Angel "Java" Lopez en Blog

Filosofía


Publicado el 30 de Enero, 2010, 12:31

La historia del pensamiento humano, es una historia de la búsqueda de explicación de lo que hay, especialmente, de nosotros mismos. Hay una tensión entre las dos búsquedas: mientras los primeros "físicos" (lo que se preguntaban por la physis, la naturaleza) griegos, anteriores a Sócrates, no parecen haber puesto particular énfasis en el ser humano, en el mártir de Atenas vemos asomar explícitamente el problema humano.

Habría tantas posturas que comentar, sobre el desarrollo y la historia del pensamiento humano, que podría escribir algunas decenas de posts. Y otros, por supuesto, han escrito sobre el tema. Ya mencioné en:

Gnoseología y Epistemología

dos grandes, podría decir, corrientes: el empirismo y el racionalismo. El segundo fue el que primó durante mucho tiempo, desde los primeros griegos, tal vez obnubilados por el poder de las matemáticas: el descubrir la respuesta a las preguntas que plantea la filosofía, acudiendo a la razón. El empirismo fue una reacción a la escolástica, y la metafìsica anteriores a, por ejemplo, Hume. Ya saben mi postura: ni por uno ni por el otro, en solitario, se pueden obtener respuestas sobre la realidad (donde incluyo al propio ser humano como parte de la realidad). Aristóteles ya pensaba de esa forma, aunque tendría que comentar y dar más evidencia yo en este blog, y Kant algo ilumina de la relación entre experiencia y razón.

Sin embargo, hay una tendencia, muy humana por cierto, a vernos como especiales, a ver a nuestra razón como algo tan especial como nosotros mismos, y a ver la historia humana como parte importante, ineludible, central, consecuencia necesaria (y podría seguir...) de la realidad. Basten dos botones de muestra:

- Parménides, el oscuro, cuando afirmar "el pensar es como el ser" (disculpen, estoy citando de memoria)

- Hegel, cuando llega a eso de "todo lo real es racional, todo lo racional es real" (donde tantos autores confunden la Razón de Hegel, el nous griego, con la razón humana misma)

Dos ejemplares del racionalismo. Parménides prácticamente afirma que nuestra mente está totalmente adecuada para comprender la realidad (bueno, hay tantos comentaristas de Parménides, que asombra ver que unos pocos párrafos escritos, que es todo lo que nos ha llegado de él, hayan podido provocar tanto comentario; pueden consultar el libro del argentino Cordero By Being, It is, hay traducción en español). Yo veo a la mente como una capacidad más, del organismo humano.

Hegel, desconocedor de la ciencia de su tiempo, o por lo menos atrasado, de nuevo la emprende con tratar de explicar todo, por medio de algo como la Razón, y digo Todo, culminando con la sociedad humana, como si todo estuviera dado para que nosotros tengamos una historia como Hegel la imagina. De nuevo, la soberbia humana de verse como el centro de todo, de vernos especiales. Pero también, veo en Hegel ese racionalismo exagerado. Alguien escribió que Hegel podía deducir la cantidad de botones del uniforme alemán, con sólo sentarse a pensar en su escritorio. No es una burla muy alejada de la realidad.

A ese tipo de afirmaciones, de caminos con afirmaciones básicas tan grandes, yo las veo como interesantes, pero no importantes: son juegos intelectuales, son parte de lo que tenemos que aprender y comentar, para luego, alejarnos y sumergirnos en el estudio de lo que es. Tal vez podamos rescatar de Hegel algo (dudo más de Parménides), algo que aparte de interesante, sea importante.

Por ahora, yo veo a ese tipo de posturas como comerse la fruta del fondo del clericó. ¿Vieron el clericó, esa combinación de vinos y frutas? Uno, confiado, se come la fruta que queda en el fondo, parece que puede comer y comer, sin sentir efecto alguno. Pero ahí está todo el vino concentrado: al poco tiempo, la borrachera es enorme, y la cabeza deambula, la mente delira.

Parménides y Hegel, se comieron la fruta del fondo del clericó.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 24 de Enero, 2010, 14:51

Me encuentro hoy leyendo a Francis Bacon, su obra más conocida Novum Organum, llamada así en oposición a los anteriores Organum, el más conocido, el de Aristóteles. Para Bacon, el Novum Organum se refiere a lo que hoy llamaríamos, no lógica, sino actividad científica: cómo expandimos el conocimiento humano de la realidad ("naturaleza" es la palabra que usa Bacon). Ya había comentado sobre Bacon en:

Mahoma y la montaña
Francis Bacon y las palabras

Es un avance el pensamiento de Bacon, aunque tiene dos problemas: su insistencia en el descubrimiento de leyes, cuando lo que veo es que se busca descubrir el funcionamiento de la realidad, sus mecanismos. El otro punto de ataque a Bacon es su énfasis en la inducción, justamente, como camino para conseguir enunciar leyes.

Esta insistencia de Bacon en esos puntos ha infectado a las descripciones que hacen posteriores filósofos de la ciencia, que terminan describiéndola como buscadora de leyes. Insisto: ese es un camino que no describe realmente la actividad científica, lo que busca en sí misma. Si se sigue ese camino, pronto se descubre que hay pocas leyes (principalmente concentradas en la física y química), y que de ahí en más, en otras ciencias (biología, economía, sociología, etc...) el enunciado de leyes es más problemático. La biología nos da un ejemplo de ello: es mucho más fructífera en la búsqueda de mecanismos (la evolución biológica, la selección natural, la biología molecular) que en leyes. Agregaría que todas las leyes de la química se explican por mecanismos físicos. Y que muchas de las leyes de la física se están tratando de explicar por mecanismos (ejemplo: apelar al intercambio de bosones para explicar las fuerzas).

Pero, como tantas veces, I digress... Back to Bacon. Una cosa más: recuerdo el relato de Poe (no tengo el título acá) donde criticaba tanto a Aristóteles como a Bacon. Al primero, por su método deductivo, al segundo por su método inductivo. La crítica era buena, pero Poe luego propone en Eureka, su propio método: una especie de iluminación racional, que busca el asombro y la coherencia, más que el contraste con la realidad.

Leo en el primer capítulo, primer párrafo, de la obra de Bacon:

El hombre, servidor e intérprete de la naturaleza, ni obra ni comprende más que en proporción de sus descubrimientos experimentales y racionales sobre las leyes de esta naturaleza; fuera de ahí, nada sabe ni nada puede.

Gran afirmación. Interesante que ponga al hombre como servidor de la naturaleza, más que como en el Génesis, donde a Adán se le da dominio sobre todo. También que vea al hombre como intérprete: es lo que hace hoy la ciencia. Pero ya comienza a mencionar "leyes de esta naturaleza". Niega que podamos conocer algo de la realidad fuera de otras formas, como la intuición o la inspiración divina. Y menciona experimento: algo que para otros anteriores, como los griegos, era algo más raro. Pero no tanto en los siglos anteriores a Bacon: muchas veces se olvidan muchos trabajos de investigación y de experimento (rudimentarios), por ejemplo, de la llamada Edad Media.

Sigo leyendo:

Ni la mano sola ni el espíritu abandonado a sí mismo tienen gran potencia; para realizar la obra se requieren instrumentos y auxilios que tan necesarios son a la inteligencia como a la mano. Y de la misma suerte que los instrumentos físicos aceleran y regulan el movimiento de la mano, los instrumentos intelectuales facilitan o disciplinan el curso del espíritu.

Ve que no alcanza con la mano desnuda: habrá que apelar a instrumentos. Y va ya señalando lo que ocupa su obra: la búsqueda de intrumentos para la mente ("espíritu" en esos tiempos).

La ciencia del hombre es la medida de su potencia, porque ignorar la causa es no poder producir el efecto. No se triunfa de la naturaleza sino obedeciéndola, y lo que en la especulación lleva el nombre de causa conviértese en regla en la práctica.

Aparece causa y efecto. Yo hoy llamaría a eso mecanismo. No se busca simplemente causa y efecto en ciencia: se busca la explicación de por qué, ante A, sigue B. No nos contentamos con la elipse de los planetas, buscamos la explicación de la gravedad  universal. Y no nos sentimos satisfechos con la ley de la gravitación, buscamos  mecanismos (desde gravitones hasta campos) para explicarla. Sólo en el fondo de
todo eso, en el ámbito de la física de lo último, tal vez tengamos que parar en leyes fundamentales, o en explicaciones racionales tipo: si el Universo no fuera así, no podría existir. Veremos qué nos depara la historia futura.

Basta por hoy, de leer a Bacon. Es un autor que algunos toman (como Poe, como la escuela de Frankfurt) como modelo de crítica del conocimiento científico. Alguna crítica merece Bacon, más dudoso es pasar sobre él y dirigir la crítica al "relato ilusorio" de la ciencia, el conocimiento científico y el progreso. Lo que
hoy quiero destacar es que Bacon describe parcialmente lo que en la historia humana ha sido la ciencia, de entonces, y de nuestros días. Ya volveré a comentar más párrafos.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 23 de Enero, 2010, 16:24

Hace un tiempo, comenté sobre el excelente libro "No está en los genes", de Richard Lewontin, biólogo evolutivo, Steve Rose, neurobiólogo, y Leon J. Kamin, psicólogo. Escribí algo en los post:

Determinismo según Lewontin, Rose, Kumin
Reduccionismo según Lewontin, Rose, Kumin


Lo que exponen los autores es el peligro de tomar a los genes como fuente de explicación de la conducta humana y de otros temas en biología. Y es sano que lo hagan. Pasa muchas veces que detrás de posturas científicas hay intereses ideológicos. Al principio, definen a qué se van a referir con "ideología" (benditos los que definen un término tan abusado):

Deberíamos aclarar que aquí y a lo largo de este libro damos al término ideología un significado preciso. Las ideologías son las ideas dominantes de una sociedad particular en un momento determinado. Son ideas que expresan la "naturalidad" de cualquier orden social existente y que ayudan a mantenerlo.

Y citan un fragmento de La ideología alemana, de Marx y Engels, donde estos autores escriben:

Las ideas de la clase dominante son en cada época las ideas dominantes. Es decir, la clase que constituye la fuerza material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su fuerza intelectual dominante. La clase que tiene los medios de producción material a su disposición tiene al mismo tiempo el control de los medios de producción mental, de modo que, hablando en general, las ideas de aquellos que carecen de los medios de producción mental están sujetos a ella. Las ideas dominantes no son más que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes.

Lo que moderaría, es que también hay ideologías, hoy, en clases que no son dominantes. De alguna manera, Lewontin, Rose, y Kamin, han sufrido, con su libro, el caer en defensores de ideologías. A ver: como ellos declaran, toman una postura liberal, en el sentido que se le da en los países anglosajones. Atacan al determinismo, asociándolo con la nueva derecha, tanto de (en el tiempo en el que escriben) de Ronald Reagan como de Margaret Thatcher, para poner dos ejemplos que ellos mismos mencionan.

Pero con el correr del tiempo, he comenzado a ver citado al libro, para defender posturas liberales, sobre la igualdad de las personas, igualdad de género, y otros temas. Yo veo que la gente defiende un libro, digamos X, y las ideas I que contengan, si justifican su visión de la realidad, la ideología de esa gente, podría decir.

Tenemos que estar "aware" de ese problema: no aceptemos posturas e ideas sólo porque, directamente o indirectamente, soportan nuestros propios supuestos e ideas base. Y menos aceptar ideas y teorías científicas por esas razones. Las teorías científicias se deben aceptar por su explicación de la realidad, por la verdad que aportan sobre los mecanismos de la realidad, no porque soportan otras ideas "políticamente correctas".

Algo de eso le ha pasado con el tiempo, a este libro. Muchos lo citan, pero no se han detenido a analizar si realmente es verdadero lo que dicen. Lo aceptan más porque ataca al conservadurismo que por el valor de las teorías que presentar para explicar hechos. Claro que el libro no pretende ser una pura exposición de divulgación científica. Tiene su ideología. Pero el punto, que trato acá, es el trabajo que tenemos que tomarnos nosotros, la lectura crítica y detenida de todo texto, sin importar la autoridad de quien lo escribe o lo simpático que sea lo que afirman, sino si lo que declaran es así en la realidad.

Como adivinarán, vendrán más posts, como los dos mencionados al principio, para seguir comentando qué pienso que está correctamente formulado y qué no, en este excelente libro.

Nos leemos!

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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 22 de Enero, 2010, 11:51

En mi post Gnoseología y Epistemología comentaba que no hay, en la historia de la filosofía, una expresión o palabra para referirse al problema del conocimiento humano. Hubo distintas denominaciones, bastante diferentes: desde las que se referían a conocimiento a secas, hasta las que se refieren directamente a la filosofía de la ciencia. Encuentro hoy un texto, una nota al comienzo del libro "Filosofía de las ciencias, temas y problemas" de Héctor A. Palma, que confirma lo que había escrito:

A lo largo de los siglos la filosofía se ha ocupado del problema del conocimiento y le ha dado a esta ocupación distintos nombres: gnoseología, teoría del conocimiento, epistemología o filosofía de la/s ciencia/s. Cada una de estas denominaciones está más o menos asociada a las tradiciones intelectuales que le dieron origen, de modo tal que no se trata de denominaciones intercambiables fácilmente. De cualquier manera no es el tema de nuestro libro hacer el rastreo de los distintos nombres a lo largo de la historia de la filosofía. Aquí usaremos de manera indistinta "epistemología" o "filosofía de las ciencias".

Palma recuerda la raíz griega de epistemología:

El término "epistemología" deriva del griego episteme, y se refería al tipo de saber más alto y más elaborado. Para Platón era el saber propio del mundo inteligible, o mundo de las Ideas; un saber que, una vez logrado, cosa difícil, por cierto, permanecía así, eterno e inmutable, tal y como eternas e inmutables eran las ideas a las cuales se refería. No era un conocimiento de objetos empíricos, antes bien, éstos debían ser evitados ya que constituían un obstáculo si se quería llegar a este mundo y acceder al conocimiento genuino.

La postura de Platón es la que más conocía. Aristóteles toma la misma palabra, pero le da un giro más cercano a la actualidad:

Para Aristóteles, que rechaza las ideas o formas platónicas, la episteme es el conocimiento de lo necesario (por sus causas) o de lo que no es posible que sea de otro modo, o sea, de lo universal, y coincide con la ciencia demostrativa como veremos en el próximo capítulo.

Palma hace una aclaración:

En verdad episteme tenía muy poco de nuestro actual concepto de ciencia, tan ligado, desde el advenimiento de la modernidad a la indagación observacional o experimental de la naturaleza y de un carácter eminetemente hipotético. De cualquier manera, conserva del sentido griego su referencia a un tipo de conocimiento elevado y prestigioso.

Yo pondría: algunos griegos, Aristóteles, por ejemplo, se dedicaban a la indagación observacional. Basta recordar sus estudios sobre los animales. Pero también, de alguna forma subyugados por el poder del razonamiento matemático, trataban de sacar conclusiones sobre la realidad, por puro esfuerzo intelectual. Lo que les faltó más fue el experimento: veo que para los griegos, experimentar con algo era como alejarse de la naturaleza, no lo veían como estudio de la physis.

Notable que Palma vaya desde el problema del conocimiento a la filosofía de la ciencia. Su libro es interesante, me ha servido de mucho, para tener en un libro enumeradas varios pensadores y corrientes. Tendría que comentar más sobre los temas que trata, donde también veo que él toma a veces partido por una u otra de las posturas, pero ya será en otros posts.

Héctor Palma es argentino, Doctor en Ciencias Sociales y Humanidades. Al momento de publicar el libro mencionado, 2008, Palma era profesor regular de Epistemología en la Universidad Nacional de San Martín e investigador del Centro de Estudios de la Historia de la Ciencia José Babini (no conocía este centro, tengo que comentar escritos que tengo de Babini).

Nos leemos!

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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 18 de Enero, 2010, 0:14

En mi anterior post Gnoseología y Epistemología escribí sobre empirismo y racionalismo, dos corrientes de pensamiento. Para la primera, el conocimiento humano se consigue de la experiencia. Para la segunda, el conocimiento se obtiene de la razón. Como muchas posturas, es difícil explicarlas en una frase, y la anterior es una simplificación. Leo hoy a alguien que se dedicó al problema del conocimiento, Emanuel Kant. De alguna manera, los primeros estudios de Kant lo acercaron al racionalismo, pero luego de la lectura de Hume, comenzó a abrevar del empirismo. Pero hizo una jugada más. Gran parte de su postura (no toda) la expresó en su Crítica de la Razón Pura, un libro no fácil, algo largo, un poco desordenado, al que debo una lectura completa, pero al que cada tanto vuelvo. Leo en la Introducción, capítulo I, De la distinción del conocimiento puro y el empírico:

No hay duda alguna de que todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia. Pues ¿por dónde iba a despertarse la facultad de conocer, para su ejercicio, como no fuera por medio de objetos que hieren nuestros sentidos y ora provocan por sí mismos representaciones, ora ponen en movimiento nuestra capacidad intelectual para compararlos, enlazarlos, o separarlos y elaborar así, con la materia bruta de las impresiones sensibles, un conocimiento de los objetos llamado experiencia? Según el tiempo, pues, ningún conocimiento precede en nosotros a la experiencia y todo conocimiento comienza con ella.

Siempre que leo a Hume, y luego a Kant, me vuelve la misma idea: el problema del conocimiento, cuando se trata en filosofía, ronda, muchas veces, lo que podría llamar "filosofía psicológica": una tendencia a tomar como filosofía lo que pasa en nuestra mente. Veo en Kant (y en Hume) esa tendencia. Analizo el párrafo de arriba.

Primero, es interesante encontrar la frase"objetos que hieren nuestros sentidos... provocan .. .representaciones". El tema de la representación es un gran tema. No me parece que podamos encararlo solamente con filosofía. Es parte del estudio de la mente, que tenemos como organismos.

Luego, lo de "capacidad intelectual para compararlos, enlazarlos... separarlos...". De nuevo, veo acá un tema de estudio que va más allá de la filosofía. Kant se arriesga: sin tener todos los datos para hablar de la mente, se aventura en en su estudio, aunque quiera mantener una, digamos, distancia filosófica, de un tema que hoy es un tema de la ciencia.

Tanto al poner representación, como la capacidad de compararlos, enlazarlos, etc., Kant está admitiendo que lo que llamamos conocimiento no es pura impresión sensible: es claro que esas impresiones las elaboramos, las acomodamos. Si tuviera que apelar a lo que hoy se hace en robótica y en agentes autónomos, las impresiones se organizan: lo que vemos como una mancha marrón, contra un fondo blanco, es finalmente ordenado en la mesa de nuestro cuarto.

Acá, tengo que recordar lo que escribía en mi post citado al principio: mucho texto sobre el conocimiento humano, trata de conocimiento de todos los días. Tendría que estudiar cuánto de esa aproximación sirve para el estudio del conocimiento científico.

Sigo leyendo:

Mas si bien todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia, no por eso origínase todo él en la experiencia. Pues bien podría ser que nuestro conocimiento de experiencia fuera compuesto de lo que recibimos por medio de impresiones y de lo que nuestra propia facultad de conocer (con ocasión tan sólo de las impresiones sensibles) proporciona por sí misma, sin que distingamos este añadido de aquella materia fundamental hasta que un largo ejercicio nos ha hecho atentos a ello y hábiles en separar ambas cosas.

Es lo que se veía venir, del anterior párrafo: hay algo que ponemos nosotros. Esto parece habérsele escapado al bueno de Hume, que siguió insistiendo hasta en su último escrito, en lo que afirmó en su primera obra, sobre la naturaleza humana.

Y ahora, aparece por primera vez, el "gran paso" de Kant:

Es pues por lo menos una cuestión que necesita de una detenida investigación y que no ha de resolverse enseguida a primera vista, la de si hay un conocimiento semejante, independiente de la experiencia y aún de toda impresión de los sentidos. Esos conocimientos llámanse a priori y distínguense de los empíricos, que tienen sus fuentes a posteriori, a saber, en la experiencia.

Kant todavía tienen que convencerme de la existencia de conocimientos a priori. Lo que veo, es que tenemos, digamos, "cableadas" ciertos funcionamientos nuestros, y que otros los adquirimos al crecer. Por ejemplo, parece que la transitividad de tamaño (A es más grande que B, B es más grande que C, entonces A es más grande que C), no la poseen los niños muy pequeños, y aparece en en algún momento de la infancia, ante la interacción con el mundo.

Pero Kant replicaría: no estoy hablando de la formación psicológica del conocimiento, sino del conocimiento en sí. Y yo seguiría pensando que algo de psicología está mezclando. Me parece más claro abrazarme a algo conocido, como la construcción de agentes autónomos, y cómo hacen para tomar las impresiones y transformarlos en algo que podemos llamar conocimiento de la realidad que los rodea. Pero, como siempre que pone la inteligencia artificial en este tema, no tengo que afirmarme en eso: estudiar el conocimiento humano desde la perspectiva de la inteligencia artificial, podría ser como estudiar el vuelo de los gorriones desde los planos de un Boeing 747.

Tengo que buscar qué ejemplos de conocimiento a priori pone Kant en su obra.

Nos leemos!

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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 16 de Enero, 2010, 12:37

Sigo leyendo el libro "Tratado de la Ciencia y la Evolucion del Pensamiento Cientifico", de Ramón Ruiz Limón, que ya había comentado en mi anterior post Intentando definir Filosofía.

He escrito de varios temas en mi blog, en esta categoría de Filosofía. Uno de los temas que me interesan, del que he apenas escrito, es el tema del conocimiento humano. ¿Qué podemos conocer? ¿cómo conocemos? Hoy leo en el libro de Ruiz Limón, algo que sospechaba (algo había leído en algún texto de Bunge), sobre dos palabras que se usan en la jerga filosófica: gnoseología y epistemología. En mis tiempos de estudiante adolescente, me tomé primero con la palabra gnoseología, como teoría o estudio del conocimiento. Sólo más adelante encontré epistemología, como algo similar, pero a la vez distinto. Veamos qué tiene que decir Ruiz Limón al respecto:

Hay quienes consideran que los términos epistemología y gnoseología son sinónimos, aunque existe una mayoría de autores que reserva el uso del segundo para designar a la teoría general del conocimiento,mientras que el de epistemología lo emplean para referirse a la teoría del conocimiento científico o también teoría de las ciencias.

Puntualizaré aún más: los términos "epistemología" y "teoría del conocimiento", son más empleados por autores alemanes e italianos mientras que el término "gnoseología" lo utilizan con mayor frecuencia autores franceses. Durante los años más recientes, la epistemología es conocida también como "filosofía de la ciencia".

Tal es la ubicación de la teoría del conocimiento dentro de ese gran contexto que es la filosofía.

Recuerdo vagamente que Mario Bunge escribía en algún texto que, justamente, "epistemología" fue desplazando a "gnoseología", desde hace, digamos, siglo y medio, dos siglos. "Episteme" aparece traducido como conocimiento en los textos de Platón, pero también como "ciencia". Hay que aclarar que el concepto de "ciencia" como "episteme" en Platón, poco tiene que ver con lo que hoy es la actividad científica.

Pero en los últimos años, veo inclinar la balanza por lo que menciona Ruiz Limón: epistemología como filosofía de la ciencia. Es interesante ese giro. Veo que una cosa es conocimiento humano, el que adquirimos y manejamos normalmente, y otro, el conocimiento que hemos derivado de la actividad científica. Por ejemplo, en filosofía hay dos corrientes, racionalismo y empirismo (por supuesto, entre otras más). Para el racionalismo, el conocimiento se obtiene de la razón. Para el empirismo, todo conocimiento deriva de la experiencia. Siempre me ha parecido que los que toman esas posiciones, están hablando del conocimiento humano de todos los días. En cuanto uno estudia la actividad científica, queda claro que no se puede entender la experiencia sin la razón, ni llegar a obtener conocimiento con razón pura. Por alguna razón, siglos de pensamiento filosófico no han dado importancia a esta característica de la actividad científica.

Espero seguir escribiendo sobre el tema de epistemología, como conocimiento científico, o también, como filosofía de la ciencia. He leído algunas aproximaciones algo desvariadas en mi opinión, desde el ámbito filosófico hacia la ciencia, que debería revisar y comentar por acá (Kuhn, por ejemplo, o el "turrito" de Feyerabend). (acá, en Argentina, se puede tomar "turro" como lo contrario de bueno, como cuando escribo el bueno de Hume, o el bueno de Bertrand Russell; apelo al diminutivo, de forma algo afectuosa :-).

Y también, espero escribir sobre epistemología, en el matiz de conocimiento y creencia justificada, que también se usa en ese sentido. Es más, parece que es el sentido habitual que se le da en el ambiente anglosajón. Ahí es interesante cruzar, comparar, lo que da la filosofía, contra lo que se está construyendo en lo que se ha llamado Inteligencia Artificial, en el tema de agentes autónomos (podemos asimilarlos a robots): cómo se ha encarado el tema de tener conocimiento y creencias sobre la realidad con la que interactuan.

Pueden profundizar sobre el tema de epistemología en:

Epistemology (Stanford Encyclopedia of Philosophy) (excelente artículo, y excelente sitio)
Epistemology: Routledge Encyclopedia of Philosophy Online
Wikipedia: Epistemology
About: What is Epistemology

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 11 de Enero, 2010, 4:29

La actividad filósofica es una actividad amplia, que ha ido cambiando en énfasis y sabores durante la historia. Noto en su historia, una tensión entre la filosofía que trata de explicar el universo, y la que trata de aplicarse al ser humano, explicarlo, darle una guía o sentido a su vida.

Hoy leo el "Tratado de la Ciencia y la Evolucion del Pensamiento Cientifico", de Ramón Ruiz Limón: 

La palabra filosofía se estructura con dos voces griegas: philós (amor) y sophía (sabiduría), por lo que, etimológicamente, la filosofía es el amor a la sabiduría.

En la antigüedad, cuando aún las ciencias no estaban integradas de manera independiente, tal como las conocemos hoy, la filosofía comprendía todos los saberes existentes.

Notemos que en esa definición, tan difundida, basada en la etimología de la palabra original, se habla de sabiduría, en griego, que es distinto de conocimiento, por ejemplo para Platón.

Durante mucho tiempo, no existió la palabra "ciencia" tal como la usamos ahora. Platón usó "episteme" y muchas veces se traduce como "ciencia" (yo la asimilaría a conocimiento, mientras que los griegos reservaban "sophía" para sabiduría). Pero la palabra aplicada como la usamos en nuestros días, parece ser un invento del siglo XIX. Mucho de la ciencia se denominaba antes filosofía natural (en general, la física y aledaños, recordemos que la denominación "Filosofía Natural" aparece en el título de la principal obra de Newton). Y muchas ciencias, con denominación, son relativamente recientes (desde las ciencias sociales, por ejemplo, sociología, "creada" por Comte, hasta biología, ésta fue "bautizada" así recién en el siglo XIX).

Así que gran parte del conocimiento humano, ha sido la historia del desgaje de distintas partes que hoy llamamos ciencia, de lo que era la rama original, la filosofía occidental que nació con los griegos. Sigo leyendo:

Conforme los diferentes campos del saber crecieron, se fueron constituyendo en disciplinas con objetos de estudio propios, principios propios, métodos propios, etc., hasta definirse como actualmente se nos presentan.

La filosofía, por su parte, no fue ya más el concentrado general del saber existente y cedió el tratamiento de realidades particulares a cada ciencia, dejando para sí el estudio de la totalidad de los seres, en cuanto que se ocupa de estudiar los principios del ser.

De la filosofía existen diversas definiciones:
• Ciencia de los principios (Husserl).
• Ciencia de todas las cosas por sus causas últimas (Ortega y Gasset).
• Conjunto científico de las cosas, por las causas primeras, en cuanto se refieren al orden natural (Jacques Maritain).
• Investigación de las relaciones objetivas entre lo contingente y lo absoluto (Cuesta).
• O bien, una definición que aparece en los diccionarios: Conjunto integrado de consideraciones y reflexiones generales sobre los principios fundamentales del conocimiento, pensamiento y acción humanos.

Habría tanto que discutir de estas definiciones. Lo de los principios, no queda claro o definido. Si se apela a las causas últimas, queda por definir qué es una causa última. La definición de Maritain se acerca demasiado a lo que llamamos hoy actividad científica. Lo mismo la definición de Cuesta. La del diccionario parece más interesante: menciona acción humana, eso es algo que ninguna ciencia
nos permite resolver sin apelar a la filosofía o al naturalismo (aceptar que tenemos que ser como nos dicta una "naturaleza humana" que delegamos en nuestra historia como organismos). En cuanto a lo de "principios del ser", me parece que la actividad filosófica de este siglo y medio pasado, ha ido desbarrancando, y hace falta una vuelta a una filosofía con un pensamiento más claro, en lo posible. Y cuando la claridad no fuera alcanzable, que por lo menos se exponga la dificultad, de forma clara. Sino, el estudio de "los principios del ser" desemboca rápidamente en cháchara. Ya estamos en una etapa del conocimiento humano en que podemos hacer el esfuerzo de poner en claro lo que está oscuro.

Pero más que detenerme en las definiciones que se intentaron, quisiera recordar eso que pasó en la historia: desde la distinción de "doxa" (podemos traducir opinión) y "episteme" (podemos traducir ciencia, conocimiento) en Platón, hasta la gran separación que se ha producido entre filosofía y ciencia en estos últimos siglos. Y también, recordar que fue Platón, en boca de Sócrates, el que puso en el tapete el tema de la acción humana: ¿qué hacer? ¿qué es lo bueno? (dos preguntas diferentes, pero que han guiado lo que llamaría filosofía moral).

El asombro ante lo que hay, ha sido el combustible tanto de la actividad filosófica como de la científica. Pero veo que la filosofía nos lleva, por más que quiera centrarse en el todo, a tratar de explicarnos a nosotros mismos, a buscar un sustituto a la religión, a buscar algún sentido a todo lo que nos pasa.

Termino con lo que sigue de la lectura de arriba, en el texto de Ramón Ruiz Limón:

Al margen de una definición a nuestro gusto, la filosofía constituye una tendencia hacia la concepción unificada de los diversos aspectos del mundo y de la vida, a una síntesis de la explicación racional del universo.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 6 de Enero, 2010, 12:21

Me encuentro ayer con este mensaje en Twitter de Alejando Rozitchner:

Apunta a:

http://www.formspring.me/alerozitchner/q/26598462

una de las respuestas del sitio FormSpring donde Rozitcchner es uno de los usuarios (ahí pueden hacerle preguntas a los usuarios registrados). Me permito transcribir acá la pregunta y la respuesta:

 ¿La realidad se percibe o se construye? ¿Somos discursos dentro de otros discursos?

La realidad existe, más allá de nuestra percepción. Eso siento, creo, veo, pienso, yo. No me gusta la idea de que la naturaleza es un concepto de construcción humana. Como concepto lo es, pero hay una realidad material y concreta que va más allá del concepto. Hacer la historia de la evolución del concepto de naturaleza no equivale a hacer la historia de la naturaleza. La vida existe más allá de nosotros, y hay determinaciones que escapan a lo discursivo. Considerar a todo como un discurso da lugar a una visión descarnalizada, falta de realidad, encerrada, propia de una intelectualidad que consigue asi un privilegio que no merece. Mi forma de pensar no va por ese lado, me parece descaminado el análisis de todo en términos de discurso o producción cultural. Existe la realidad, el cuerpo, la naturaleza. Hay una salida de lo discursivo hacia el mundo, y todo discurso tiene su límite: existen las cosas y los cuerpos.

Bien, los que leen de vez en cuando este blog, saben que uno de los temas que ya he tratado varias veces, es la realidad, en particular, la postura realista (en varias vertientes). Este blog nació para pasar en limpio, por escrito, varios temas que me interesan. Y el tema de la realidad y el realismo ha sido uno de los que más ha influido en lo que he escrito aquí en estos años. Por si algo no lo leyó, vienen enlaces más adelante.

Coincido con "la realidad existe, más allá de nuestra percepción". Habría que discutir un poco el término percepción. Veo que como organismos, tenemos sensaciones, las elaboramos en percepciones (no es lo mismo que una parte de la retina reciba rojo, que "veamos" una pelota roja ahí adelante), y formamos modelos (la pelota está ahí a tantos metros, parece de plástico, seguro que la puedo patear sin problemas, no parece grande, etc...). Pero dejando de lado esas sutilezas, tengo que sostener que como organismos, somos parte de la realidad, pero no la construimos. Lo que construimos son los modelos, representaciones, imágenes (podemos seguir enumerando) de la realidad.

Con respecto a: "No me gusta la idea de que la naturaleza es un concepto de construcción humana. Como concepto lo es, pero hay una realidad material y concreta que va más allá del concepto.". Coincido. Una cosa es el concepto (otra de las palabras que puedo agregar a la lista de modelos, representaciones, imágenes, etc...) y otra es la realidad. Hay que aceptar (no se puede probar) que hay algo ahí afuera, que es la realidad (vuelvo aclarar que nosotros, como organismos, somos parte de esa realidad, el "ahí afuera" es el resto de la realidad que no somos nosotros, pero es una forma de decir).

Con respecto al tema del discurso, no queda clara a los discursos a los que se refiere la pregunta. Es un tema habitual en la filosofía actual, planteado desde la aparición de "los grandes relatos" que plantean algunas corrientes del pensamiento aparecidas el siglo pasado, como reacción (exagerada, según mi postura) al Iluminismo. Pero como no me queda clara la referencia, no podría comentar mucho, más que adivinando algunas cosas.

Pienso que gran parte de eso de "la realidad se construye", proviene de las ciencias sociales, y filosofías aledañas. Lo que pasa, es que se toma "realidad" muy a la ligera. El mundo humano (la familia, la sociedad, las formas de gobierno) se toman como "mundo", y "realidad" completa, cuando es claro que cualquier concepto de realidad se debe basar en todo, no en lo humano. Debo reconocer que el tema del tiempo y el espacio profundo es relativamente nuevo en el conocimiento humano, pero ya tiene unos siglos. Como otros avances en el conocimiento, parece que tarda en llegar a los núcleos del pensamiento filosófico. Casi me atrevería a decir que desde Darwin, hay que replantear muchos temas, pero que muchas corrientes filosóficas todavía no han recibido la novedad.

Así que no acepto ni "la realidad es como yo la veo", ni "la realidad se construye". En todo caso, se construyen las imágenes de la realidad en general, y se construye lo que es propiamente humano, como la sociedad (la familia parece tener algunas raíces biológicas, tema a investigar). A lo que voy, es que no está escrito en nuestra naturaleza humana el tipo de sociedad que vivimos. Para llegar al estado actual, ha habido historia. Cada uno de nosotros no vive en la sociedad que le "toca por naturaleza" sino por muchas causas. Ahí es donde debe dirigirse lo de "construcciones humanas". A estudiar cuánto de lo que hemos armado como humanos se ha dado por historia, por casualidad, por inclinación de nuestra naturaleza. 

Bueno, pero ya divago. Para que dar evidencia de lo importante que es para mí defender el realismo (algo que sinceramente no pensé que fuera necesario defender), sigue una lista de posts donde algo comenté al respecto.

Como primero, pueden leer mi postura en Claro y evidente.

Una introducción a la realidad vs apariencia, los tres post comentando al Beato Mario Bunge:
Realidad y apariencia
Más realidad y apariencia
Realidad y apariencia en Bunge

Para ver que hay mucho de "no-realismo" dando vueltas por ahí, leer:
Bunge enumerando posturas no realistas 

Si me tienen paciencia, comento más en:
Realidad independiente del sujeto
La realidad ahí afuera
Qué es la realidad

Un concepto que no conocía, el fanerón, tratado en:
El solipsismo según Martin Gardner
El fanerón en Aristóteles
Un tercer enfoque ante el fanerón

Como bajativo:
Einstein y la realidad
A grandes afirmaciones, grandes pruebas
Physis para los griegos, física en Aristóteles

Seguramente me queda afuera algun escrito más (debería buscar comentarios a Bertrand Russell, Hume, más post míos más antiguos...). Pero por hoy, los perdono.. :-)

Ya había comentado sobre Alejandro Rozitchner en mi post El organismo humano. Pueden ver sus sitios

http://en.wikipedia.org/wiki/Alejandro_Rozitchner
http://www.bienvenidosami.com.ar/v2/
http://100volando.blogspot.com/
http://www.facebook.com/alejandro.rozitchner

y seguirlo en Twitter en @AlejRozitchner

Señalaba en ese post, uno de las grandes misterios de la realidad: ¿por qué Rozitchner tiene página en la Wikipedia y yo no? :-) :-)

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 12 de Diciembre, 2009, 13:40

Ya escribí sobre Marco Aurelio, emperador romano y filósofo, en el post Marco Aurelio, la vida humana y la filosofía. Comenté ahí que en esta época actual, hay que rescatar al estoicismo. En un tiempo donde se busca el éxito, una felicidad basada más en tener que en otra cosa, en vivir cada uno su vida, olvidando que estamos en una sociedad, que esto no es un "sálvese quien pueda", dar un poco de publicidad al estoicismo lo veo saludable. Uno de los pilares del estoicismos es la formación del carácter. No veo que en la educación de hoy se haga especial énfasis en ese tema. Se prefiere la acumulación de conocimientos y prácticas, o las habilidades interpersonales, a la formación de un individuo que sea más firme ante lo que le espera en la vida. Veo que muchos de nosotros, somos marionetas de los hechos y las emociones, lo cual no está "mal" (todavía tengo que seguir escribiendo sobre ¿Qué es lo bueno?), pero puedo levantar la mano y anunciar que también hay otro camino: el del formar el carácter. También quiero destacar: el estoicismo no es sólo para formar el individuo. En la época de Marco Aurelio, el hombre se veía como parte de una sociedad, como también pasó en los griegos anteriores a los romanos de aquellos tiempos. Para un griego, sería inaudito vivir en un barrio privado, aislado del resto de su sociedad, sin preocuparse por ella (también recuerdo que muchos de los griegos de entonces se preocupaban de una "sociedad" elitista, donde no entraban los esclavos como miembros de ella).

Esas dos posturas: la formación del carácter, el ser humano realizado como parte de una sociedad, son, entonces, dos temas que han perdido su fuerza. Pero vuelvo al tema de este post.

En el primer libro de sus Meditaciones, Marco Aurelio recuerda y agradece, lo que aprendió de otros. Uno de los más largos párrafos de su libro, es el dedicado a su padre, donde enumera lo que le enseñó con el ejemplo:

De mi padre la gentileza, la firmeza sin oscilación en decisiones previamente analizadas; no vanagloriarse en lo que se considera motivo de honras; ser amigo del esfuerzo y perseverar; prestar oídos a quien tiene algo en bien del común que proponer; no dejarse pervertir al distribuir a cada uno según su valía; tener experiencia de cuándo se precisa tensión y cuándo relajación; hacer cesar los amoríos con adolescentes; la preocupación por el bien común; no desear por encima de todo que los amigos coman o viajen con uno a la fuerza, sino que los que se ausentaban por necesidades suyas se lo encontraban siempre igual; las averiguaciones en las reuniones de consejo rigurosas y detenidas; saber mantener a sus amigos, sin hartazgo repentino ni atolondramiento; ser autosuficiente en todo y radiante; prever con tiempo y regular por anticipado lo ínfimo sin dramatizar; frenar durante su mandato las aclamaciones y cualquier adulación; ser vigilante de las necesidades del imperio, ecónomo de los gastos públicos y capaz de encajar la crítica de algunos sobre tales actitudes; con relación a los dioses no ser supersticioso, con relación a los hombres no ser demagogo, obsequioso, ni buscar el favor de la turba, sino ser sobrio y seguro en cualquier ocasión, nunca vulgar ante la belleza ni deslumbrado ante la novedad; de las cosas que hacen la vida fácil y que con abundancia proporciona la fortuna, hacer uso sin delirio y sin buscar excusas, de forma que si estaban a mano las alcanzaba sin preocuparse, si estaban ausentes no las precisaba; que ninguno pudiera decir que era un sofista, un impostor o un pedante, sino que era un hombre cabal, completo, ajeno al halago, capaz de ponerse al frente de sus propios asuntos y de los ajenos; además de eso su aprecio a los que hacen filosofía de verdad, sin ser crítico en demasía frente al resto y sin dejarse arrastrar por ellos; además su buena compañía y donaire sin hartar; preocuparse de su propio cuerpo con mesura, no como si tuviera apego a la vida, sin llegar al maquillaje pero tampoco desde luego al abandono, de forma que por su propia diligencia precisaba poquísimo de la medicina, de sus medicamentos o ungüentos, de uso interno o externo; ceder terreno sin prejuicios a los que estaban en posesión de alguna capacidad como la de la elocuencia o la que proporciona la investigación de las leyes, costumbres u otros asuntos y colaborar con entusiasmo con ellos de forma que cada uno tuviese buena reputación en lo que era en concreto superior: todos sus actos los hacía de acuerdo con las tradiciones patrias sin aparentar que era justamente eso por lo que se esforzaba; también no cambiar con facilidad ni mariposear, sino frecuentar los mismos lugares y hechos; después de los ataques agudos de dolor de cabeza volver al punto con vigor y energía a las tareas habituales; no tener muchos secretos, sólo los mínimos, en muy rara ocasión y en bien del común; su prudencia y moderación en la realización de los espectáculos, obras públicas, repartos y cosas por el estilo, que sólo atendía a la propia necesidad de su realización, no a la fama una vez realizados; no bañarse a deshora, ni tener manía constructora, y no preocuparse de las comidas ni de los tejidos o colores de sus ropas ni de que sus esclavos estuvieran en sazón; la ropa que le llegaba desde Lorio desde su villa de abajo y muchas cosas de Lanuvio; cómo trató al recaudador de Túsculo que se excusaba y todo ese tema; en absoluto rudo ni desde luego inexorable, tampoco tan turbulento que uno pudiera llegar a decir »incluso sudó«, sino que todos sus comportamientos estaban diferenciados razonadamente con minucia, sin turbación, con orden, con fuerza y en concordancia mutua; se le podría aplicar la anécdota referida a Sócrates de que podía al tiempo abstenerse y disfrutar de aquello por lo que la mayoría en caso de abstinencia se siente débil y en caso de disfrute se dejan llevar; ser fuerte y resistente y en ambas cosas ser sobrio [es propio de un hombre que tiene un espíritu articulado e invencible], como en la enfermedad de Máximo.

El "no dejarse pervertir al distribuir a cada uno según su valía" es parte de la justicia estoica. Lo de "hacer cesar los amoríos con adolescentes" se refiere a la homosexualidad que se practicaba siguiendo el gusto griego, entre hombres adultos y muchachos adolescentes. No era rechazada la homosexualidad en Roma, pero no se veía bien que un ciudadano adulto, que tuviera que participar de la vida pública, fuera influido por esa práctica.

Se ve, varias partes de este texto, la búsqueda de esa firmeza ante la vida y las circunstancias, que buscaba alguien estoico, sin eludir los placeres, pero sin depender de ellos. Sin dejar de actuar, pero no dejándose llevar por el momento o la turbulencia. Hacer, no por la fama o la fortuna, sino porque es  lo que hay que hacer. La voluntad sobre el arrastre de las pasiones. La calma firme antes que el descontrol. La fuerza antes que la debilidad. Lo sobrio antes que lo desordenado. La aceptación antes que la desesperación.

Tal vez el estoicimo es excesivo. Pero en los tiempos que corren, está para rescatarlo.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 11 de Diciembre, 2009, 10:27

El bueno de Bertrand Russell (1872-1970) tuvo una esmerada educación, acorde a la posición de su familia. Perdió a sus padres siendo niño, y fue educado por sus abuelos. Pero no conocía que en la atmósfera de su infancia, no tuvo gran apoyo para que estudiar filosofía o matemáticas, en una familia más preocupada por la virtud que por el conocimiento. Me hubiera imaginado un Russell apoyado por su familia, en sus intereses intelectuales. Encuentro estos párrafos en un "Resumen autobiográfico", incluido en un libro que contiene varios artículos, "Recuerdos de memorio y otros ensayos", Editorial Alianza.

La atmósfera de la casa era la de la piedad y austeridad puritanas. Había plegarias familiares a las ocho en punto, todas las mañanas. Aunque había ocho sirvientes, el alimento era siempre de una simplicidad espartana y, aun lo que había, si era un poco agradable, se consideraba demasiado bueno para los niños. Por ejemplo: si había tarta de manzana y pastel de arroz, sólo se me permitía comer pastel de arroz. Los baños fríos se extendían a todas las épocas del año, y tenía que practicar en el piano todas las mañanas, desde las siete y media a las ocho, aunque el fuego no estuviese aún encendido. Mi abuela nunca se permitió sentarse en un sillón antes de que llegase la noche. El alcohol y el tabaco eran considerados desfavorablemente, aunque una rígida costumbre obligaba a mis abuelos a servir un poco de vino a los invitados. Sólo se apreciaba la virtud; la virtud a costa del intelecto, de la salud, de la felicidad y de cualquier bien mundanal.

Me rebelé contra esta atmósfera, primero, en nombre del intelecto. Yo era un joven solitario, tímido y afectado. No tenía ninguna experiencia de los placeres sociales de la adolescencia y no los echaba de menos. Pero me gustaban las matemáticas, y las matemáticas eran sospechosas porque no poseían ningún contenido ético. Llegué, también, a no estar de acuerdo con las opiniones teológicas de mi familia, y, conforme iba siendo mayor, fui interesándome de manera creciente por la filosofía, lo que desaprobaron profundamente. Cada vez que la cuestión salía a relucir, repetían con inagotable regularidad: What is mind? No matter. What is matter? Never mind . Después de cerca de cincuenta o sesenta repeticiones, la frase dejó de divertirme.

Si bien no lo alentaron, tampoco parece que trataron de disuadirlo. Respetaron sus inclinaciones. Tengo que comentar en otros posts, sobre su llegada a Cambridge, su formación en matemática y filosofía, cómo formó su pensamiento. Russell ha escrito claramente sobre esos temas.

Otros posts relacionados, donde menciono a Bertrand Russell:

Entrevista a Bertrand Russell
Cómo envejecer, por Bertrand Russell
La sentencia de Galileo, en La Perspectiva Científica de Bertrand Russell
Ciencia es más que leyes
La actitud científica en la vida cotidiana
La belleza de las matemáticas según Bertrand Russell
Bertrand Russell y la religión  una serie de posts de Cortito y al Pie
Conocimiento humano, filosofía y ciencia, en Bertrand Russell
La naturaleza de la verdad en Bertrand Russell

La mejor fuente inicial, para comenzar con Russell, es, para mí, su página en la Stanford Encyclopedia of Philosophy: Bertrand Russell.

Nos leemos!

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Publicado el 9 de Diciembre, 2009, 0:36

Hay un autor, al que olvido y vuelvo, con los años. En estas épocas de tanto individualismo, y de tantas distracciones, es un bálsamo volver a leer a Marco Aurelio. Emperador romano, fue uno los más destacados filósofos estoicos de la historia. En esta sociedad actual, hay que rescatar al estoicismo. Marco Aurelio escribió su obra más conocida, Meditaciones, mientras estaba en campaña. Al final del capítulo 2, encuentro este párrafo, que comparto con Uds:

El tiempo de la vida humana es un punto, su esencia fluye, su percepción es oscura, la composición del cuerpo en su conjunto es corruptible, el alma va y viene, la fortuna es difícil de predecir, la fama no tiene juicio, en una palabra, todo lo del cuerpo es un río, lo del alma es sueño y un delirio. La vida es una guerra y un exilio, la fama póstuma es olvido. Entonces, ¿qué es lo que puede escoltamos? Sólo una cosa, la filosofía. Esto es vigilar que el espíritu divino interior esté sin vejación, sin daño, más fuerte que los placeres y los sufrimientos, que no haga nada al azar ni con mentira o fingimiento, que no tenga necesidad de que otro haga o deje de hacer algo. Y además que acepte lo que ocurre y lo que se le ha asignado como algo que viene de allí de donde él vino. Por encima de todo, aguardar la muerte con el pensamiento favorable de que no es otra cosa sino disgregación de los elementos de los que está compuesto cada ser vivo. Si precisamente para los elementos en sí no hay nada terrible en que cada uno se transforme sin interrupción en otro, ¿por qué uno ve con malos ojos la transformación y disgregación de todos? En efecto, se produce según la naturaleza y nada es malo si es según la naturaleza.

Hermoso, interesante, importante. Para meditar.

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Publicado el 8 de Diciembre, 2009, 11:48

Los otros días, continuando con lo expuesto en ¿Qué es lo bueno?, escribí Truman y las bombas atómicas (Parte 1), para plantear un caso, donde la filosofía moral no es una discusión cualquiera, no es indagar si Adán tenía ombligo o no, sino que es importante para todos, para saber qué vida queremos vivir. Antes de seguir con ese tema, quisiera plantear, en paralelo, otro caso real, para ver que también hay decisiones que tomamos que pueden afectar la vida de otros, muy cercanos.

Tracy Latimer era una niña de 12 años. Era víctima de una parálisis cerebral. Tracy vivía con su familia, en una granja, en las pradres de Saskatchewan, Canadá. Un domingo por la mañana, su madre y otros hermanos de Tracy fueron a la iglesia. Su padre, Robert Latimer, no. Este tomó a su hija, que a pesar de su edad, apenas pesaba 12 kilos, la metió dentro de su camioneta, la cerró, conectó una manguera al tubo de escape, y la asfixió hasta que murió. Fue en 1993.

Tracy, se dijo, estaba "funcionando con el nivel mental de un bebé de tres meses". La madre dijo que se había sentido liberada al volver y encontrar muerta a su hija. Agregó que ella "no había tenido el valor" de hacerlo por sí misma.

Robert Latimer nunca negó lo que había hecho. Se lo enjuició por asesinato. El juez y el jurado no lo trataron con severidad. El jurado lo declaró culpable de matar a su propia hija, en segundo grado. Recomendó al juez que no aplicara la sentencia que le correspondía: 25 años. El juez estuvo de acuerdo con el jurado, y lo sentenció a un solo año de prisión, más un año de confinamiento en una granja. Pero la Suprema Corte de Canadá determinó que debía imponerse la sentencia obligatoria completa.

Robert Latimer entró en prisión. En marzo de 2008, salió con libertad condicional. En diciembre de 2010, podrá pedir la libertad completa.

Más allá de lo legal, ¿cómo podemos juzgar la acción de Robert Latimer? ¿Cuán "malo/bueno" ha sido su acto, de matar a su propia hija, enferma? ¿Con qué criterios podemos juzgarlo? ¿cuándo podemos considerar que una enfermedad es más grande que la vida? Temas para próximos post.

Mientras, enlaces sobre el caso:

Robert Latimer en la Wikipedia
The Robert Latimer Tracy Latimer Web Site
Tracy Lynn Latimer Better off dead? A breach of compassion
The murder of Tracy Latimer

Me enteré del caso, leyendo el primer capítulo ¿Qué es la moral? del excelente libro excelente Introducción a la filosofía moral de James Rachel.  Pueden visitar el sitio oficial de Rachel en http://www.jamesrachels.org/

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 7 de Diciembre, 2009, 12:41

Muy frecuentemente, encuentro un texto que expresa mejor lo que quisiera decir yo mismo. Este es el caso con este párrafo de la sección 3.2 La evolución de la teoría, del excelente Introducción a la filosofía moral de James Rachel.

Con frecuencia, el desarrollo de una idea filosófica atravesará por varias etapas. Al principio, la idea se presentará en una forma cruda y simple, y mucha gente le encontrá atractivo por una u otra razón; pero entonces la idea será sometida a un análisis crítico, y se encontrará que tiene defectos; se darán argumentos en su contra. En este punto, algunas personas pueden quedar tan impresionadas por las objeciones que abandonarán la idea completamente, concluyendo que no puede ser correcta. Sin embargo, otros pueden continuar confiando en la idea básica y de este modo tratarán de refinarla, haciendo una formulación nueva y mejorada que no será vulnerable a las objeciones. Durante un tiempo puede parecer que la teoría se ha salvado, pero entonces surgen nuevos argumentos que arrojan dudas sobre la nueva versión de la teoría. Una vez más, las nuevas objeciones pueden hacer que algunos abandonen la idea, mientras que otros mantendrán su fe y tratarán de salvar la teoría formulando otra versión "mejorada". Todo el proceso de revisión y de crítica recomenzará entonces.

Rachel escribe esto en un capítulo donde explica el subjetivismo en ética. Pero se puede adoptar para muchas de las ideas filosóficas que han pasado y siguen estando en la historia. Tal vez la filosofía no avance de una forma tan ordenada como las ciencias fácticas o las formales. Pero es bueno ver que una idea no es un dogma, que tiene puntos fuertes y débiles, y que se puede rescatar algo de cada idea, o por lo menos, provocar una reacción, que algo aporta.

Tal vez, lo único que pediría a la gente que las enuncia, es que sean claros en su expresión. Rachel es un divulgador y pensador, que se destaca por la claridad, y cuando algo no está claro, porque los expertos no se ponen de acuerdo en un tema, no duda en escribirlo.

Me debo una visita con más tiempo al sitio oficial de James Rachel:

http://www.jamesrachels.org/

Recién coleccionando esta información, encuentro que falleció en 2003.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 5 de Diciembre, 2009, 10:07

Gracias al bueno de José María Onega Murray, jugador de go rosarino (de Rosario, Argentina), me entero de estos videos, que él publicó en su cuenta de Facebook. Es una entrevista a Bertrand Russell, hecha por la BBC en 1959, en un programa Face to Face de John Freeman.

Es la primera vez que "veo" a Russell: siempre lo vi retratado en fotos. Lo leo desde hace años, y siempre vuelvo a sus escritos. Este año he conseguido algunos nuevos que no había leido, y espero comentar por acá.

Es interesante encontrarse con la voz de Russell, y escuchar directamente de él su infancia, el no recordar a su madre, haber tenido poco contacto con su padre. O su interés temprano por la matemática, su desilusión de la religión; sus diferencias con la familia, sus problemas en América, la defensa de sus posturas, la lucha por la claridad de pensamiento.

En la época de la entrevista, Russell ya se preocupaba por el peligro de una tercera y última guerra. Hoy, esos días parecen lejanos. Pero rescato una de sus últimas frases en la entrevista: "Hay que vivir juntos, no morir juntos".

Otros posts relacionados, donde menciono a Bertrand Russell:

Cómo envejecer, por Bertrand Russell
La sentencia de Galileo, en La Perspectiva Científica de Bertrand Russell
Ciencia es más que leyes
La actitud científica en la vida cotidiana
La belleza de las matemáticas según Bertrand Russell
Bertrand Russell y la religión  una serie de posts de Cortito y al Pie
Conocimiento humano, filosofía y ciencia, en Bertrand Russell
La naturaleza de la verdad en Bertrand Russell

La mejor fuente inicial, para comenzar con Russell, es, para mí, su página en la Stanford Encyclopedia of Philosophy: Bertrand Russell.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 4 de Diciembre, 2009, 12:45

Hace ya algo más de tres décadas, leí un artículo corto, de un científico, un biólogo, interesado en entender al ser humano, y a la vida en general. No recuerdo quién era el autor, era un científico contemporáneo (bueno, por lo menos en los setenta del siglo pasado). De alguna forma ese artículo me marcó, fue la primera vez que me encontré con algunas ideas, que aún hoy me ocupan. Paso a comentar alguna.

El autor escribía, que para entender al ser humano, y a la vida en general, había comenzado por detenerse en lo más simple: una ameba. Cuando uno de estos protozoarios se acerca a una zona hostil, pongamos, demasiado ácida para su ambiente natural, comienza a emitir prolongaciones, que le permiten moverse en sentido contrario. Todo estudio indica que esta conducta es automática. La biología celular estudia los intrincados mecanismos de respuesta a eventos, en este caso, cambios en el ambiente, que provocan reacciones en la forma, movimiento, del organismo bajo estudio.

El autor proseguía examinando otros ejemplos. Pero al ir planteando el estudio de organismos más complejos, se veía que las reacciones no eran tan automáticas. Y al llegar al ser humano, detectaba que ya no se podía sostener esa postura.

En varios posts, he escrito sobre dos puntos:

- El ser humano es un organismo
- El ser humano tiene conciencia, imaginación y voluntad

Para mí es claro y evidente que somos organismos. No somos un ente especial, separado, de los demás organismos. Pero tenemos algunas capacidades, características que "vienen de fábrica" que nos alejan de una ameba. Las llamo conciencia (al actuar sabemos que actuamos, percibimos el ambiente y nuestro estado interno, y "conocemos" qué nos está pasando), imaginación (formación de modelos, operación con ellos, para poder plantear situaciones que aún no han pasado, para planear las consecuencias de nuestros actos) y voluntad (bien podríamos tener todo lo anterior, y aún reaccionar como una ameba; pues no, tenemos poder de decisión).

Comparto hoy con Uds. un fragmento de un texto de Alejandro Rozitchner (tengo entendido que el texto que presento fue parte de una de sus primeras columnas de radio). Si no conocen a Rozitchner, filósofo y escritor argentino, pueden leerlo y conocer sus posturas e intereses en:

http://en.wikipedia.org/wiki/Alejandro_Rozitchner
http://www.bienvenidosami.com.ar/v2/
http://100volando.blogspot.com/
http://www.facebook.com/alejandro.rozitchner

Lo pueden seguir en Twitter en @AlejRozitchner

(es interesante encontrar a alguien que expone tanto de su identidad pública en Internet).

(Pregunta para mis biógrafos: ¿por qué ROzitchner tiene página en la Wikipedia y yo no???? Snif... ;-)

El texto que quiero comentar es:

El ser humano es un animal como cualquier otro, especial, con capacidades únicas, pero no escapa del ámbito de la animalidad ni puede hacerlo. Esto no es una posición teórica, es una realidad. El cuerpo del hombre, animal, mortal, fue producido por la naturaleza en un proceso que duró millones de años y la voluntad de cambiarlo no tiene poder. Creer que se puede hacer un “hombre nuevo” es una ingenuidad absoluta. Conviene, en el caso de que uno quiera conseguir ciertos logros sociales en el camino de la civilización, entender qué se puede y qué no. Saber que el hombre es un animal no implica dejar de trabajar para dar forma a una sociedad, pero sí nos lleva a ser más realistas, a no querer lo imposible y a ser mucho más eficaces en el camino de lo posible.

Disculpen que sólo cite esta parte. Rozitchner escribe en un contexto más amplio, comentando sobre la sociedad, si está enferma o no, y cómo mejorarla. Pero hoy quiero detenerme en lo de arriba.

En mi postura, hay naturaleza humana. No somos una "mantequita" que podemos formar de cualquier forma. Tenemos, como organismos ("animales" en el texto de arriba), toda una serie de características, inclinaciones, capacidades, que no podemos tirar por la borda. Pero tenemos que estudiar más en detalle los límites de la naturaleza humana. No somos como la ameba, que ante lo ácido solo "atina a alejarse" (en realidad, reacciona automáticamente, las amebas no atinan ni dejan de atinar).

En este sentido, tengo que levantar la mano y oponerme algo al párrafo citado. Alguien podría sacar, de ese texto, la conclusión de que el ser humano es su naturaleza. Yo, veo que no es así. El ser humano, su conducta, se forma en sociedad, en familia, en educación. No somos sólo el resultado de nuestra naturaleza como organismos. Para poner algo más concreto: alguien podría descubrir, mañana, que somos organismos egoístas, digamos, "que está en nuestros genes". Primero: es una gran afirmación a la que le pediría grandes pruebas, y no conozco que haya habido alguien que haya llegado a afirmar y a la vez probar algo así. Pero llegado el caso que alguien lo demostrara: ¿eso imposibilitaría que pudiéramos formar una sociedad donde nos ocupemos de todos, donde ese "egoísmo innato" pueda ser controlado? Yo pienso que sí.

Justamente, porque no reaccionamos como ameba. Tenemos conciencia, imaginación y voluntad.

Quisiera escribir más y más sobre el tema. Pero adivinen qué: tengo que abandonar la escritura, y partir de aquí para aliviar El Efecto Coto. :-)... Cuando sea grande, quiero ser como Rozitchner, así puedo vivir de esto... :-)

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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http://ajlopez.zoomblog.com/archivo/2008/10/17/el-Efecto-Coto.html

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http://ajlopez.zoomblog.com/archivo/2009/11/07/a-grandes-afirmaciones-grandes-pruebas.html

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 1 de Diciembre, 2009, 12:40

Nagasaki BombAyer escribí sobre ¿Qué es lo bueno? Fue el primer post en firme sobre filosofía moral (aunque escribí algunos párrafos en otros posts, ése fue el primero en abordar directamente el tema). Como planteaba en ese artículo, no es un tema fácil, ni tampoco sin importancia. Es un tema que requiere todo el esfuerzo que podamos dedicarle, pero no siempre lo podemos plantear. Vamos por nuestras vidas, adoptando morales, y justificaciones éticas, de la sociedad, la familia, las costumbres. Pero no veo que nos sentemos a meditar sobre esos temas.

Tengo que seguir escribiendo sobre el tema, pero para que no quede sólo en teoría, quisiera hoy plantear un caso, un caso real, que me llevará más que este post. Primero, vamos a plantear el tema. En 1939, el presidente de EE.UU., Roosevelt, envía una carta a los gobiernos de Francia, Alemania, Italia, Polonia e Inglaterra, denunciando el bombardeo de ciudades en los términos más enérgicos. La guerra se había iniciado, pero aún EE.UU. no habían participado. A ese tipo de ataque a civiles lo había llamado un "barbarie humana". Este es un fragmento:

El implacable bombardeo a civiles desde el aire [...] que ha dejado lisiados y ha matado a miles de hombres, mujeres y niños indefensos, ha indignado los corazones de todos los hombres y mujeres civilizados, y ha escandalizado profundamente la conciencia de la humanidad. Si se recurre a esta forma de barbarie inhumana durante el periodo de la trágica conflagración a la que hoy se enfrenta el mundo, perderán la vida cientos de miles de seres humanos inocentes sin ninguna responsabilidad por las hostilidades que han estallado, y que ni remotamente están participando en ellas.

Truman, vicepresidente entonces, también se expresó en términos similares. Más adelante, con la muerte de Roosevelt, asumió como presidente. Y tuvo que tomar la decisión de lanzar las bombas atómicas, recién terminadas de desarrollar, sobre Japón. Escribió en su diario:

"Le he dicho al secretario de Guerra, Stimson, que la use de modo que el blanco sean objetivos militares y los soldados y marinos, y no mujeres y niños [...] Él y yo estamos de acuerdo. El objetivo será puramente militar".

Los experimentos con la bomba ya habían demostrado su poder. Es difícil pensar que Truman ignoraba que iban a destruir ciudades enteras. Le preocuparon los civiles, lo escribió en su diario, lo discutió al parecer con sus colaboradores, pero la cuestión es que al final ordenó el lanzamiento de bombas sobre objetivos que, si bien tenían alguna instalación militar, eran ciudades, puertos, con civiles, que difícilmente escaparían de la devastación.

Pero al parecer, Truman y su gente, estaban convencidos de hacer lo correcto, lo mejor en esas circunstancias. Recordemos la situación: los japoneses habían resistido isla por isla, los combates habían sido sangrientos, se ponía en peligro las vidas de soldados norteamericanos y aliados, se preveía una larga guerra, para doblegar a Japón. No sabemos si realmente hubiera sido así, pero ese era el dilema para Truman y su gente: sus hombres y una larga guerra, o terminar la guerra con un golpe.

Pienso que todos coincidimos en que lo mejor hubiera sido que no hubiera guerra en absoluto. Pero las guerras suceden. ¿Cómo tenemos que juzgar a Truman y su decisión? Alguien podría decir: "eran cientos de miles de soldados norteamericanos, a salvar, a cambio de cientos de miles de japoneses". Otros podrían decir: "sólo se ponía en juego decenas de miles de soldados norteamericanos, no todos iban a morir, por la muerte segura de cientos de miles de japoneses". ¿Son válidos esos argumentos? O por lo menos, si no podemos poner "válido", ¿qué justifica que alguien tome un argumento por "bueno" (más que válido) para su moral, y otra persona piense distinto? En definitiva, toda variante de esos argumentos derivan en la pregunta ¿Se pueden sacrificar X para salvar a Y? (se espera que X sean menor que Y, o algunos podrán argumentar: que los Y son más valiosos que los X) ¿Qué opinan?

(Según el artículo de la Wikipedia sobre Atomic bombing of Hiroshima and Nagasaki, murieron 140000 personas en Hiroshima y 80000 en Nagasaki, contando hasta el final de 1945. La mitad murieron en el mismo día de los bombardeos. Ese artículo trata sobre la historia del caso. De ese artículo tomé la foto para este post. Pueden leer el debate sobre el tema en Debate over atomic bombing of Hiroshima and Nagasaki.)

En un próximo post, seguiré comentando cuál fue la reacción de una persona, que se irguió contra la decisión de lanzar las bombas. Y el argumento que usó.

Fuente consultada: el excelente "Introducción a la filosofía moral" de James Rachel, Fondo de Cultura Económica, capítulo IX "¿Existen reglas morales absolutas?"

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 30 de Noviembre, 2009, 21:20

Encuentro hoy este comentario de Guillermo R. de Echandía en su Introducción a la Física, refiriéndose a lo que denominaban physis los griegos:

"En efecto, physis no era una región especial del ente, sino que en la tradición griega designaba todo cuanto existe en el Universo: los astros, la materia inerte, las plantas, los animales y el hombre. El surgimiento en el siglo VI de una ciencia de la physis, en este sentido, fue el gran hecho que decidió el destino del pensamiento griego. Lo que la expresión physei ónta quería significar en el legado de los jonios es que las cosas provienen y se fundan en la physis, que la physis es su entidad misma, lo que las hace estar siendo en sus más diversas mutaciones y vicisitudes, que para ser hay que llegar a ser y que la physis es el gran protagonista del devenir de lo real, de cuanto es y acontece".

Antes de Aristóteles, Platón y Sócrates, los primeros filósofos griegos se preguntaron por lo que hay en la naturaleza. Emplearon la palabra physis que no es lo mismo que física, en su versión actual. Pero de alguna manera, los primeros pensadores (como Tales) tocaron temas que hoy incluiríamos en gran parte en la física moderna: cómo está constuida la realidad, cuáles son sus elementos primordiales (hay un término a discutir acá, arché), y comenzaron a enunciar primeras leyes, relaciones, para explicar lo que encontraban (como leemos arriba, naturaleza, physis, abarcaba todo, incluso al hombre). Aristóteles escribió un libro sobre la "Física", la ciencia de la naturaleza, physis. En estos días, es la primera vez que lo leo. Es interesante el comienzo:

Puesto que en toda investigación sobre cosas que tienen principios , causas o elementos, el saber y la ciencia resultan del conocimiento de éstos —ya que sólo creemos conocer una cosa cuando conocemos sus primeras causas y sus primeros  principios, e incluso sus elementos—, es evidente que también en la ciencia de la naturaleza tenemos que intentar determinar en primer lugar cuanto se refiere a los principios .

Siempre Aristóteles insiste en eso de los principios: conocer no es sólo conocer hechos, situaciones, sino también las causas de todo. No basta saber las enfermedades, en un médico, debe tratar de conocer las causas. Esa postura la expande a todo. Es la culminación del pensamiento griego que se fue gestando en los siglos anteriores al Estagirita.

La vía natural consiste en ir desde lo que es más cognoscible y más claro para nosotros hacia lo que es más claro y más cognoscible por naturaleza ; porque lo cognoscible con respecto a nosotros no es lo mismo que lo cognoscible en sentido absoluto. Por eso tenemos que proceder de esta manera: desde lo que es menos claro por naturaleza, pero más claro para nosotros, a lo que es más claro y cognoscible por naturaleza.

Interesante. Yo, hoy, traduzco: como organismos, estamos más preparados para captar, sentir, procesar, fenómenos particulares de la realidad. Pero la realidad, lo que está ahí detrás de los fenómenos, necesita más trabajo de nuestra parte. El camino que hemos descubierto es la actividad científica.

Aristóteles completa entonces con:

Las cosas que inicialmente nos son claras y evidentes son más bien confusas; sólo después, cuando las analizamos, llegan a sernos conocidos sus elementos y sus principios. Por ello tenemos que proceder desde las cosas en su conjunto  a sus constituyentes particulares; porque un todo es más cognoscible para la sensación, y la cosa en su  conjunto es de alguna manera un todo, ya que la cosa en su conjunto comprende una multiplicidad de partes. Esto mismo ocurre en cierto modo con los nombres respecto de su definición, pues un nombre significa un todo sin distinción de partes, como por ejemplo «círculo», mientras que su definición lo analiza en sus partes constitutivas. También los niños comienzan llamando «padre» a todos los hombres, y «madre» a todas las mujeres; sólo después distinguen quién es cada cual.

Lo que nos es claro y evidente, lo es, en general, porque contribuyó a nuestra supervivencia. Pero ni bien escarbamos más allá de las apariencias, lo que encontramos no es lo mismo. Es interesante que mencione que, de alguna forma, primero tenemos el concepto, y luego su análisis. Pienso que la formación de conceptos (o por lo menos de modelos o similares) es una de nuestras capacidades mentales. El ponernos a pensar qué diferencia a "círculo" de otras figuras, es ya tema de análisis. Si quieren, pueden tomar como ejemplo, la idea, modelo de "mesa" que todos tenemos, y luego traten de dar una definición que abarque toda ese concepto: no es fácil como pudiera parecer.

Como muchas veces, Aristóteles comienza paso a paso, y en los siguientes párrafos, comenta los esfuerzos de sus predecesores. Pero más allá de las conclusiones a las que llegue, veo en Aristóteles un paso en la firmeza del pensamiento, que es más raro de encontrar antes de él.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 30 de Noviembre, 2009, 12:53

En general, he evitado emplear el adjetivo "bueno" en mis posts, porque abre todo un tema al que quisiera aproximarme con el debido tiempo y dedicación. Uno puedo decir que tal cosa es buena para el resfrío, y tener algo con qué respaldarlo. El problema es cuando queremos decir que algo es "bueno" para nuestra vida, o la de los demás. Hay todo una panorama ahí de discusión, que en este blog yo llamo filosofía moral (por supuesto, otros también lo llaman así, pero hay por ahí tendencias a englobar todo este tema en filosofía directamente, o en moral, o en ética).

No es fácil decir qué es bueno. O qué es actuar bien. Por que también aparece acá el tema de actuar: no es solamente sentarse y pensar "esto es bueno para la sociedad", "esto es bueno, es lo que necesita el país para progresar", y no hacer nada. No basta la intención, sino los resultados. Pero no quisiera adelantarme. Volvamos un poco a lo que es bueno.

Para ver que no es fácil el tema, remontémonos a los comienzos del problema en la filosofía occidental. En esos tiempos, el que destaca como disparador del tema moral, es Sócrates (o Sócrates y Platón, nunca estamos seguros de cuánto del tema se debió a Sócrates y cuánto de la justificación a Platón). Para Sócrates (o Sócrates/Platón) sólo se puede actuar mal, no bien, por ignorancia. El que conoce la verdad, no puede actual mal. Si no abraza el bien, es porque no conoce la verdad. Esta es, resumidísima, la postura que sostiene en La República. Por supuesto, que no le estoy haciendo justicia. Vean cómo el tema de lo bueno, de la filosofía moral, merece volúmenes o tiempos grandes de dedicación, para hacernos idea de los problemas que plantea y las soluciones que se han tratado de dar en el tiempo.

El argumento de Sócrates, ha pasado sin ser tenido en cuenta por la historia humana, desde Julio César a Stalin. Nadie humano ha tenido la visión de la verdad desnuda, de la idea del bien clara y evidente, como Sócrates y Platón pretendían. Recordemos que vivían en una época donde se veía llegar una decadencia a Atenas, a sus costumbres, y con la amenaza del imperio persa. No era fácil la vida, y Sócrates levanta la mano en esos tiempos para combatir un relativismos que flotaba en la sociedad ateniense y aledaños.

Siempre recuerdo de mis lecturas de libros de historia (creo que fue el de primer año de la secundaria), el relato de tiempos de Licurgo (apelo a mi memoria, no tengo el dato exacto acá, si fue en un texto del propio Licurgo, o de algún historiador que comentaba su época), sobre el entrenamiento de los jóvenes espartanos. Se los instruía con ejercicios. Uno era sobrevivir en el campo, y para eso tenían que conseguir comida. Uno de los adolescentes entrenados, había robado gallinas, y las tenía escondidas entre las ropas. Su maestro las encuentra y lo castiga. Un espartano explica: no se castiga el robo, sino haber sido descubierto. También se los entrenaba para matar. Una de las pruebas de fuego era matar a una persona cualquiera de las que eran los ilotas, los esclavos de aquel entonces en la sociedad espartana. Otra historia: una madre espartana despide a su hijo, que va a la guerra. Le da su escudo, y le dice: "vuelve con él, o sobre él". Y así podría seguir con otros relatos y sociedades.

Todo esto hoy, con la moral actual, nos repugna. Pero igual hoy mismo, se exaltan los más altos valores "morales" para "defender la patria" y llevar a la muerte a miles de jóvenes, en pos de cualquier "gran valor" que se esté esgrimiendo.

Igual pregunto ¿cómo llegamos desde Esparta a la actualidad? ¿cómo llegamos a una moral occidental actual? Intuyo la influencia del judeo-cristianismo, que a la caída del imperio romano, desplazó al orfismo y otros. Toda religión baja línea para una moral. ¿por qué triunfó ésta? ¿la verdad está de su parte? ¿o fue algo histórico, contingente?

Bajando el espesor de la tinta que estoy usando, podría recordarles la cantidad de civilizaciones inventadas, como las que aparecen en "Star Trek": los klingon no son más que los espartanos del espacio, los ferengi ponen como buena la ganancia sobre todo lo demás, los vulcanos prácticamente desprecian el sentimiento, y así podría seguir.

Volviendo a la realidad, hoy hay lugares donde se lucha por la igualdad de género, mientras que hay otros donde el adulterio de la mujer (no el del hombre) se castiga con el apedramiento.

Hasta se involucra a la ciencia (los resultados de la actividad científica) en el tema: se aducen genes o triunfos de evolución, para decir "somos egoístas" o "somos altruistas", y tales y tales conductas se "justifican" en base a afirmaciones, que a pesar de lo grandes que son, tienen poco fundamento.

Somos todos seres humanos, todos homo sapiens, todos en el mismo planeta. No es un tema menor el que tratamos (ésta es una frase de Sócrates): cómo debemos vivir. ¿Dónde queda lo bueno? ¿Cómo podemos avanzar en el tema? ¿Existe "lo bueno", como demostrable, como señalable? ¿intervienen nuestros sentimientos o nuestra razón en lo que llamamos bueno? ¿o ambos? ¿lo bueno depende de la cultura, de la sociedad, de la historia, o hay algo de donde aferrarnos para señalarlo?

Abría tanto para seguir comentando, pensando, discutiendo. Veré qué tiempo puedo dedicarle en los posts que vendrán, espero en los próximos años. Tantos autores, posturas, historias, fundamentos a tratar y desmenuzar, comentar y sopesar, además de mi propia postura. Como escribía más arriba, le he dedicado poco espacio en este blog, pero no crean que es porque no se lo merece. Es más, me arriesgo a afirmar que es un tema que se merece toda una vida.

El bueno de @lmpetek comentaba al final de mi post La conciencia de la muerte en Lewis Mumford:

Me gustaría solo que la última frase fuera. 'Lo importante, es vivir la vida, y hacer algo bueno con ella.'

Gracias por el comentario! Veo que alguien leyó ese artículo, además de mi tía Carlota. Sirva este post, como preludio, como inicio de disculpa, por no haber puesto "bueno" en esa frase.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 26 de Noviembre, 2009, 12:48

Encuentro en estos días, un ensayo del bueno de Bertrand Russell, titulado "Cómo envejecer" (está incluido en su "Retratos de memoria y otros ensayos", Alianza Editorial). Lo escribió cuando ya tenía más de 70 años. Al comienzo, recuerda algunos antepasados, y la actitud que tuvieron ante la vejez. Hacia la mitad del texto, Russell aboga por tener ocupaciones que vayan más allá de lo personal:

Creo que a los que tienen preocupaciones impersonales intensas, que impliquen actividades apropiadas, les será más fácil conseguir una vejez afortunada. En esta esfera es, realmente, donde resulta fructífera una larga experiencia y donde la sabiduría que nace de la experiencia, puede ejercitarse sin que sea opresiva. No sirve para nada decir a los niños en proceso de educación que no comentan errores, pues, por un lado, no le harán ningún caso y, por otro, los errores forman una parte esencial de la educación. Pero, si usted es uno de ésos que son incapaces de tener preocupaciones impersonales, se dará cuenta de que su vida está vacía, a no ser que se preocupe de sus hijos y de sus nietos. En ese caso, comprobará que, si bien usted puede aún ser de alguna utilidad material para ellos, puede pasarles regularmente cierta suma o hacerles «jerseys», no debe esperar que se diviertan en su compañía.

Este movimiento hacia actividades que van más allá de la familia, ayuda a enfrentar un miedo que aparece:

Algunas personas ancianas están oprimidas por el miedo a la muerte. Durante la juventud, este sentimiento está justificado. Los jóvenes que tienen razones para temer que los maten en alguna batalla, pueden justificadamente sentir amargura al pensar que se les ha robado lo mejor que la vida es capaz de ofrecer. Pero, en un anciano, que ha conocido las alegrías y las tristezas humanas, que ha terminado la obra que le cabía hacer, el temor a la muerte es algo abyecto e innoble. El mejor modo de superarlo —por lo menos, ésta es mi opinión— consiste en ampliar e ir haciendo cada vez más impersonales sus intereses, hasta que, poco a poco, retrocedan los muros que encierran al yo, y su vida vaya sumergiéndose crecientemente en la vida universal.

Y éste es el hermoso final:

Una existencia humana individual debería ser como un río: al principio, pequeña, estrechamente limitada por las márgenes, fluyendo apasionadamente sobre las piedras y arrojándose por las cascadas. Lentamente el río va haciéndose más ancho, las márgenes se apartan, las aguas corren más mansamente y, por último, sin ningún sobresalto visible, se funden con el mar y pierden, sin dolor, su ser individual. El hombre que, en su vejez, sea capaz de considerar su vida de esta manera, no sufrirá el temor a la muerte, pues las cosas que él estima seguirán existiendo. Y, si con la decadencia de la vitalidad aumenta la fatiga, no será mal recibido, entonces, el pensamiento de que está próxima la hora del descanso. Yo desearía morir en pleno trabajo, sabiendo que otros continuarán lo que yo ya no puedo hacer, y contento al pensar que se hizo lo que fue posible hacer.
 

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 11 de Noviembre, 2009, 10:29

Sigo leyendo el excelente libro "Rock of Ages" (Ciencia y Religión, título en español) del bueno de Stephen Jay Gould. En el segundo capítulo, presenta textos de Darwin y de T.H.Huxley, donde expresan su postura ante temas que escapan a la ciencia (tendré que comentar cuál es la posición de Gould, cómo estable él dos "magisterios", donde ubica a la ciencia y a la religión, y cómo yo disiento en esa postura; un tema para tratar o por lo menos nombrar, es la distinción entre "es" y "debe ser", y la falacia naturalista). Ya comenté sobre Huxley en Huxley contestando a Kingsley: la verdad más que el alivio y en Huxley y su agnosticismo.

En la carta a Kingsley, y ante la muerte de su hijo Noel, Huxley rechaza el consuelo de creer en un alma eterna, en un reencuentro en el más allá con su primogénito ya muerto. Quería hoy recordar aquí otro fragmento de esa carta:

Mientras me encontraba detrás del ataúd de mi hijito el otro día, con mi pensamiento dispuesto a cualquier cosa excepto al debate, el pastor que oficiaba leyó, como parte de su deber, las palabras: "Si los muertos no se han de levantar de nuevo, comamos y bebamos, porque mañana moriremos". No puedo decirle de qué manera inexpresiva me sorprendieron... ¿Qué? ¿Acaso porque me encuentro cara a cara con una pérdida irreparable, porque he devuelto a la fuente de donde una vez vino a la causa de una gran felicidad, que todavía conserva a través de toda mi vida las bendiciones que han surgido y surgirán por tal causa, acaso tengo que renunciar a mi hombría y, llorando, envilecerme en la bestialidad? Pues los mismos simios lo hacen mejor, y si matas a sus crías, los pobres brutos se afligen por su desgracia y no buscan de inmediato la distracción de un hartazgo.

El ser humano, al tener conciencia, se da cuenta de que en algún momento va a morir. Al parecer, no hay otros organismos, animales, que hayan llegado a semejante nivel de "awareness" sobre su propio futuro. Es eso (conciencia, imaginación, voluntad, entre otras capacidades) lo que hace al ser humano distinto. Pero el tener conciencia de la muerte, y el estar en la incertidumbre de lo que pase después de la muerte (o en la certidumbre de que no hay nada más allá), no debe sumirnos en la desesperación o el abandono. Pienso que tenemos un impulso vital, un movimiento que nos lleva a vivir la vida, algo que nos viene por ser organismos, pero transformado y afirmado por la conciencia y la voluntad.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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