Angel "Java" Lopez en Blog

Libros y Lecturas


Publicado el 9 de Agosto, 2008, 15:14

El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,

un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde

una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
láminas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,

ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.

Jorge Luis Borges

Fuente
http://amediavoz.com/borges.htm#LAS%20COSAS
http://amediavoz.com/borges.htm

Publicado el 4 de Diciembre, 2007, 10:26

Leamos hoy a Robert A. Heinlein:

Un ser humano debería ser capaz de cambiar un pañal, planear una invasión, matar un cerdo, navegar un barco, diseñar un edificio, escribir un soneto, hacer balances monetarios, construir un muro, arreglar un hueso, confortar al moribundo, obedecer órdenes, dar órdenes, cooperar, actuar por sí mismo, resolver ecuaciones, analizar un nuevo problema, esparcir estiércol, programar una computadora, cocinar una comida sabrosa, pelear efizcazmente, morir con elegancia. La especialización es para los insectos.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Publicado el 30 de Septiembre, 2007, 17:28

El bueno de Aldo R. me alcanza este texto, atribuyéndolo al escritor uruguayo Eduardo Galeano. El texto original es de otro autor (ver el comentario de este post) y leer la desmentida de:

http://www.marcianoduran.com.uy/?p=277

Es un texto "Desechando lo desechable", del escritor uruguayo Marcelo Durán. Pueden ver el texto original en

http://www.marcianoduran.com.uy/?p=277#more-277

Disculpas desde acá, que

Dejo igual esta versión, como curiosidad, que creo logra transmitir el mensaje original:

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.

No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!

Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.

¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por donde se entra. Lo más probable es que lo de ahora está bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

Es que vengo de un tiempo en que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.

¡Nos están fastidiando!¡¡ Yo los descubrí. Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?

Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!!¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de........... años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon. La goma solo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.

De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el "guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo" pasarse al "compre y tire que ya se viene el modelo nuevo".

Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo)

Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con que se consiguieron? 

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. .

¡¡Como guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡Guardábamos las chapitas de los refrescos! 

¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro.

Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela.

¡Tooodo guardábamos!

Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.

Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. 

¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín. Las cosas no eran desechables. Eran guardables.

¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver!!. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne! Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con que  intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna,  con la inscripción a mano en una sota de espada que decía  "este es un 4 de bastos". Los cajones guardaban pedazos izquierdos de  palillos de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden "matarlos" apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada. Ni a Walt Disney.

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: "Cómase el helado y después tire la copita", nosotros dijimos que sí, pero, ¡ minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.

Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos  de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. Ah ¡ No lo voy a hacer!

Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.

Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer.

No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.  No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour. Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.

Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado.

Yo he tenido cajones como los que describe. Y recuerdo tener a las gallinas en el fondo de casa, esperando reciclar de todo. Si no fuera por algunas mudanzas, tendría hasta el Billiken de los cincuenta años, el Rasti Matchbox 1000, y Mis Ladrillos. Sigo teniendo, eso sí, algunos libros de primaria, y hasta algún almanaque de los cincuenta, donde todo se llamaba Perón por estos lares.

Pero el texto apunta a otros temas: al contraste con lo que era esa vida, con la de hoy, la vejez, los cambios, la caducidad de todo....

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Publicado el 6 de Septiembre, 2007, 10:34

Hace un tiempo que tengo abandonada esta sección de Libros (que ahora es Libros y Lecturas). Si bien tengo varios libros para comentar, me temo que me cuesta escribir sobre el tema: cualquier resumen de un libro, sería una mutilación. Hoy no escribiré sobre un libro, sino para anunciar la presentación, acá en Buenos Aires, Argentina, de libros de autoras, de mujeres escritoras, en la colección Semillas de Eva, producida por la editorial Fundación Ross, que tiene su sede en Rosario. Es una colección dirigida por Gloria Lenardón, narradora rosarina.

Una de las autoras, es Liliana Heer, compañera mía del curso de Laura Klein. Visiten el sitio de Liliana:

http://www.lilianaheer.com.ar/

o la presentación:

http://lilianaheer.com.ar/lilianaheer.swf

donde tiene capítulos, y textos que ha publicado. Liliana ha planteado en el curso varios temas, y frases, que me han hecho emprender todo un camino de investigación, como "el otro es el lenguaje", "lo binario", y este último martes, un criterio no explícito para detectar "papers infames". Ya con todo eso, tengo para varios meses de pensar, gracias a la niña Heer.

En esta presentación, Liliana nos entrega su libro "Ex crituras profanas", un libro que le ha llevado, según sus propias palabras, treinta años de creación: es prácticamente un recorrido de su obra, preparado para esta colección.

Pueden leer más sobre esta colección:

http://www.lanacion.com.ar/opinion/nota.asp?nota_id=938762
http://www.lacapital.com.ar/2007/08/05/seniales/noticia_407923.shtml

Una de las autoras de la colección, es Angélica Gorosdicher. Eso me trae recuerdos de un relato suyo: "Chop Suey", excelente, que leí hace como un cuarto de siglo, en alguna revistar Parsec, dedicada la ciencia ficción. Y su inolvidable "Kalpa Imperial", VAYAN YA a leer la reseña:

Kalpa Imperial

o lean esta entrevista a Gorodischer.

Aquí el anuncio que me alcanza Liliana:

PRESENTACIÓN DE LA COLECCIÓN “SEMILLAS DE EVA”
 
Editorial Fundación Ross y librería Boutique del libro invitan a la presentación de la colección “Semillas de Eva”, que contará con la presencia de cinco escritoras que publicaron textos en dicha colección: Liliana Heer, Angélica Gorodischer, Susana Szwarc, Noemí Ulla y Luisa Valenzuela.
 
Viernes 7 de septiembre, 19.00 horas en la librería Boutique del Libro, de la calle Thames 1762. Entrada libre y gratuita.

Coordinan la mesa: Silvina Ross (Editora de Editorial Fundación Ross) y la escritora Gloria Lenardón (directora de la colección "Semillas de Eva").
 
Para que no se encuadre esta colección bajo conceptos fijos hay que hablar de intenciones, la Editorial Fundación Ross que publica “Semillas de Eva”, una colección integrada solamente por narradoras, no intenta excluir ni hacer especialmente tangibles escenas de género sino que desea investigar mejor una franja de la producción literaria global. Desea segmentar para una búsqueda más prolija que reúna una mayor cantidad de textos que sumen diversidad y variedad de lenguajes.
La colección “Semillas de Eva” encontró su raíz en la más legendaria de todas las mujeres, la Eva capaz de oponerse a la divina orden que le ofrecía el paraíso pero con una condición: apartarse del árbol central, no servirse de su naturaleza sabia. Eva desobedeció a Dios y se adueñó de los frutos prohibidos con al certeza de que trasponer el límite de ciertas flores significaba conocer.
Si el vínculo entre Dios y Eva, aceptado como verdad de fe o como construcción fantástica, pone a prueba la imaginación, no lo hace menos una colección que toca el cielo cuando en las estanterías se pone al alcance de un lector receptivo.
 
Los libros que se presentan son: “Ex crituras profanas” de Liliana Heer, “El sueño de Hipócrates” de Angélica Gorodischer, “Una felicidad liviana” de Susana Szwarc, “En el agua del río” de Noemí Ulla, “Acerca de Dios (o Aleja)”, de Luisa Valenzuela.

Ross Centro Cultural
Conferencias / Teatro para adultos y niños / Talleres / Presentaciones / Muestras / Música

Córdoba 1347 - Rosario - Argentina
Tel. 0341 4404820 /4485378 - Fax 4217639
prensa@libreriaross.com.ar / www.libreriaross.com.ar

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Publicado el 31 de Octubre, 2006, 9:29

Me encuentro con mis primeros libros de la colección Ciencia Joven, de la excelente editorial Eudeba (Editorial Universitaria de Buenos Aires). Me gustaría comentar el libro de Diego Harari y Diego Mazzitelli, "100 años de relatividad".

Según reza la contratapa:

"La colección Cienca Joven fue pensada para suplir la escasez de buenos libros de divulgación de ciencias exactas, naturales y sociales destinados a los estudiantes de la escuela media. La Editorial Universitaria de Buenos Aires convocó a un conjunto de destacados autores en cada uno de los temas elegidos, que nos proponen la aventura de pensar un mundo siempre cambiante, con el fin de estimular el interés de los estudiantes en el conocimiento y, de esta manera, descubrir y orientar la propia vocación".

Luego de haber leído algunos libros de la colección, me atrevo a comentar que, además de servir a los estudiantes de la escuela media, sirve perfectamente para cualquier persona de mente inquieta que quiera conocer y mantenerse actualizado sobre temas que tal vez no sean de su especialidad. En el caso de "100 años...", me sirvió para reencontrarme con temas que tengo en mi biblioteca, pero que hace años que no visito.

Los autores abarcan claramente los principios de la teoría de la relatividad, tanto la especial como la general, mostrando de forma didáctica, cómo de algunos postulados (como el de equivalencia o la constante de la velocidad de la luz), Einstein y otros consiguieron desentrañar gran parte de la estructura del Universo. Es muy bueno el desarrollo: la compresión de las paradojas, la explicación de las consecuencias como el atraso de los relojes en movimientos, y la discusión sobre la simultaneidad, han sido de las más claras que he encontrado (en otros libros de mi biblioteca, ocultan la claridad tras relatos interminables que pretenden ser didácticos, o mediante discusiones largas, donde el lector desprevenido puede perderse fácilmente).

Al tratar los desarrollos de todo un siglo, los autores nos informan de las novedades de la teoría, desde una renovación ocurrida en los 60, hasta las modernas ideas sobre los agujeros negros, su evaporación, y el problema de la materia oscura. También explican conceptos como las lentes gravitacionales, las ondas de gravedad, y cómo Einstein desestimó las consecuencias de la constante cosmológica (que llegó a denominar "el mayor error de mi carrera").

Estos son los títulos y resumen de contenidos de los capítulos:

- Leyes y experimentos
 Newton; el espacio y el tiempo; leyes físicas y expermentos; la geometría y los experimentos
- Luz y éter
 La velocidad de la luz; sistemas de referenca; el experimento de Michelson y Morley; la suma de velocidades
- Las ideas básicas
 Los postulados de la Relatividad Especial; el principio de equivalencia; cuán "sagrados" son estos principios?
- Espacio y tiempo son relativos
 El movimiento dilata el paso del tiempo y contrae las longitudes; la simultaneidad es relativa, la causalidad no; gravitación y tiempo; paradojas relativistas.
- La fórmula más famosa
 La relación entre energía y mas
- Espacio-tiempo curvo
 Líneas recats y geodésicas; la materia curva el espacio-tiempo; la explicación de la trayectoria de Mercurio; alternativas a la Relatividad General
- Espejismo astronómicos
 Desviación dela luz por el Sol; lentes gravitacionales
- Agujeros negros
 Velocidad de escape y estrellas negras; el horizonte; agujeros negros; viaje al centro de un agujero negro; evaporación de agujeros negros; la singularidad
- Ondas gravitaciones
 Relatividad versus acción instantánea a distancia; cómo detectar una onda gravitacional? Una nueva ventana al Universo
- La constante cosmológica
 La Gran Explosión; La expansión, será eterna? La energía oscura
- Epílogo
 100 años no es nada

Como obra de divulgación, no incluye muchas fórmulas matemáticas, y si las incluye, las coloca en notas complementarias. Personalmente, me hubiera gustado algún detalle más sobre las matemáticas involucradas, pero reconozco la intención del libro: no ser un libro técnico sino de difusión de las ideas.

Diego Harari es doctor en Ciencias Físicas por la Universidad de Buenos Aires. Se desempeña como investigador principal del Conicet en el Grupo de Física de Partículas del Centro Atómico Bariloche de la Comisión de Energía Atómica. Francisco Diego Mazzitelli es doctor en Física por el Instituo Balseiro, Universidad Nacional de Cuyo. Se desempeña como profesor asociado e investigador principal del Conicet, en el Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.

Ficha técnica
ISBN 950-23-1456-5
Autores: Harari, Diego; Mazzitelli, Diego
Eudeba, 2006, 1era. edición
144 páginas, 22x14cm.

Más información en el catálogo de Eudeba 100 años de relatividad

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Publicado el 19 de Junio, 2006, 16:32

Este libro, editado por Emecé, es una compilación de cuatro artículos, escritos alrededor del año 2001, reunidos por Vivian Scheinsohn. La compiladora nos advierte al comienzo, de lo poco que se conoce sobre la teoría de la evolución, o lo deforme de algunas creencias. La gente, en general, se refiere a esta teoría, con frase como "el hombre desciende del mono", o "la supervivencia del más fuerte". El volumen, entonces, está destinado a divulgar, ya sea para estudioso de algunas ciencias, como para el lector ocasional, una visión más correcta de la teoría de la evolución.

En el prólogo se menciona el carácter de "monje negro" que ha tenido esta teoría, en su relación con las ciencias sociales. Estas cuestiones, como el "darwinismo social" no es tratado en gran medida en el libro. Todos los autores son de mi pais, Argentina.

Se compilaron cuatro artículos. Rosa Liascovich y Alicia Massarini con biólogas y docentes, y escribieron el primero, titulado "Genética y evolución, continuidad y cambio: las claves de una historia próspera". Es el primer artículo que espero comentar. Se concentra en la historia de la idea de evolución en biología y en genética en particular, llegando hasta las posturas del neodarwinismo, el equilibro puntuado de Gould y Elridge, y la deriva genética (evolución neutra). El segundo artículo, "Paleontología y Evolución", es de José Luis Prado, paleontólogo y docente de la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Acá se concentra más en la relación entre evolución y el registro paleontológico, y nos da una nueva posibilidad de visitar a Gould, así como a disputas como las de Cuvier vs Lamark, y la influencia de Lyell en el pensamiento de Darwin.

El tercer artículo es "El evolucionismo en arquelogía", y ha sido escrito por la compiladora, Vivien Scheinsohn, arquéologa de profesión. Es interesante encontrar acá algo que desconocía totalmente, como es la historia de distintas corrientes en arqueología, ligadas a la evolución. Por ejemplo, se plantea en algún momento, considerar a los artefactos humanos como parte del fenotipo, e incorporarlos al concepto de evolución.

Y finalmente, el cuarto artículo es "Perspectivas teóricas en paleoantropología", de Marta Mirazón Lahr, bióloga y paleoantropóloga, que trabaja en Brasil.

Espero con el tiempo poder ir comentando más en detalle el contenido de cada artículo. He aquí el primer artículo sobre el libro:

Genética y Evolución

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/