Angel "Java" Lopez en Blog

Inteligencia artificial, en la caída del conductismo: Comentarios

Enviado por Marcelo (Contacto, Página)
Fecha: 21 de Noviembre, 2008, 13:24

Tengo el libro "Filosofía de la Psicología", escrito por Bunge en colaboración con otro sicólogo cuyo nombre no acude a mi memoria. En él, Bunge plantea que los presupuestos del conductismo, es decir, hacer sicología sin mente, tienen en sí mismos las causas de su limitación, precisamente por negarse a estudiar fenómenos que no fueran observables.
Me gustaría transcribirte las conclusiones que obtiene Bunge en ese libro, pero estoy corto de tiempo y ahora no tengo el libro a mano. Veo si me hago un tiempito.

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Enviado por Marcelo (Contacto, Página)
Fecha: 21 de Noviembre, 2008, 19:45

RESUMEN

En visión retrospectiva, el conductismo aparece como la culminación del estadio protocientífico de la psicología. Fue una mezcla de revolución y contrarrevolución. En verdad, fue lo suficiente progresista en metódica como para realzar el rigor del experimento, y también constituyó un paso adelante con respecto al universo de discurso de la psicología, para incluir el estudio de todos los animales, así como la investigación de las formas elementales de la conducta, que el mentalismo había desdeñado. Pero el conductismo fue decididamente reaccionario al eliminar a la mente del panorama de la psicología, al desalentar la teorización (y, por ende, la explicación), y al rehusar indagar en las fuentes de la conducta, a saber, el sistema nervioso. Esta negativa solidificó la pared que el mentalismo había erigido entre la psicología y la biología. Y el rechazo de la problemática mentalista dejó un vacío que muy pronto vino a alentar a la seudociencia.

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Enviado por Marcelo (Contacto, Página)
Fecha: 21 de Noviembre, 2008, 19:46

(continúa del anterior)
(La cultura odia el vacío. Los vacíos que dejan la ciencia o la tecnología son llenados con basura). En resumen, el legado conductista es ambivalente.

Sin embargo, desde la emergencia del cognitivismo y la gramática generativa, a finales de la década de los cincuenta, se tendió a pasar por alto los grandes méritos del conductismo, y el apaleo del conductismo se convirtió en un deporte intelectual de moda. Es así como Chomsky (1959) y otros críticos (por ejemplo, Davidson, 1974) han sostenido que el conductismo no sólo es estrecho y chato, como hemos afirmado nosotros, sino también inadecuado. Ni siquiera se ha salvado el condicionamiento clásico ni el operativo. Ni siquiera se ha conservado la hipótesis de que, para saber cualquier cosa, debemos aprenderla. Y han proliferado los entes mentales desencarnados. Sostenemos que ha sido una reacción excesiva y oscurantista contra las limitaciones del conductismo ortodoxo y ha arrojado al bebé junto al agua del baño.

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Enviado por Marcelo (Contacto, Página)
Fecha: 21 de Noviembre, 2008, 19:47

(continúa del anterior)
Para nosotros, en cambio, lejos de estar mal orientado, el conductismo es insuficiente, y habría que ampliarlo y profundizarlo.

En realidad, hubo conductistas que advirtieron las graves limitaciones del conductismo radical e intentaron superarlas. En verdad, el conductismo pasó de etología de estímulo-respuesta a psicología de estímulo-variable intermedia-respuesta y luego a la de estímulo-construcción hipotética-respuesta. Este proceso de liberalización culminó en los años cincuenta, cuando debía estar claro que el movimiento conductista sólo tenía ante sí tres vías abiertas.

Una era aferrarse, con Skinner, a la ortodoxia en declive, que se había vuelto teóricamente vacía y experimentalmente aburrida.

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Enviado por Marcelo (Contacto, Página)
Fecha: 21 de Noviembre, 2008, 19:48

(continúa del anterior)
Esta posición conservadora no sólo era obcecada, sino que todavía había muchos tipos de conductas por descubrir, y el conductismo apenas comenzaba a cosechar sus frutos prácticos más sensacionales en el campo de la psicología clínica, a saber, la terapia de conducta (por ejemplo, Wolpe, 1958). La segunda vía abierta al movimiento fue la que emprendieron los neoconductistas como Hull y Tolman. Esto era acercarse al mentalismo, a veces incluso peligrosamente a la conjetura desbocada que se estaba poniendo de moda en la psicología cognitiva y la psicolingüística. La tercera posibilidad para el movimiento conductista consistía en mantenerse fiel a la actitud científica del conductismo ortodoxo, mientras trataba de ampliar su problemática y su metódica y de dotarla de un núcleo teorético gracias a una estrecha alianza con las neurociencias. Esta fue la vía que siguió Lashley: la de la biopsicología o psicobiología (Lashley, 1941).

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Enviado por Marcelo (Contacto, Página)
Fecha: 21 de Noviembre, 2008, 19:49

(Ultimo comentario). Los anteriores fueron tomados de: "Filosofía de la Psicología", de Mario Bunge y Rubén Ardila, págs. 145-146
Editorial "Siglo XXI Editores", edición 2002.

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