseía un ejemplar del libro, desde 1670. Se dice que le pedía opinión a Spinoza sobre asuntos políticos y filosóficos, pero no está confirmado. Si fue así, a Spinoza le agrabada la estima que De Witt le demostraba. Solo, repudiado por su comunidad, imagino que Spinoza encontraba en De Witt un soporte, un punto donde apoyarse, en su solitaria vida. Se debería sentir protegido.

    En aquen entonces, Spinoza vivía alojado como pensionado en la casa de una familia, los Van der Spijk. Damasio cuenta los hechos de la caída de los De Witt, mientras él mismo visita la casa habitada por Spinoza, que áun se conserva:

    La sensación de relativa seguridad de Spinoza terminó abruptamente en 1672, durante una de las horas más oscuras de la Edad de Oro de Holanda. En un súbito cambio de la situación, del tipo que define esta era veleidosa desde el punto de vista político, De Witt y su hermano fueron asesinados por el populacho, bajo la falsa sospecha de que eran traidores a la causa holandesa en la guerra que en aquel momento se libraba con Francia. Los asaltantes golpearon y acuchillaron a los dos De Witt y los arrastraron hasta la horca, pero cuando llegaron ya no era necesario ahorcarlos. Lo que hicieron fue desnudarlos, colgarlos cabeza abajo, como en las carnicerías, y descuartizarlos. Los fragmentos fueron vendidos como recuerdo, comidos crudos o cocidos, en medio del alborozo más repugnante. Todo esto tuvo lugar no lejos de donde ahora me encuentro, literalmente al volver de la casa de éste, y probablemente fue asimismo su hora más tenebrosa. Los ataques sorprendieron a muchos pensadores y políticos de la época. Leibniz quedó horrorizado, y lo mismo le ocurrió al flemático Huyguens, en la seguridad de París. Pero Spinoza se sentía perdido. La salvajada revelaba la naturaleza humana en su aspecto peor y más vergonzoso, e hizo que abandonara la ecuanimidad que tanto esfuerzo le había costado mantener. Preparó un pasquín que rezaba "Ultimi barbarorum" ("Los últimos bárbaros") y lo quiso colocar junto a los restos. Por fortuna se impuso la cordura responsable de Van der Spijk. Simpemente cerró la puerta y guardó la llave, con lo que Spinoza se vio imposibilitado de salir de la casa y de enfrentarse a una muerte segura. Spinoza lloró públicamente; se dice que fue la única ocasión en que otros lo vieron acongojado por la emoción incontrolada. El refugio intelectual seguro, tal como había sido, se había terminado.

    Nos leemos!

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    Publicado el 27 de Febrero, 2009, 7:58

    Ya comenté el final de la introducción del excelente libro de John Losee "Introducción histórica a la filosofía de la ciencia" (Editorial Alianza)

    Ciencia y Filosofía de la Ciencia

    Al comienzo de esa introducción, Losee va describiendo cuatro aproximaciones a lo que es o puede ser la filosofía de la ciencia, según distintas posturas. Leo y comento hoy la primera:

    Un punto de vista es el de que la filosofía de la ciencia consiste en la formulación de cosmovisiones que sean compatibles con, y en algún sentido se basen en, las teorías científicas importantes. Según esta opinión la tarea del filósofo de la ciencia es elaborar las implicaciones más amplias de la ciencia. Esto puede tomar la forma de una especulación sobre las categorías ontológicas que han de usarse al hablar del "ser en sí".

    Creo que es saludable apoyarse en la ciencia para ese tipo de especulaciones. Ignorar lo que sabemos de la realidad, gracias a la ciencia, es un pecado de tantas corrientes de pensamiento cercanas a la actualidad. Parece haber una separación, un repudio del conocimiento científico, al que se lo ve como surgido del "mito de la ciencia". Realmente, no veo sustento a tanto rechazo. Me parece, sí, que la filosofía de la ciencia se detenga en analizar los fundamentos de la actividad científica, no tomando sus resultados como algo dado, sino analizando críticamente los frutos alcanzados.

    "Elaborar las implicaciones más amplias de la ciencia" puede llevarnos a plantear respuestas a preguntas relacionados con la cuestión de "¿qué hacer?". Ahí veo algo de peligro: la ciencia explica la realidad, pero el comportamiento humano, por más explicable que sea, también tiene la voluntad y la razón. No deberíamos llegar a justificar conductas humanas por la simple explicación, digamos, biológica.

    Sigo leyendo:

    De este modo, Alfred North Whitehead señalaba que los recientes desarrollos en física requieren que las categorías de "substancia" y "atributo" sean reemplazadas por las de "proceso" e "influencia".

    Losee inmediatamente aclara en nota al pie que Whitehead no usó el término "influencia", y recomienda la lectura de la obra de Whitehead "Modes of Thought".

    Es importante notar, que la física del siglo pasado ha puesto de manifiesto, aún más si hacía falta, que la realidad es menos evidente que lo que dan las apariencias de nuestros sentidos. Es gracias a la actividad científica que hemos llegado a ese conocimiento. Cualquier otra actividad humana nos ha dado imágenes de la realidad, que, o son simplemente un reflejo de realismo ingenuo, o son intuiciones desbocadas, de las que no sabemos fundamento.

    Sigo leyendo:

    O puede tomar la forma de pronunciamiento sobre las implicaciones de las teorías científicas para la evaluación de la conducta humana, como en el caso del darwinismo social y la teoría de la relatividad ética.

    Eso sería desbarrancar, por lo que comenté antes. El bueno de Losee se apresura a aclarar que no se ocupara de la "filosofía de la ciencia" en este sentido, en su libro.

    Hay tres posturas más que comenta Losee sobre lo que es la filosofía de la ciencia. Seguirá el comentario en otros posts.

    Nos leemos!

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    Publicado el 24 de Febrero, 2009, 8:15

    Sigo leyendo el libro de Antonio Damasio "En busca de Spinoza", donde este neurocientífico trata el tema de las emociones y sentimientos (los distingue), y expone cómo están ligados con el razonamiento y en general, con las operaciones mentales. Damasio encuentra a un predecesor a Baruch de Spinoza. Hoy quería transcribir y comentar el paisaje de la ciudad de Amsterdam (Damasio aprovecha una visita a la Amsterdam actual para conocer la casa donde se hospedó Spinoza gran parte de su vida). Describe la Amsterdam de la época de Spinoza:

    Spinoza nació en la próspera ciudad de Amsterdam en 1632, literalmente en mitad de la Edad de Oro de Holanda. Aquel mismo año, a una corta distancia de su casa, un Rembrandt van Rijn de veintitrés años pintaba "La lección de anatomía del doctor Tulp", el cuadro que inició su fama. El protector de Rembrandt, Constantijn Huygens, estadista y poeta, secretario del príncipe de Orange y amigo de John Donne, hacía poco que se había convertidor en el padre de Christiaan Huygens, que iba a ser uno de los astrónomos y físicos de todos los tiempos. Descartes, el principal filósofo de la época, que a la sazón contaba treinta y dos años, vivía asimismo en Amsterdam, en el Prinsengraacht, preocupado por cómo se recibirían sus nuevas ideas sobre la naturaleza humana en Holanda y en todas partes. Pronto empezaría a enseñar álgebra al joven Cristiaan Huygens. Spinoza vino a este mundo en medio de una riqueza vergonzosa, intelectual y financiera, por utilizar la adecuada descripción que Simon Schama emplea para aquel lugar y época.

    Menciona a Descartes. Hay tener en cuenta que en ambos, Spinoza y Descartes, tuvieron que esconderse y fingir. Spinoza publica un Tratado, sin firmarlo. En 1633, un año después del nacimiento de Spinoza, Galileo fue interrogado por la Inquisición romana y arrestado en su domicilio. Descartes, ese mismo año, impide la publicación de su Tratado del hombre, pero igual tuvo que responder ataques por algunas ideas sobre la naturaleza del ser humano. Siempre se ha comentado que hubo un cambio desde entonces en Descartes. En 1642, contradiciendo su primer pensamiento, postula un alma inmortal, separada del cuerpo. Damasio se ocupa de ese tema, en un anterior libro, muy recomendable, "El error de Descartes".

    Bento fue el nombre que al nacer Spinoza recibió de sus padres, Miguel y Hana Debora, judíos sefarditas portugueses que se habían reinstalado en Amsterdam.

    Tengo entendido que fueron expulsados de Portugal, o que por lo menos, decidieron emigrar frente al creciente antisemitismo de esa época en Portugal.

    Se le conocía como Baruch en la sinagoga y entre los amigos, mientras crecía en la próspera comunidad de comerciantes y estudiosos judíos de Amsterdam. Adoptó el nombre de Benedictus a los veinticuatro años de edad, después de haber sido expulsado de la sinagoga.

    Escribí sobre su expulsión:
    Maldito de día, maldito de noche

    Spinoza abandonó el confort de su hogar familiar de Amsterdam,  y empezó la vida errante, calmada y deliberada, cuya última parada fue aquí...

    Damasio está comentando su visita a la casa que habitó Spinoza. Espero seguir explicando y comentando las ideas de Damasio. Pero también espero escribir sobre Spinoza, que tuvo una vida extrañamente solitaria, que anticipó varias de las ideas que hoy tenemos sobre la naturaleza humana.

    Otros posts sobre Spinoza Spinoza y los poderes del cuerpo ,  y el hermoso poema de Borges Alguien construye a Dios en la penumbra

    Nos leemos!

    Angel "Java" Lopez
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    Por ajlopez, en: Filosofía

    Publicado el 23 de Febrero, 2009, 7:45

    Al final de la introducción del excelente libro de John Losee "Introducción histórica a la filosofía de la ciencia" (Editorial Alianza), encuentro este pasaje:

    La distinción .... entre ciencia y filosofía de la ciencia no es rígida. Se basa en una diferencia de intención más que en una diferencia de objeto. Consideremos la cuestión de la adecuación relativa de la teoría ondulatoria de la luz de Young y la teoría electromagnética de Maxwell. Es el científico qua científico quien juzga que la teoría de Maxwell es superior. Y es el filósofo de la ciencia (o el científico qua filósofo de la ciencia) quien investiga los criterios generales de aceptabilidad que se hallan implicados en juicios de este tipo. Es claro que estas actividades se interpenetren. No es probable que el científico que ignora los precedentes en la evaluación de teorías realice un trabajo adecuado de evaluación él mismo. Y no es probable que el filósofo de la ciencia ignorante de la práctica científica haga declaraciones agudas sobre el método científico.

    Ciertamente, ambas profesiones, científico y filósofo, se necesitan mutuamente.

    El reconocimiento de que la línea divisoria entre ciencia y filosofía de la ciencia no es rígida queda reflejado en la eleccion de objeto para esta visión histórica. La fuente primaria es lo que los científicos y filósofos han dicho sobre el método científico. En algunos casos esto es suficiente. Es posible discutir las filosofías de la ciencia de Whewell y Mill, por ejemplo, exclusivamente en términos de lo que han escrito sobre el método científico. En otros casos, sin embargo, esto no es suficiente. Para presentar las filosofías de la ciencia de Galileo y Newton, es necesario hacer una comparación entre lo que han escrito sobre el método científico y su práctica científica real.

    Es saludable la constrastación de lo que se declama de lo que se hace. En el caso de Galileo, habría que discutir que muchas veces apela al experimento mental, algunas veces con éxito, y otras no. Y que en algunos casos, se dejab llevar por el modelo que tiene de un fenómeno, y no aceptaba las discrepancias con la realidad.

    Es difícil para un científico moderno, estar a la altura de la discusión filosófica actual. Igualmente, hay científicios preocupados por la filosofía de su disciplina, como Weinberg y Mayr. Pero no es lo común: hoy, la actividad científica en cualquier ámbito, es tan intensa, variada, e implica tanto esfuerzo personal, que el espacio para la discusión filosófica es escaso. Y muchos filósofos de la ciencia, adoptan una actitud de condescendencia con los científicos, o peor, no conocen de ciencia y de la actividad científica, basándose en descripciones de esa actividad que no veo que estén adecuadas a lo que sucede en la realidad. También, ante lo abtruso de algunas posturas filosóficas, muchos científicos reniegan de la utilidad de la filosofía de la ciencia.

    Nos leemos!

    Angel "Java" Lopez
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    Por ajlopez, en: Filosofía

    Publicado el 21 de Febrero, 2009, 16:02

    Hoy leo:

    "He gave man speech, and speech created thought, Which is the measure of the Universe"-Prometheus Unbound, Shelley

    Quisiera comentar en contra de esa postura. Hace un tiempo mencioné la posición de Bunge sobre la hipótesis de Sapir-Whorf:

    El lenguaje y el mundo

    Pueden leer sobre esa hipótesis en:

    Sapir-Whorf hypothesis

    Me encuentro también hoy, con este texto:

    Human beings ... are very much at the mercy of the particular language which has become the medium of expression for their society. It is quite an illusion to imagine that one adjusts to reality essentially without the use of language and that language is merely an incidental means of solving specific problems of communication and reflection. The fact of the matter is that the “real world” is to a large extent unconsciously built up on the language habits of the group. The Status of Linguistics as a Science, 1929, Edward Sapir

    Seguido de:

    “We cut nature up, organize it into concepts, and ascribe significances as we do, largely because we are parties to an agreement that holds throughout our speech community and is codified in the patterns of our language … we cannot talk at all except by subscribing to the organization and classification of data which the agreement decrees.” Benjamin Lee Whorf (1897-1941)

    Ahora mi comentario.

    Nadie niega la importancia del lenguaje. Pero hacer que el mundo (o mucho mejor dicho, la imagen del mundo que nos formamos) dependa del lenguaje, es una gran afirmación, que no veo que sea el caso. Eso que Sapir llama "ilusión", no parece que sea tal. Más ilusión me parece olvidarse de múltiples operaciones mentales, y reducir todo al lenguaje. La imagen del mundo, no viene del lenguaje del grupo, sino de la cultura, los hábitos, otras representaciones del grupo. El lenguaje es accesorio.

    La representación de la realidad, que nos formamos, depende de tantas operaciones mentales, que adscribirle al lenguaje la organización y creación de esa representación, es una exageración. El lenguaje humano, es la forma que tenemos de expresarnos, y una de las formas que toma el pensamiento (no la única). Hay muchas operaciones mentales que efectuamos para formarnos representaciones de la realidad. Para mí es claro y evidente, entonces, que la hipótesis de Sapir-Whorf está descaminada, poniendo énfasis en una sola de nuestras actividades mentales.

    Si aceptamos al lenguaje como modelador del mundo, en vez de las operaciones mentales propias humanas, la cultura, la costumbre, el ambiente, llegaremos a desvaríos como los que plantea la llamada Programación Neurolinguística, donde al parecer, cambiar el lenguaje es cambiar la actitud humana. Sería como afirmar que para ser feliz, basta con tener sonrisa. Tendría que revisar, pero veo a varios cultores de lo que se llama "coaching ontológico", influidos por Wittgenstein  y otros, de tal manera que se ven arrastrados por esta corriente que pone al lenguaje como formador de representaciones y hasta de actitudes. Por ejemplo, promueven el uso de frases como "llego temprano a la reunión", en lugar de "no llego tarde", porque ven en eso un cambio de actitud profunda. Pero tal vez estoy simplificando su posición.

    El lenguaje, entonces, es una consecuencia de nuestros modelos, no la causa, ni la restricción. Tenemos modelos sin lenguaje. Lo que pasa, es que como estamos tan influidos por el pensamiento "hablado", usando palabras, es que caemos en esa identificación lenguaje-representación.

    Escribí como un ejemplo de lo accesorio del lenguaje:

    Niños y lenguaje

    Y sigo encontrando hoy:

    “If we spoke a different language, we would perceive a somewhat different world.” Ludwig Wittgenstein (1889-1951)

    De nuevo: el lenguaje es importante, pero no lo es todo, ni es la base de nuestras representaciones. Por lo menos, Wittgenstein tiene el recato en esta frase, de poner "somewhat different".

    Nos leemos!

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    Por ajlopez, en: Filosofía

    Publicado el 19 de Febrero, 2009, 6:48

    Ya había escrito sobre David Hume, pero debería postear más sobre las ideas del filósofo escocés. Por ahora, baste comentar que su primera obra "Tratado de la Naturaleza Humana", según él, no fue bien recibida, en ventas y difusión. Hay comentadores de la oba de Hume que afirman que no fue tan así: tuvo recepción, llamó la atención de algunas personas, pero tuvo una respuesta agria. Hume, tratando de alzarse contra los discursos sin sentidos, llegó a posiciones donde negaba las ideas cristianas. En su tiempo, eso fue mal recibido. A su muerte, su amigo Adam Smith lo elogió públicamente. Esto provocó la reacción de muchos. Como muestra, este fragmento de carta de George Horne a Adam Smith. Horne fue luego obispo de Norwich. Este es el fragmento:

    Así pues, señor, si me permite usted juzgar, antes de la cena, la filosofía de Mr.Hume tal y como éste la juzgó después de la cena, no habrá ocasión de disputa en lo que concierne a este asunto. Si ello fuera posible, yo preferiría tener ante mí un esquema de pensamiento susceptible de mantenerse en pie a cualquier hora del día; porque, si no, una persona se vería obligada a mantener al mismo tiempo dos tipos diferentes de lo que podríamos llamar "caballos metafísicos", a fin de poder cabalgar en uno por la mañana y en otro por la tarde.

    Después de todo, señor, y aunque soy amigo de la libertad de opinión (y creo que nadie podría decir lo mismo con mayor convicción que la que yo tengo) lamento bastante, ahora que lo pienso, el hecho de que los hombres juzguen de muy varias maneras en torno a las especulaciones filosóficas de Mr. Hume. Pues como la finalidad de esas especulaciones consisten en borrar de la faz del mundo toda idea verdadera que haga referencia a la paz de ánimo, a la salvación e inmortalidad del alma, a la Providencia e, incluso, a Dios, es una lástima el que no podamos todos los hombres juzgar de manera unánime en torno a esos desvaríos. Eso no quita para que, en alguna ocasión, nos haya entretenido escuchar algún chiste de labios del autor, cuando éste hacía gala de su buen humor teniendo entre sus manos un vaso de vino.

    Habla Vd. mucho, señor, de la gentileza, el buen natural, la compasión, la generosidad y la caridad de nuestro filósofo. Pero es seguro que todas esas virtudes se marchitaron y desaparecieron en las muchas ocasiones en que Mr. Hume se dispuso a desterrar de los corazones de la especie humana el conocimiento de Dios y sus bondades.

    ... ¿Sería posible descubrir cuáles son las pestilentes consecuencias a que da lugar una filosofía falsa? Buen ejemplo tenemos de esas funestas consecuencias si contemplamos lo ocurrido en el caso deplorable de Mr. Hume.

    George Horne: Carta a Adam Smith, LL.D., sobre la vida, la muerte y la filosofía de su amigo David Hume, esq. (Por uno que pertenece a los que son llamados cristianos) en Mi vida (1776). Cartas de un caballero a su amigo de Edimburgo (1745).

    Encuentro el fragmento citado en el texto introductorio de José L. Tasset, del Resumen del Tratado de la Naturaleza Humana, David Hume, Libros de Er. El Abstract es un resumen publicado en vida por Hume, en forma anónima. Solamente a mitad del siglo XX, gracias a Keynes, fue reconocido como obra de Hume (anteriormente se lo habían atribuído a Adam Smith, amigo de Hume)

    No encontré el texto de la carta completa en Internet, apenas referencias a libros que la referencian. Un enlace para visitar donde la mencionan:

    http://www.historyhome.co.uk/c-eight/people/smith.htm

    Otros post relacionados con Hume

    Leyendo a Hume
    Un fragmento de Hume
    La claridad den Hume y Russel según Einstein
    Estudiando a Hume
    Milagros, Huxley, Hume y Martin Gardner

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    Por ajlopez, en: Filosofía

    Publicado el 8 de Febrero, 2009, 10:27

    Una de los biólogos de mayor prestigio que se han ocupado de los fundamentos y filosofía de la biología, ha sido Ernst Mayr. Es un gran escritor, que explica claramente sus posturas, y es muy interesante de leer.

    En su excelente libro "Por qué es única la biología", llega en un capítulo a tratar sobre la reducción, y sus diferentes acepciones (como tantas palabras importantes, "reducción" es polisémica). Exploro y comento hoy, su texto sobre reducción explicativa.

    Los proponentes de una reducción estricta hacen una de las siguientes dos afirmaciones:

    1) Ningún fenómeno biológico de alto nivel puede entenderse mientras no se lo analiza hasta llegar a los componentes del nivel inferior siguiente; este proceso debe continuarse hacia abajo hasta el nivel de los componentes y procesos puramente físicoquímicos.

    2) Como consecuencia de esta línea de razonamiento, también se afirma que un conocimiento de los componentes en el nivel más bajo permite la reconstrucción de todos los niveles más altos y suministra una comprensión exhaustiva de éstos. Estas afirmaciones de los reduccionistas se basan en su convicción de que las totalidades no son más que las sumas de sus partes; las propiedades emergentes no existen.

    Yo no soy proponente de una reducción estricta, sino moderada,  por lo menos en la reducción epistémica, como camino de conocimiento. Mi discrepancias con los dos puntos de arriba:

    - Un fenómeno biológico de alto nivel se puede entender dentro de su nivel. Pero, en principio, podemos llegar a explicarlo desde un nivel inferior, tomando en cuenta, no sólo las partes (no es reducción a partes lo que propongo), sino a los mecanismos, leyes, partes del nivel inferior, y las relaciones  que se establezcan al nivel que estamos estudiando, que son relaciones perfectamente explicables desde el nivel inferior. A lo que voy: en la organización de una célula, no hay una ley nueva, no hay "mano de Dios", no hay "vitalismo" a invocar. Todo lo emergente es legal, en el sentido que responde a lo que ya está dado en las leyes y mecanismos del nivel inmediato
    inferior.

    - No es sólo, entonces, el conocimiento de los componentes en el nivel más bajo (tomo acá componente, como partes, leyes, mecanismos, no sólo como parte). Esos componentes establecen relaciones, nuevos mecanismos, y leyes. Incluso las partes, al interactuar, pueden cambiar (caso moléculas que "pierden" electrones al interactuar con otras moléculas). Pero todo lo que surge es consecuencia de lo que ya teníamos en el nivel más bajo.

    Sigo leyendo:

    La experiencia ha mostrado que esas pretensiones de los reducciones resultan raramente confirmadas. Enunciaré una serie de razones para este fracaso.

    Lo que cuenta en el estudio de un sistema complejo es su organización.

    Me temo que no es lo único que cuenta. La organización da la estructura de un sistema. Pero también un sistema depende de sus partes.

    El descenso a un nivel más bajo de análisis a menudo disminuye el poder explicativo del análisis precendente.

    No veo que sea así, si tomamos las precauciones, que prácticamente siempre se toman, de no olvidarnos de las relaciones que establecen las partes.

    Nadie sería capaz de inferir la estructura y función de un riñón aunque se le diese un catálogo completo de todas las moléculas de las que está compuesto.

    Esta frase es interesante. La leo, y releo, y no puedo dejar de levantar la mano. Mayr patina un poco acá. ¿No estábamos hablando de explicación? Nadie pretende inferir el riñón. Uno pretende explicar el riñón ya dado. La reducción explicativa no va a ciegas, desde el nivel inferior al nivel actual. No, la reducción explicativa trata de pasar del nivel actual al inferior. Sigo leyendo:

    Este argumento es válido no sólo para sistemas biológicos complejos, sino también para los inanimados. Si quiero entender la naturaleza y la función de un martillo, aplico las leyes apropiadas de la mecánica.

    Bueno, justo elige un ejemplo de herramienta humana, donde función de un martillo está muy relacionado con ser justamente una herramienta. Podría cambiarlo por características de un martillo.

    Si tratase de analizar el martillo en el nivel inferior siguiente y determinar, por ejemplo, de qué clase de madera está hecho el mango, entonces estudiaría la estructura de esta madera con el microscopio, y continuaría hacia abajo hasta la química de las moléculas, de los átomos y de las partículas elmentales constituyentes del mango.

    Y acá viene una gran afirmación:

    No agregaría absolutamente nada a la comprensión de las propiedades del martillo en tanto martillo. En realidad, el martillo podría estar hecho de plástico (como algunos martillos modernos) o de un metal ligero y resistente. Es la combinación de un mango y una cabeza lo que constituye el martillo y permite la explicación de su función. Un ulterior análisis hacia abajo no agrega nada.

    Es un punto interesante. Cambiaría el ejemplo de herramienta, con función creada por el ser humano, por algo más físico e independiente. Pero una cosa es explicar la función del martillo, o de un riñón, o de un hígado, y otra cosa es explicar ese funcionamiento, sus características en términos de un nivel inferior: el riñon procesa tal y tal cosa, y la transforma de tal manera, porque en sus células se realiza tal proceso. Ese es el camino de la reducción explicativa, en mi jerga.

    Y ese camino, ese "ulterior análisis hacia abajo", claro que agrega algo. Cuando alguna vez perturbemos ese proceso celular en el riñón, provocaremos cambios en la función de ese órgano. Ese "ulterior análisis" a nivel celular nos permite entender mucho mejor lo que sucede en el nivel de la fisiología.

    Se podrían exhibir miles de ejemplos que demostrarían en forma igualmente convincente cuán errada es la afirmación de que el análisis descendente de un sistema hacia el nivel más bajo de integración lleva de manera automática a una comprensión mejor y más completa. De hecho, en el curso de un análisis descendente tarde o temprano se alcanza invariablemente un nivel en que el significado total del sistema se destruye cuando el análisis se lleva más abajo.

    El "análisis descentente" es un término que no es igual a reducción, como el propio Mayr se encarga de explicar en otra parte de su libro. Esa reducción, no lleva de "manera automática a una comprensión mejor y más completa". No es automática, por supuesto. Hay todo un proceso mental, de elaboración, de lo que vamos descubriendo. Hecha esa pequeña aclaración, espero que el ejemplo del riñón, haya mostrado que  en muchos casos conseguimos una "comprensión mejor y más completa". Es difícil encontrar ejemplos de sistemas, en la realidad, donde no importe conocer los sistemas que lo soportan en un nivel más inferior. Parece como si Mayr quisiera decir: "no me importa que el riñón tenga carbono o silicio, mientras funcione como riñón, eso es lo que importa".  No creo que diga exactamente eso, pero justo con el ejemplo del martillo y el párrafo anterior, parece dirigirse peligrosamente hacia esa postura.

    Pero igual, no es el punto final, de la reducción, que ésta sea "más mejor" que no hacerla. No quiero justificar la reducción diciendo "si reducimos el riñón, lo entendemos mejor". Mi postura es: podemos reducir el riñón, todo su funcionamiento se explica por la biología celular, la biología  molecular y así, sin olvidarnos que es un complejo de partes con relaciones. Mi postura lo que niega es "la mano de Dios": que habrá algo en el riñón que no podamos explicar con lo que he enumerado.

    El físico más pragmático confiesa que los avances espectaculares de la física del estado sólido y de las partículas elementales no han tenido realmente ningún impacto sobre el contacto del mundo medio.

    Yo, por lo menos, no estoy discutiendo el impacto, sino lo que es en la realidad, lo "que es el caso", diría Aristóteles.

    Esta confesión resulta más bien dolorosa para los reduccionistas, quienes en su momento habían proclamado congran estridencia que todos los misterios del mundo iban a ser resueltos tan pronto como se pudieran construir aceleradores de partículas más poderosos.

    Acá Mayr exagera la postura de la Teoría del Todo, y de esa forma, la expone de forma ridícula. Ningún proponente de la TEO (Theory of Everything), empezando por Steven Weinberg, diría que los misterios del mundo van a ser resueltos. Ellos tienen muy en claro, que una cosa es resolver un misterio para un ser humano, y otra, saber que el misterio, en principio, tiene una explicación, que el universo es legal, que todo lo que ocurre no ocurre por milagro. A lo que va la TEO, es a apuntar a las leyes que ve como finales, y a lo demás, leyes, mecanismos, niveles, como derivados de esas leyes finales. Los misterios, como problemas sin respuesta actual, seguirán existiendo. Pero ya, varios niveles de la realidad, se apuntan a ser explicados legalmente por los niveles inferiores.

    En realidad, ahora es bastante evidente que un conomiento exhaustivo de los protones, los neutrinos, los quarks, los electrones y cualesquiera otras partículas elementales que pudieran existir no ayudaría en absoluto a explicar el origen de la vida, la diferenciación por medio de la ontogenia, o las actividades mentales del sistema nervioso central. Las afirmaciones opuestas, hechas tan a menudo por reduccionistas excesivamente entusiastas, carecen de fundamento.

    De nuevo, Mayr exagera lo afirmado por el bando contrario. Nadie dice "el nivel N-4" (por poner un nivel inferior, digamos, partículas elementales) ayuda a explicar "el nivel N+5" (digamos, la vida).

    Lo que se dice es:

    - La realidad se presenta en niveles (no es que sólo como humanos lo separamos en niveles. Hay una operación humana, pero hay un correlato fuerte en la realidad).

    - El nivel N+1 no tiene nada que no se puede explicar, en principio, con el nivel N. Claro, sin olvidarnos de la historia, los cambios de las partes de N al agruparse al llegar a N+1, la propiedades emergentes y demás. Pero en ninguna de esas operaciones, hay que esperar la ayuda de un milagro, de la "mano de Dios".

    - Como humanos, no podemos pasar fácilmente de N a N+1, no somos buenos en inferir

    - Pero cada vez que tomamos el nivel N, no encontramos milagros, procesos que no se puedan explicar apelando al nivel N-1. Puede que nos cueste, pero la historia ha ido por este camino, por ahora. Por ejemplo, hasta la invención del microscopio (y miles de otros instrumentos y técnicas), era imposible pensar en llegar a explicar en términos de biología celular. Hubo un tiempo que se apelaba a un elan vital para explicar la vida, y que había una diferencia esencial entre compuestos orgánicos y los no orgánicos.

    - Puede que no conozcamos todas las explicaciones reductivas de N a N-1: no sabemos todavía muchos detalles del desarrollo de un organismo, cómo la danza de proteínas, ADN, ARN, y demás, hacen funcionar a una célula. Pero el desconocer algún paso en la cadena, no es afirmar milagros. Quien quiera afirmar un milagro, tendrá que dar una gran demostración de que es milagro es inexplicable, que no hay reducción posible.

    - Si tomamos el relato del Creador del Universo, que expliqué en

    Emergencia y reducción ontológica

    él lanzó los dados en el nivel N0 y todo lo de más se dió por historia. Sigamos leyendo:

    Esto no niega que el análisis pueda ocasionalmente producir "esclarecimiento ascendente".

    Me asombra lo de "ocasionalmente". La historia de la ciencia desmiente ese adverbio.

    Por ejemplo, el descubrimiento de la estructura del ADN por Watson y Crick hizo posible explicar dos propiedades principales de este ácido nucleico: su modo de replicación y de transporte de información. Ambas, no obstante, pertenecen al mismo nivel jerárquico.

    Mr. Mayr: nadie duda que esas propiedades son de ese nivel. A lo que va la reducción ontológica, es que todo N se deriva de N-1 y la historia. Y la reducción epistémica, es que hay propiedades en N, pero podemos entendarlas y explicarlas, apelando a propiedades, leyes, mecanismos, partes, de N-1, sin olvidarnos de las propiedades y relaciones que aparecen en N.

    El sistemático fracaso del reduccionismo explicativo indica que en el análisis biológico debe adoptarse un enfoque diferente, basado en

    (A) la percepción de que todos los sistemas biológicos son sistemas ordenados, que deben gran parte de sus propiedades a esta organización y no simplemente a las propiedades fisicoquímicas de los componentes.

    De nuevo, un reduccionismo epistémico moderado no olvida la organización del nivel N. Sólo afirma que aún en esa organización, no hay nada inexplicable desde N-1. Y un reduccionismo ontológico, diría que todo se deriva desde N-1 y por supuesto, la historia.

    (B) La percepción de que existe un sistema de niveles de organización con las propiedades de los sistemas más elevados, no necesariamente reducible a (o explicado por) los de los niveles inferiores.

    Para mi postura, nivel N es necesariamente reducible a N-1, por el relato que expuse apelando al "Creador del universo". Eso es reduccionismo ontológico, sobre la realidad. Si usamos el verbo explicar, pasamos más hacia el reduccionismo epistémico. De nuevo, veo que es necesariamente reducible, por lo menos en la realidad.

    Veamos un caso donde un nivel no es necesariamente reducible al nivel inferior, donde hay "mano de Dios". Un tablero de ajedrez, no puede ser reducido a sus piezas, escaques y tablero. Del estudio de la madera, no podemos nunca llegar a deducir o explicar por qué el alfil se mueve en diagonal. Es que aquí, las reglas del juegos, pertenecen al nivel del juego, no de sus partes, y han sidos puestas, por la "mano de Dios", del creador del juego.

    En mi postura sobre la realidad, no hay niveles del tipo "juego de ajedrez", excepto en el nivel más elemental. Esa es la apuesta que hace la teoría de todo y otras relacionadas. Y es algo implícito en muchas posturas realistas científicas. Las teorías del todo, están buscando las "reglas del juego", las únicas que parecen no ser derivables (aunque algunos tienen la esperanza de poderlas ser necesarias, afirmando que hay una sola forma de hacer un universo, veremos que depara el futuro). Sigamos leyendo:

    (C) El reconocimiento de que los sistemas biológicos almacenan información adquirida históricamente y no accesible al análisis fisicalista reduccionista.

    En la reducción que estoy discutiendo, no se olvida de la historia. De hecho, la reducción que opera en la evolución biológica, toma a la historia en cuenta. Ese ha sido el gran aporte de la evolución darwiniana a la ciencia: la aparición de la historia, en la explicación.

    (D) el reconocimiento de la frecuencia de la aparición de emergentes. En los sistemas complejos emergen a menudo propiedades que no son desplegadas por (y no pueden ser predichas a partir de) un conocimiento de los componentes de esos sistemas.

    La reducción no niega los emergentes, los explica. No pretende predecirlas, sino explicarlas. Aún en un mismo nivel, es difícil predecir el comportamiento. La ciencia no es predicción, o por lo menos, no es sólo predicción. La ciencia persigue explicar la realidad. No podemos predecir aún ni siquiera si va a llover mañana o no. Pero no es eso el quid de la ciencia. La ciencia, y cualquier reduccionista moderado, acepta los niveles y la complejidad. La reducción es un gran instrumento en el camino del conocimiento, y se basa, en la postura realista que defiendo, en que pretende apoyarse en la existencia de la reducción ontológica. Einstein decía "Dios no  juega a los lados", "Dios es sutil, pero no maligno". Esta postura diría "El creador del universo lanzó los dados, y ya no los manipula en el aire, no hace trampas".

    Nos leemos!

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    Por ajlopez, en: Filosofía

    Publicado el 6 de Febrero, 2009, 7:42

    Como ya saben los lectores de mi blog, Mario Bunge es más que bueno, es el "beato Bunge", gracias a su esfuerzo por exponer con claridad, con ejemplos, con diagramas, con definiciones y demás ayudas, que hacen que uno pueda participar y entender sus posturas, en vez de estar luchando con su interpretación. Hace un tiempo, encontré una entrevista, con su voz, que pueden oir en:

    http://concienciaytrabajo.blogspot.com/2006/11/entrevista-mario-bunge.html

    Vayan y escuchen la palabra!

    Me permito transcribir sus palabras, y comentarlas. El tema con el que arranca, es con el problema de la mente:

    El problema filosófico es muy viejo, tiene varios miles de años, es el problema de que es la mente y como se relaciona con el cerebro.

    Hay dos filosofías de la mente, muy diferentes, una la apriorista, la tradicional, que ignora el cerebro, y otra la científica, que sostiene que las funciones mentales son procesos mentales. Esta última se basa en algun conocimiento de la neurociencia y de la psicología cognitiva, y la psicología social. Está muy cerca de la ciencia.

    Bunge escribió un interesantísimo libro sobre el tema, donde expone su postura monista, materiales, donde la mente es un proceso cerebral.

    Pero la enorme mayoria de los filósofos, la enorme de los cursos sobre filosofía de la mente que se dan en las univesidades, no tienen en cuenta la existencia misma del cerebro, es por eso no tienen influencia sobre los científicos. Los científicos serios que quieren entender los procesos mentales estudian el cerebro.

    Esos filósofos de la mente, como digo, ignoran los hallazgos modernos sobre los procesos mentales, tantos los cognitivos como los afectivos, de modo que una lectura de los filósofos puede serles dañina, como les ocurrió a los físicos cuando empezaron a estudiar a los filósofos positivistas que negaban la posibilidad de conocer los átomos, entonces los propios científicos o muchos de ellos, se negaron a hacer física atómica.

    Aun se vió la influencia del positivismo en la segunda parte del siglo pasado. Tendría que escribir en algún momento sobre la matriz S en la física de altas energías.

    Un científico, por bueno que sea, y que sea filosóficamente ingenuo, no va a enseñarnos muchos sobre la filosofía de su propia ciencia, tiene que ser un filósofo refinado, o un científico refinado. Como lo era Einstein, por ejemplo, o Galileo, que eran no solo físicos de primera sino también filosófos de primera. Otro parecido se puede decir de Descartes o de algun otro.

    Interesante escuchar esa opinión de Bunge sobre Galileo y Descartes, la esperaba de Einstein.

    Un tema que le interesa a Bunge, es el desarrollo de las ciencias sociales. Muchos piensan que son ciencias que no pueden tener los mismos métodos que las ciencias más duras. Pero Bunge se encarga de aclarar los puntos:

    Todavía las ciencias sociales son inmaduras, todavía muchas de ellas están siendo indebidamente influidas por filosofías oscurantistas, tales como el kantismo que sostiene la imposibilidad de estudiar los hechos sociales. El kantismo o kantianismo, o las escueles que han saliddo del kantianismo, como por ejemplo la hermeneutica, hablan de la comprensión o interpretación en lugar de la explicación. Son ideográficas, o sea, pretenden atenerse a hechos individuales y no buscar pautas generales, y pretenden que la intuición antes de la razón es el órgano del conocimiento.

    Es mucho más patente la influencia de estas filosofías sobre la sociología y otras ciencias sociales, que en la física. Por ejemplo, Max Weber, uno de los fundadores de la sociología moderna, empieza muchos de sus escritos, en particular su obra póstuma principal, Economía y Sociedad, con una larga descripción de la filosofía que aprendió ... afortunadamente despues de esas primeras páginas tan aburridas, Weber se olvida de ellas, y hace ciencia social auténtica. Pero con todo, ha hecho perder mucho tiempo a mucha gente.

    Como he escrito en este blog, la ciencia no se ocupa solo de leyes, sino también trata de mecanismos, y busca explicar lo que sucede en la realidad:

    Hay gente que sostiene que las ciencias se deben limitar a describir, no deben explicar las cosas, tienen que limitarse a describir como son, sin buscar los mecanismos detrás de las apariencias. Yo creo que eso es naturalmete el primer paso, describir como son las cosas. El segundo paso es tratar de entenderlas, y para eso hay que saber como se producen las cosas, cuales son los mecanismos detrás de las cosas, y esto vale tanto para la sociología como para la economía, la física, la química y la biología.

    Volviendo al tema de las ciencias sociales, Bunge afirma que no son, en principio, diferentes en método a las demás ciencias.

    El método de todas las ciencias es el mismo, pero los asuntos, los tópicos de que tratan, son diferentes. Por ejemplo, el científico social y el psicólogo social pueden recurrir al cuestionario, pueden preguntarle al sujeto que piensa sobre tal cosa, como valora tal otra, cosa que el físico atómico no puede hacer. Hay ciertas diferencias de temas que involucran diferencias de técnicas de exploración del mundo.

    Es interesante que destaque la importancia de la actitud humana, nuestra capacidad de tomar decisiones, de crear nuevas formas de sociedad y conducta:

    Además, hay que tener en cuenta que las tentativas de la reducción de las ciencias sociales a la biología han fallado. Y han fallado porque ignoran que nosotros los seres humanos, aunque somos animales, somos animales artificiales, nos hacemos a nosostros mismos, nosotros inventamos nuestras propias convenciones sociales, nuestras pautas de conducta, no son puramente biológicas. Al ser inventadas son históricas, van cambiando en el transcurso del tiempo, de modo que la biología no puede explicar eso. Pero las ciencias sociales no pueden ignorar ciertos hallazgos básicos de la biología, por ejemplo, que los niños desnutridos no desarrollan un cerebro normal, por lo tanto no pueden aprender normalmente. Es decir, todas las ciencias sociales tienen que tener en cuenta los hallazgos de la biología, pero no pueden intentar aprederlo todo de la biología.

    Por eso, yo no creo en la sociobiología ni tampoco en la psicología evolutiva, que es un lindo programa, pero por ahora es puro macaneo, pura fantasía. Pretenden explicar como resultado de la selección natural, cómo surgen las normas sociales, las jerarquías sociales.

    Recuerdo mi primer encuentro con la sociobiología, hace como un cuarto de siglo, al leer por encima el libro de Wilson, prácticamente su fundador. Me pareció demasiada ambiciosa, pretendiendo explicar tantos temas distintos, desde las comunidades de abejas, hasta las sociedades humanas. Tengo pendiente leer de psicología evolutiva, que parece ser una de las ramas que nacen de la exageración de la evolución biológica.

    Luego, Bunge trata de las seudociencias en mi país:

    En Argentina, sobre todo a partir del famoso brujo, aquel ministro de Isabel Peron, Lopez Rega, y antes de eso, desde la irrupción del psicoanálisis en los años treinta, las seudociencias tienen mucho predicamento en la Argentina. Incluso se enseñan en las universidades, hay profesores de
    psicología y filosofía que enseñan seudociencia. Eso es una desgracia. Hemos perdido la tradición iluminista, cientifista, que predominó entre 1880 y 1940. Recordemos a José Ingenieros, era un cientifista, el primero en escribir en castellano libros sobre psicología fisiológica, muy avanzados en su tiempo. En aquella época no había seudociencias, salvo en las supersticiones populares. Pero en la universidad se trataba de enseñar ciencias auténticas. Fue a partir de los años 60 que empezaron a enseñarse seudociencias. Por ejemplo, en las facultades de sicología, que yo sepa, no hay laboratorios de psicología, se enseña solamente psicoanálisis. Es como si en la facultad de química se enseñara solamente alquimia.

    Es curioso, y es muy triste, porque la Argentina fue el primer país latinoamericano donde se fundó un laboratorio de psicología experimental, Humberto Piñero, en 1898. Hoy no hay. Despues estuvo en la facultad de filosofía durante muchos años, actuó Crisofedo Jacob, que era un distinguido neurocientífico importado de Alemania, pero que no hizo impacto sobre la psicología.

    La argentina ha ido para atrás en muchos temas, en psicología no es que no ha avanzado, ha ido para atrás.

    Ante las dificultades para hacer ciencia en Argentina, Bunge rescata la labor de los científicos argentinos:

    Eso le da a uno esperanzas, el hecho de que hay gente que esta prácticamente aislada del resto de la comunidad cientifica mundial, que tiene muy pocos medios, apenas recursos para mantener laboratorios y bibliotecas y sin embargo siguen adelante. Para mí son héroes, así como son héroes los docentes de las escuelas primarias y secundarias, que siguen enseñando a pesar de las condiciones difíciles, de los magros salarios, son los únicos héroes que hay en el mundo.

    Siempre es bueno leer y oir a gente lúcida, como Bunge.

    Nos leemos!

    Angel "Java" Lopez
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    Por ajlopez, en: Filosofía

    Publicado el 29 de Enero, 2009, 8:16

    Ya estuve escribiendo sobre reduccionismo en:

    Emergencia y reducción ontólogica

    donde describí lo que llamaría reduccionismo ontológico: un reduccionismo que aparece en la realidad misma. Distingo de un reduccionismo epistemológico, como operación de camino de conocimiento. Quisiera explicar algo la diferencia.

    En el anterior post, la visión que teníamos de la realidad, era la del "Creador del Universo". No se nos escapaba nada de la realidad en ese relato. Pero, desde el punto de vista humano, cuando procuramos aprehender la realidad, conocerla, no tenemos conocimiento de todos los mecanismos y relaciones. De ahí, que la reducción sea algo difícil en algunos casos. Sin embargo, veo que en la actividad científica, tenemos la esperanza (yo pienso que justificada), de encontrar en el reduccionismo como actividad de conocimiento, un paralelo de la reducción de la realidad.

    La realidad se ha desarrollado en niveles, que no estuvieron siempre presentes. Cuando estudiamos y tratamos de conocer un nivel (como el nivel de la vida, de la química o de la física), queremos descubrir y entender las leyes y mecanismos de ese nivel, y crear modelos para explicarlo. En mi postura, veo que cada ley, mecanismo y modelo de nivel N, se puede derivar de leyes, mecanismos y modelos del nivel anterior, digamos N-1.

    Eso no implica que un hecho X en el nivel N se pueda explicar con pocos elementos del nivel N-1. A veces, para explicar un hecho X, tenemos que sumar tantas fuentes, causas e interacciones, que es difícil abarcar esa explicación completa. Un ejemplo: la altura de un ser humano, no sólo depende de sus genes. Depende también de su historia, de la alimentación que tuvo en su infancia, y podemos seguir enumerando factores.

    Vean que no digo que "reducción" se refiere a "partes". Me refiero a niveles. Las cualidades del agua, no se explican solamente con moléculas de agua. Se explican con las moléculas, y con las interacciones entre ellas, que pueden incluso cambiar a las partes. Pero afirmo que todas esas interacciones, y cambios, se pueden explicar en el nivel de la física, para explicar toda la química del agua.

    De ahí que propugno un reduccionismo epistemológico moderado. Espero poder brindar ejemplos, contraejemplos, y más definiciones de reducción y reduccionismo, que como tantas palabras, se usan de distintas maneras. Un punto interesante que quier comentar, es la diferencia entre micro reducción (parecido a lo que intento explicar) y macro reducción. También quisiera comentar las acepciones de reduccionismo que plantea Ernst Mayr. Y la postura que defiende Steven Weinberg, con más casos de éxito que describe.

    Nos leemos!

    Angel "Java" Lopez
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    Por ajlopez, en: Filosofía

    Publicado el 23 de Enero, 2009, 7:14

    Tengo varios posts pendientes sobre el tema de la reducción, el reduccionismo, y sistemas, tanto comentando mi postura, como la de científicos e investigadores, como Steven Weinberg, el beato Mario Bunge, Ernst Mayr, y Rohald Hoffmann. Ya escribí algo en:

    Reduccionismo según Steven Weinberg
    Reducción y análisis según Ernst Mayr

    Quiero hoy, aclarar algo sobre mi postura, con un cuento sobre la emergencia, para explicar lo que llamo reducción ontológica, reducción en las propias cosas.

    Imaginemos que hubiera un Creador del Universo. Antes de que existiera nada, este Creador estaba aburrido, y decide, en un gran impulso, crear al Universo. El Creador decide armarlo, con unos parámetros iniciales: tal es la carga del electrón, tal la masa del neutrino (si es que tiene alguna), tales las propiedades de los quarks y así (déjenme en este relato ficticio, usar los conceptos humanos que hemos adquirido en el modelo estándard de partículas elementales).

    Al comienzo de la existencia del Universo, no hay átomos ni estrellas ni galaxias ni vida. Al poco tiempo de un Big Bang inicial, la temperatura del Universo baja lo suficiente, para la creación de nucleones, y al tiempo, de átomos.

    ¿Acaso tuvo que hacer algo el Creador para que aparecieran nucleones, y luego átomos? Tanto nucleones como átomos, se pueden considerar sistemas. Y son emergentes, novedades cualitativas que no estaban presentes al comienzo de la historia.

    Pero no le hizo falta intervenir al Creador para su creación. Lo mismo miles de millones de años más tarde, cuando surge la vida (es en biología donde más interesante se pone la postura sistémica). En el siglo XIX se creía que la materia orgánica necesitaba de algo que iba más allá de la física y la química, algo que se llamó vitalismo. Esa posición ha sido en gran parte abandonada, siendo el primer golpe a la misma, la síntesis de la urea. Hoy sabemos que muchas moléculas "orgánicas" aparecen en el espacio, en el medio del polvo galáctico, como producto de complejas interacciones que quedan por investigar.

    Pero a lo que voy: todos los emergentes, nacieron por el transcurso del tiempo, por accidentes históricos (hay que considerar la historia en el estudio de la naturaleza), por la realización múltiple de sistemas (no hay una sola galaxia, y apuesto a que no hay sólo un planeta con vida). Pero en todo ese proceso, el Creador no tuvo que "poner el dedo" y crear una nueva ley, fuerza. Todo mecanismo, ley, interacción que apareció, se basó en lo ya existente. Lo emergente es consecuencia de lo ya existente.

    Esa es la fasceta que quisiera destacar hoy de mi postura ante la reducción ontológica (reducción a nivel de las propias cosas, no a nivel de conceptos humanos). La realidad se nos aparece parcialmente. La vamos conociendo a través de anteojos de conocimiento humano. Pero aún con todas esas limitaciones, algo vamos vislumbrando de la realidad. Y, en mi postura, es "claro y evidente" que todo mecanismo en un nivel, se explica con dos puntales: mecanismos en otro nivel inferior más la interacción de partes en el nivel que se analiza.

    Por supuesto que son dos puntales (como ya mencioné en el post que mencioné arriba, sobre Weinberg y el reduccionismo): explicar la ley de los gases, implica conocer los mecanismos de las moléculas del gas Y (un gran Y) hacer interactuar una gran cantidad de esas moléculas. Esa es la reducción a la que apunto en muchos de mis comentarios.

    Hay otra reducción, que podemos llamar epistémica, relacionada con la adquisición de conocimiento, por parte de los humanos. De nuevo ahí, mi postura se podría denominar reduccionismo moderado. Necesitamos el análisis por reducción, pero también necesitamos la síntesis adecuada. Pero no tenemos que caer en el holismo a ultranza, ni despreciar el reduccionismo, o, en el otro extremo, llegar a olvidarnos de la síntesis y las relaciones.

    Hay varias acepciones para reducción y reduccionismo, que espero iré explorando en otros posts.

    Nos leemos!

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    Por ajlopez, en: Filosofía

    Publicado el 20 de Enero, 2009, 8:28

    Ayer citaba a H.L. Mencken:

    El lugar del hombre en la naturaleza

    Hoy sigo hoy recordándolo, con un fragmento de 1918, que él citaba de nuevo en su recopilación A Mencken Crestomathy:

    La vieja idea antropocéntrica de que la vida de todo el universo gira en torno de la vida del hombre, de que la existencia humana es la suprema expresión del proceso cósmico, parece encaminarse felizmente hacia el infierno donde moran los delirios desbaratados.

    Bueno, fue algo optimista.

    El hecho es que cuanto  más se estudia la vida del hombre a la luz de la biología general, más desprovista parece de trascendencia. La raza humana, que otrora pasaba por ser la preocupación capital y la obra maestra de los dioses, empieza a asumir ahora el aspecto de un subproducto casual de sus gigantescas, inescrutables y probablemente absurdas actividades.....

    Más adelante

    ... el hombre es quizás una enfermedad local del cosmos, una especie de eczema o de uretritis pestífera. Hay, claro está, distintos grados de eczema, y así también hay distntos grados de hombres. Sin duda un cosmos afligido por una simple infección de Beethovens no consideraría necesario llamar al médico. Pero un cosmos plagado de socialistas, escoceses y corredores de Bolsa debe de sufrir espantosamente. No es extraño que el Sol esté tan caliente y la Luna tenga ese color verde tan diabético.

    Es duro con socialistas, escoceses y corredores de bolsa, en esa frase desbarranca. Pero sigo pensando que es interesante leerlo. Es importante que cada vez estemos más "aware" de nuestra situación en el Universo, que no es nada privilegiada o marcada por un destino.

    Nos leemos!

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    Por ajlopez, en: Filosofía

    Publicado el 19 de Enero, 2009, 2:14

    He descubierto en este siglo, a H.L. Mencken, que con su estilo siempre me ha recordado a Mark Twain. Mencken es algo duro en algunos puntos, pero es siempre interesante de leer, y hasta se disfruta su estilo, además de sus ideas iconoclastas. Quisiera compartir con Uds. un texto, que se alinea con lo que vengo escribiendo sobre el rechazo de toda postura antropocéntrica. Es de un texto de 1919, que Mencken republicó en una obra de revisión, A Mencken Crestomathy:

    Como he dicho, la biología moderna ridiculiza la teoría antroprocéntrica del mundo, pero esto no equivale a postular, naturalmente, que alguna vez la mayoría de los hombres renunciarán a ella. Por el contrario, cuanto más dudosa resulte, tanto mayor será la veneración que habrán de tributarle. Ciertamente, hoy la veneran como no la veneraban en los Tiempos de la Fe, cuando la doctrina de que la mujer era ruin compensaba por lo menos la idea de que el hombre estaba hecho a semejanza de Dios. ¿Qué otra cosa se oculta detrás de la caridad, la filantropía, el pacifismo, el adoctrinamiento moral y los restantes sentimentalismos en boga? Todos y cada uno de estos sentimentalismos se fundan sobre la teoría de que el hombre es un animal glorioso e inefable, y de que tenemos el deber de facilitar y asegurar su presencia ininterrumpida en el mundo. Pero es obvio que esta idea está saturada de engreimiento. Por lo que a los animales concierne, incluso en un espacio tan reducido como el de nuestro mundo el hombre es un producto chapucero y ridículo. Pocas otras bestias son tan estúpidas y cobardes como él. El gozquejo más ordinario está dotado de sentidos muchos más agudos y es infinitamente más valeroso, sin olvidar que es más honesto y confiable. Desde muchos puntos de vista las hormigas y las abajeas son muchísimos más inteligentes e ingeniosas: organizan su gobierno con menos querellas, despilfarros e imbecilidades. El león es más bello, más solemne, más majestuoso. El antílope es más veloz y más grácil. El gato doméstico común es más aseado. El caballo, sudado al cabo de la faena, tiene mejor olor. El gorila es más bondadoso con sus crías y más fiel a su esposa. El buey y el asno son más laboriosos y pacíficos. Pero al hombre le falta lo que quizás es la más noble de las cualidades: el coraje. No solo se siente mortalmente asustado frente a todos los otros animales de su mismo peso, o de la mitad de su peso, con excepción de unos pocos que ha envilecido mediante el apareamiento consanguíneo, sino que también les tiene un miedo espantoso a los de su propia especie, miedo que no se circunscribe a la acción de sus puños y pezuñas, sino incluso a la de sus risas.

    No hay otro animal que esté peor adaptado a su entorno. Cuando llega al mundo, la cría del hombre es tan frágil que si la descuidaran durante dos días seguidos moriría irremisiblemente,y esta debilidad congénita perdura hasta el fin de su existencia, aunque luego esté más o menos encubierta. El hombre pasa mucho más tiempo enfermo que cualquier otro animal, tanto en su estado salvaje como en medio de la civilización. Está sujeto a más dolencias distintas y las padece más a menudo. Se agota y lesiona más fácilmente. Su muerte es más horrible y casi siempre prematura. Casi todos los otros vertebrados superiores viven más tiempo y conservan sus facultades hasta una edad más avanzada, por lo menos en estado salvaje. En este contexto incluso los monos antropoides les llevan mucha ventaja a sus primos humanos. El orangután se aparea a los siete u ocho años, cría una familia de setenta u ochenta hijos, y a los ochenta años está tan sano y rozagante como un europeo a los cuarenta y cinco.

    Hay partes de esta inventiva, que me recuerdan a un relato del bueno de Stanislav Lem: el hombre es juzgado, ante otras culturas inteligentes de la galaxia, y es encontrado un ser desagradable, totalmente descartable, que no merece la mínima misericordia, ni posee una cualidad importante.

    Todos los errores e incompetencias del Creador llegan a su apogeo en el hombre. Como pieza de mecanismo, no se encuentra otra peor. Si se lo confronta con el salmón o el estafilococo, incluso ellos producen la impresión de ser maquinarias seguras y eficientes. Tiene los peores riñones que se conocen en la zoología comparativa, y los peores pulmones, y el peor corazón. Su ojo es menos idóneo que el de la lombriz, si se piensa en el trabajo que debe ejecutar: si un fabricante de instrumentos ópticos produjera un aparto tan imperfecto, sus clientes lo linchanrían. El hombre es el único de los animales terrestres, aéreos o marinos, que es inepto por naturaleza para adentrarse en el mundo que habita. Debe vestirse, protegerse, fajarse, acorazarse. Su situación es eternamente idéntica a la de una tortuga nacida sin caparazón, un perro sin pelo, un pez sin escamas. Si le faltaran sus pesados y molestos arreos estaría indefenso incluso ante las moscas. Tal como Dios lo hizo ni siquiera tiene una cola para espantarlas.

    Ahora llego al único rasgo de incuestionable superioridad natural que caracteriza al hombre: tiene alma. Esto es lo que lo distingue de todos los otros animales y lo que lo convierte, en cierto sentido, en su amo. Hace miles de años que se discute la exacta naturaleza de dicha alma, pero podemos referirnos con algún fundamento a su función. Esta consiste en poner al hombre en contacto directo con Dios, en sensibilizarlo a la presencia de Dios y, sobre todo, en impartirle semejanza con Dios. Pues bien, piénsese en el colosal fracaso de este artefacto. Si aceptamos la hipótesis de que el hombre se parece realmente a Dios, debemos admitir por fuerza la teoría imposible de que Dios es un cobarde, un idiota y un engreído. Y si aceptamos que después de tantos años elhombre no se parece a Dios, lo primero que salta a la vista es que el alma humana es un mecanismo tan ineficiente como el hígado o la amígdala, y que probablemente el hombre lo pasaría mucho mejor, como es indudable que el chimpancé lo pasa mejor, sin ella.

    A lo que Mencken llama alma, yo lo llamaría mente y conciencia. Es eso lo que nos distingue más de muchos animales. La capacidad de reflexionar, de tener introspección, de armar modelos que nos permiten prever el futuro. Cuando nos aparece la muerte de un congénere, adivinamos la propia.

    Así es, en verdad. La presencia del alma humana suministra un solo resultado práctico, a saber: nutre al hombre con vanidades antropomórficas y antropocéntricas... en síntesis, con supersticiones presuntuosas y descabelladas. Se jacta y se pavonea porque es dueño de esta alma, y olvida el hecho de que no le sirve para nada. Por lo tanto, es el supremo payaso de la creación, la reductio ad absurdum de la naturaleza animada. Se comporta como lo haría una vaca si esta se convenciera de que podría saltar sobre la Luna y ordenara toda su vida en función de esta teoría. O como lo haría un escuerzo que alardeara eternamente de poder batirse con leones, o de poder volar sobre el Himalaya, o de poder atravesar a nado el Helesponto. Y sin embargo esta es la pobre bestia que nos invitan a venerar como si fuera una joya incrustada en la frente del cosmos. Este es el gusano que nos invitan a defender como si fuera el favorito de Dios sobre la Tierra, con sus millones de cuadrúpedos más valeroso, más nobles, más honestos: sus leones soberbios, sus leopardos ágiles y vistosos, sus elefantes imperiales, sus perros fieles, sus ratas intrépidas. Este es el bicho que nos exhortan a reproducir, con infinitas dificultades, penurias y gastos.

    Mencken exagera en el tema de los animales. Les atribuye cualidades que sólo se pueden aplicar a un ser humano con conciencia.

    Pero igual, da para pensar.

    Nos leemos!

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    Por ajlopez, en: Filosofía

    Publicado el 18 de Enero, 2009, 15:34

    Un libro que todos, en algún momento de nuestras vidas, deberíamos leer, aunque sea salteado, es el gran "Pensamientos" de Blaise Pascal. No coincido con Pascal en todo (una de sus muletas, como otros de sus contemporáneos, es confiar en un "Dios", que a veces parece muy interesado en los asuntos humanos). Encuentro en ese libro, en el capítulo primero, este texto, que describe la situación del ser humano ante todo lo que existe:

    Que el hombre contemple, pues, la naturaleza entera en su alta y plena majestad; que aparte su vista de los objetos bajos que le rodean. Que mire esa deslumbrante luz, que es como un punto en comparación con el amplio giro que describe este astro, y que se maraville de que un recorrido tan grande no sea más que algo pequeñísimo si se compara con la curva de los astros que giran por el firmamento. Pero si nuestra vista se detiene ahí, que la imaginación vaya más lejos; antes se cansará de imaginar que la naturaleza de proporcionarle materia. Todo ese mundo visible no es más que un imperceptible pormenor en la inmensidad de la naturaleza. Nada puede darnos una idea aproximada de ello. Por mucho que hinchemos nuestras concepciones más allá de los espacios imaginables, sólo engendraremos átomos si los comparamos con la realidad de las cosas....

    Más adelante:

    Que el hombre, reflexionando sobre sí mismo, considere qué es comparado con todo lo que es; que se mire perdido en ese rincón apartado de la naturaleza y que, desde esta estrecha mazmorra en la que se encuentra alojado, quiero decir el universo, aprenda a estimar la tierra, los reinos, las ciudades y a sí mismo en su justo valor. ¿Qué es un hombre en medio del infinito?

    Esto es lo que tenemos que darnos cuenta: nuestra situacion ínfima ante todo lo que nos rodea.

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