Angel "Java" Lopez en Blog

Libros y Lecturas


Publicado el 22 de Marzo, 2014, 13:45

Vaya hoy un cuento mío:

Es a veces muy duro mantenerse despierto. Pero necesito estarlo. Se hace largo el tiempo, y para que pase más rápido, me voy a entretener en este escrito. No sabría por donde empezar, igual, poco importa. Lo importante es la espera. Y estar despierto.

Al gordo lo conocí en la facultad. Formábamos siempre equipo en las materias de física y en las de matemáticas. Yo soy mejor matemático que él, y él es mejor físico que yo. De alguna manera, nos complementamos, y cada año que pasaba teníamos más ideas juntos. Escribimos algunos "papers", y luego, en una charla de tarde de sábado, empezaron a encajar todas las piezas de la teoría. Esa teoría que no deberíamos haber tenido, o que sólo deberíamos haber dejado ahí, en teoría y algunas fórmulas.

No sé por qué, tardé en conocer su casa, la de su familia. Vivía con su madre y con una hermana. Un domingo me invitó, y fui con algo comprado, no recuerdo qué. No sé que llevar cuando visito una casa: lo mío no son las relaciones sociales. Pero la pasamos bien. A la tarde trabajamos más en la idea que comenzaba a nacer. Pero lo que más recuerdo, es que ese día, ella entró en mi vida.

La hermana no era una belleza clásica. Pero tenía la frescura de una adolescencia que comenzaba a terminar. Y una alegría que me contagiaba. No sé qué habrá visto ella en mí. Al tiempo, visitaba la casa, pero no para trabajar. Salía con ella, caminábamos por las calles del barrio, llegábamos al bosque y al río, y nos quedábamos conversando por horas. El primer beso llegó naturalmente.

Mientras, la idea se transformó en teoría. El gordo y yo queríamos hacer el experimento. Ya todos ustedes saben de lo que trata. Hace dos años compartimos el premio Nobel. Yo no pude ir a recibirlo. Tengo que estar despierto. Tengo todo listo acá para el segundo suceso.

Hace apenas unos años sólo era una idea. Pero conseguimos financiación de la fundación, y pudimos montar todo, en un pabellón de la facultad. Los fundamentos eran simples: nos asombraba que estuviéramos explorando un camino que otros no hubieran reconocido antes. Yo pude plasmar gran parte de las ideas apelando a algunas ideas matemáticas simples, apenas más allá de teoría de grupos y transformaciones. La intuición del gordo para darle sentido físico era (y sigue siendo) excelente.

Y ella me acompañaba. En todo el proceso. Me llenaba de vida. Siempre me decía que no entendía nada de lo que estábamos haciendo, pero que éramos unos genios. Y se reía a carcajadas. A veces siento que está ahí, riendo para mí.

Llegó el día del Experimento. Ya habíamos hecho otros antes, con éxito parcial. El aparato de flujo estaba preparado, y había sido probado. Pero esta vez, teníamos que ir más allá: probar la paridad de sucesos. Esto es, que los sucesos que estábamos buscando, vienen de a pares. Estuve toda la semana calculando las consecuencias, y todo parecía normal. Pensábamos aplicarlo a un simple cubo de metal. No sé por qué no me di cuenta de usar otro espécimen.

Ella llegó a acompañarnos. No la esperaba, pero ella sabía lo que el par  hermano/novio iba a hacer ese día. Nos sacamos fotos, pensando ya en la posteridad. Y hasta un video, que cada tanto vuelvo a mirar. Estaba radiante, en ese vestido rosa.

Y llegó el momento. Todo preparado, fuimos incrementando el flujo sobre el cubo. Y el primer suceso apareció: nuestra gran confirmación. Ibamos a transportar el cubo un minuto al futuro. El segundo suceso sería su aparición. Nunca pensé en la fluctuación. Es algo difícil de explicar, pero luego descubrí que una serie importante en el modelo matemático no convergía en algunas ocasiones. Mejor dicho, en casi ninguna. El flujo llegó a la frontera del experimento, y se desvió.

Estoy esperando el segundo suceso. Revisé todo los cálculos, y los hice revisar por otros. No estamos seguros del intervalo de tiempo. La distorsión fue grande. Ya espero desde hace cuatro años. Pueden ser que espere un minuto más o veinte años. Estoy seguro de la cota superior. Pero la sigo esperando, a ella. Hace cuatro años, en esa tarde, desapareció en el flujo. No sufrió. Toda la teoría indica que en el otro lado no hay tiempo, ni conciencia. Al menos eso espero.

Quedaron acá sus piernas y brazos, y un poco del vestido rosa. Tenemos todo listo para recibirla. Disculpen que siga despierto.

Angel

Publicado el 18 de Agosto, 2012, 11:42

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Hace más de un año que escribí el anterior post, el primero de esta serie. Quería continuarla hoy, presentando el "mejor" libro que tengo, medido por:

- Su influencia en mi vida
- El mundo que me muestra/descubre
- El disfrute de su lectura

Y tardé tanto en continuar, porque me resistía a volver a revisar el que considero el "mejor" de mi biblioteca, aplicando esos tres puntos como métrica. Es que volver a leerlo es un viaje de ida. Es el notable "Elementos de historia de las matemática" de Nicolás Bourbaki, que tengo en la edición en español de Alianza.

No es un libro escrito como tal, sino la colección de notas históricas que acompañan a la obra monumental de Bourbaki (matemático inventado por un grupo de matemáticos), su serie de libros sobre la moderna matemática. Yo comencé a leer este libro en los ochenta, no recuerdo el año exacto. Para mí significó el toque que me faltaba para sumergirme en el mundo matemático. Cuando lo leí por primera vez, apenas si entendía algo de lo que mencionaba. Poco a poco, en estas décadas, ya fui adquiriendo una cultura matemática de aficionado, pero amplia y clásica. Y fue este libro de Bourbaki el que me mostró por primera vez la profunda historia de este fruto de la actividad humana, tal vez el más destacado y recordable (a veces pienso que si contactáramos a otra civilización inteligente, nos respetará no por nuestros logros sociales, científicos, artísticos o técnicos, sino por nuestras matemáticas).

Bourbaki me hizo conocer el trabajo de Euclides, Arquímedes, Eudoxio, Leibniz, Aristóteles (en lógica), Boole, Russell, Frege, Lie, Legendre, Euler, Gauss, Lagrange, Hilbert, Grassman, Cayley, Klein, Abel, Galois, Cauchy, Dedekind, Bolzano, Godel, Rienmann, Eisenstein, Cartan y decenas y decenas más. Me hizo ver que lo que conocía de matemáticas apenas era un fragmento pequeñísimo, y que aún ese fragmento tenía una historia profunda, tan o más interesante que el propio conocimiento actual del tema. Fue una de las primeras veces que ví más allá de libros de divulgación o de texto, descubriendo la trama de la historia, los trabajos acumulados, las idas y vueltas, las ideas olvidadas y las triunfantes, los meandros en el camino de un desarrollo. Por ejemplo, me hizo ver el desarrollo de la lógica en matemáticas, y enterarme de pequeños datos, como que Leibniz jugó a representar proposiciones con números primos y a combinarlas por multiplicación, siglos antes que Godel. Descubrí cómo los matemáticos que trabajaron en un tema, trabajaron en varios otros, y que un resultado es fruto de ese entrelazamiento, red de intereses. Cómo un tema como espacios vectoriales, nace de Grassman de una forma que hoy no se trata mucho, y vuelvo a redescubrir en este siglo con "el Penrose". O cómo Frege trató de formalizar las matemáticas pero fue "superado" por la escuela de Peano, al parecer por tener éste una más entendible y manejable notación. En este libro de Bourbaki encontré por primera vez la fascinante historia (repartida en varios capítulos) de la teoría de grupos. Y así podría seguir con más temas. Cada capítulo de este libro merece una serie de posts en este blog.

Tal vez no sea el "mejor" libro para todos, ni siquiera para muchos. Pero para mí, fue un punto de inflexión. Viniendo de estudiar matemáticas "sencillas", sin tener sentido de su profundidad e historia, este volumen de Bourbaki fue iluminador. Y aún hoy, cuando vuelvo a leerlo luego de casi una década sin animarme a volver a él, sigo encontrando el placer de su lectura.

Investigando para este post, encontré para leer, ambos de Jesús Hernandez, de la Universidad Autónoma de Madrid:

La matemática y sus elementos: de Euclides a Bourbaki
Las estructuras matemáticas y Nicolás Bourbaki

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 6 de Noviembre, 2011, 0:32

T.E.Lawrence es más conocido como Lawrence de Arabia. Una personalidad compleja, que ha llegado a la popularidad gracias a su participación en la primera guerra mundial (y su colaboración con un corresponsal de guerra, Lowell Thomas, que hizo conocido a Lawrence: al público le gustó que éste apareciera en las fotoso con atuendos árabes). Luego, se hizo más popular con la película filmada en 1962, sobre parte de su vida (una versión edulcorada de esos tiempos de lucha). Pero Lawrence fue más que un personaje de la lucha de los árabes contra los turcos. Tuvo una vida rica en episodios, se entregó al estudio de sus temas preferidos, múltiples viajes y esa actitud suya de siempre intimar con la gente local, desde Francia hasta Arabia (algo no común en un inglés de aquellos tiempos, que veían a todo extranjero como algo a mantener a distancia).

He vuelto a leer su biografía autorizada de Jeremy Wilson. En su adolescencia, Lawrence vivía en una casita separada de la principal, donde vivían su padre, madre y hermanos. En uno de sus viajes, al volver pasando por Nápoles, compró allí una cabeza de Hipnos, una obra moderna, duplicado de otro famoso Hipnos de la sala de bronce del Museo Británico (copia romana de otra obra griega del siglo IV a.C.). Era su pieza más preciada, y la colocó en su casita. Encuentro este fragmento de Lawrence (Wilson no cita la fuente):

Comprendes, creo, el gozo de entrar en un país extraño a través de un libro; en casa, cuando he cerrado la puerta y la ciudad duerme, y sé que nada, ni siquiera el alba puede turbarme, solamente el lento desmoronamiento de las ascuas en el fuego: se ponen muy rojas y proyectan destellos espléndidos en el Hipnos y los objetos de latón. Y es delicioso también, cuando has estado vagando durante horas por el bosque con Perceval o Sagramors le desirous abrir la puerta y mirar desde el Cherwell el sol que brilla entre las brumas del valle. ¿Por qué no le gustarán a uno las si hay otras personas cerca? ¿Por qué no puede uno dar vida a sus libros más que de noche, tras horas de tensión? Si consigues el libro adecuado en el momento preciso, saboreas gozos, no sólo corporales, físicos, sino también espirituales, que superan y van más allá y están por encima del miserable yo, como si atravesarn un gran espacio, siguiendo la luz del pensamiento de otro hombre. Y jamás vuelves a ser el mismo, nunca. Has olvidado un poquito, o más bien lo has eliminado con un poco de la inspiración de lo que es inmortal en alguien que te ha precedido.

Hermoso texto, que nos da una idea del escritor que había en Lawrence. Tengo pendiente de leer sus Seven Pillars of Wisdom.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 17 de Septiembre, 2011, 12:17

Descubro en estos días la colección de poesías y relatos cortos "Historia de la noche" de Jorge Luis Borges. Hace un tiempo escribía Borges y los libros. Llegué tarde a la poesía de Borges, que es para consumir de a poco, un ejemplar por día, por semana o año. En su lenguaje simple Borges busca esa combinación de sonidos en las palabras y por abajo y arriba la idea que quiere desarrollar, en tan pocos renglones. Borges tiene ese arte de aprovechar lo escaso. Dejo para otros posts algún ejemplo, y comentar la dedicatoria inicial. Encuentro en el epílogo de este libro descubierto de nuevo la atracción por los libros en Borges, su conceptos sobre la poesía. Hasta el epílogo es un ejemplo de literatura borgeana, en estilo, contenido, desarrollo. Podría escribir un post de cada párrafo. Me empacho presentándolo completo, temo que interrumpo con comentarios míos, pero recomiendo saltearlos en la primera lectura:

Un hecho cualquiera -una observación, una despedida, un encuentro, uno de esos curiosos arabescos en que se complace el azar- puede suscitar la emoción estétitca. La suerte del poeta es proyectar esa emoción, que fue íntima, en una fábula o en una cadencia La materia de que dispone, el lenguaje, es, como afirma Stevenson, absurdamente inadecuada. ¿Qué hacer con las gastadas palabras -con los Idola Fori de Francis Bacon- y con algunos artificios retóricos que están en los manuales? A primera vista, nada o muy poco. Sin embargo, basta una página del propio Stevenson o una línea de Séneca para demostrar que la empresa no siempre es imposible. Para eludir la controversia he elegido ejemplos pretéritos; dejo al lector el vasto pasatiempo de buscar otras felicidades, quizás más inmediatas.

Vean como busca lo mínimo, y compara "una página del propio Stevenson" (nombrado en el anterior post, desde su infancia) con "una línea de Séneca".

Un volumen de versos no es otra cosa que una sucesión de ejercicios mágicos. El modeso hechicero hace lo que puede con sus modestos medios. Una connotación desdichada, un acento erróneo, un matiz, pueden quebrar el conjuro. Whitehead ha denunciado la falacia del diccionario perfecto: suponer que para cada cosa hay una palabra. Trabajamos a tientas. El universo es fluido y cambiante; el lenguaje, rígido.

No conocía esa falacia de Whitehead. Interesante. Sigue una confesión de Borges en la siguiente oración:

De cuantos libros he publicado, el más íntimo es éste.

Y los libros, siempre los libros:

Abunda en referencias librescas; también abundó en ellas Montaigne, inventor de la intimidad. Cabe decir lo mismo de Robert Burton, cuya inagotable Anatomy of Melancholy -una de las obras más personales de la literatura- es una suerte de centón que no se concibe sin largos anaqueles. Como ciertas ciudades, como ciertas personas, una parte muy grata de mi destino fueron los libros. ¿Me será permitido repetir que la biblioteca de mi padre ha sido el hecho capital de mi vida? La verdad es que nunca he salido de ella, como no salió nunca de la suya Alonso Quijano.

Un guiño al Quijote. Me gusta pensar que yo también llego a suscribir eso de "Como ciertas ciudaddes, como ciertas personas, una parte muy grata de mi destino fueron los libros".

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 16 de Agosto, 2011, 11:57

Conocía este fragmento de Borges pero no sabía en cual obra estaba incluido. Este año lo encuentro en el prólogo a su "Evaristo Carriego", obra donde al comienzo comenta sobre Palermo, el barrio de Buenos Aires donde pasó su infancia. Recién en estos meses conseguí ese texto. Leo hoy:

Yo creí, durante años, haberme criado en un suburbio de Buenos Aires, un suburbio de calles aventuradas y de ocasos visibles. Lo cierto es que me crié en un jardín, detrás de una verja con lanzas, y en una bibioteca de ilimitados libros ingleses. Palermo del cuchillo y de la guitarra andaba (me aseguran) por las esquinas, pero quienes poblaron mis mañanas y dieron agradable horror a mis noches fueron el bucanero ciego de Stevenson, agonizando bajo las patas de los caballos, y el traidor que abandonó a su amigo en la luna, y el viajero del tiempo, que trajo del porvernir una flor marchita, y el genio encarcelado durante siglos en el cántaro salomónico, y el profeta velado del Jorasán, que detrás de las piedras y de la seda ocultaba la lepra.

Hermosa descripción; quien que haya pasado la infancia entre libros recordará sus lecturas, donde cada libro era un mundo nuevo.

Encuentro en Jorge Luis Borges: la biblioteca, símbolo y figura del Universo a Borges recordando:

Creo que mi primera lectura fueron los cuentos de Grimm en una versión inglesa [...] no recuerdo una época de mi niñez en la que no supiera leer ni escribir. Yo fui educado en la biblioteca de mi padre, tal vez más que en el colegio o en la universidad.

¿Cuáles libros eran los que menciona Borges en su prólogo? Les dejo buscar y recordar, mientras algunos enlaces:

La flor marchita del porvenir
Una cita a Stevenson

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 12 de Febrero, 2011, 20:56

Hace unas semanas, @bilinkis comentaba en Twitter cuáles eran los "top" en su lista de libros. Creo recordar que encabezaba "El gen egoísta", el clásico de Richard Dawkins. Le comenté por ese medio que podía escribir sobre mis mejores libros. Me pidió un "top 3". Luego de pensarlo un poco, me decidí en escribir sobre: el mejor libro que tengo, y luego, sobre los mejores en varias ramas.

Pero antes, ¿qué criterio usar para elegir los "mejores"? He aquí una lista de los criterios que voy a usar:

- La influencia del libro en mi vida. Cómo de alguna forma me marcó y me formó, cuando lo leí por primera vez, y cuando lo seguí leyendo y entendiendo (soy un lector repetitivo ;-)

- El que me abra un mundo. Un gran libro nos da eso: un mundo a explorar, no es sólo lectura, es algo más: es como cuando vemos una película que nos muestra un mundo inventado, o que no conocíamos. Un gran libro nos abre las puertas a nuevas cosas.

- Lo que disfruté con su lectura. Un libro puede que no sea de lectura fácil, pero igualmente puede darme placer. Ya sea por el desafío de avanzar en la lectura, por darme nuevos temas que no conocía, por aclararme y darme lo último que necesitaba para entender algo.

- Hay libros que nos dan conocimiento. Otros, nos dan emociones, o nos muestran dramas humanos. Por muchas razones, en mi vida he leído más ejemplares del primer tipo. Habrá en la lista a presentar, muchos más libros de conocimiento. Pero también habrá algún que otro de tipo más emotivo.

Y una nota personal: es encantador el olor de un libro nuevo, o de un libro viejo. Cada uno tiene su propio olor: el de la tinta casi fresca, y las páginas vírgenes. O el olor del papel ya gastado en tiempo.

En mi próximo post, presentaré el que desde hace décadas, considero mi mejor libro. Lo tengo en una de mis bibliotecas, enfrente mío, ya gastando de tantos años.

¿Y Uds? ¿Qué lista de libros harían?

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 24 de Julio, 2010, 0:04

Gracias a mi consolidación de libros, me reencuentro con una entrevista a Jorge Luis Borges. Le preguntaron "Borges ¿qué es la patria?". Contesta:

Tantas cosas queridas. El joven amor de mis padres, la memoria de los mayores, los rostros y sus almas, una vieja espada, las agonías, los destierros, una mano que templa una guitarra, el olor de la madreselva, una enciclopedia, las galerías de una biblioteca por las que anduvo Paul Groussac, el sabor de una fruta, la voz de mi padre, la voz de Macedonio Fernández, una casa en la que he sido feliz o en la que he sido desdichado (lo mismo da), un ocaso que ya no tiene fecha, un daguerrotipo, el arco de un zaguán, el aljibe....

Eso escribí. La patria es ahora todas las patrias, todos los áboles que me dieron su sombra, todos los libros que he leído para mi bien, todos los hombres de buena voluntad, que será y fueron y son.

Creo ser un buen argentino, un buen europeo, un buen cosmopolita, un buen ciudadano de esa Utopía, clara y remota, que nos librará de fronteras y de batallas.

La entrevista es de 1983, a un año de la guerra de las Malvinas, todavía con gobierno militar en Argentina. Comenta Borges:

Ingenua o maliciosamente (opto por el primer adverbio; la mente militar es sencilla) se han confundido cosas distintas. Una, el derecho jurídico sobre un territorio; otra, la invasión de ese territorio. Si los militares hubieran consultado a un buen abogado -digamos, al doctor Costa Méndez- éste los habría disuadido en pocos minutos.

Se obró de un modo histriónico. Se habló de la ocupación de unas islas casi indefensas como si se tratara de la batalla de Trafalgar o de las campañas de César. Se festejó la victoria cuando la batalla no había comenzado. Muchachos de dieciocho a veinte años, con escasa o nula experiencia, fueron  sacados del cuartel, para batirse con soldados. Adolecemos de la peligrosa costumbre de obrar sin pensar en las consecuencias. Cualquier cosa puede temerse de un gobierno tan irresponsable como el nuestro. Un gobierno de aniversarios, de arrestos, de órdenes, de rivalidades, de almuerzos de camaradería, de codicias, de juras de la bandera, de desfiles y de hambre y sed de figuración.

Un gobierno de militares no es menos arbitrario y singular que un gobierno de astrólogos, de escritores, de carpinteros, de diabéticos o de buzos.

Los militares predicaron el odio que ahora se vuelve contra ellos. No lo comparto; soy capaz de amor pero no de odio.

Encuentro esta entrevista en el libro "Diálogos", de Jorge Luis Borges con Nestor J. Montenegro.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 3 de Mayo, 2010, 15:54

Como ya comenté en:

Consolidando cubiles

estoy consolidando mis dos cubiles. Y mi principal activo físico, que ocupa lugar y tiene peso, son mis adorados libros (y papeles y revistas).

El sábado pasado he podido mover la mayor parte de mis libros "activos" a mi nuevo cubil. Los "activos" son los que he usado, consultado, leído, releído, parcial o totalmente, en este siglo. En mi cubil principal actual tengo, digamos, una sexta parte de ese total. Así que el resto estaba en mi cubil secundario, desde hacía unos años. Ahora, en mi nuevo cubil, tendré las dos partes reunidas, y algunos libros, papeles y revistas que he rescatado, lo demás irá a algún depósito.

Fue muy bueno para mí reencontrarme con esos libros, que ahora podré tener más a mano, todos los días. Tengo poco literatura: en los últimos tiempos me he dedicado más a libros de ensayos, divulgación o técnicos. Y lo he disfrutado. Al embalarlos y luego, desembalarlos y ponerlos en las bibliotecas asignadas, me reencontré con muchos temas interesantes. Los principales temas que tengo son: computación en general, programación, inteligencia artificial. Luego, temas como: matemáticas (mi preferido), física, biología, filosofía, economía, desarrollo personal, emprededorismo, astronomía, historia, y finalmente, literatura.

Me entusiasma tenerlos de nuevo. Quiero deleitarme hoy, en este post, enumerando algunos, los preferidos o los que me interesa revisitar.

Me reencontré con los tres excelentes y venerables volúmenes de Rey Pastor, Pi Calleja y Trejo; con dos volúmenes de la historia de las matemáticas de Kline; con Leyendo a Euclides, de Bepo Levi; con los libros del propio Euclides, edición Dover; con el Grupos Continuos, de Pontrjagin; (el Topología de Munkres lo tengo en mi cubil actual, junto con Teoría de Categorías de McLane y otros); varios Schaum de ecuaciones diferencias, topología, teoría de grupos...; cuatro tomos de Topología General; el Algebra de Godement; el Algebra Linea de Larrotonda, Eudeba; las Notas de Algebra, de Gentile, excelente; dos volúmenes de historia de las matemáticas, de los coautores del Rey Pastor, que recuerde; varios libros de editorial Mir, siempre excelentes, pero con esas aproximaciones rusas que eran algo diferentes de lo que se veía en "occidente" en el siglo XX (me falta adquirir la Historia de las Matemáticas de Boyer) (la Historia de las Matemáticas, de Bell, la tengo cerca de mi mesita de luz, en mi cubil principal actual, junto a mi preferido, Los elementos de historia de las matemáticas, de Boubaki); volúmen especial de Scientific American sobre matemáticas. (El desarrollo del cálculo, de Boyer, excelente, editado por Dover, lo tengo también cerca de la mesita de luz); varios de recreación matemática, varios de Martin Gardner; el Moscow Puzzles, ed. Dover (que gané el siglo pasado en Internet, al apostar en una lista de correo que Kasparov iba a ser derrotado por Deep Blue); Corrientes de pensamiento matemático, prólogo de Paul Valery, de Le Lionais, francés, muerto en la segunda guerra; Qué es la matemática, de Courant y  Robbins; Los principios de la matemática de Bertrand Russel; De aquí al infinito de Ian Steward; Pensar las matemáticas, varios autores, Ed. Tusquets; de la misma editorial, varios de Allen Paulos...

Pasando a física: un volumen de las Lectures de Feynman; un Resnik Vol I de Física; un Resnik/Halliday, creo, de Física Cuántica; varios de mecánica clásica; algún Landau de física cuántica; un Leptons and Quarks; un libro de partículas elementales de Segré; uno del mismo tema, con conferencias de Feynman y Abdul Salam; una historia de la física de Newton, de Cohen; libros de Weinberg, Murray-Gellman; volúmenes especiales de Scientific American sobre Partículas Elementales, varios de divulgación de Editorial Crítica, como Entrelazamiento; la Cosmología, de Bondi; Astrofísica teórica, de Ambarsrumián y otros; varios de divulgación de editorial Eudeba; El primer segundo, de Reeves; El debate de la física cuántica, de Selleri; El cántico de la cuántica; Prigoyine; varios de James Burke;

En biología: casi todos los libros de divulgación de Stephen Jay Gould, serán como diez los
que tengo (algún día adquiriré su obra final, La estructura de la teoría de la evolución); algunos de Desmond Morris; el Blind Watchmaker de Dawkins, y alguna edición de su Gen Egoísta; alguno de Biología Molecular; alguno de Biología celular (de Robertis? no recuerdo ahora); varios de evolución (tengo que hacer una lista, la mitad está en mi cubil principal actual), deben ser en total unas decenas; algunos de neurociencia, como el de Damasio, El error de Descartes.... (su En busca de Spinoza está en mi cubil actual); varios de divulgación de editorial Eudeba, y de Siglo XXI; el clásico Origen de la vida, de Oparin; el clásico Qué es la vida, de Schrodinger; Genes, chicas y laboratorio, de un siempre interesante James Watson; varios sobre la mente; algo de medicina y su historia; historia de la biología; varios Huxley, Aldous, Julian; ...

En filosofía: la Crítica de la Razón Práctica, de Kant (la pura está cerca de mi mesita de luz), Nietzche, Heidegger, Deleuze y Guattari, Lyotard, Foucault (como decía Michael Corleone: "ten cerca a tus amigos, pero más cerca a tus enemigos" ;-); varios sobre filosofía de la ciencia; el Campbel de Qué es la ciencia?; el clásico de Hempel; La Sociedad Abierta y sus Enemigos, de Popper; La estructura de la ciencia, de Nagel; el clásico de Mumford; varios de la serie "X para principiantes"; la Lógica de Hegel (ideal para leer en la cama cuando uno tiene imsomnio: sueño asegurado), su Filosofía de la Historia, y su Introducción a la historia de la filosofía; Spinoza; Losee y filosofía de la ciencia; alguno de Hume (casi todos me los había traido a mi cubil principal); Berkeley; Hobbes; algún Locke; pocos Aristóteles y Platón (me los traje a mi cubil principal hace unos años); Parménides comentado por Cordero; varios de Bunge y Russel, algún Ayer, Quine... (mucho del resto de filosofía está en mi cubil actual: Popper, Hume, los griegos, Kant, Putnam, Bunge, algo de Rawls, Habermas, Rorty, fragmentos de Marx... ); Benjamin; Adorno; Sartre; el excelente El olvido de la razón de Sebreli; Ferrater Mora; Unamuno; Fernandez Morente; varios volúmenes de La historia de la filosofía de Copleston; algo de sociología; John Stuart Mill; Ortega y Gasset; Rousseau; Voltaire; libros de Warburton....

Podría incluir en este rubro varios de Zen, como alguno de Watts, y el clásico El Zen y el arte del tiro con arco.

En economía, a Galbraith, algunos libros; una Teoría microeconómica, que arrastro de mis tiempos en la Universidad de Buenos Aires; Historia de la economía, de Fergusson creo; algún De Pablo; Teoría de juegos; Economía explicada en una lección (no recuerdo el autor, muy bueno); uno de Haynek sobre la privatización del dinero (notable argumento); Los sistemas económicos, de Lagujie; algún Adam Smith.....

En astronomía: desde una guía de estrellas a cielo abierto, hasta varias historias de la astronomía (tengo, pero en mis cajas de los setenta/ochenta, el volumne de Cosmos de Carl Sagan); alguna guía de Asimov; muchos de divulgación de Salvat, como Cien millones de soles, Luz del confín del universo de Kippenhahn....

En historia: varias biografías, desde Stalin a Lawrence; algún libro de Churchill; varios libros de Hosbawn; algún clásico resumido de Toynbee; Seis días que conmovieron al mundo de Reid; historia de Rusia, de China, de Japón; Historia argentina con Felix Luna... Ahora en mi cubil principal, estoy leyendo a Paul Kennedy; varios de Asimov, de nuevo; Introducción a la historia, de Bloch; Historia Romana de Tito Livio; Comentarios de la guerra de las galias, de Julio César...

En literatura, mucho Borges, Agatha Christie, algunos de misterios (un fraile en Inglaterra que sale de la edad media, Athelstan el nombre, creo, no recuerdo a la autora, muy buenos), Asimov, Clarke, (Bradbury quedó en los libros de los ochenta), Frederick Forsyth, Tom Clancy (que cobra sus libros por peso en papel), Le Carré, Cervantes, Sturgeon, Poe (tengo su Eureka), Lovecraft, Robert Graves, Gorosdischer, Hesse... Gran parte de lo que leí en literatura, quedó en cajas de los setenta/ochenta. Como mencioné, en este siglo ya me dediqué a libros de no ficción. Sólo leo ficción en algún descanso.

Algunos libros de religión; algún Freud, Jung, Adler, Paracelso; el Retorno de los Brujos (tengo que revisar dónde quedó);  El misterio de las catedrales de Fulcanelli; El Sagrado Secreto; Historia de la masonería; Historia de la magia de Levi; y alguna enciclopedia de pequeños tomos como para completar
cualquier resquicio... :-)

Me salteo los de computación, pero recuerdo que tengo en alguna caja el Fortran IV de McCracken. Y ahora reencontré un Cobol, de Editorial Ateneo. Lo mismo los de desarrollo personal y entrepreneurship, que llevarían un tiempo elegir los más destacados.

Como verán, voy a estar entretenido, siguiendo la mudanza de lo que queda, clasificando unas decenas de cajas de archivo con libros más viejos,  y reencontrándome con todo esto... :-)

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 25 de Abril, 2010, 14:17

Los propios dioses Ayer, gracias a que estoy unificando cubiles, me reencontré con libros de Isaac Asimov. Buscando en la caja E6 (tengo varios libros en cajas), un libro sobre el azar (recomendado por el bueno de @carlospirovano) aproveché para tomar un libro más, y elegí uno de Asimov (un libro de ensayos).

Hoy, el bueno de @fabianfigueredo me pregunta por Twitter: libro para recomendar de Asimov, en ciencia ficción? El "Buen Doctor" fue un escritor prolífico. Sus dos grandes vetas en ciencia ficción, fueron la serie de las Fundaciones, y sus relatos y novelas sobre robots (Daneel, su robot preferido, aparece por primera vez en Bóvedas de Acero, creo). En ambas vetas se mueve en una galaxia humana: los comentaristas dicen que influido tempranamente por Campbell, su editor de los primeros tiempos: Campbell prefería siempre los relatos donde ganaban los humanos. Se extraña en esos escritos al Asimov de Homo Sol, donde escribe con varias especies inteligentes en la misma galaxia. Se cuenta de Campbell muchas cosas, no todas positivas. Se insinuó en algún momento que prefería la raza blanca sobre las demás. Y lo mismo con los humanos sobre los extraterrestres en ciencia ficción. En su autobiografía, Asimov, judío, se apresura a aclarar que nunca Campbell lo hizo sentir incómodo por su condición.

La cuestión que desde el joven Asimov, al más maduro, hubo una pérdida: sus relatos y novelas de ciencia ficción se fueron poblando de humanos, sin extraterrestres. También, en algún momento, predominaron los relatos de intrigas (dando a "spinoff" interesantísimos, como la serie de Los cuentos de los viudos negros, y el inefable Henry, que terminaba resolviendo todos los casos).

No quisiera olvidarme que Asimov también fue prolífico escritor de ensayos, de todo tema: divulgación científica, la Biblia, Shakespeare, y demás. Le pagaban artículos por palabra, daba conferencias, pero adivino que sus principales ingresos venían de la reedición en libros de sus artículos de un año. Cuando llegó a publicar 100 libros, escribió Opus 100. Cuando llegó a los doscientos, escribió Opus 200. Escribía con claridad meridiana, tanto en ciencia ficción como en ensayos. Su ciencia ficción, entonces, era del corte "duro": sin dejar de lado lo sociológico, muchos de sus relatos se inspiran en algún punto de la ciencia o de su futuro.

I digress.... Vuelvo a la pregunta original de Fabian. Después de haber leído durante años al buen Doctor, tengo que recomendar "mi primer amor". En 1975/76, visitando un supermercado en Quilmes (Gran Buenos Aires, mi ciudad natal), en la esquina Rivadavia y San Martín, encuentro un "stand" de libros. No era normal encontrar libros en los supermercados de entonces. Y ahi, estaba, brillando, como diciendo "comprame comprame", el libro de Asimov, editorial Bruguera, "Los propios dioses".

Excelente. Es un Asimov distinto, muy bueno. Ya maduro, Asimov se propuso escribir una novela que le hiciera ganar el premio Nebula de 1972 y el Hugo al otro mismo año. Y lo hizo. El título se refiere a una frase de Schiller: "Contra la estupidez humana, los propios dioses luchan en vano".

No les contaré aquí la trama. Pero les cuento algunos detalles:

- Se divide en tres partes

- El ambiente de la segunda parte (todo un mundo y universo nuevo) es una de las mejores que he leido

- La primera es excelente descripción de personajes (Hallan (el "malo"), Lamont "el nuevo bueno", el stablishment científico y técnico, Bronowski el traductor de vasco/etrusco, con novia, y que se irrita cuando el director de la universidad confunde etrusco con "itascanao", Denison, que va cayendo en el olvido, para reaparecer en la tercera parte...

- Excelente la idea de "bomba de electrones". La primera vez que encuentro la palabra pión. El camino de las dos vías. Me obligó a estudiar más, un libro muy influyente en lo que hoy pienso. También, mi primera introducción a tener múltiples universos, en el espacio o en el tiempo, CON DISTINTAS LEYES. Una idea sembrada en mi mente por este libro de Asimov, que hoy veo resurgir con las ideas de El paisaje Cósmico, de Susskind y otros, y las constantes variables, de Majeio y otros (no tengo acá el dato del predecesor de este científico brasileño).

- Recuerdo la visita de Lamont a Chen: un influyente en los medios mundiales. Cómo Chen prefiere luchar por la inmortalidad, claro, ya estaba maduro. Cómo le cuenta a Lamont: "a la gente le pueden decir que los cigarrillos son malos para la salud. ¿Qué hacen? ¿Dejan de fumar? No, piden cigarrillos que no sean dañinos". Lamont quería parar la bomba de electrones, un invento que revolucionaba el panorama de la energía en la Tierra.

- Excelente la descripción de una conferencia científica, cómo se discute en los pasillos, cómo se expone una idea

- Pero la segunda parte es magnífica. Los tríades, Odeen, Dua, Treet, Estwald. Los tres primeros nombres, recién me entero por la Wikipedia, fueron tomados del ruso (Asimov nació en Rusia, emigrando de muy joven a EE.UU., a Nueva York), de "Uno, dos, tres".

- No puedo dejar de enfatizar: la segunda parte es magnífica. El final, excelente. La descripción, la creación de un nuevo mundo, las ambiciones, los remordimientos, un sexo de a tres, engendrar, madurar... no les puedo contar más.

- La tercera parte vuelve a la Tierra, y la Luna.

- Asimov y sus chistes: Selene, la mujer guía de turistas en la luna, con camisa transparente, y pechos entonces totalmente visibles (no hace falta tanto sostén en menor gravedad) la llama "Sell any", como diciendo "vendes algo, mujer?".

- Muy bueno la creación de un nuevo deporte lunar.

- Muy buena la reaparición de un Denison maduro, estudiando el decaimiento de los piones, descubriendo las influencias de la bomba de electrones.

- Asimov plantea la nueva forma de pensar de los humanos que habitan la Luna. Y qué piensan hacer de su futuro.

Argg.... No puedo contar más. Vayan, compren y lean.

La imagen de arriba, tomada del artículo de la Wikipedia. Esta de abajo, es una que encontré en un sitio de remates: es el libro que compré hace más de treinta años:

Los propios dioses portada

Es interesante leer en ese artículo, parte de la génesis del libro:

Asimov describes a conversation in January 1971 when Robert Silverberg had to refer to an isotope — just an arbitrary one — as an example. Silverberg said Plutonium-186. "There is no such isotope", said Asimov, "and such a one can't exist either." "So, what?", said Silverberg. Later Asimov figured out under what conditions Plutonium-186 actually could exist, and what complications and consequences it might imply. Asimov reasoned that it must belong to another universe with other physical laws; specifically, different nuclear forces would be necessary to allow a Pu-186 nucleus to hold itself together. He wrote down these ideas, which gradually grew into the novel.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 22 de Marzo, 2010, 0:52

Hace poco escribía un post sobre magia. Hoy quiero recordar este fragmento del excelente libro Crímenes imperceptibles, de Guillermo Martínez, del que tanto tendría para comentar. Algunos de Uds. habrán visto la película, Crímenes de Oxford.

En este fragmento, habla un mago real, no ficticio, argentino, René Lavand, al que Martínez inserta en la novela, luego de una función de su magia. Lavand es famoso por sus trucos sobre mesa, para ver de cerca. Desde la infancia, Lavand perdió un brazo, así que tuvo desarrollar técnicas nuevas de magia para una sola mano.

Luego de hacer aparecer a un pez en una copa, pecera, sobre su mesa, conversa con el público:

Los magos, ustedes saben, fuimos perseguidos ferozmente en varias épocas, desde aquel primer incendio que acabó con nuestros antepasados más angiguos, los magos pitagóricos. Sí, la matemática y la magia tienen una raíz común, y custiodiaron durante mucho tiempo el mismo secreto. Entre todas las persecuciones, quizás la más despiadada fue la que se inició después del duelo entre Pedro y Simón Magus, cuando la magia fue prohibida oficialmente por los cristianos. Temían que alguien más pudiera multiplicar los panes y los peces. Fue entonces que los magos concibieron la que es hasta hoy su estrategia de supervivencia: escribieron manuales con los trucos más obvios para que se divulgaran entre la gente, incorporaron en sus representaciones cajas absurdas y espejos. Convencieron de a poco a todos de que detrás de cada acto hay un truco, se transformaron en magos de salón, se mimetizaron con los prestidigitadores y de este modo pudieron seguir en secreto, en las narices de sus perseguidores, su propia multiplicación de panes y de peces. Sí, el truco más persistente y sutil fue convencer a todos de que la magia no existe. Yo mismo usé recién este pañuelo aunque para los magos verdaderos, el pañuelo no encubre el truco, el pañuelo encubre un secreto mucho más abtiguo. Por eso recuerden -dijo, con una sonrisa mefistofélica-, sigan recordando siempre: la magia no existe. -Hizo castañear los dedos y otro pez rojo saltó en el agua. - La magia no existe - volvió a castañear y un tercer pez saltó en la copa. Cubrió la pecera con el pañuelo y cuando lo retiró de la punta ya no había ni copa ni piedras ni peces.- La magia... no existe.

Excelente la producción de Guillermo Martínez, en ficción y no ficción (tengo que leer el último libro, sobre Godel y su teorema, del que es coautor). Pueden visitar su sitio:

http://guillermo-martinez.net/

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 13 de Marzo, 2010, 14:09

Tengo dos lugares físicos para mis libros (hubo un tiempo que tenía tres). Mi principal cubil, tiene los libros y revistas con los que quiero despertarme cada día, por lo menos en esta etapa de la vida. Hay tanto que tengo que leer, revisar, entender, pensar, volver a revisar. Algo de esas inquietudes se han ido mostrando en posts desde que llegué a instalarme en Buenos Aires (Argentina). Pero hay varios temas que me interesan, sólo escribí algunos. Encuentro en mis bibliotecas temas de filosofía, filosofía de la ciencia, ciencias, matemáticas, física, cosmología, astronomía, historia de la ciencia, epistemología, filosofía moral, biología, evolución biológica, biología celular, el cerebro, el estudio de la vida, historia de la biología, genética, economía, historia de la filosofía, el problema mente-cerebro, el análisis del realismo filosófico, historia de las matemáticas, empresa, emprendimientos, .... y más. Todos temas contenidos en mis bibliotecas, repartidas en dos cubiles, dos departamentos, alejados en la ciudad. (dejo de lado la enumeración de temas de mi profesión, el más notable que quizás mencione por aquí en algún momento, es la inteligencia artificial).

En el segundo cubil, tengo más bibliotecas (6 contra una en el principal cubil), y varias más cajas de archivo (ciento diez, más o menos, vs seis en el principal). Y en los últimos dos años, desde la última mudanza, he ido acumulando libros y revistas, que no han quedado en biblioteca ni caja. Me falta catalogar varios de esos, y estoy en una definitiva "procrastination".

Tantos temas, autores, para leer y releer. Me precio de haber elegido bien mis libros: prácticamente no me arrepiento de haber comprado alguno, excepto dos o tres entre algunos miles. Pero tengo tanto pendiente.

Ha llegado el tiempo de unificar los lugares. Espero poder cerrar todo el trato, para poder mudarme, de nuevo, y tener gran parte de mis libros en un solo lugar. El resto llevarlo a un depósito (es muy caro el alquiler en Buenos Aires). Veremos cómo resulta, esta nueva mudanza en mi vida.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 6 de Diciembre, 2009, 22:59

Gracias desde acá a @sebasdiaz. Me envió un tweet hace unos días:

http://twitter.com/sebasdiaz/status/6112348898

con esta foto:

http://tweetphoto.com/5444147

Son los libros que me entregó el bueno de Sebastián, esta semana: conociendo mi afición a la lectura, tenía esos libros, que ya no usaba, y ¡me los trajo!. Todavía no los tengo todos en mi cubil principal, pero ya voy a traerlos de a poco. Hay de todo, como en botica, te temas que no manejo, y otros que sí. Tengo un notable "De héroes y tumbas" de Sábato, recuperé en este regalo a "Los crónicas del Angel Gris" de Dolina, tengo la descripción de Washington Irving de su visita a la Alhambra, tengo a Ionescu, un autor que me debía, tengo a Arthur Clarkce con su "Visita a Rama", la primera y mejor de la serie de Rama, y más....

¡Alguien que vió la luz!

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 5 de Diciembre, 2009, 11:13

En general, comento lo que me pareció interesante de un libro, de un artículo, de un post, escribiendo algo sobre el tema. Pienso que de cada lectura interesante hay que tener un "entregable": no quedarnos sólo en la lectura, sino producir algo: un resumen, un comentario, una crítica, un apunte, algo que vaya más allá de la lectura. Y, si es posible, compartir ese resultado.

Por razones de tiempo, no siempre puedo escribir algo sobre todo lo que me interesó al leerlo. Pero por lo menos quisiera enumerar lecturas, por si a alguien más le interesa un tema. También, para que sirva de prueba de lo necesario de mi camino a Mayfield... ;-). Ya publiqué mis hábitos de lectura: actualmente, voy leyendo de a poco, para ir empapándome de un tema. Así, que prácticamente a ninguno de los libros mencionados en este post lo he leído completo en estos dos meses que pasaron (puede que alguno ya lo haya leído antes, completo).

La condición del hombre, de Lewis Mumford, mencionado en La conciencia de la muerte y en La condición del ser humano, leyendo a Lewis Mumford. Mumford es un autor muy interesante, al que le debía una leída. Va desarrollando el tema, es claro, y es interesante discutirle puntos. Deberé seguir publicando posts de esa lectura.

Retratos de memoria y otros ensayos, de Bertrand Russell, mencionado en Cómo envejecer, por Bertrand Russell. Leer y volver a Russell, es un clásico en mi vida. Estos textos no los conocía, así que son novedad para la mente.

Ciencia y Religión, de Stephen Jay Gould, (en inglés Rock of Ages), mencionado en Huxley y la vida, Huxley contestando a Kingsley: la verdad más que el alivio. Ya había leído este texto de Jay Gould, pero llegó la hora de ir leyendo más despacio, revisando punto por punto. Plantea que ciencia y religión son dos "magisterios", áreas que no se superponen. Yo pondría ciencia y filosofía moral. La religión ha tratado siempre de justificarse con modelos de la realidad, se choca de una u otra forma con la ciencia.

La física, de Aristóteles, mencionado en Physis para los griegos, física en Aristóteles. Es mi primer encuentro con ese libro. Acá por Argentina, no es frecuente encontrar ese libro en las librerías. Y la editorial que los vende, los cobra más o menos su peso en oro.

La perspectiva científica, otro de Bertrand Russell, mencionado en La sentencia de Galileo (y en varios posts de hace meses, ver Ciencia es más que leyes, La actitud científica en la vida cotidiana). Ya lo leí más de una vez, pero como otros, ha llegado el momento de ir pasando esa lectura en limpio.

Mitos de la Historia Argentina, de Felipe Pigna, mencionado en Cartas de Américo Vespucio, Hoy es América, y ahora en diciembre en Mariano Moreno, parece que fue hoy. No leo mucho sobre historia, aunque siempre me interesó. Hay dos formas de encarar la historia: estudiando las grandes corrientes (sociedades, economía, formas de trabajo...) o los eventos y personalidades. Me gusta más la primera forma, pero el libro de Pigna es entretenido, y aporta historias que no son muy conocidas por estos lares. Mi país, Argentina, se ha caracterizado por endulzar la historia, donde todos los "buenos" son próceres intachables, y "los malos" son malos, remalos. El libro de Pigna es un refresco a esas visiones.

Management: las 100 ideas que hicieron historia de Tim Hindle, comentado en el post del mismo nombre. En inglés es Guide to managment ideas. Este libro es un descubrimiento: encontrado en los kioskos de Buenos Aires, es un interesante resumen de más de 100 ideas de "management". Cada tema está tratado muy bien, con definición, historia, "fundadores" del tema, éxitos, fracasos, crítica y bibliografía.

Darwin 2.0, de Valeria Román y Luis Capozzo, del que comenté el prólogo de Marcelino Cereijido en Analfabetismo científico, y La conciencia en el ser humano y la ciencia. Ver el comentario del libro en Evolución: una teoría ineludible. Tengo algunas decenas (no creo exagerar) de libros de evolución biológica. Es un tema en el que se mezclan muchos puntos: ciencia, método científico, epistemología, filosofía, el descubrimiento del tiempo, la ascendencia del hombre, el abandono del diseño dirigido, la religión, y la posición del ser humano en la naturaleza. Este año es el bicentenario del nacimiento de Darwin, así que la evolución biológica está algo de moda. Pero es un tema que recomiendo estudiar a cualquiera interesado en el conocimiento humano.

Azar y necesidad, de Jacques Monod,  tratado en La biología y la ciencia. Debe ser la tercera vez que leo a Monod. Tengo que entender mejor su idea de "teleología", que si la entendí, es el punto débil de su presentación.

Hombres que crean futuro, un libro de Bruce Bliven, tratado en Exportando cerebros, Ciencia en guerra, Uranio 1941, y 48 cromosomas. Un libro descubierto en las librerías de libros viejos de Buenos Aires, de un autor que no conocía. Escrito en el medio de la segunda guerra mundial, brinda una curiosa e interesante descripción de la ciencia de su tiempo y las esperanzas que estaban depositadas en ella.

No está en los genes, de Richard Lewontin, biólogo evolutivo, Steve Rose, neurobiólogo, y Leon J. Kamin, psicólogo, mencionado en Determinismo según Lewontin, Rose, Kumin, y en Reduccionismo según Lewontin, Rose, Kumin. La biología es una ciencia interesantísima, porque pone en el tapete temas como la evolución biológica, los sistemas naturales encarnados en organismos, el tiempo profundo, la genética, y la conducta. Lewontin y cía arremeten contra las ideas de dar demasiado peso a la genética en la explicación de muchos puntos de biología. Sin embargo, debería escribir sobre su "bajada de línea" ideológica: los autores critican a otros, pero llevan agua para su molino, sin que los argumentos sean fuertes.

Curso de filosofía de García Venturini, que comenté en El curso de Filosofía de García Venturini. Un libro similar al que estudié hace décadas, del mismo García Venturini, su curso de psicología. Es bueno reencontrarse con un autor claro. El libro estaba destinado a los años de escuela secundaria (previo a los estudios universitarios), así que no ahonda mucho en algunos temas. Pero es una refrescante lectura, que pone en claro puntos que en otros autores están más difuminados. Una agradable sorpresa.

Fragmentos de los libros de la Historia, de Herodoto. Comenté una historia en La venganza de Hermotimo. Cada tanto vuelvo a los libros de la historia de este autor: tantas historias y descripciones que harían palidecer de aburrimiento los novelos mejicanos que aparecen en televisión. Herodoto es una lectura siempre recomendable.

En noviembre, volví a leer Introducción a la filosofía, notablemente claro libro de James Rachel. Lo recomiendo a cualquiera que quiera introducirse en un tema tan importante, pero también tan estimulante para la neurona. Lo comencé a mencionar en diciembre, en Truman y las bombas atómicas (Parte 1).

Otro descubrimiento grato, es Una brevísima introducción a la lógica, de Graham Priest. Muy clara y amena, deberé leerlo antes de pasar a libro de Lógica de Copi.

He comenzado a leer los artículos de la serie Master en Negocios, publicados por Clarín, iEco, MateriaBiz. Por ahora, leí algunos del volumen 3, sobre creatividad. Como se imaginarán, vendrá post! :-)

John Rawls es un filósofo social que me debía. Su Teoría de la Justicia es un "must be read", pero todavía no la leí, solo comentarios y resúmenes. Conocí su obra hace unos años. En estos meses he comenzado a leer John Rawls, y la justicia distributiva, de Pablo da Silveira. Muy buena y clara introducción al pensamiento de Rawls.

Viejos son los trapos, es el libro de Daniel Schálvelzon y Ana Igareta, de editorial Siglo Veintiuno Editores. El tema es arqueología, ciudades y cosas que hay debajo de los pisos.

Recuperé una edición de Francmasones y rosacruces, de Pablo Demian. Es corto, tiene algunos puntos interesantes, distrae un poco.

Y por primera vez estoy leyendo, un libro a destacar: La mesa vacía, del padre Luis Farinello. Seguramente aparecerá post antes de fin de año. O más de uno.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 2 de Diciembre, 2009, 0:05

Hace unos años escribía en el post Yo y mis costumbres :

La costumbre de tratar de saber de más de un tema, viene de la admiración que me despertó la personalidad de Amadeo Jacques, tan bien presentado por Miguel Cané en su Juvenilia.

Pero ¿quien era Amadeo Jacques? Pueden consultar el artículo en español de la Wikipedia, donde leo:

Amadeo Florentino Jacques (París, Francia, 4 de julio de 1813; Buenos Aires, Argentina, 13 de octubre de 1865 ) fue uno de los educadores de más prestigio de su época en la Argentina. Tuvo a su cargo la cátedra de física de la Universidad de Buenos Aires, actuó como director del Colegio San Miguel de Tucumán y como director de estudios del Colegio Nacional de Buenos Aires. Fue un verdadero maestro que sus discípulos veneraban, tanto por sus conocimientos como por su presencia. Fue recordado en la novela Juvenilia, de Miguel Cané.

Este año me reecuentro con el texto de Juvenilia, libro que leía varias veces, ya hace décadas. Esta es la descripción que me marcó en aquellos años, aún sin conocer toda la biografía de Jacques:

Jacques llegaba indefectiblemente al Colegio a las nueve de la mañana; averiguaba si había faltado algún profesor, y en caso afirmativo, iba a la clase, preguntaba en qué punto del programa nos encontrábamos, pasaba la mano por su vasta frente como para refrescar la memoria, y enseguida, sin vacilación, con un método admirable, nos daba una explicación de química, de física, de matemáticas en todas sus divisiones, aritmética, álgebra, geometría descriptiva o analítica, retórica, historia, literatura, ¡hasta latín! El único curso, de todo aquel extenso programa, que no lo he visto dictar por accidente, era de inglés, dado por mi buen amigo David Lewis, que nos hacía leer a Milton y a Pope, a Addison, y a todos los buenos prosistas del Spectator.

Siempre me acompaño este recuerdo de Cané: era posible conocer de más de un tema, era fascinante poder ir entendiendo lo que el conocimiento humano ha ido acumulando. Ahí tenía yo como ejemplo a Jacques. Notable una clase que dictó:

Debe estar fija en la memoria de mis compañeros aquella admirable conferencia de M. Jacques sobre la composición del aire atmosférico. Hablaba hacía una hora, y ¡fenómeno inaudito en los fastos del Colegio!, al sonar la campana de salida, uno de los alumnos se dirigió, arrastrándose hasta la puerta, la cerró para que no entrara el sonido, y por medio de esta estratagema, ayudada por la preocupación de Jacques, tuvimos media hora más de clase. Había venido de buen humor ese día, y su palabra salía fácil, elegante y luminosa.

En aquellos tiempos, segunda mitad del siglo XIX, en Buenos Aires, Argentina, el francés era el idioma que se estudiaba y hablaba, como hoy es el inglés:

En ciertos momentos se olvidaba, y nos hablaba en francés, que todos entendíamos entonces. ¡Qué pintura inimitable de ese maravilloso fenómeno de la vegetación, de aquellas plantas con corazón de madre, absorbiendo el leal carbono de la atmósfera, y esparciendo a raudales el oxígeno, la esencia de la vida! ¡ Cómo nos hablaba de la bajeza miserable del hombre que pisotea una planta, o abate un árbol para coger su fruto! ¡ Aún suena en mis oídos su palabra, y, al recordarla, aún se apodera de mi alma aquella emoción nueva e inexplicable entonces para mi!

También me llamó la atención la actitud de Jacques ante un manual de filosofía. El texto que sigue fue mi primer encuentro con el nombre de Augusto Comte, y al positivismo:

Cuando empezó a dictar el curso de filosofía, que debía concluir tan brillantemente Pedro Goyena, dio como texto el manual en colaboración con Simón y Saisset. En la primera conferencia dijo bien claro que aquella era la filosofía ecléctica; más tarde añadió a algunos compañeros: "el día que yo escriba mi filosofía, comenzaré por quemar ese manual".

No ha dejado nada al respecto; pero si es posible rehacer sus ideas personales con el estudio de su naturaleza intelectual y sus opiniones científicas, no es arriesgado afirmar que, discípulo directo de Bacon, pertenecía a la escuela positivista, que hasta entonces no había tenido divulgadores como Littre, pero que antes de haberla formulado Augusto Comte, ha sido la filosofía de los hombres de ciencia, realmente superiores, en todos los tiempos.

Jacques tenía un carácter fuerte, pueden encontrar en otros capítulos de Juvenilia descripciones de sus reacciones, ante la distracción, o la rebeldía, de sus estudiantes. Pero era admirado por sus estudiantes:

Adorábamos a Jacques, a pesar de su carácter; jamás faltábamos a sus clases, y nuestro orgullo mayor, que ha persistido hasta hoy, es llamarnos sus discípulos. A más, su historia, conocida por todos nosotros y pintorescamente exagerada, nos hacía ver en él, no solo un mártir de la libertad, como lo fue en efecto, sino un hombre que había luchado cuerpo a cuerpo con Napoleón, nombre simbólico de la tiranía.

Recordemos que aquellos tiempos, Buenos Aires había dejado atrás al rosismo, y entraba en una nueva época. Todo lo citado arriba es el capítulo 13 completo. Pueden leer (un texto muy divertido, muy al estilo Cané) la descripción de una pelea de Jacques con un alumno, en el capítulo 12. Otro más: el capítulo 10, el relato de una revuelta en el Colegio Nacional, que pudo acabar mal para Cané.

(Saliendo ya del tema Jacques, quisiera agregar otro recuerdo: en los primeros años setenta, del siglo pasado, me llamó la atención un tema tratado en la introducción de Juvenilia. El tema del binomio de Newton. Me intrigó tanto, que al tiempo estaba investigando el tema. Debió de ser uno de mis primeros encuentros con las matemáticas que iban más allá de lo que me enseñaban)

Bueno, vayan y lean todo el libro aquí en línea.

Pueden también leer esta review en inglés de Juvenilia

MIGUEL CANÉ'S JUVENILIA: AUTOBIOGRAPHY AND THE IDEOLOGIZING OF ADOLESCENCE

Ahí leo:

Cané was a student in one of the early classes of Buenos Aires's prestigious Colegio Nacional, an institution which, during its hundred-year history, has trained some of the most distinguished leaders, intellectuals, and writers of Ar­gentina. The Colegio's roots go back to the colonial and early republican domination of education by the clergy. During the post-Rosas period, when Cané was a child, the Colegio enjoyed the services of Amédée Jacques, a Frenchman who exercised a decisive influence both on the Co­legio's course of study and on higher learning in Argentina, particularly in science education. Like many of the leading figures of the Generation of 1880, Cané was born during the Rosas period (in reality, within
months of Rosas's fall after the battle of Caseros), and his coming of age coincides with Argentina's and, more specifically, Buenos Aires's transi­tion from the reactionary dictatorship of Rosas to the liberal (but not particularly democratic) republicanism of those who were in power by the time he wrote Juvenilia, his memoir of the five years spent in residence at the Colegio.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 3 de Octubre, 2009, 18:53

Uno de los libros al que siempre vuelvo, pero que no he leído completo, es los libros de la "Historia" de Herodoto, el llamado "Padre de la Historia". Desde año y medio, tengo mi biblioteca principal repartida en dos lugares, así que no lo tengo acá. En esos libros de "la historia" de Herodoto, encontraremos lo que este griego viajante conoció y recopiló de su tiempo, el siglo V antes de Cristo. Mucho de lo que cuenta es invención, y otras partes son dudosas. Describe desde animales y plantas de las regiones que visitó, como costumbres, guerras, historias. Vaya como muestra, esta terrible:

Pocas venganzas habrá tan duras como la que Hermótimo se tomó por el daño que le habrían hecho. Era, entre todos los eunucos, el preferido y más respetado por el rey Jerjes, y procedía de Pédaso...

Hermótimo, muy joven aún, había sido hecho prisionero en una guerra y vendido como esclavo. Panionio, un individuo de Quíos, dedicado a tan vergonzoso negocio, lo compró. Y de la misma forma que hacía con todos los muchachos de hermoso aspecto que encontraba, una vez castrados, los vendía luego en los mercados de Sardes y Efeso por una buena cantidad de dinero. Porque, entre los bárbaros, los castrados son los más apreciados que los demás esclavos, dada su fidelidad en todos los servicios.

Panionio había castrado ya a numerosos jóvenes, puesto que vivía de ello, y lo mismo hizo con Hermótimo.

Mas éste tuvo suerte dentro de su desgracia. Quiso la casualidad que, desde Sardes, le enviaran al rey de Persia junto con otros regalos. Poco después, Jerjes le distinguía por encima de todos los demás eunucos.

Llegado el momento en que el rey emprendió campaña militar contra Atenas y se detuvo con sus ejércitos en Sardes, Hermótimo fue por cierto asunto a la región de la Misia llamada Atarneo, que habitan los de Quíos. Allí tropezó con Panionio, a quien reconoció enseguida. Habló largo y amablemente con él, y de momento, enumeró todo cuanto de bueno le debía. Antes de despedirse de él, prometió recompensarle generosamente si se trasladaba con su familia a Atarneo.

Panionio recibió la invitación con alegría y llamó sin pérdida de tiempo a su mujer y a sus hijos. Mas así que Hermótimo tuvo en sus manos el mercader de esclavos y a toda su familia, habló así:

"Tú, maestro en lo más vil de las profesiones, di qué te hemos hecho, a ti o a los tuyos, yo o alguno de mis mayores, para que me privaras de ser un hombre entero. ¿Crees que los dioses no vieron lo que entonces hiciste conmigo? Tal como corresponde a la justicia, ahora te han puesto en mi poder, y que conste que no vas a poder reprocharme que sea débil e indeciso en el escarmiento que te preparo."

Dichas estas palabras, obligó a Panionio a castrar con sus propias manos a sus cuatro hijos. Y, una vez terminada esta labor, los muchachos tuvieron que hacer lo mismo con el padre.

De esta forma alcanzó a Panionio la venganza de Hermótimo.

Terrible historia. Libro VIII, 104-105. Citado en "El asombro de Herodoto" de Werner Keller.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 10 de Agosto, 2009, 2:48

Encuentro hoy estas coplas de Jorge Manrique, escritas a la muerte de su padre. Un recordatorio de lo efímera que es la vida, y qué dormidos a ese hecho estamos:

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

     Y pues vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera,
más que duró lo que vio
porque todo ha de pasar
por tal manera.

     Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros, medianos
y más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

Angel

Publicado el 24 de Mayo, 2009, 19:30

Encuentro hoy, de casualidad, sin conocerlo, este decálogo de Horacio Quiroga, sobre el arte del cuento. El cuento es un relato, que como una flecha lanzada, desde su inicio ya va directo a su final.

I) Cree en el maestro Poe, Maupassant, Kipling, Chejov como en Dios mismo.
II) Cree que tu arte es una cima inaccesible. No sueñes en dominarla. Cuando puedas hacerlo lo conseguirás, sin saberlo tú mismo.
III) Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que cualquier otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.
IV) Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.
V) No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adonde vas. En un cuento bien logrado las tres primeras líneas tienen casi la misma importancia que las tres últimas.
VI) Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba un viento frío", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla.
VII) No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.
VIII) Toma los personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta aunque no lo sea.
IX) No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirlo tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.
X) No pienses en los amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si el relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cuento.

Me gusta destacar:

"No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adonde vas. "
""Desde el río soplaba un viento frío", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. "
"Un cuento es una novela depurada de ripios."
"Cree que tu arte es una cima inaccesible. No sueñes en dominarla. Cuando puedas hacerlo lo conseguirás, sin saberlo tú mismo. "

Como siempre, recomiendo como maestro del cuento, además de los nombrados por Quiroga, a Jorge Luis Borges.

Yo considero un ejemplo excelente de la técnica del cuento (alguien podría objetar y denominarlo relato, pero tiene toda la facha de cuento), una creación del propio Quiroga, el inolvidable, una vez leído

La gallina degollada

Encontré el texto del decálogo en

http://www.geocities.com/rainforest/7015/decalogo.html

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 5 de Mayo, 2009, 13:53

Carlos "Billy" Reynoso presenta su nuevo libro en la Feria del Libro de Buenos Aires . Me escribe anunciando:

El próximo jueves, 7 de mayo a las 20:30 hs se lanzará el libro Modelos o Metáforas: Crítica del paradigma de la complejidad de Edgar Morin, de Carlos Reynoso. Es una lectura crítica del programa moriniano tal como está plasmado en El Método, elaborada desde una perspectiva batesoniana.
 
El lanzamiento tendrá lugar en la sala D.F. Sarmiento (pabellón blanco, 1er piso) del predio La Rural de la 35ª Feria del Libro de Buenos Aires. Agrego una invitación más formal, aunque no vale como entrada. Los alumnos pueden entrar gratis si llevan la libreta.

Desconozco el trabajo de Edgar Morin, pero no dudo que Billy seguramente habrá dado con una crítica quirúrgica. Pueden investigar más sobre Morin en

http://es.wikipedia.org/wiki/Edgar_Morin
http://www.edgarmorin.org/

Para saber más sobre Billy, visiten su sitio

http://carlosreynoso.com.ar/

El me ayudó mucho en mi carrera de programación, y ha sido el creador de los TechNights, reuniones técnicas en Microsoft de Argentina, luego reproducidas en otros lados, los viernes a la noche, con cerveza y papas fritas (hubo un tiempo con pizzas, pero alguna vez quedó un morrón en la alfombra, y hubo alguien que prohibió ese tipo de comidas).

Tengo pendiente de lectura su libro

Complejidad y Caos: Una exploración antropológica (2006)

que ya presentó hace 3 años en la misma Feria del libro. Pueden leer sobre su trabajo en computación, en

http://carlosreynoso.com.ar/categorias/computacion/

Pueden ver un "gemelo" de Billy, Grandpa Elliot, cantando en:

Conectando al mundo
;-)

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com
http://twitter.com/ajlopez

Publicado el 5 de Octubre, 2008, 16:41

Hoy leo a Francisco de Quevedo:

Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva,
érase un peje espada mal barbado;

era un reloj de sol mal encarado,
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón y escriba,
un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce tribus de narices era;

érase un naricísimo infinito,
frisón archinariz, caratulera,
sabañón garrafal, morado y frito.

Me resultó muy gracioso. Impagable lo de "las doce tribus de narices era"...;-)...  Recordaba el conocido comienzo, pero no el resto. Curiosamente, la versión de

http://amediavoz.com/quevedo.htm#A%20UNA%20NARIZ

es distinta al final.

Hoy encuentro este soneto al comienzo de un excelente libro, una joyita: Las narices de los filósofos, de Carlos Goñi. Leer más en:

Carlos Goñi publica 'Las narices de los filósofos', una historia de la filosofía a través de 50 pensadores esenciales

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Publicado el 27 de Septiembre, 2008, 22:23

Si (como el griego afirma en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa,
en las letras de rosa está la rosa
y todo el Nilo en la palabra Nilo.

Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible Nombre, que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
en el Jardín. La herrumbre del pecado
(dicen los cabalistas) lo ha borrado
y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo un día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,

la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
de la Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores
y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo:
Esto es mi pie; esto el tuyo; esto la soga
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.

Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa,
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
pero, a través del tiempo, lo adivino.)

Elevando a su Dios manos filiales,
las devociones de su Dios copiaba
o, estúpido y sonriente, se ahuecaba
en cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
y con algún horror. ¿Cómo (se dijo)
pude engendrar este penoso hijo
y la inacción dejé, que es la cordura?

¿Por qué di en agregar a la infinita
serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
madeja que en lo eterno se devana,
di otra causa, otro efecto y otra cuita?

En la hora de la angustia y de luz vaga,
en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?

Jorge Luis Borges

No conocía este poema, sino de oidas. Habría tanto para comentar. El problema por el nombre de las cosas, el nombre secreto de Dios, la mención al diálogo Cratilo de Platón, donde se discute el tema de la "verdad" de los nombres, el error en la grafía, la última estrofa del poema, donde se insinúa que nosotros también podemos ser un error... Las permutaciones, me recordaron a Raimundo Lullio.

Se ve acá toda la tradición, que afirma el poder del lenguaje para la creación de las cosas, y de hasta un mundo real (postura cuyas extremas consecuencias, más allá de la literatura y el mito, no comparto).

Hoy lo encuentro mencionado en el libro "¿Aristóteles, filósofo del lenguaje?", de María Luisa Femenías. Se lo recomendó un alumno, cuando trató en su clase el tema del nombre en el Cratilo.

Fuentes consultadas
http://amediavoz.com/borges.htm
http://amediavoz.com/borges.htm#EL%20GOLEM

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

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